Historia de Rusia

Introducción

Rusia, en ruso Rossía, ant. estado de Europa oriental surgido de la reunión de las tierras rusas alrededor de los principados de Kiev, luego de Vladímir-Súzdal y de Moscú.

Rusia se llamó primero Rus, término que designa desde los ss. IX-X el estado organizado entre los eslavos del E establecidos a orillas del curso medio del Dniéper. Tras el declive del estado de Kíev, el término Rus se aplicó a los territorios del NE donde se desarrolló, a partir del s. XIII, el principado de Vladímir-Súzdal, y más tarde Moscovia. El término Rossía apareció a fines del s. XV para designar, a partir del s. XVI, el conjunto de los territorios gobernados por el estado centralizado moscovita.

En 1721, Pedro el Grande transformó este estado en imperio ruso Rossískalia imperia, que en el s. XVIII se anexionó el litoral báltico, Ucrania, Bielorrusia, una parte de Polonia, Crimea y el N del Cáucaso, y en el s. XIX se extendió a Finlandia, Besarabia, Transcaucasia, Kazajstán, Asia Central y Pamir. El poder soviético se instauró sobre la mayor parte del antiguo imperio ruso, donde se crearon las repúblicas socialistas (1918-1921), que se federaron en 1922 para formar a U.R.S.S.

Los orígines

Datos arqueológicos, etnográficos o lingüísticos permiten situar a fines del I milenio a. de C. la migración de los eslavos hacia las legiones que constituyen actualmente la Rusia central (bosques y marismas de alto Volga y alto Dniéper), regiones apenas habitadas por pueblos de origen finés.

Tras el hundimiento del imperio de los hunos, en el s. V d. J.C., estos eslavos del E descendieron hacia el SE en dirección al mar Negro. En las llanuras del S. recogieron los vestigios de civilizaciones más evolucionadas, transmitidos por los nómadas llegados de Asia, los escitas ss. VIII-I a. de C.) y los sármatas (ss, III-II a. de C.-s. III d. de C.). Se relacionan con los jazares (establecidos en los ss. VII-VIII en las estepas entre el Don y el Dniéper y en Crimea), y con los búlgaros del Volga y el Kama. Estuvieron también en contacto con los búlgaros de los Balcanes y los bizantinos.

Las migraciones de los eslavos del E durante los primeros siglos de la era cristiana y su organización son poco conocidas. La Crónica de Néstor o Crónica de los tiempos pasados alude a la existencia de pueblos eslavos que llevaban, en el s. IX, distintos nombres de tribus. Parece que, a partir de aquella época, una organización de tipo feudal se hubiera superpuesto a las antiguas formas de vida comunitaria: jefes o príncipes kniaz reclutaban para su servicio a compañeros de armas druzhinaa.

Burgos eslavos o ciudades fortificadas (entre las que Kiev, Smoliensk y Nóvgorod eran las más importantes) jalonaban las vías fluviales de la vasta llanura comprendida entre el Báltico y el mar Negro. En los ss. VIII-IX los pueblos eslavos de la estepa pagaban tributo a los jazares y los del N sufrieron la penetración de los varegos.

Estos normandos, que sometieron a tributo a las ciudades eslavas o se alquilaron en ellas como mercenarios, se convirtieron en los dueños de las dos grandes vías del Dnieper y el Volga, por las que se efectuaba el comercio entre el Báltico y el mar Negro. Los varegos proporcionaron a los eslavos del E su primera dinastía, los Riúrikovichi.

El Estado de Kiev (ss. IX-XII)

Según la Crónica de Néstor, Oleg príncipe de Nóvgorod, se habría establecido en Kiev en 882. Sus sucesores, los grandes príncipes de Kiev, extendieron poco a poco su dominio sobre todas las tribus de los eslavos del E, en un proceso que se prolongó hasta mediados del s. XI.

El estado de Kiev representó en sus comienzos una fuerza militar muy ruda que estableció relaciones fecundas con Bizancio. En las alternativas de guerras e intercambios pacíficos refrendados por los tratados comerciales de 907, 911, 945 y 971, la cultura bizantina se extendió por Rusia. El cristianismo penetró en ella, favorecido por ciertos príncipes у combatido por otros, entre los cabe citar a Sviatoslav (945-972), príncipe normando, pagano.

Vladímir (c. 980-1015) impuso a sus súbditos el bautismo de Rusia (c. 988-989). Kiev recibió de Bulgaria las primeras autoridades eclesiásticas, sus libros sagrados y la literatura eslavona. La iglesia favoreció la unificación de los eslavos del E y de sus territorios bajo la égida de los grandes príncipes de Kiev.

En época de Yaroslav el Sabio (1019-1054), gran constructor y legislador, el estado de Kiev conoció una brillante civilización. Su victoria sobre los pechenegos (1036) puso fin a las incursiones de los pueblos nómadas, que se reiniciaron con la aparición de los cumanos o polovtsy (c. 1054).

Las sangrientas luchas entre los príncipes de las distintas regiones, que ambicionaban el trono de Kiev, donde residía el gran príncipe, provocaron a veces la intervención de los nómadas, bajo cuyos ataques el estado de Kiev se disgregó. La inseguridad de las regiones meridionales llevó a una parte de la población a emigrar hacia el O Galitzia y Volinia o hacia el NE, donde se desarrolló el principado de Rostov-Súzdal. Nóvgorod, que colonizó los vastos territorios del N, se aprovechó también del declive de Kíev, y se independizó en 1136.

El fraccionamiento del estado de Kiev, que Vladimiro Monómaco (1113-1125) consiguió frenar, prosiguió tras su muerte y desembocó, en la segunda mitad del s. XII, en la constitución de principados independientes, divididos a su vez en principados patrimoniales udeli.

La Rusia de Vladímir-Súzdal y el yugo mongol (ss. XII-XV)

Los príncipes de Rostov-Súzdal, Yuri Dolgruki (c. 1125-1157) y Andrés Bogolubski (c. 1157-1174) , obtuvieron el trono de Kiev al término de las luchas dinásticas. En 1169, Andrés Bogolubski conquistó la ciudad, la abandonó y trasladó su capital a Vladímir. Su hermano Vsiévolov el Grande (1176-1212) tomó el título de gran príncipe de Vladímir. El principado de Vladímir-Súzdal se convirtió en el centro del segundo estado ruso.

En estas regiones de bosques y marismas, entre el Oká y el Volga, los colonos rusos se mezclaron con los autóctonos fineses para constituir la gran Rusia (ss. XII-XV). Esta Rusia del NE estaba al margen de las grandes vías del comercio internacional aunque el Volga la uniera al Caspio y a Oriente.

Las Ciudades no desempeñaban ya el papel económico y político privilegiado que tenían en el estado de Kiev. La asamblea municipal o vieche solo conservaba poderes amplios en Pskov y Nóvgorod, grandes ciudades de mercado libre que aseguraban el comercio con occidente. Los príncipes de Vladímir-Súzdal consiguieron establecer un dominio fuerte y someter a los boyardos, sus vasallos.

En el s. XIII, los principados rusos, (debilitados por la fragmentación debida d la multiplicación de los feudos udeli, estaban amenazados por todas partes. Al E, a orillas del Kalka, río costero del mar de Azoν, los príncipes de la Rusia meridional (Kiev, Galitzia, Volinia), aliados con los polovtsy, fueron vencidos por un destacamento mongol que se replegó a Mongolia (1223).

El yugo mongol (ss. XII-XV)

Durante el invierno de 1236-1237 el gran ejército mongol destruyó el reino de los búlgaros del Kama y del Volga; mandado por Batu Kan, se apoderó de Riazan y asoló los principados de Vladímir (1238), Chernígov y Kiev (1240).

Al O, Nóvgorod y Pskov, que junto con Smoliensk fueron las únicas ciudades que se libraron de la invasión mongol, tuvieron que defenderse contra los ataques de los suecos, las ordenes militares germánicas y los lituanos. Alejandro Nevski detuvo a los caballeros teutones sobre los hielos del lago Peipus (1242). Pero las órdenes livonias continuaron sus incesantes ataques contra Pskov hasta el s. XV.

Bajo la amenaza germánica y mongol Pólotsk y la región del Prípiat se unieron al gran ducado de Lituania a mediados de XIII. Este se extendía, a mediados del s. XIV, sobre un vasto territorio que iba del Báltico al mar Negro. En esta época, Galitzia cayó bajo la dominación polaca. En estas regiones del S y del O, a partir del s. XIV, fue precisándose la diferenciación entre bielorrusos, pequeños rusos y ucranianos y grandes rusos de las regiones del NE.

Tras la destrucción y matanza de la conquista mongol, Rusia Central estuvo sometida durante varios siglos al yugo tártaro. El protectorado de la Horda de Oro sobre los principados rusos obligó a los príncipes a hacer confirmar su poder por medio de un yarlik (carta) concedido por la Horda.

Los príncipes de Vladímir, cuyas prerrogativas eran contestadas por sus rivales de Tver, Riazán y luego Moscú, obtuvieron el yarlik de grandes príncipes. La población fue sometida a un gravoso tributo anual vijod y proporcionaba a la Horda contingentes militares. Sólo el clero estaba exento de cualquier carga, y la Horda, incluso tras su islamización, se mostró siempre tolerante con la iglesia.

En 1380, el príncipe de Moscú, Dimitri Donskói, se negó a pagar el tributo a la Horda y obtuvo sobre los mongoles la victoria de Kulikovo. Sin embargo, el kan Tuqtamis saqueó Moscú y Vladímir (1382) e impuso de nuevo el yugo mongol a Rusia.

El fraccionamiento de la Horda de Oro en varios kanatos Kazan, Astraján, Crimea, y Siberia en la primera mitad del s. XV y la consolidación de la pujanza moscovita permitieron a Iván III liberar definitivamente a Rusia de la soberanía mongol (1480).

La dominación tártara aisló a Rusia de occidente y del Mediterráneo, aunque, mucho antes de la conquista mongol, las relaciones entre el estado de Kiev y Bizancio eran ya muy precarias. Los historiadores consideran, en general, la dominación mongol como causa esencial del retraso económico y social de Rusia con respecto a Europa occidental.

La formación del estado moscovita (ss. XV-XVI)

Moscú, centro de un pequeño principado confiado a Daniel Nevski (1276-1303), adquirió durante el s. XIV supremacía sobre los demás principados rusos. La Iglesia favoreció este predominio: el metropolitano, que residía en Vladímir desde la caída de Kíev, se estableció en Moscú en 1326. Dmitri Donskói (1362-1389) aseguró la primacía de Moscú sobre los principados rivales de Tver y Súzdal (1375) e inició la lucha contra los mongoles.

Basilio I (1389-1425) engrandeció el dominio moscovita anexionando Murom y Nizhni-Nóvgorod. Basilio II (1425-1462) fortaleció su poder al final de una larga y cruel lucha contra sus rivales y los príncipes nominales.

Se negó a la unión con Roma pactada en Florencia (1439) e hizo detener al metropolita Isidoro. La iglesia rusa se independizó de Constantinopla y después de 1453, Moscú pretendió convertirse en la tercera Roma, la nueva capital de la cristiandad. En 1589 durante la visita del patriarca de Constantinopla, la metrópoli de Moscú fue erigida en patriarcado.

Iván III (1462–1505), sometiendo Nóvgorod (1438) y Tver (1485), prosiguió la unión de las tierras rusas, que concluyó Basilio III (1505-1533) con la anexión de Pskov (1510), Smoliensk (1514) y Riazán (1521). Iván III, que adoptó el título de autócrata samoderjets, reivindicó la herencia de Bizancio. Organizó un estado poderoso y centralizado y sometió a Rusia a un sistema administrativo y judicial único Sudiébnik o código de 1497.

El estado moscovita conoció en el s. XVI un apogeo basado en los principios de autocracia, centralización, expansión y modernización. Si Iván III adoptó el título de soberano de todas las Rusias tras haber destruido la Horda de Oro, Iván IV (1533-1584) se hizo proclamar zar en 1547.

Prosiguió la reconquista contra los tártaros musulmanes anexionándose los kanatos de Kazán (1552) y de Astraján (1556), pero Crimea, sometida a vasallaje por los otomanos, siguió realizando incursiones (expedición contra Moscú, 1571).

La expansión hacia el E (empresas de los Stróganov, expedición de Yermak a Siberia, 1562) prosiguió paralela al lento avance hacia el S. En los confines meridionales de los estados moscovita y polaco-lituano se establecieron las comunidades cosacas fortalecidas por la afluencia de campesinos que huían de las obligaciones de la servidumbre.

Los primeros Románov (s. XVI-XVII)

El final del reinado de Iván IV se vio marcado por el régimen de terror perpetuado por la opríchnina (1565-1572), la agravación de la condición campesina y los reveses de la guerra de Livonia (1558-1583), a cuyo término los suecos ocuparon Ingria y Carelia.

La muerte de Fiódor (1598), que supuso la extinción de la dinastía Riúrikovich se produjo en condiciones desastrosas, agravadas por varias cosechas catastróficas durante el reinado de Borís Godunov (1598-1605).

Durante el período de las revueltas (1605-1613), la crisis política (aparición de los dos usurpadores, los falsos Demetrios) se unió a la ruina económica. Suecos у polacos intervinieron en la lucha, pero estos últimos fueron expulsados de Moscú (1612) gracias al sentimiento nacional, popular y religioso de la leva masiva dirigida por Minin y el príncipe Pozharski.

Miguel Fiódorovich Románov fue elegido zar por el zemski sobor (estados generales) de 1613, aunque el rey de Polonia, Ladislao IV Vasa, no renunció hasta 1634 a sus pretensiones al trono de Rusia.

La obra de reconstrucción emprendida por los primeros Románov (Miguel Fiódorovich (1613–1645) y Alejo Mijáilovich (1645-1676) se llevó a cabo en el marco de estructuras administrativas y económicas arcaicas.

El s. XVII ruso está, sin embargo, marcado por una mayor apertura hacia occidente y por ciertas innovaciones violentamente combatidas por los detentadores de la tradición. Algunas relaciones con occidente se habían establecido ya desde que Iván II llamó a técnicos y artistas italianos para la construcción del Kremlin e Iván IV fundó Arjánguelsk para comerciar con occidente, principalmente con Inglaterra.

En el s. XVII, la introducción de técnicas modernas implicó la afluencia de técnicos extranjeros, civiles o militares, a Moscú y a la región de Tula, donde se desarrolló la metalurgia y la fabricación de material de artillería.

La modernización era tanto más necesaria en cuanto que Alejo Mijáilovich se lanzó.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Larousse, Ed. Planeta, 1993, tomo 20.