Sancho II el Fuerte

Biografía

Sancho II de Castilla y León

Retrato imaginario del rey Sancho II de Castilla. Fue hijo del rey Fernando I de León y de la reina Sancha de León. Consiguió reunificar la herencia de su padre, Fernando I.

Nació en 1036 y m. en Zamora el (6-X-1072). Sancho II el Fuerte o el Valiente, rey de Castilla (1065-1072) y León (1072). Hijo primogénito de Fernando I de Castilla (1035-1065) y León (1037-1065) y de Sancha de León, y hermano de García I de Galicia (1065-1071, 1072-1073), Alfonso VI el Bravo de León (1065-1109) y de Castilla (1072-1109), Elvira y Urraca.

Educado, al parecer, en tierras castellanas, en su época de infante apoyó a su padre en las campañas emprendidas por este en tierras aragonesas. Así, está documentada su participación, junto a Rodrigo Díaz, en apoyo del rey Muqtadir de Zaragoza (1046-1081 ó 1082) en la defensa de la plaza de Graus (Huesca), sitiada por Ramiro I de Aragón (1035-1063) en el transcurso de la campaña que debía finalizar con la toma de Monzón (Huesca), y en cuyo asedio encontró la muerte el rey aragonés (1063).

Precisamente a finales de ese mismo año, su padre convocó la Curia Regia en la que presentó sus disposiciones testamentarias. En ellas, dispuso el reparto de su patrimonio entre sus tres hijos: a García I, el menor, le dejó el gobierno de Galicia —convertido, así, en reino durante un breve lapso de tiempo— y los derechos sobre Badajoz y Sevilla; a Alfonso, el segundogénito, el reino de León, que llevaba vinculado el título de emperador, y los derechos sobre Toledo; y a Sancho, su primogénito, el reino de Castilla, las ricas parias sobre la taifa de Zaragoza y las regalías que poseía su padre en Nájera y Pamplona.

Ello condicionó el reinado de Sancho, ya que no solo no recibió todos los reinos, como primogénito que era —aunque el reparto del patrimonio entre los hijos era ya costumbre—, por ejemplo en Navarra, tal como hizo su abuelo, Sancho III el Mayor (1000-1035), sino que tampoco recibió el de León, que llevaba aparejado el título imperial, con lo que, además, vio cortadas sus aspiraciones de expansión hacia el sur —la taifa de Toledo— y se vio impelido a preservar los tributos zaragozanos frente a las ansias expansionistas de navarros y aragoneses.

Al acceder al trono (27-XII-1065) nombró alférez real del reino a Rodrigo Díaz y se apresuró a renovar el vasallaje de Muqtadir, en el que se inscribe el sitio que puso a Zaragoza en el verano de 1067 y que fue, posiblemente el detonante de lo que la historiografía tradicional ha convenido en llamar la Guerra de los Tres Sanchos, en la que se enfrentó a la alianza de sus primos, Sancho Ramírez de Aragón (1063-1096) y de Sancho IV de Navarra (1054-1076).

Aunque fue derrotado cuando acudía en socorro de la plaza de Viana (Navarra), sitiada por Sancho Ramírez, lo cierto es que el aragonés tuvo que retirarse, ya que los musulmanes de Huesca, seguramente de acuerdo con el castellano, habían empezado a hostigar la Ribagorza.

Así, consiguió extender sus dominios por los montes de Oca —cuya sede episcopal restauró el 18-V-1068—, la Bureba y la plaza de Pancorbo. Así mismo, se encargó de favorecer la repoblación en torno a los monasterios de Arlanza y San Millán de la Cogolla (La Rioja), y de crear la sede episcopal de Burgos, que pretendía desvincular por completo de la influencia del obispado de Nájera (La Rioja).

No obstante, la muerte de su madre Sancha en noviembre de 1067 abrió las disputas con su hermano Alfonso. De este modo, el 19-VII-1068 se enfrentó al rey leonés en Llantada, a orillas del Pisuerga (actual Llantadilla, Palencia), a la manera de juicio de Dios.

Aunque Sancho salió victorioso, Alfonso no cumplió lo acordado, lo que no fue óbice para que reanudaran una aparente buena relación —Alfonso acudió a Burgos a la boda de Sancho con Alberta (26-V-1069), posiblemente una dama de origen inglés y de la que no tuvo descendencia—, seguramente por la común intención de desposeer a su respectivo hermano, García I, de su gobierno en Galicia, lo que consiguieron en 1071 —en julio de ese año, ambos hermanos se titulaban ya reyes de Galicia—, Sancho encerró en el castillo de Burgos a García, aunque poco después le permitió que se exiliase en Sevilla.

No obstante, la enemistad con Alfonso le llevó a enfrentarse de nuevo a él, esta vez en Golpejera (León, I-1072), donde Alfonso cayó prisionero, si bien poco después, por intercesión de su hermana Urraca, fue liberado con la condición de que se marchara a Toledo; mientras Sancho entraba en León y se hacía coronar rey (12-I-1072).

Poco después decidió poner sitio a Zamora, gobernada por su hermana Urraca por delegación de Alfonso, donde la infanta estaba reuniendo la nobleza leonesa en torno a Alfonso.

Tras varios meses de sitio, tuvo lugar el episodio que más tarde sería recogido en el Cantar de Sancho II de Castilla, el más largo de los relatos que aparecen en la Crónica Najerense, y que más tarde también sería consignado en la Primera Crónica General y en la Crónica particular del Cid, según el cual un caballero zamorano, Vellido Adolfo, abandonó la ciudad cercada y, tras aparentar su defección, asesinó a Sancho con una lanza (6-VII-1072), con lo que logró levantar el sitio tras la retirada de las tropas castellanas.

Fue sepultado en el monasterio de Oña. Al fallecer sin descendencia, le sucedió su hermano Alfonso, después de jurar solemnemente en la iglesia burgalesa de Santa Gadea, ante la nobleza castellana encabezada por el fiel servidor de Sancho Rodrigo Díaz de Vivar, que no había tenido nada que ver en el asesinato de su hermano.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIX, pág. 9460.