Guerra de los Cien Años

Introducción
Primer periodo (1340-1360)
Segundo periodo (1360-1380)
Tercer periodo (1380-1429)
Cuarto periodo (1429-1453)

Introducción

Se da este nombre a la guerra que sostuvieron en los siglos XIV y XV, Inglaterra y Francia. Su duración fue de más de cien años, puesto que empezó en 1340 y terminó en 1453, pero los historiadores han aceptado aquella denominación. No faltan quienes fijen como principio de la guerra el año 1328, pero hay que advertir que, si bien entonces pareció inevitable la lucha entre Francia e Inglaterra, no empezaron los combates hasta el referido año de 1340.

Batalla de Crécy (1346)
Batalla de Crécy (1346). Manuscrito iluminado de Jean Froissart's Chronicles

Respecto de las causas que motivaron la guerra de Cien Años, debemos decir que estas fueron varias. Las principales fueron dos: una de ellas las aspiraciones de Francia que quería completar la unidad de su territorio; la otra fue la oposición de Inglaterra a que Francia fuese dueña del territorio de los Países Bajos, pues si así hubiese sido, la primera de estas naciones se hubiera visto privada de la industria ganadera de Flandes.

Como causas de carácter secundario, los historiadores señalan varias, que iremos explicando. En aquella época era rey de Escocia David Bruce, quien estaba en guerra con los ingleses y se había aliado con los franceses, cuyo rey Felipe VI le prometió ayudarle con dinero y con hombres cuando aquél perdió la corona.

Por lo mismo, Eduardo III, rey de Inglaterra, quiso vengarse, y prometió su ayuda a quien quisiera ir contra el rey de Francia. No se hizo esperar la ocasión de llevar a cabo el proyecto, pues al poco tiempo se presentó a Eduardo III solicitando su ayuda, un cuñado de Felipe VI, llamado Roberto de Artois, quien había sido acusado en la corte de Francia, de haber hechizado al rey francés.

Además de esto, había una lucha entre los flamencos y su conde; a este le apoyaba el rey de Francia; a los primeros el de Inglaterra, cosa muy natural, ya que los ingleses y los flamencos sostenían relaciones comerciales, pues los primeros vendían lanas a los segundos, y estos vendían telas a aquéllos.

El referido rey Eduardo de Inglaterra pretendía tener mejores derechos que Felipe VI a la corona de Francia; al efecto Eduardo aducía que era, por su madre Isabel, nieto de Felipe IV el Hermoso, de Francia, mientras que Felipe era hijo de un hermano de Felipe el Hermoso; así, pues, la descendencia del primero era directa, y la del segundo colateral.

Sin embargo, Eduardo no tenía la razón de su parte, puesto que en Francia existía la ley Sálica, mediante la cual no había sucesión femenina. A pesar de esto Eduardo III, aconsejado por Felipe Artevel flamenco, se decidió a reclamar, apoyado por los de Flandes, la herencia del trono francés. Esto causó mucha extrañeza, por cuanto, en 1329, pareció haber renunciado a sus pretensiones con el homenaje que prestó al rey de Francia.

Otra causa, aunque más remota, de la guerra de Cien Años fue el haberse apoderado del trono de Inglaterra Guillermo el Bastardo, duque de Normandía. Este era vasallo del rey de Francia, y con la adquisición que hizo, fue tan poderoso como su mismo señor. Muerto Guillermo, sus sucesores no querían pasar por la humillación de prestar homenaje a los referidos reyes franceses cuyo poder fue a veces inferior al suyo.

También hubo otra causa remota, y fue el casamiento de Enrique II de Inglaterra con Leonor de Guyena. Esta había sido repudiada por Luis VII de Francia, quien no quiso devolver los Estados que aquélla aportó al matrimonio.

Expuestas las causas próximas y remotas que dieron origen a la guerra de Cien Años, pasaremos a relatar sus principales hechos. Aquella lucha secular puede dividirse, y así lo hacen los historiadores, en cuatro periodos, favorables a Inglaterra el primero y el tercero, y a Francia el segundo y cuarto.

Primer periodo (1340-1360)

Creyéndose Eduardo III, como hemos indicado antes, con derecho a la corona de Francia, invadió este país en 1339, mas en este año no hubo ningún combate, pero ya en 1340 se dio la batalla naval de la Esclusa en la que fue destruida la flota francesa, y el rey Eduardo puso sitio a Tournai sin que lograse apoderarse de la plaza.

Ajustada una tregua, pudo auxiliar Felipe VI a David Bruce con hombres y dinero que le sirvieron para recobrar la corona de Escocia. Se renovaron las hostilidades en 1941 con motivo de la sucesión del ducado de Bretaña que los ingleses querían que fuese para Simón de Montfort, mientras que los franceses presentaban como candidato a Carlos de Blois.

En 1346, Eduardo, gracias a la traición de Godofredo de Harcourt, desembarcó en Normandía, devastando todo el país. No obstante llegó a ser crítica la situación del inglés, y en la batalla de Crécy estuvo a punto de ser derrotado, pues llevaba la peor parte; pero la falta de disciplina en la caballería francesa fue causa de que saliese victorioso. A esta batalla asistió el Príncipe de Gales, que la historia conoce con el nombre de Príncipe Negro, por el color de sus armas.

Al siguiente año de 1347 cayó en poder de Eduardo la plaza de Calais, de la que mandó salir a sus moradores para reemplazarlos por familias inglesas. Cuando el rey de Inglaterra entró en Calais, pudo decir:Tengo en mi cinturón las llaves de Francia.

Más de dos siglos estuvo Calais en poder de los ingleses, pues no volvió al dominio de Francia hasta el año 1558. A la toma de Calais siguió un armisticio que se prolongó por tres años a causa de la terrible epidemia conocida con el nombre de peste negra. Muerto Felipe VI en 1350, le sucedió en el trono de Francia su hijo Juan II el Bueno.

Reanudadas las hostilidades en 1356 entre ambas naciones, los ingleses formaron dos cuerpos de ejército, mandados respectivamente por el duque de Lancáster y el príncipe de Gales. El primero entró en Francia por la Bretaña y el otro por Burdeos. Carlos II el Malo, rey de Navarra, auxilió además a los ingleses.

La expedición del duque de Lancáster fue con facilidad detenida por las tropas de Juan II; luego este acudió para hacer frente a la del príncipe de Gales que encontró en Maupertius, no lejos de Poitiers. Pero esta vez no fue afortunado el rey francés, pues sus tropas fueron derrotadas, y el mismo Juan II cayó prisionero de los ingleses (17-IX-1356).

Después de una tregua de dos años, se reanudó la lucha, hasta que en 8-V-1360 se firmó entre las dos potencias el tratado de Bretigny, por el que los ingleses adquirían la mitad del territorio francés, y Eduardo III renunciaba a sus pretendidos derechos a la corona de Francia. Con el tratado de Bretigny, termina el primer periodo de la guerra de los Cien Años.

Segundo periodo (1360-1380).

Algunos años pasaron sin que lucharan las dos naciones beligerantes, hasta que Carlos V el Sabio, hijo y sucesor de Juan II, derrotó a los ingleses y a Carlos el Malo, rey de Navarra, su auxiliar (16-V-1364); pero poco tiempo después (29 de septiembre del mismo año) fueron derrotados por los ingleses en la batalla de Auray en el Morbihán, suceso relacionado con la sucesión en la Bretaña.

En el siguiente año (1365) logró asegurarse en Bretaña la casa de Montfort, y entonces Carlos V de Francia envió a España a sus soldados mercenarios, a fin de que derribasen de su trono a Pedro I de Castilla por estar aliado con los ingleses, pero habiendo muerto asesinado Pedro I, desde entonces Castilla ayudó a los franceses

El tratado de Bretigny no fue atacado, y el príncipe de Gales se apodero de Limoges, de cuyos habitantes muchos fueron pasados a cuchillo (1370). En 1372 tuvo efecto la batalla naval de la Rochela en la cual las tropas francesa y castellana vencieron a la inglesa. Luego el Príncipe Negro o de Gales se retiró a Inglaterra, y en 1375 se firmó una tregua en Bourges.

Muertos el Príncipe Negro en 1376 y Eduardo III en 1377, pasó el trono de Inglaterra a Ricardo II, de menor edad. Durante esta hubo en Inglaterra grandes turbulencias, las que aprovechó Carlos VI para recobrar los territorios que en Francia poseían los ingleses, quedándoles solo a estos Calais, Bayona, Brest y Burdeos. En 1380 murió Carlos V de Francia , y este acontecimiento pone fin al segundo periodo de guerra.

Tercer periodo (1380-1429).

El sucesor de Carlos V en el trono de Francia fue su hijo Carlos VI, cuya minoría fue turbulenta, pero no se renovó la lucha hasta el año 1415, en cuyo tiempo reinaba en Inglaterra Enrique V, y en Francia estaba separado del trono Carlos VI por causa de locura. Entonces hizo sus preparativos Enrique V para volver a la conquista de Francia.

Desembarcó el día 14-VIII-1415 cerca de Harfleur, mandando un ejército compuesto de 30.000 hombres, y se apoderó del puerto de Harfleur en 22 de Septiembre. En 25 de Octubre tuvo lugar la batalla de Azincourt que ganó el inglés; tomó este varias ciudades normandas en 14l7 y firmó con los duques de Anjou, Borgoña y Bretaña algunos tratados de neutralidad.

Enrique se apoderó de Ruán, y después de la muerte del duque de Borgoña, que fue asesinado, el hijo de este, Felipe el Bueno se unió con los ingleses firmando con ellos el tratado de Troyes en 1420, por el cual Enrique V se casó con Catalina, hija de Carlos VI, asegurando la regencia mientras viviese su suegro, y heredando la corona a la muerte de este.

Una vez Enrique regente del reino, se aprovechó del estado anárquico en que este se encontraba para apoderarse de la mayor parte de él, pero o pudo gobernarlo con el título de rey, por cuanto Enrique V murió en 1422, antes que Carlos VI.

A Enrique V sucedió su hijo Enrique VI, que contaba entonces solo un año de edad, y fue proclamado rey, no solo de Inglaterra, sino también de Francia. La proclamación como rey de Francia se hizo en París, conforme al tratado de Troyes, pero al mismo tiempo fue proclamado en Poitiers Carlos VII.

Esto, como es natural, dio origen a nuevos disturbios. Los ingleses vencieron a los franceses en las batalla de Crevant-sur-l´Yonue (31-VII-1423), Verneuil (17-VIII-1424) y Harengs (12-II-1429), y pusieron sitio a Orleáns, con lo cual termina el tercer periodo de esta larga guerra.

Cuarto periodo (1429-1453).

Mientras la ciudad de Orleáns estaba sitiada por los ingleses, se presentó a Carlos VII una doncella llamada Juana de Arco, natural de Domrémy, la cual, creyéndose inspirada por Dios, dio aliento a los soldados franceses que se mostraban abatidos por los triunfos de sus enemigos, cambiando de tal modo las cosas que los vencidos hasta entonces llegaron a ser los vencedores, y Carlos VII pudo recobrar el trono.

En 8-V-1429 se vieron obligados los ingleses a levantar el cerco de Orleáns y diez días después sufrieron una derrota en Patay. Los ingleses dieron muerte a Juana de Arco (1431); pero esto hizo despertar el sentimiento patrio de los franceses que desde entonces comenzaron a triunfar, y ganaron la batalla de Formigny (1436), mediante la cual pudieron recobrar la Normandía. Por fin, las batallas de Gerberoy y Castillón pusieron fin a la guerra de Cien Años. Los ingleses fueron expulsados de Francia y solo conservaron en su poder la plaza de Calais.

Para Francia fue la guerra de Cien Años de resultados funestos, pues apenas realizada la unidad de su territorio, no pudo consolidar por entonces la autoridad real, y la nación tuvo que detenerse en el camino del progreso. Inglaterra también sufrió muchos quebrantos a consecuencia de esta guerra, pero ella dio ocasión para que el gobierno del pueblo inglés se basase en la existencia de las dos Cámaras, la de los Lores y la de los Comunes.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 13 págs. 131-133.