Fernando I de Aragón

Coronación de Fernando I de Aragón.Coronación de Fernando I de Aragón.

Fernando de Antequera, rey de Aragón (1379-1416, 1412-1416) Medina del Campo - Igualada). Hijo segundo de Juan de Castilla y Leonor de Aragón, hija de Pedro IV el Ceremonioso. Se educó en la Corte de su hermano Enrique III, y a la muerte de este, en 1406, fue nombrado regente de su sobrino Juan en unión de la reina viuda, Catalina de Lancáster.

De carácter distinto al de su cuñada, se dividió el territorio de la regencia, encargándose Fernando de la parte meridional de Castilla y de la dirección de la guerra contra los moros granadinos. En enero de 1407 tomó posesión de su tutoría y parte de la nobleza, ante la larga regencia que la temprana edad del monarca imponía, le propuso ceñir, en su lugar, la corona de Castilla, a lo que el infante se negó, obligando a los magnates reunidos en las cortes de Toledo a jurar al nuevo rey, prestándole él, en primer término, homenaje de fidelidad.

Don Fernando desempeñó con prudencia y acierto la regencia, dando gran impulso a la reconquista, apoderándose de los castillos de Zahara y Andite, y de la villa de Ayamonte. Tomó después Ortejicar, talando Lújar, Cartama y Santillán y obligando a los moros a levantar el sitio de Setenil. En 1408 pidió a las cortes de Guadalajara subsidios para continuar la guerra, mostrándose estas poco propicias a concederlos, por lo que se vio obligado a celebrar treguas con Granada por dos años, expirado este plazo, reanudó sus conquistas en la primavera de 1410, tomando, el 24 de septiembre, la ciudad de Antequera, considerada inexpugnable, hecho que le dio gran popularidad.

Compromiso de Caspe

A la en muerte sin sucesión de Martín I el Humano, ocurrida el 31 de mayo de 1410, Fernando, como nieto de Pedro IV el Ceremonioso., hizo valer sus derechos al trono de Aragón, trabajando denodadamente con objeto de lograr los votos de los compromisarios reunidos en Caspe para fallar el pleito sucesorio. Antes convocó una junta de letrados para cerciorarse de la legitimidad de sus aspiraciones, que fue reconocida unánimemente por estos, acercándose con sus tropas a las fronteras con del reino de Aragón en apoyo de sus partidarios.

Por fin, gracias a la influencia de Benedicto XIII y de San Vicente Ferrer, partidarios del candidato castellano, fue proclamado rey Fernando de Antequera el 28 de junio de 1412. El nuevo monarca recibió la noticia de su exaltación al trono de Aragón en Cuenca. Su nombramiento fue acogido con simpatía en Aragón y Valencia y con disgusto en el principado de Cataluña, decidido partidario del conde de Urgel.Zurita, Anales Zaragoza 1610, t, III, Pág. 147.

Seguidamente se trasladó a Zaragoza, donde convocó Cortes y, después de Jurar los fueros y libertades de Aragón, recibió el homenaje de fidelidad de sus súbditos, prestándolo también el duque de Gandia por Ribagorza, y Fadrique de Aragón por el Condado de Luna, excusando su asistencia el Conde de Urgel. De allí se trasladó a Lérida, donde juró las libertades catalanas, recibiendo en Tortosa, de manos de Benedicto XIII, la investidura del Seno de Sicilia, acto poco político por parte de Fernando, ya que como rey de Aragón podía alegar derechos a la soberanía de la isla. El 28 de noviembre llegó a Barcelona, y el 15 de diciembre prestó juramento ante las cortes reunidas en dicha ciudad, recibiendo el acatamiento de los catalanes.

Rey de Aragón

Fernando de Antequera atendió, en primer término, a los asuntos de Cerdeña. La isla, siempre rebelde a la soberanía aragonesa, de acuerdo con Génova, había proclamado al vizconde de Narbona. La hábil intervención del rey consiguió firmar con Génova una tregua de cinco años, enviando a la isla una expedición mandada por Berenguer de Carroz, conde de Quirra. Respecto a Sicilia, la viuda Blanca había sido sitiada en una sus fortalezas por Bernardo de Cabrera, conde de Módica; y parte de la nobleza, hostil al rey de Aragón, apoyaba las pretensiones a la corona de Fadrique de Luna, hijo natural de Martín el Joven. Fernando logró restablecer la normalidad y confirmó a Blanca en su cargo de gobernadora de la isla.

Sin embargo, la situación del nuevo monarca no podía considerarse como consolidada en el interior del reino, pues el conde de Urgel, alentado por su madre, Margarita de Montferrato y por Antón de Luna, preparaba un movimiento de rebeldía. El 28 de octubre de 1412, Poncio y Ramón de Perellós, Francisco de Vilanova y Dalmau Sacirera habían jurado en Lérida, en nombre de Jaime de Urgel, fidelidad al nuevo monarca.

La Crónica de Juan II dice que los embajadores del conde propusieron el casamiento del infante don Enrique con la hija del conde, que fue aceptado por Fernando, el cual ofreció a Jaime el título de duque de Montblanch y una indemnización de 150.000 florines. Parecía terminado el pleito dinástico, pero Margarita de Montferrato se opuso al acuerdo.

Don Antón de Luna, en nombre del conde Urgel, firmó en Burdeos un tratado con duque de Clarenza, hijo segundo de Enrique IV de Inglaterra, y con Eduardo, duque de York. Seguidamente, don Antón inició las guerrillas en las montañas de Aragón, apoderándose, el 8 de mayo de 1413 del castillo de Trasmoz, y el 11 del de Montearagón.Próspero de Bofarull, Colección de documentos inéditos del Archivo de la Corona de Aragón, Barcelona, 1888, t. III, Págs. 71, 76, 80.

Compañías inglesas entradas por Navarra tomaron Norbes y Embrun. Fernando envió grandes refuerzos a Huesca, ordenó la movilización de fuerzas reales, hizo ocupar secretamente Cervera y Tárrega y concentró en Lérida las huestes del gobernador de Cataluña, de Ramón de Bajés, Galcerán de Cruilles y Francisco de Erill. Pidió también ayuda a Castilla, y pronto se reunieron en Zaragoza mil lanzas castellanas.Crónica de Juan II de Castilla, A, 1412, cap. XXIV.

Una tentativa del de Urgel para obtener la alianza del rey de Granada, Yusuf III, fue fácilmente deshecha por el rey de Aragón, que pactó la paz con el monarca granadino.Giménez Soler, La Corona de Aragón y Granada, Barcelona, 1908, pág. 334).

La muerte de Eduardo de York privó al conde de Urgel de la ayuda del conde de Clarenza, que abandonó Gascuña y regresó a su país. El 20 de mayo Jaime se retiró a Balaguer, desde donde tuvo algunos éxitos. Sus fuerzas atacaron por sorpresa Lérida, pero tuvieron que retirarse después de algunas horas de combate. Mientras tanto, Antón de Luna, teniendo como base de operaciones Loarre, guerreaba en Aragón, siendo derrotado por tropas aragonesas y castellanas.

A mediados de julio de 1415 se intensificaron los preparativos para el ataque a Balaguer por Fernando de Antequera. Sus fuerzas se concentraron en Cervera, a donde llegó el monarca el 26 de julio, apoderándose rápidamente de los lugares del condado de Urgel, quedando el conde aislado en la plaza, que fue defendida por Ramón Berenguer de Fluviá. El 15 de agosto llegó el ejército real frente a Balaguer, y el 9 de octubre se dio la orden de ataque a la ciudad que se rindió el 31.

Según La Fi del Conte d'Urgel (Barcelona, 1931, págs. 31 y 32 Jaime, antes de entregarse, dijo dirigiéndose a sus partidarios:

Prohonens, no cureu, jo us coman la muller e mes filles, car la mia persona extinta es e perdita e no ha recobre algu. Después, arrodillándose ante Fernando de Antequera, le besó la mano diciéndole: Señor, yo vos erré, demandovos misericordia, e pidoos, senyor, por merced, que vos membres del linaje de donde vengo. El rey le contestó: Ya vos perdoné e huve de vos misericordia, e agora por ruego de mi tía, vuesa mujer, vos perdono la muerte que mereciades por los yerros que me habéis hecho e aseguro vuestros miembros e que no seades desterrado de mis reynos(Crónica de Juan ll, citado, páginas 335 y 336).

Seguidamente Fernando se trasladó a Lérida. La familia del conde recibió orden de acudir a esta ciudad, donde se incoó proceso contra Jaime de Urgel. El 29 de noviembre de 1413 fue pronunciada la sentencia, condenándole a prisión perpetua y confiscación de bienes.Rovira y Virgili, Historia nacional de Catalunya, págs. 155 y ss.

El 11 de febrero de 1414 Fernando fue coronado en Zaragoza. Respecto al Cisma de la Iglesia, el rey de Aragón se entrevistó en Morella con Benedicto XIII el 18 de julio de 1414. Este no rehusó, en principio, la vía de cesión, pero opuso dificultades prácticas. En 1415 Fernando, juntamente con el emperador Segismundo, le requirió en Perpinán para que renunciase a la tiara. Según Boades, Benedicto XIII respondió a los embajadores del rey

Digats al rey d’Aragó, vostro senyor, que nos li faem de resposta e li diem a vosaltres axi com si lo y diguessem a ell mateix. Me qui te feci, missiiti in de durtumBoades, Llibre dels Feyts d'Armes de Catalunya, Barcelona, 1863, pág. 449.

Seguidamente abrió proceso contra él, privándole de sus reinos. Por orden del monarca aragonés, San Vicente Ferrer proclamó en Perpiñán, el 6 de enero de 1416, la sustracción de la obediencia del reino de Aragón a Benedicto XIII.

Un serio conflicto se promovió en Barcelona con motivo de haberse negado los criados del rey a satisfacer el impuesto del vertical alegando que los reyes no debían pagarlo. Fernando aprobó esta declaración, por lo que el Consejo de Ciento de la ciudad envió al rey una comisión de Consellers, presidida por Juan Fivaller, para protestar de la actitud del monarca, que suponía un atentado a los privilegios de la ciudad. Este molesto por las palabras de Fivaller, salió de Barcelona, pero la enfermedad que padecía se agravó en el camino, viéndose obligado a detenerse en Igualada, donde murió el 7 de abril de 1416. Fue sepultado el 15 en el monasterio de Poblet.

Fernando de Antequera, inteligente y astuto, fue hábil diplomático, que supo convertir en amigos a los adversarios. Su experiencia política lo hizo cauto y amigo de las soluciones conciliatorias. Hombre de costumbres austeras y de recia voluntad su carácter se dejó influir por su enfermedad. Cronistas e historiadores hablan de su melancolía. Pasó por difíciles situaciones económicas: los documentos de su cancillería acusan frecuentes préstamos y empeños de joyas. Se le reprocha su actitud en el proceso contra el conde de Urgel. No parece que tuvo —dice Rovira y Virgili—, ni en su regencia de Castilla, ni en su reinado en Aragón, un ideal vasto, un gran plan político. Amaba la realeza por la realeza misma.

Sin embargo, de haber vivido más años, quizá hubiese seguido el ideal de ambición imperial que llevó después a Alfonso el Magnánimo a las islas del Mediterráneo y a la península italiana Historia nacional de Catalunya, t. IV, Barcelona, 1931, páginas 240-241,

Los Infantes de Aragón

De su matrimonio con Leonor de Alburquerque nacieron don Alfonso, que le sucedió en el reino; don Juan, rey de Navarra y de Aragón a la muerte sin sucesión de Alfonso el Magnánimo; don Enrique, maestre de Santiago, conde de Alburquerque y señor de Ledesma; don Sancho, maestre de Calatrava y Alcántara; don Pedro, duque de Notho; doña María, que casó con Juan II de Castilla y doña Leonor, esposa de don Duarte, rey de Portugal. [A. J.]

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, págs. 82-84.