Isabel de Portugal

Biografía

Retrato de la emperatriz Isabel de Portugal por Tiziano (1548), Museo del Prado, Madrid, España.

Retrato de la emperatriz Isabel de Portugal por Tiziano (1548), Museo del Prado, Madrid, España.

Reina consorte 1526-1539. Isabel de Portugal fue una mujer de una extraordinaria belleza, con ese velo de melancolía que tan bien supieron captar los pinceles de Ticiano y de Sánchez Coello. En la Corte de Carlos V no podía caber más reina que esta delicada portuguesa, de rasgos aristocráticos y presencia majestuosa.

Fue adorada por muchos de los cortesanos españoles, con ese amor platónico que era capaz de inspirar y de merecer. Nacida en Lisboa el 25-X-1503, hija del rey don Manuel el Afortunado y de la infanta María de Aragón, tercera hija de los Reyes Católicos, fue destinada en matrimonio a su primo hermano, Carlos V, respondiendo a la política que tendía a enlazar firmemente las dos coronas de la península hispánica.

La boda se celebró con gran pompa el 10-III-1526 en Sevilla. En los dos años siguientes dio a luz al príncipe don Felipe (1527), en Valladolid, y a la infanta María (1528) (que casó con Maximiliano II y fue madre de Ana de Austria). Cuando Carlos V pasó a Italia y a Alemania para atender a los asuntos de estas dos naciones (1529), Isabel fue nombrada regente de España, cargo que ejerció durante cuatro años (1529-1533).

En este tiempo gobernó con sumo tacto, asesorada por los consejos de Castilla y Aragón. Intervino activamente en el Tratado con Portugal sobre las Molucas (1529) y preconizó la paz con Francia. En septiembre de 1532 presidió las cortes de Segovia, cuyos procuradores presentaron un memorial con importantes peticiones. Doña Isabel difirió la respuesta hasta la llegada de su esposo, que se anunciaba próxima.

En efecto, desembarcó en abril de 1533 en Barcelona. Poco después el emperador partía de nuevo para la empresa de Túnez, dejando otra vez confiada la regencia a Isabel (30-V-1535). Aun no había transcurrido un mes, la emperatriz daba a luz una hija, la infanta Juana (24 de junio), la menor de sus hijas, que contrajo matrimonio con Juan de Portugal. Esta nueva etapa de regencia, tan pacífica como la anterior, se prolongó hasta noviembre de 1536.

Dos años después, el 1-V-1539, Isabel moría en Toledo, de sobreparto de un niño que nació muerto. Carlos sintió tal pesar que se retiró por algunas semanas al monasterio de los Jerónimos de Sisla.

El cadáver de la emperatriz quedó tan desfigurado y fueron tantas las vicisitudes de su conducción a Granada, efectuada en un mayo tórrido, que su contemplación produjo en Francisco de Borja, duque de Gandia la reacción que había de conducirlo a despreciar las vanidades del mundo y a buscar cabida para su fervor religioso en la Compañía de Jesús. Actualmente sus restos reposan en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, pág. 230.