Isabel de Valois

Biografía

Isabel de Valois, atribuido a Juan Pantoja de la Cruz.
Isabel de Valois, atribuido a Juan Pantoja de la Cruz.

Tercera esposa de Felipe II. Fue llamada también Isabel de la Paz, porque vino a España con la rama de olivo del tratado de Cateau-Cambresis, que ponía fin a la larga guerra sostenida entre monarquía española y Francia en Italia y en las fronteras de los Países Bajos.

En una de las cláusulas del mencionado convenio se estipulaba, de modo claro, que, renunciándose al proyectado enlace matrimonial entre la infanta y el príncipe don Carlos de España, se concedía su mano al Prudente, padre de su antiguo prometido.

La ceremonia religiosa que anudaba los lazos matrimoniales entre Felipe II e Isabel de Valois (hija de Enrique II de Francia), se celebró en París, en el oratorio del Louvre, el 22-III-1559, representando al monarca de España el Duque de Alba.

Y así, una mañana de invierno de 1560, cruzó los Pirineos una comitiva que llevaba a su nuevo país a una joven soberana, pues Isabel, nacida en Fontainebleau el 11-IV-1546, aún no había cumplido los catorce años.

La salió a recibir don Felipe, quien entonces, por contar treinta y tres años, se hallaba en la plenitud de su vida. El matrimonio con Isabel, su tercera esposa, pues antes la habían precedido doña Manuela de Portugal (1543-1545) y María Tudor (1554-1558), fue ratificado y consumado en la ciudad de Guadalajara. Desde aquel momento, la nueva soberana ocupó con dignidad el trono más poderoso del mundo, pues consta positivamente que era, agradable, católica, modesta piadosa y caritativa.

Su salud no fue nunca muy buena, dejando presagiar un fin prematuro. En efecto, ya en en 1564 estuvo dos veces al borde de la muerte. Mejoró en los años inmediatos, en cuyo lapso de tiempo asistió a las conferencias celebradas en Bayona entre su madre, Catalina de Médicis, y el duque de Alba (junio de 1565), que tanto dieron que hablar a los hugonotes de Francia. El 12-VIII-1566 dio a luz a su primera hija, Isabel Clara Eugenia, y el 10-X-1567 a su segunda, la infanta Catalina Micaela.

A consecuencia de su juventud, estos dos partos empeoraron más su ya delicada naturaleza. Solo con gran dificultad se repuso del alumbramiento de su segunda hija. Pocos meses después, hallándose nuevamente embarazada, experimentó tales agobios que los médicos de la corte pronosticaron un fin fatal. Acertaron ellos en lo que les indicaba su ciencia y todos los cortesanos en sus temores, que se habían acentuado a partir de comienzos-IX-1568. El 3-X-1568, la reina moría en Madrid a consecuencia de un tercer alumbramiento prematuro.

Su muerte fue edificante por la resignación y espíritu cristiano con que, en su evidente juventud, aceptó el rudo decreto del destino. Su esposo la lloró y en su evidente desconsuelo, se retiró por algún tiempo a las soledades del monasterio de San Jerónimo. Pocos meses antes, el 24-VII-1568, había expirado el príncipe Carlos.

La simultaneidad de las fechas y el antecedente del primer pacto para el matrimonio de los dos príncipes (1558), sirvieron a los enemigos de Felipe II para forjar en los últimos decenios del XVI, una vil leyenda, que luego propagaron y difundieron los románticos del XIX, en particular, con del don Carlos de Schiller y el Filippo de Alfieri.

Según ella, el primogénito de Felipe II habríase enamorado de su madrastra, y, correspondiéndole esta, los dos habrían sucumbido a los celos del Prudente. Ningún documento histórico sirve de apoyo a esta versión melodramática de unos hechos simples, detallados y coherentes.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 8).