Batalla de Bailén

Episodio bélico de la guerra de la Independencia (1808-1814) ocurrido en Bailén (Jaén) el 19-VII-1808, en el que se enfrentaron los ejércitos de Francisco Javier Castaños, capitán general de Andalucía, y el mariscal francés Dupont. En mayo de 1808, Dupont al mando de 4.000 hombres, abandonó Toledo e inició la ocupación de Andalucía.

La Rendición de Bailén. José Casado del Alisal.
La Rendición de Bailén. José Casado del Alisal.

Tras cruzar sin oposición Despeñaperros, tomó Andujar, plaza donde concentró sus efectivos (2 de junio). Castaños, gobernador del Campo de Gibraltar, reconoció la autoridad militar de la Junta de Defensa de Sevilla y se dirigió con sus tropas a Carmona (Sevilla), mientras el teniente coronel Echevarri, que presidía la Junta de Córdoba, reunió un ejército de unos 17.000 hombres con los que organizó la defensa de la ciudad.

Esta sucumbió al ataque francés y fue saqueada (7 de junio), lo que motivó el levantamiento en el alto Guadalquivir y Sierra Morena. Esto motivó a Dupont a abandonar Córdoba y retroceder hasta Andujar.

Castaños establece su cuartel general en Utrera agrupando unidades regulares y recién creadas que se unieron en Porcuna con las procedentes de Granada, mandadas por Reding, con una columna de vanguardia mandada por Cruz Mourgeon y un grupo de voluntarios mandados por el conde Villacañas. Se organizaron cuatro divisiones (Reding, Compigny, Félix Jones, y Manuel de la Peña) todos ellos bajo el mando supremo de Castaños.

Paralelamente Savary ordenó el envío a Andújar de la división de Vedel, así como la división Gobert, ambas en apoyo de Dupont. Las fuerzas francesas integradas por unos 200.000 efectivos, estaban establecidas en Andujar, Bailén y la Carolina. Castaños pretendía obligar al enemigo a un cambio de frente que provocase la dispersión de sus fuerzas. El plan francés tenía carácter defensivo y se bastaba en el control de la orilla del Guadalquivir desde el puente de Andújar hasta Mengíbar.

El movimiento de aproximación hispano lo hicieron Reding y Comigny, cuyas tropas ocuparon Mengíbar y Villanueva, y Castaños, quien lanzó una ofensiva contra Andújar (17 de julio) que obligó a Vedel a abandonar Mengíbar para acudir en defensa de aquella plaza. Reding consiguió vencer las defensas francesas de Gobert —herido mortalmente en la batalla— acampadas en Mengíbar, lo que ocasionó la retirada de sus soldados, al mando de Dufour a la Carolina.

La división Vedel, desplazada a Bailén por orden de Dupont, permitió a Reding y Compigny ocupar Bailén (18 de julio) hacia donde partió el mariscal francés, incapaz de mantener la defensa de Andujar, en la madrugada del día 19. Quedaron así enfrentados los dos ejércitos, con ventaja para el español y el riesgo por ambos bandos de ser atacados por la retaguardia. Los franceses realizaron cinco ataques consecutivos todos rechazados por las defensas hispanas.

El retraso de los refuerzos de Vedel y las numerosas pérdidas sufridas —unos 20.000 hombres— indujeron a Dupont a solicitar el cese de hostilidades. La tregua fue rota momentáneamente por Vedel, quien a pesar de conocer el fin de la batalla atacó a las fuerzas españolas.

Dupont ofreció en el armisticio la evacuación de sus tropas en Andalucía a cambio de obtener la libertad para sus hombres, pero esta propuesta no fue aceptada y en la capitulación, firmada el 22 de julio, Castaños exigió la rendición de la división Barbou, el apresamiento del ejército de Dupont y el regreso a Francia por mar desde Sanlúcar y Rota de las divisiones de Vedel y Dufour.

Unos 17.600 soldados franceses rindieron sus armas lo que supuso un éxito político y militar sobre Napoleón sin precedentes. A raíz de la victoria —la primera y única del ejército regular hispano en la guerra— Castaños puso en marcha un plan con el que pretendió expulsar de España al rey intruso, José I Bonaparte, lo que motivó la salida de Madrid de este y su gobierno.

Francisco Javier Castaños, 1758-1852. General del ejército de España. Al producirse la invasión francesa en España, Francisco Javier Castaños era teniente general y mandaba las fuerzas del Campo de Gibraltar. Nacido en Madrid el 22-IV-1758 en el seno de una noble familia, a los diez años fue nombrado capitán de infantería por Carlos III. Se educó en el Seminario de los Nobles de Madrid y adquirió buena práctica militar en la guerra de los Siete Años (1763).
Posteriormente participó en todos los conflictos bélicos de los reinados de Carlos III y Carlos IV. Figuró en la toma de Menorca (1781) y en el bloqueo de Gibraltar (1782); luchó en Orán y en la frontera de los Pirineos occidentales contra la Convención (1793-1795). En esta fecha ascendió a mariscal de campo. Adversario político de Godoy, fue desterrado por este a Badajoz (1799), hasta que en 1802, con la tenencia general del ejército, se le confió el mando del campo de Gibraltar.
Ante la invasión napoleónica, Castaños se declaró partidario del movimiento de independencia nacional. Como capitán general de Andalucía, mandó el ejército que el 19-VII-1808 obligó a capitular al general Dupont en Bailén. Restablecida la Junta Central en Madrid, se le confió la dirección general de las operaciones militares. Pero fue desbordado por Napoleón. Se refugió con la Junta Central en Cádiz, donde desempeñó cargos de cierta responsabilidad como presidente de la Regencia (1809-1810).
Actuó luego en varias operaciones militares en Extremadura, enfrentándose con el general Soult, y figuró al lado de Wellington en las victoriosas batallas de Arapiles (1812) y Vitoria (1813). Terminada la guerra, fue nombrado capitán general de Cataluña, cargo que ocupó hasta 1820. Dimitió por oposición a los constitucionalistas.
Desde entonces residió en Madrid. Al plantearse la cuestión sucesoria, Castaños, a quien Fernando VII había nombrado duque de Bailén y miembro del consejo de regencia de Isabel II, apoyó con su fuerza moral los derechos de sucesión de esta princesa (1833). Dada su avanzada edad no participó en las guerras carlistas. En sus últimos años ejerció la tutela de Isabel y Luisa Fernanda. Murió casi centenario el 24-IX-1852.R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 161-161.

Los avances militares —el más importante de los cuales fue Bailén— y la generalización del alzamiento motivaron la intervención de Napoleón en la campaña de la Península, tal como figura en el orden del día del ejército francés de 6-XI-1808: El emperador en persona ha tomado el mando de su ejército.

R.B.: LOZANO LÓPEZ, Juan Carlos, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo III pág. 1205.