Aníbal

Datos biográficos

General cartaginés
Nacimiento: 246 a. C
Fallecimiento: 183 a. C
Dinastía: Familia Barca
Padre: Amílcar Barca

Introducción

Hijo de Amílcar, vino con su padre a España en 257, contando nueve años. Cuando Asdrúbal, muy inclinado a los procedimientos suasorios, tenía necesidad de actuar con mano dura, recurría al joven Aníbal. Muerto Asdrúbal en 221, le sucedió Aníbal.

Aníbal vencedor contemplando por primera vez Italia, por Goya.Aníbal vencedor contemplando por primera vez Italia, por Goya.

Los cartagineses dominaban entonces en todo el mediodía de la Península hasta el golfo de Valencia. En el interior, probablemente, también en la región de los oretanos, sita entre el Guadiana y Sierra Morena. El tratado del 226 con Roma les daba derecho a llevar sus armas hasta las riberas del Ebro. Esta ocupación es la que va a llevar a cabo Aníbal. No bien sucedió a Asdrúbal, penetró en la región de los olcades, que debían de ocupar la zona entre el Guadiana y el Tajo. Su ciudad más fuerte es llamada por Polibio, Althía, y en Livio, Cartala, la que tomó en 221, regresando luego a Carthago Nova. Al año siguiente (220) pasó el Tajo entrándose en la región de los vacceos. Sus ciudades principales eran Helmantiké o Salmantiké (Salamanca) y Arbukalé (probablemente donde hoy está Toro). Aníbal tomó Salmantiké, pero una estratagema de los salmantinos parece ser que le obligó a retirarse. Arbukalé fue también tomada, pero con más resistencia que en Salmantiké. Aníbal, bien porque hubiera conseguido lo que se proponía, bien por los desgastes de estos dos sitios, emprendió el regreso a su base. Pero, entre tanto, se habían levantado los pueblos de la retaguardia, los cuales, al pasar Aníbal el Tajo (probablemente en Talavera o Aranjuez), un ejército indígena compuesto por los fugitivos de Salmantiké, los olcades y carpetanos, en número de varios miles, le salió al paso. Aníbal simuló huir; pasó el río, y cuando parte de sus perseguidores se hallaban aún al otro lado de la corriente, se volvió de improviso contra los que la habían pasado, derrotándolos. Pasó Juego de nuevo el Tajo y puso en fuga a más de 10.000 indígenas.

En 219 emprende el sitio de Sagunto, lo que fue origen de la segunda guerra púnica. Terminada la guerra con la victoria de los romanos (202), Aníbal tuvo que refugiarse en la corte de Antíoco el Grande, ayudándole en la guerra que este monarca helenístico sostuvo con Roma en el 192. La victoria de Roma (190) le obligó a abandonar a Antioco y refugiarse de nuevo en Creta, de donde pasó a la corte del rey Prusias, de Bitinia, que entonces se hallaba en guerra con Eumenes de Pérgamo (desde 184). En 183-2 hubo de suicidarse por veneno para librarse de caer en manos de Roma. Fue enterrado cerca de la ciudad de Libyssa.

Sus historiadores fueron dos griegos, Sosylos y Seilenos, con los que convivió en el campamento. Aníbal tuvo una formación fundamentalmente griega, y ha pasado a la posteridad, con razón, como uno de los más geniales estrategas de todos los tiempos. En España siguió una política dura, la necesaria para hacerse con las tribus indígenas ferozmente independientes. Hubo de emplear, sin embargo, también una política de atracción y de simpatía, única a la que parecía doblegarse el espíritu rebelde por naturaleza de los pueblos hispánicos. Muchos de los mercenarios iberos y celtas reclutados en España contribuyeron a los grandes éxitos logrados por las armas cartaginesas en sus campañas de Italia.

BLANCO FREIJEIRO, Antonio, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo A-E, pág. 271.