Fernán González

Biografía

Escultura de Fernán González
Escultura de Fernán González en el Arco de Santa María de Burgos.

Primer conde independiente de Castilla (932-970). Hijo de Gonzalo Fernández, repoblador de Clunia y de Lara, y de Muniadonna. Fue el padre de García I Fernández el de las Manos Blancas (970-995) y de Urraca, esposa de Ordoño III de León, de Ordoño IV de León y de Sancho II Garcés Abarca de Pamplona. Contrajo matrimonio en 932 con Sancha, hija de Sancho I Garcés de Pamplona, y en segundas nupcias con Urraca, hija de García I Sánchez de Pamplona.

Se le atribuye la formación del primitivo núcleo del condado de Castilla (futuro reino de Castilla), integrado por los condados del sector oriental del reino de León (Burgos, Álava, Cerezo y Lara).

A partir de 932, en que aparece por primera vez con el título condal, fue consolidando su zona de influencia, que en 940 se extendía hasta Sepúlveda. Apoyó las iniciativas bélicas emprendidas por Ramiro II de León (932-950), junto a quien combatió en la batalla de Simancas (1-VIII-939), en la que las tropas cristianas obtuvieron una importante victoria frente al ejército musulmán de Abderramán III.

Los éxitos militares reforzaron su posición política y en 943 se declaró en rebeldía frente al rey leonés. Contó con el apoyo de Diego Munio, conde de Saldaña, quien controlaba las tierras de la orilla izquierda del río Carrión.

El enérgico Ramiro logró sorprender y aprisionar a los dos nobles rebeldes (944), les desposeyó de todos sus títulos y nombró gobernadores de Castilla, primero a Asur Fernández, conde de Monzón, y luego a su propio hijo Sancho. Sin embargo, se dio un gran movimiento colectivo que hizo que los castellanos dejasen desiertos Burgos y sus aldeas para acudir tumultuariamente a León, exigiendo la libertad de su señor.

El rey se dio cuenta de que era imposible luchar contra el espíritu unánime de un pueblo, y unido esto, al empuje del ejército de Abderramán III, hizo que Ramiro II concediera la libertad a los rebeldes, si bien les obligó a prestar juramento de fidelidad personal y, en caso de Fernán González, a aceptar el compromiso matrimonial entre el infante Ordoño, futuro Ordoño III el Bueno (951-956) y su hija Urraca. La muerte de Ramiro II provocó una grave crisis dinástica como consecuencia de las aspiraciones de Sancho I, hermano de Ordoño III, a la corona leonesa.

Fernán González intervino en el conflicto en apoyo de Sancho I, aunque el fracaso de este le obligó a reconocer a Ordoño III. A la muerte de este accedió al trono Sancho I el Craso de León (955-958); (960-965), su antiguo aliado. Al año siguiente se produjo una rebelión en la nobleza apoyada por Fernán González, que concluyó con la coronación de Ordoño IV el Malo (958-960), hijo de Alfonso IV el Monje de León (925-932) y primo de Sancho I.

Este reclamó la ayuda de su tío García I Sánchez de Pamplona (925-970) y de los musulmanes (se trasladó a Córdoba con su abuela Toda, madre de García I Sánchez, para negociar las contrapartidas) para recobrar la autoridad sobre sus dominios. El conde fue apresado por las tropas navarras en Cirueña (La Rioja,960). Obtuvo la libertad tras acceder a contraer matrimonio con Urraca, hija del monarca navarro, y a satisfacer las reivindicaciones territoriales que se le reclamaban.

Ese mismo año Sancho I logró derrotar a Ordoño IV, quien debió pedir la protección de Fernán González. El condado de Castilla quedó plenamente consolidado tras el acceso al trono leonés de Ramiro III (965-984), en cuyo reinado se intensificó la decadencia del reino de León. La independencia de Castilla quedó confirmada en los años siguientes con el establecimiento de una frontera estable con los musulmanes y con los reinos vecinos, sobre todo con León y Navarra.

A su muerte el condado lo heredó su hijo García Fernández. En su honor se escribió el Poema de Fernán González, en el que se narran los orígenes del reino de Castilla.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo VIII, págs. 3962-3963.

García I Fernández

Biografía

Nació en Burgos en 938 y murió el 29-VII-995. El de las manos blancas, el de las manos bellas. II conde de Castilla (970-995). Hijo de Fernán González (I conde Castilla 932-970) y de Sancha de Pamplona (hija de Sancho I Garcés de Pamplona), y hermano de Urraca (esposa de Ordoño III de León, de Ordoño IV el Malo de León y de Sancho II Garcés Abarca de Pamplona), de Sancho, de Gonzalo, de Nuña, de García, de Pedro y de Nuño Fernández.

Contrajo matrimonio (971) con Ava o Aba de Pallars, hija de Ramón II de Pallars y Ribagorza, de cuya unión nacieron Sancho I García el de los Buenos Fueros (conde de Castilla, 995-1017), Elvira (esposa de Vermudo II el Gotoso de León, 981-999, Gonzalo, Toda, Urraca y Oneca. Consiguió preservar el legado de su padre, heredado el 12-VII-970 tras la muerte de este (VI-970), fecha que ha sido considerada la de la independencia de Castilla de la casa condal de Lara.

En 972 recibió de los habitantes de Agusyn (Los Ausines, Burgos) la dehesa de la Lomba —en gratitud por haberles librado de la castellaría, (mantenimiento y construcción de castillos)— y prohibió a los pobladores de esta localidad, junto a los de Motubar de la Cuesta o de San Cebrián, Cueva (de Juarros), Coscorrita (de Juarros) y Castriello de Val y de Verrome), que cortasen leña en la dehesa que había concedido al monasterio de Cardeña (Burgos). Actuó de forma autónoma con relación a León, lo que no significó, según S. Moxó, una independencia jurídica.

En 973 envió, en colaboración con el conde de Monzón, Fernando Ansúrez, una embajada encabezada por el mozárabe Jamis b. Abu Celith, al califa de Córdoba al Hakam II; en ella garantizaba su sumisión, estrategia política que le permitía ganar tiempo para organizar una importante ofensiva y que además preveía la concesión de un fuero (974) a los pobladores de Castrojeriz (Burgos), en el que se recogía

la equiparación de los caballeros villanos con los infanzones y la exención del pago de las "mañerías" y de otras cargas;
este hecho, a parte de haber sido utilizado como medio para ampliar la base social sobre la que afianzar su poder, ha sido considerado de trascendental relevancia para comprender el importante papel desempeñado por la caballería villana en la historia de Castilla.

En el verano de ese mismo año rompió la tregua y, tras haber intentado llegar a un nuevo acuerdo con al Hakam II, haber atacado la plaza musulmana de Deza (Soria, 2-IX-974) en el valle del Henares y haber llegado hasta las inmediaciones de Medinaceli (Soria), reanudó los combates contra los musulmanes , dirigidos por el gobernador musulmán de Medinaceli Teman Ghalib, suegro de Almanzor.

Al alcanzar Medinaceli y observar la fuerte defensa, se dirigió hacia Sigüenza (Guadalajara), último punto de la expedición, y a su regreso se enfrentó a uno de los caudillos musulmanes fronterizos, Mada b. Amril, al que venció.

Para detener la ofensiva musulmana, García I se coligó con Ramiro III de León (965-984) y con Sancho II Garcés Abarca de Pamplona (970-994), así como con los condes de Monzón, Fernando Ansúrez y de Saldaña, Gómez Díaz; se formó de este modo un ejército cristiano, compuesto por 60.000 hombres, que fue derrotado en Gormaz (Soria, 28-VI-975), plaza que acababa de fortificar al Hakam II.

Después de que Ghalib invadiese Castilla, fue vencido por este en Langa de Duero (Soria), donde fue hecho prisionero; en 977 el amirí Almanzor consiguió deshacer la alianza sellada entre García I y Sancho II Garcés Abarca.

En 891 perdió, junto con el general Ghalib —que había pasado al bando cristiano después de haber encontrado la oposición del amirí— y los ejércitos navarros —al frente del gobernador del condado de Aragón, infante Ramiro el Curvo hijo de Sancho II Garcés Abarca)— ante las tropas de Almanzor en las proximidades de la plaza de San Vicente (10-VII), cuya localización ha sido cuestionada.

Tuvo otra derrota, junto con Ramiro III y Sancho II Garcés Abarca, en la Batalla de Rueda (VIII-981), que comportó la renuncia a los castillos de Atienza (Guadalajara) y Sepúlveda (Segovia) y el repliegue de los contingentes al N. del río Duero.

Durante la guerra (982) entre Ramiro III y Vermudo II por la Corona de León, puso fin a su alianza con Ramiro III tras la batalla de Portela de Arenas (985) en beneficio de Vermudo II, pero se mantuvo al margen de las disputas.

Las victorias conseguidas por Almanzor en León conllevaron una expansión de la influencia musulmana por tierras castellanas: entre 989 y 990 volvió a ser derrotado por Almanzor, quien obligó a García I a entregarle Osma (Soria) y a su hijo Abd Allah, que, después de haber conspirado contra Almanzor durante el sitio de Gormaz, había desertado y pedido refugio a García.

Ante la negativa del conde a entregarle a Abd Allah, Almanzor organizó continuas razias que perduraron hasta que consintió en la petición, tras lo cual Abd Allah murió decapitado (8-IX). Influyó en Vermudo II de León para que reanudase las hostilidades con Córdoba, y consiguió la reconciliación entre el rey y el conde de Saldaña, García Gómez, y la constitución de una nueva coalición cristiana.

Perdió (17-VI-994) la fortaleza de San Estaban de Gormaz y Clunia en favor de Almanzor, quien había aprovechado el periodo de inestabilidad política generado como consecuencia de la rebelión protagonizada a finales de 994 ó principios de 995 por su hijo Sancho I García, instigado por su madre Ava, según la Crónica Najerense, y algunos destacados señores castellanos.

Las sucesivas mermas en sus posesiones que no obstaron para que continuase asediando determinadas zonas; así llevó a cabo varias razias por las proximidades de Medinaceli, en las que se encontraban tropas auxiliares de Saldaña y de León.

El 25-V-995, según los anales latinos, o el 19 de mayo según los historiadores musulmanes, fue víctima de una emboscada entre Landa de Duero y Alcózar, probablemente fraguada por su esposa Ava, en la que resultó herido, hecho prisionero y conducido provisionalmente a Medinaceli, desde donde pasó a finales de junio a Córdoba Crónica Najerense.

Fue enterrado en la iglesia de los Tres Santos y posteriormente conducido al monasterio de Cardeña. A su muerte, su mujer Ava y su hijo Sancho I García asumieron conjuntamente el gobierno del condado.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IX, págs. 4418-4419.

Sancho I García

Biografía

Conde de Castilla 995-1017, Álava y Asturias. Sancho I, el de los Buenos Fueros. Hijo de García I Fernández de Castilla (970-995) y de Ava de Ribagorza. En 994, un año antes de la muerte de su padre, había promovido contra él una rebelión abierta, con el apoyo de su madre Ava y de algunos magnates castellanos, situación que aprovechó el caudillo amirí Almanzor para apoderarse de la fortaleza de San Esteban de Gormaz (Soria).

En una de las correrías como respuesta a esa acción, García I Fernández fue apresado y llevado a la prisión de Medinaceli (Soria), donde murió.

Una vez en el trono pactó una rápida tregua con Almanzor, quien le devolvió el cadáver de su padre. No obstante, su reinado de caracterizó por una constante actividad bélica, en especial frente al califato andalusí.

Los primeros años estuvieron marcados por sucesivas derrotas, que se iniciaron con la sufrida, al mando de una coalición de leoneses, castellanos y el conde de Saldaña, en las cercanías de Peña Cervera (1000) —la batalla de Catalañazor que la tradición cristiana interpretó intencionadamente, como una gran victoria frente a Almanzor—, que permitió al caudillo amirí el saqueo de la región de Burgos.

Tras la muerte de este (1002), pactó una nueva tregua con el gobernador de la Marca Superior, Wadih, y con el hijo y sucesor de Almanzor, Abd al Malik, a quien apoyó en su campaña contra Ramón Borrell de Barcelona (992-1018).

En 1004 decidió mediar en la regencia del reino leonés durante la minoridad de su sobrino, Alfonso V (999-1028), al intentar desplazar de ella al conde gallego Menendo González, pero el arbitraje de Abd al Malik (encomendado a su hombre de confianza Asbag b. Nabil resolvió la cuestión en beneficio del noble gallego, probablemente ante el temor de la creación de una nueva coalición leonesa-castellana; seguramente por ello, en 1005 intervino en una campaña bélica en los altos valles leoneses.

Esa temida coalición, a la que se sumaron los navarros, fue una realidad en 1007, aunque resultó de nuevo derrotada; al año siguiente fue Abd al Malik quien fracasó en su campaña contra Castilla. Precisamente en 1008 puede establecerse un punto de inflexión en sus relaciones con el califato. La aparición de la fitna, la disgregación interna de al Andalus que daría paso a la disolución del califato omeya (1031) por las luchas entre beréberes, eslavos y árabes, favoreció los intereses castellanos.

Después de que otro hijo de Almanzor, Abderramán Sanchuelo, dirigiera una nueva campaña contra Castilla (I-1009), Sancho I García decidió apoyar firmemente a los beréberes de Sulayman al Mustain: al frente de su ejército, avanzó sobre Córdoba y, tras derrotar al califa usurpador, Muhammad II al Mahdi (1009, 1010), cerca de Alcolea y saquear sus arrabales, tomó la capital (8-XI-1009) e instaló a Sulayman al Mustain en el trono (1009, 1013-1016), quien le entregó, a cambio, las fortalezas de Osma, Atienza, Sepúlveda, Clunia y Gormaz, entrega que hizo efectiva Wadhid en 1010, una vez repuesto en el califato Hisam II (976-1009, 1010-1013).

De este modo, Sancho I García pudo intensificar la labor de repoblación en la frontera S. de su condado, entre el Duero y Somosierra; así mismo, pudo fortalecer la frontera occidental, en las tierras entre el Cea y el Pisuerga.

En el ámbito interno, continuó la labor de su padre en lo que respecta a la concesión y confirmación de fueros y privilegios a sus súbditos —de ahí el sobrenombre con el que ha pasado a la historia—, y

fortaleció la autoridad condal, en especial gracias a la política de conceder exenciones de impuestos y otros privilegios a campesinos y concejos que participaran activamente en la guerra, con la intención de crear un ejército de combatientes a caballo unido a su persona e independiente de los nobles.

Así mismo, fundó (1011) el monasterio de Oña (Burgos) para una de sus hijas Tegridia, aunque, según Ibn Hayyan, quiso, al parecer, darle un aire oriental a su corte —el mismo iba vestido a la usanza musulmana.—

De su matrimonio con Urraca Salvadórez nacieron también Jimena, que contrajo matrimonio posteriormente con Vermudo III de León (1028-1037); Sancha y Munia —futura condesa de Castilla (1029-1037)—, cuyos respectivos matrimonios con Berenguer Ramón I de Barcelona (1018-1035) y Sancho III de Navarra (1000-1035) se encargó de concentrar personalmente; y su único hijo varón, y sucesor, García II Sánchez de Castilla (1017-1029).R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIX, pág. 9459.

García II Sánchez

Biografía

García II Sánchez, posiblemente nació en Burgos en 1010 y murió en León el 13-V-1029. El Infante IV conde de Castilla (1017-1029). Hijo del III conde de Castilla Sancho I García el de los Buenos Fueros (995-1017) y de Urraca Salvadórez, y hermano de Munia o Mayor o Mayor (esposa de Sancho III el Mayor de Navarra (1000-1035) y de Sancha (esposa de Berenguer Ramón I de Barcelona, (1018-1035).

Desposado (murió antes de contraer matrimonio) con Sancha de León (hija de Alfonso V el Noble de León y futura esposa de Fernando I de Castilla).

En 1017, cuando contaba siete años de edad, heredó el condado de manos de su padre, por lo que durante su infancia gobernó Castilla (hasta IV-1027) un consejo de regencia, quizá nombrado por su padre antes de su muerte y presidido por la abadesa de Covarrubias, su tía paterna Urraca, en compañía de varios miembros de la nobleza castellana, entre los que figuraban el obispo de Burgos-Oca, Pedro.

Con el fin de detener los intentos de Alfonso V (999-1028), que haciendo uso de esta situación de indefensión del condado castellano, quiso recuperar el territorio situado entre los ríos Pisuerga y Cea, que le había sido arrebatado por Sancho I García, el consejo de regencia solicitó el auxilio del rey de Navarra Sancho III, ayuda que comportó la renuncia a varias plazas fronterizas.

Perdió en favor de Alfonso V, el castillo de Castrogonzalo, hecho que aprovechó el monarca leonés para colocar el condado castellano bajo protectorado de Navarra.

Los años de gobierno de Castilla coincidieron con la época de disolución del califato de Córdoba y con la falta de actividad bélica. En 1027 García II fue declarado mayor de edad.

Intentó prescindir de la tutela del rey navarro —que había incrementado sus posesiones en la zona oriental, ganado la confianza de los grandes señores de Álava y de la Bureba (Burgos) y comprado castillos dentro del condado castellano— y para su consecución comenzó un acercamiento a la monarquía leonesa, que quedó plasmado en la concertación de su matrimonio con la infanta Sancha de León.

Con la boda se pretendía poner fin al pleito suscitado en torno a las tierras sitas entre el Cea y el Pisuerga, de modo que, al aportarlas Sancha como dote al matrimonio, dejarían de ser reclamadas por León y se lograría que león, Castilla y Navarra tuviesen una frontera equivalente frente al poder musulmán para poder asegurarse su posterior expansión de forma equitativa. En 1029, con el propósito de conocer a su prometida, viajó a León en compañía de su cuñado Sancho III.

A su llegada a Monzón fue recibido por el conde Fernán Gutiérrez, descendiente de los Ansúrez, y ya en la ciudad leonesa fue víctima de la emboscada fraguada por Diego, Rodrigo e Íñigo Vela, y asesinado por esta familia alavesa en las proximidades de la iglesia de San Juan Bautista.

A su muerte fue sepultado, de forma provisional, en León, para posteriormente ser trasladado al monasterio de Oña. La falta de descendencia acarreó la extinción del linaje de los Fernán González. Su hermana Munia o Mayor recibió el condado, aunque el gobierno concernió a su esposo Sancho III el Mayor, lo que supuso el fin de la Castilla condal.

Diversos historiadores consideran que el monarca navarro estuvo implicado en estos hechos, ya que era quien iba a salir más beneficiado con su muerte.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IX, pág. 4419.

Munia o Mayor

Biografía

Munia. Muniadonna o Mayor. ?, c. 995-c. 1046. Reina de Pamplona por su matrimonio con Sancho III (1010) y condesa de Castilla tras la muerte de su hermano el infante García II Sánchez de Castilla (1009-1029).

Era hija primogénita del conde Sancho I García y de su esposa Urraca Gómez Díaz de Saldaña y de Muniadonna Fernández y, a través de esta, nieta del conde Fernán González. Es probable que el último nombre de Mayor lo adoptara cuando su tía Mayor le transfirió (1025) las funciones políticas que se había reservado al menos sobre la Alta Ribagorza.

Parece menos creíble que le fuese asignado, cuando, asesinado su joven hermano, el infante García II Sánchez de Castilla (1029), recayeron en ella los derechos de sucesión en el condado castellano y se quisiese entonces subrayar que, como primogénita, era mayor que el difunto y sus demás hermanas.

Sus nupcias con el monarca pamplonés (1010) constituyen un dato concluyente sobre una relación personal privilegiada con el conde Sancho I García, el magnate hispano-cristiano entonces más prestigioso, aunque no conviene olvidar que era y nunca pudo pensar en ser algo más que un mandatario del rey de León en la gran circunscripción condal de Castilla.

Ambos cónyuges eran bisnietos de Fernán González, Munia a través de su abuelo paterno García Fernández y Sancho III el Mayor por su abuela paterna Urraca Fernández; los dos eran también tataranietos de Sancho I Garcés, Sancho por su bisabuelo paterno García II Sánchez y Munia por su bisabuela también paterna Sancha Sánchez. Sin embargo, y como era entonces habitual, no debió alegarse la nulidad matrimonial por el impedimento canónico del cercano parentesco entre los cónyuges.

Por lo demás, este enlace iba a tener una transcendencia inmediata entonces insospechada, aunque es indudable que desde mucho tiempo atrás semejantes lazos de parentesco, reiterada y crecientemente endogámicos, tendrían como trasfondo político la defensa del pueblo cristiano como gran proyecto común de todas las monarquías del Occidente europeo y, de forma mucho más viva, de las que habían surgido al clamor de la liberación de las tierras cristianas sometidas por el Islam.

Quizás en concepto de arras asignó Sancho III el Mayor a su esposa Munia las rentas de sus honores o distritos del territorio aragonés, asignadas anteriormente a la reina Urraca, mujer del rey Sancho II Garcés Abarca.

Imagen de la arqueta de Leire
Imagen de la arqueta de Leire.

E hipotéticamente también la nueva Reina tal vez aportó entre su ajuar un objeto de singular valor entre los que su padre el conde castellano podía haber ganado como botín o recompensa en su expedición cordobesa de 1009, la conocida arqueta de Leire, obra de sin igual finura y riqueza y la más valiosa de la eboraria cordobesa, delicadamente cincelada y fechada en el año 1005 por un equipo de artífices dirigidos por Faray en el taller de Madinat al Zahra para mayor honra de Abd al Malik, y ofrecida después y posiblemente por los propios monarcas a la abadía de San Salvador de Leire para servir como sagrado depósito de las reliquias de las santas mártires Nunilón y Alodia.

Amparándose en los derechos sucesorios de Munia, como nieta de Ava, esposa de Fernán González, y más directamente como sobrina de la condesa Mayor, Sancho III incorporó el condado de Ribagorza al reino pamplonés (1018-1025).

También en nombre de su mujer, heredera de su hermano el infante García II Sánchez de Castilla († 1028-1029), ejerció dicho monarca las funciones condales en Castilla, donde había eventualmente intervenido en apoyo de su joven cuñado. Como antes su esposo el rey pamplonés, Munia fue inhumada en el panteón condal castellano de Santa María de Oña, fundado por sus padres.

En su matrimonio con Sancho el Mayor engendró al menos cuatro o quizá cinco vástagos varones, el primogénito García IV Sánchez, futuro rey de Pamplona, (nacido en 1011-1012), Fernando I (nacido en 1014-1015) y Gonzalo (nacido en 1016-1017), futuros reyes de Pamplona, Castilla-León y Sobrarbe-Ribagorza, respectivamente; más un Ramiro (nacido en 1013-1014) fallecido apenas cumplir los siete años de edad, así como un dudoso Bernardo.

Conforme a la estrategia de imposición del nombre en la familia regia pamplonesa, para el primogénito legítimo y heredero del reino se había reservado en indicador García de su abuelo paterno cual correspondía dentro de su alternancia ya tradicional con Sancho.

La ascendencia materna se hace presente tanto en el nombre de Fernando como en de Gonzalo, por referencia sin duda en ambos casos al indicador completo de su tatarabuelo, el conde castellano Fernán González.

La hija Jimena (nacida c. 1019), cuyo nombre remite a la madre leonesa de Sancho el Mayor, casaría en su día con el monarca leonés Vermudo III. No es preciso reseñar aquí los problemas y discordias que iba provocar la herencia castellana de Munia durante la siguiente generación.

R.B.: MARTÍN DUQUE, Ángel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXXVI, págs. 786-787.