Lista de los Condes de Barcelona

Wifredo el Velloso, 878-897
Wifredo II Borrell I, 898-911
Suñer I, 911-947
Miro, 947-966
Borrell II, 947-992
Ramón Borrell III, 992-1018
Berenguer Ramón I, 1018-1035
Ramón Berenguer I, 1035-1076
Ramón Berenguer II, 1076-1082
Berenguer Ramón II, 1076-1096
Ramón Berenguer III, 1096-1131
Ramón Berenguer IV, 1131-1162

Wifredo II Borrell I

Biografía

Conde Wifredo II Borrell.Conde Wifredo II Borrell.

Conde de Barcelona, 898-911. Conde de Gerona y Ausona. Wifredo II Borrell I. ?, s. IX / 26-IV-911. Hijo primogénito de Wifredo I el Velloso y de la condesa Gunedilda. En algunos documentos figura comoVifredo, conde y marqués, a quien llaman Borrell, y en otros como Borrell, conde, hijo del difunto Wifredo.

El nombre de Wifredo no plantea problemas, es el de su padre y, por tanto, identifica la línea paterna. Borrell, en cambio es de origen desconocido aunque podría corresponder a la línea materna si un conde de nombre Borrell que, en época de Carlomagno, a finales del s. VIII, ocupó algunas posiciones en la Cataluña central, fuera un antepasado de su madre, Guinedilda.

A la muerte de Wifredo el Velloso, en el año 897, se produjo un hecho trascendental en la historia política de la futura Cataluña: los hijos mayores del difunto, Wifredo, Miró y Sunifredo, le sucedieron en el gobierno, sin que para ello mediara la voluntad del monarca franco. Se inauguraba así la fórmula hereditaria en la sucesión condal, una fórmula que por si misma quebraba el principal nexo político entre los condes y la Monarquía.

La explicación última del hecho reposa, sin duda, en el proceso de feudalización política que aquejaba al conjunto del antiguo imperio carolingio, y que se concretaba en la apropiación de poderes públicos de rango condal por parte de grandes linajes, que de este modo constituían principados territoriales.

En contrapartida, el poder real se veía amenazado por nobles ambiciosos que lo codiciaban y, de hecho, menguaba. Precisamente unos años antes, en 887, a la muerte del rey carolingio Carlos III el Gordo, los nobles francos habían dado la corona a uno de los suyos, Eudes (887-898), que era conde de París.

Fue entonces, durante el reinado de Eudes, cuando se produjo la muerte de Wifredo el Velloso y la sucesión de sus hijos, un hecho que esta ruptura de la legitimidad carolingia propició. Pero es de suponer que los hijos de Wifredo el Velloso abrigaran dudas sobre el paso que acababan de dar, sobre su capacidad para mantenerse en el poder.

Por ello no es de extrañar que, una vez muerto Eudes, con quien los dirigentes de los condados apenas mantuvieron relaciones, y entronizada de nuevo la dinastía carolingia en Francia, en la persona de Carlos III el Simple (898), los jerarcas laicos y eclesiásticos reanudaran los contactos con la Corte.

Fue entonces cuando Wifredo Borrell acudió a entrevistarse con el Rey en Tours-sur-Marne (899). Sin duda, le prestó homenaje y juró fidelidad, y a cambio recibió oficialmente la investidura condal, intercambio de prestaciones que redundaba en un mayor arraigo de los descendientes de Wifredo el Vellos al frente de los condados.

El conde recibió del Rey, además, un precepto de concesión de tierras fiscales y el derecho sobre la moneda en el condado de Ausona. Instituciones como la sede de Gerona y Elna, el Monasterio de San Juan de la Abadesas y algún particular recibieron también preceptos reales de concesión de bienes, reconocimiento de propiedades e inmunidad.

La escasa documentación conservada de esa época no aclara suficientemente la manera como en el año 897 se efectuó la sucesión de Wifredo el Velloso, aunque parece claro que, en ello, sus hijos aplicaron una práctica de derecho privado a una cuestión de naturaleza pública.

Wifredo el Velloso o bien murió intestado o bien testó, pero en su testamento solo pudo disponer de bienes personales y privados, no de su cargo y de los bienes y derechos fiscales que le estaban asignados, y que él había recibido de la monarquía.

Por tanto, lo que debieron hacer sus hijos, y que resultó de la mayor trascendencia, fue aplicar a la potestad condal, y a estos bienes y derechos, las mismas normas que regían para la sucesión en patrimonios privados. la historiografía tradicional lo explica diciendo que entonces se acabó la etapa de conde beneficiarios y comenzó la de condes propietarios, y hay que convenir que, aunque simple, la fórmula es correcta porque, si bien, como decíamos, Wifredo Borrell viajó a la Corte, prestó homenaje al Rey y recibió de él formalmente la investidura (899) lo hizo con posterioridad a la sucesión condal, la cual el Monarca, de hecho, confirmó.

En el futuro ya ningún otro conde catalán sería investido por un rey franco. El enigma entonces es saber que hicieron con la herencia los hermanos Wifredo Borrell, Miró y Sunifredo, hijos de Wifredo el Velloso: ¿se la repartieron o gobernaron conjuntamente?

Lo más probable es que al principio quisieran mantener la unidad del conjunto y creyeran poder hacerlo cogobernando, pero que tarde o temprano, en aras de la eficacia, se atribuyeran zonas de actuación, un hecho que a la larga, al tener descendencia e incorporarla al gobierno, acabaría dividiendo enteramente la herencia.

Debió ser así como a Wifredo Borrell le acabó correspondiendo el gobierno de Barcelona, Gerona y Ausona, además de la tutela de su hermano menor, Suniario; a Miró el condado de Cerdaña, y a Sunifredo el condado de Urgel. Pero en este punto las fechas de atribución de los condados plantean problemas insolubles.

En Gerona, por ejemplo, no esta documentada la presencia de Wifredo Borrell hasta el año 908, quizá porque, como opina Ramón Martí, antes estuvo unos años en la casa condal de Ampurias, cuya evicción de Gerona pudo ser obra de la ciudad enemigo suyo.

Otra incógnita de estos años es lo que pudo pasar con la parte norte del condado de Gerona, el territorio o pagus de Besalú que por aquel entonces se convirtió en condado y, separado de Gerona, se vinculó junto con el condado de Cerdaña, a la herencia de Miró.

Como opinaba Abadal, pudiera ser que Wifredo Borrell, al no tener hijos y querer dejar sus condados en herencia a su hermano menor, Suniario, que en principio había quedado excluido de la herencia, negociara un acuerdo con su hermano Miró, que era el segundo y, por ello, resultaba el más perjudicado.

Wifredo Borrell obtendría el acuerdo de Miró a cambio de cederle Besalú. Pero esta opiniones no son compartidas por Pierre Ponsich, quien cree que hacia 896-900 hubo conflictos entre las dos casas condales que entonces se perfilaban más claramente en los condados catalanes, la de Cerdaña, encabezada por Wifredo el Velloso y sus descendientes y la de Ampurias encabezada por Suniario II y los suyos.

El conflicto se habría resuelto con un acuerdo de reparto de condados en el marco del cual se habrían producido las mencionadas atribuciones de Gerona y Besalú a Wifredo Borrell y Miró respectivamente.

Después de su entrevista con Carlos III, en el año 899, Wifredo Borrell mantuvo una actitud de respeto hacia la Monarquía, con la que solo debió contactar indirectamente a través de fieles del Rey como el arzobispo de Narbona y el obispo Guigo.

En efecto, asistió en Barcelona a un concilio presidido por el arzobispo Arnusto, y con este metropolitano y con los obispos de Urgel y Barcelona, presidió el acto de entronización, en Gerona, del obispo Guigo (908), un franco que procedía de la propia Corte carolingia, y a la que viajó con frecuencia.

El impulso que dio a la construcción y consagración de iglesias del llusanés (San Jaime de Frontañá, 905, y Olost, 909) y la cesión de tierras de Cervelló (Bajo Llobregat) a Sant Cugat, en el año 904, parecen mostrarnos a un Wifredo Borrell continuador de la obra de colonización y organización de las tierras de la Cataluña central y frontera de Barcelona.

Wifredo Borrell fue enterrado en el monasterio barcelonés de San Pedro del Campo. estuvo casado con la condesa Garsenda, quizá originaria de la casa de Ampurias, la cual le dio dos hijas, Riquilda, que casó con el vizconde de Narbona, y Guinedilda, que lo hizo con el conde de Tolosa.

R.B.: SALRACH MARÉS, José, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. XLIX, págs. 939-941.

Suñer I

Biografía

Conde Suniario I, conde de Barcelona.Suniario I, conde de Barcelona.

Conde de Barcelona, 911-947. Conde de Gerona y Ausona. Muerto en 950. Hijo de Wifredo I el Velloso, conde de Barcelona (878-897), y de Winilda. Su primera esposa fue Anilda y casó en segundas nupcias con Riquilda.

Al morir su padre en 897, sus hermanos mayores heredaron los condados catalanes indivisos, pero se los repartieron para administrarlos por separado. Por primera vez no era el rey francés quien nombraba a los titulares de estos condados, aunque durante unas décadas estos siguieron reconociendo la autoridad de los monarcas carolingios.

Suñer quedó bajo la tutela de su hermano Wifredo II, a cuya muerte en 911 le sucedió como conde de Barcelona, Gerona y Ausona. Promovió la repoblación de sus condados, especialmente del de Ausona y afianzó la expansión del condado de Barcelona por el Penedès. Así mismo, protegió generosamente las instituciones eclesiásticas y contribuyó a la fundación de monasterios e iglesias, como santa Cecilia de Montserrat.

Combatió contra el señor de Lérida, Muhamamd al Tawil, quien derrotó al conde en Tárrega (Lérida, 1912), pero fue vencido y murió en una incursión contra Barcelona al cabo de dos años. Presionado por los repetidos ataques de la flota de Abderramán III contra el litoral catalán entre 933 y 942, y tras otra expedición fracasada en 936, Suñer I se vio obligado a firmar un tratado de paz humillante que establecía la tutela del califa sobre sus condados.

A pesar de ello, entre 941 y 942, emprendió una expedición que alcanzó Tarragona, que quedó temporalmente sin gobierno, Tortosa (Tarragona), que quedó sujeta a un tributo impuesto por el conde, e incluso Valencia, cuyo caíd murió en la lucha contra los catalanes. En el ámbito catalán, sus pretensiones respecto al condado de Besalú le llevaron a enfrentarse sin éxito con su cuñada, la condesa Ava, viuda de Miro II, conde de Cerdaña y de Besalú.

Así mismo, su intento de apoderarse del Ripollés y, especialmente, de las propiedades del monasterio de Sant Joan de les Abadesses provocó un litigio con su sobrino Sunifredo II, conde de Cerdaña y Besalú.

En el marco de este enfrentamiento, el hijo de Suñer, Armengol I de Ausona, encabezó una incursión por tierras del Ripollés y la Cerdaña hasta encontrar la muerte, seguramente en manos de los partidarios de Sunifredo. En 947, Suñer I dejó al mando del condado de Barcelona a su hijo Borrell II y se retiró al monasterio de la Grassa.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI, pág. 10029.

Miro I

Biografía

Conde de Aragón, 947-966. Miró I (¿?, h. 945-Barcelona, 966). También Mirón. Hijo de Suñer I (911-947) y de su segunda esposa Riquilda. A la muerte de su padre, acaecida el 15-X-950, heredó los condados de Barcelona, Gerona y Ausona, junto con su hermano Borrell II (947-992); ambos, no obstante, gobernaron conjuntamente estos territorios desde el año 947, por renuncia de su padre.

Entre ambos hermanos hubo un reparto de quehaceres del gobierno; mientras Borrell se dedicó a las relaciones con el exterior y a los asuntos militares, Miró se centró en los asuntos interiores y en mejorar las infraestructuras.

Durante su mandato se realizaron notables obras de riego, entre las que destaca la reconstrucción de la acequia llamada rec comtal, rego Mir, regomir o rec d´en Mir, que aprovechaba las aguas del río Besós para mover molinos, regar la zona NE. de la Plana de Barcelona y abastecer a algunos artesanos de la plaza de San Pedro, como los tintoreros.

Parece ser que pudo haber impulsado también una obra similar en el río Llobregat, en el térm. del castillo de Cervelló, a la que se hace referencia en un documento deñ año 964 como el rec del comte Mir.

En el año 962 firmó, junto a su hermano, un tratado con Sancho el Craso de León, que rompía con la política tradicional del condado, en la que había predominado el buen entendimiento con el califato, primero con Abderramán III (912-961) y después con al Hakam II (961-976). Esta coalición, no obstante, resultó desastrosa para los cristianos, por lo que se retomó la política de paz con al Andalus.

Aunque se desconoce su testamento, un documento otorgado por sus albaceas testamentarios, el conde Borrell II, el obispo de Barcelona, el abad de Sant Cugat y el vizconde Guitart, da fe que legó buena parte de sus bienes a la catedral de Barcelona, lo que supone una continuidad de las donaciones que hizo en vida a los monasterios de Sant Cugat, Sant Joan de les Abadesses y Ripoll.

Miró no contrajo matrimonio ni tuvo descendencia, por lo que, a su muerte, su hermano Borrell se hizo cargo en solitario de los condados de Barcelona, Gerona y Osona.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIV, pág. 6580.

Ramón Borrell III

Biografía

Ramón Borrell.Conde de Barcelona, 993-1017. Conde de Gerona y Ausona. Ramón Borrell. Conde de Barcelona, Gerona y Osona.

Ramón Borrell. ?, 972 / Barcelona, 8-IX-1017. Hijo de Borrell II y de su esposa Ledgarda de Roergue. Hacia 986, poco después del asalto de Almanzor a Barcelona (julio-985), fue asociado al gobierno por su padre, a quien sucedió en 993. Lo más conocido de su etapa de gobierno personal son las relaciones exteriores con al Andalus, que experimentaron cambios significativos en el sentido que, en el plano militar, la iniciativa pasó de manos musulmanas a cristianas.

Los primeros años continuó la política hostil de Almanzor que culminó con un ataque en el curso del cual la ciudad de Manresa fue destruida, seguramente el año 999. Ramón Borrell esperó a la muerte de Almanzor (1002) para dar la respuesta. Lo hizo junto con su hermano Armengol I de Urgel en un ataque contra las posiciones musulmanas de la zona de Lérida en el curso del cual uno un enfrentamiento con las tropas del general amirí Wadih (1003), en Albesa, donde murió el obispo de Elna y quizá Armengol cayó prisionero.

Las represalias musulmanas no tardaron en llegar: Abd al Malik, hijo de Almanzor y Wadih atacaron posiciones de la frontera catalana, expugnaron numerosos castillos (Meiá, Montmagarre, Castellolí), llegaron hasta las proximidades de Barcelona (1003) y regresaron con numerosos cautivos. Pero muy pronto, con la muerte de Abd al Malik (1008) y la crisis del califato, la situación militar cambió radicalmente.

Estalló entonces una guerra por el poder en el califato entre los viejos clanes andalusíes, partidarios de Muhammad II al Mahdi, y los beréberes, seguidores de Sulayman al Mustain. Ramón Borrell fue entonces persuadido por Wadih para intervenir en el conflicto a favor de Muhammad, cosa que hizo en 1010 al frente de un numeroso ejército, junto con los condes de Urgel y Besalú, y los obispos de Gerona y Vic.

Después de dos batallas de signo contrario (victoria en Alkabat al-Bakr y derrota cerca del Guadiana) las tropas de los condes catalanes entraron en Córdoba, y saquearon la ciudad. A continuación, los expedicionarios regresaron a los condados, y aunque lo hicieron cargados de riquezas, en el balance final no puede ignorarse que sufrieron numerosas pérdidas humanas, entre las cuales estaba la del propio conde de Urgel, Armengol I.

No obstante, y al margen de escaramuzas anteriores, el año 1010 marca decididamente los inicios de la acción militar y política de los condes catalanes en al Andalus. lo prueba, todavía en época de Ramón Borrell, su expedición de 1015-1016 hacia tierras occidentales, hasta más allá de Balaguer, en el curso de la cual conquistó los castillos de Montmagastre, Rubió, Alós, Malagastre y Artesa, y firmó un pacto con al Mundir, gobernador musulmán de Zaragoza.

Debió ser entonces, co ocasión de la estancia de Ramón Borrelll en Zaragoza, cuando se entrevistó con el conde castellano Sancho García, con el que pactó el matrimonio de su primogénito, Berenguer Ramón, con Sancha, la hija del conde castellano.

Como derivación de los acuerdos de Zaragoza con al Mundir, en 1017, marchó de nuevo en expedición hacia Córdoba. El propósito era entonces el de entronizar a Abderramán IV al Murtada, pero parece ser que durante el viaje se sintió enfermo y regresó a Barcelona donde murió.

En política interior, la etapa de gobierno de Ramón Borrell señala definitivamente el alejamiento de Francia y la asunción de la plena independencia condal, lo cual quiere decir el ejercicio de las prerrogativas regias, entre las cuales estaba la acuñación monetaria con piezas grabadas a su nombre.

Como habían hecho sus predecesores, ejerció la tutela de las instituciones eclesiásticas, particularmente sedes episcopales (Vic, Gerona, Barcelona) y monasterios (Sant Benet de Bagues, Santa Cecilia de Montserrat, Sant Cugat), que dotó con tierras y privilegios.

Rodeado de jueces profesionales, presidió tribunales de justicia en causas relativas a algunas de estas casas religiosas, y entre particulares. De esta actuación y de algunas de sus palabras puede deducirse que tenía conciencia de ser garante del derecho y la justicia en los condados.

Y de su imagen al frente de una asamblea religiosa y política como la que se celebró en Barcelona en 1009, con ocasión de la restauración de la canónica, a la que asistieron los obispos de Barcelona, Gerona, Ausona, Urgel y Elna, y los condes de Urgel y Besalú, parece empezar a entreverse la idea de un liderazgo territorial supracondal que el conde de Barcelona comenzaría a proyectar sobre el conjunto catalán o sobre una parte de él.

No olvidemos que después de esta solemnidad religiosa, se emprendió la expedición de 1010 a Córdoba, y que a la vuelta de los expedicionarios se realizó también una concentración de jerarcas religiosos y civiles en la Seo de Urgel, con ocasión de la consagración de su canónica (1010). Al acto asistieron, además del arzobispo de Narbona, los obispos de todos los condados catalanes y los condes de Barcelona, Cerdaña, Pallars y Urgel (el joven Armengol II).

Aquellos condes, que debían compartir el sentimiento de un mismo origen político (el pasado carolingio) y estaban emparentados entre sí, debían sentirse unidos en el común deseo de proyectar una política común de alianza frente al Andalus.

Ramón Borrell se casó en 993 con Ermesenda de Carcasona que le dio al menos dos hijos, Berenguer Ramón, que le sucedió, y Borrell Ramón, que al parecer, murió prematuramente, y dos hijas, Adelaida y Estefanía.

R.B.: SALRACH MARÉS, José María, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. XLII, págs. 915-916.

Berenguer Ramón I

Biografía

Berenguer Ramón I.Berenguer Ramón I.

Conde de Barcelona, 1018-1035. Hijo único del conde Ramón Borrell I y de la condesa Ermessenda. Tenía unos doce años al morir su padre (1018), por lo cual este le dejó el condado en régimen de condominio con su madre. Ermessenda ejerció la tutoría y gobernó en más de treinta y dos castillos de los condados de Osona, Manresa, Urgel y Barcelona.

A partir de 1023, habiendo alcanzado la mayoría de edad, el conde Berenguer Ramón el Corbat realiza actos de gobierno sin su madre, y se califica de conde y marqués, pero suele seguir firmando con su madre los actos en que ella está presente.

Fue conde de Barcelona durante los años 1018-1035. Se había desposado en 1016 en Zaragoza con Sancha, hija de Sancho García de Castilla, el hecho de ser menor de edad no le permitió casarse hasta probablemente el año 1021. En los años 1021-1023 asoció a su mujer al gobierno; motivando conflictos entre su madre y su esposa que logró zanjar su tío Pedro, obispo de Gerona. Una vez hechas las paces, solo en dos ocasiones intervino Sancha, que le dio dos hijos al conde, Ramón Berenguer y Sancho, y falleció en 1027.

En este mismo año contrajo segundas nupcias con Guisla, hija del conde de Ampurias Hugo I, que le dio otros dos hijos: Guillem y Bernat. El obispo Pedro, al igual que el abad Oliva ejercieron poderosa influencia, y se puede decir que Berenguer Ramón prácticamente no gobernó, se dejó gobernar. El apodo político se debe a esta debilidad y sumisión en el ejercicio del poder.

La regente, condesa-madre doña Ermessenda confió la dirección de empresas militares en al Andalus a un aventurero normando, Roger de Toëny, y se rodeó de un reducido grupo de consejeros eclesiásticos (los obispos de Vic y Gerona) y de laicos de antiguo linaje (Besora, Orís, Gurb; Cabrera, Cervelló, Montcada, Cardona), con lo que probablemente contribuyó a una división de la aristocracia que alcanzó a la familia condal barcelonesa, donde al parecer, la regencia acabó con un conflicto entre Ermessenda y su hijo.

Después, en los años de gobierno de este conde, que se acercó al manto protector de Sancho III el Mayor de Pamplona, no se registraron acontecimientos políticos de relieve.

La historiografía le recordará como un gobernante incapaz, y ciertamente si lo comparamos con su padre, fue incapaz de llevar a su nobleza al campo de batalla de la Península, si bien en 1025, concedió franquicias a los habitantes de Olérdola, para enajenarlos del posible apoyo al proceso de secesión, iniciado por Mir Geribert; también se las concedió a los habitantes de la comarca del Penedés para garantizar el poblamiento de estos territorios.

Este mismo año confirmó a los barceloneses y a todos los poseedores de tierras francas del condado de Barcelona la libre disposición de sus propiedades y franquicias, sustrayéndolas de toda jurisdicción que no fuera la condal, para favorecer el desarrollo de su comercio.

Además mantuvo el límite de la zona fronteriza en el curso del río Gaià. La política pacifista del conde, privó a la nobleza de entradas de oro, de modo que esta se lanzó a la disgregación política, a la extorsión del campesinado y a la expropiación de la propiedad libre, actitud que desembocó en el proceso de enfeudar Cataluña.

De la concordia con Ermessenda (1023) surgió un gobierno tripartito que perduró hasta la muerte de Sancha (1026); durante su reinado se inició el proceso de unificación de Cataluña, cuyo corolario sería la convergencia en un haz único que coincida en la persona del conde de Barcelona.

Solventó el contencioso que mantenía con Hugo I de Ampurias sobre los alodios de Ullastret, que fueron restituidos al condado de Barcelona; continuó con la repoblación de las fronteras occidentales.

En fecha incierta, entre 1018 y 1023 Berenguer firma un acuerdo con Armengol II de Urgel, primo suyo, mediante el cual este presta homenaje al primero y le jura fidelidad y ayuda. Cuatro barones del condado de Urgel garantizan con sus honores el acto de sumisión, a los cuales suma Armengol II en prenda los cinco castillos de Alós, Rubió, Montmagastre, Malagastre y Artesa que Armengol II tomaría en feudo de Berenguer Ramón.

En contrapartida, Berenguer se compromete a no atentar contra la vida de Armengol II, ni contra sus bienes, y promete ayudarle en cualquier circunstancia, dándole en feudo el obispado de Barcelona, el castillo de Aramprunyà y otros honores en los condados de Barcelona y Gerona, por los cuales varios caballeros prestarán homenaje a Armengol II. Berenguer promete dar la espada Tizona a Armengol II, o 5.000 dirhemes, o 100 onzas de oro, o el equivalente en especies.

Esta espada permanece entre los bienes patrimoniales de la casa de Barcelona hasta 1090, fecha en la cual Berenguer Ramón II, prisionero del Cid, la entrega a este. La Tizona se convierte en el arma legendaria del Cantar del Cid Campeador. Berenguer Ramón I murió el 31-III-1035 en el Palacio Condal de Barcelona, poco antes de cumplir los treinta años de edad.

En vísperas de realizar un viaje a Roma había dictado testamento el 30-X-1032, por el cual dejaba a su primogénito, Ramón Berenguer I, los condados de Barcelona y Gerona; a Sancho, las zonas fronterizas al este del Llobregat con Olérdola y el Penedés, y al primer hijo de Guisla, Guillem, el condado de Vic-Osona. El menor, Bernat, no había nacido todavía. Ermessenda debía coordinar la política y gobernabilidad de estos territorios y asumió su papel con gran valentía y ecuanimidad.

R.B.: RIU i RIU, Manuel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. VIII, págs. 45-46.

Ramón Berenguer I

Biografía

Conde de Barcelona y de Gerona, 1035-1076. Conde de Osona, 1054-1076. Conde de Carcasona y de Razès, 1070-1076. La dinastía condal de Barcelona cuenta entre sus miembros más destacados a Ramón Berenguer I el Viejo, quien en el transcurso de su fecundo gobierno supo robustecer y afianzar el núcleo central de sus posesiones hereditarias, establecer sólidas alianzas con los demás condados catalanes, poner coto a los reinos musulmanes del sur e iniciar la política ultra pirenaica de su familia.

Ramón Berenguer I.Ramón Berenguer representado con el emblema de la cruz llana de gules en campo de plata atribuidas como armas personales en una edición de los "Usatges de Barcelona" del primer tercio del siglo XIV. La cartela reza: En Ramon Berenguer comte e marches de Barchelona apoderador d'Espanya.

En su actuación se dibujan los rasgos de la futura actividad internacional del condado barcelonés, al mismo tiempo que se estructura su constitución interna mediante la promulgación del código de los Usajes. Puede decirse que si con Wifredo se inicia la constitución histórica del Principado de Cataluña, con Ramón Berenguer I este llega a su mayoría de edad, dotado de todos los órganos necesarios para emprender una carrera política rutilante en el Nordeste de la Península Hispánica.

Hijo de Berenguer Ramón I el Curvo y de Sancha de Gascuña, Ramón Berenguer I sucedió a su padre a mediados de 1035, cuando solo tenía once años. Pese a su escasa edad, muy pronto se reveló como un hombre dotado de extraordinaria sagacidad y de gran energía.

Berenguer Ramón I había dividido sus estados entre sus tres hijos, dando al primogénito los condados de Gerona y Barcelona hasta el Llobregat, a Sancho el resto del condado barcelonés hasta la frontera sarracena, y a Guillermo el condado de Ausona.

Esta disgregación política podía ser fatal para el futuro del condado de Barcelona; pero se puso remedio a ella sin necesidad de dirimir la unificación en luchas sangrientas. Sancho renunció a su herencia en favor de su hermano Ramón el 9-VI-1049, y Guillermo siguió el ejemplo el 11-XII-1054.

Al mismo tiempo Ramón Berenguer supo dominar con mano dura los conatos de rebeldía que se manifestaron los primeros años de su gobierno, como la sublevación de Mir Geriberto de Olérdola (1039) y la de Udalardo-Bernardo, vizconde de Barcelona, en las mismas fechas.

Este último estaba pacificado antes de 1046, y aquél se sometió por completo en 1059. Hecho importantísimo en la política exterior de Ramón Berenguer I es la alianza concertada con el conde Armengol III de Urgel el 20-XI-1050. El pacto le llevó a enfrentarse con Ramón Wifredo de Cerdaña, adversario del conde de Urgel.

Gracias a este acuerdo entre los dos condes catalanes más poderosos, el de Barcelona hizo efectiva su soberanía feudal sobre el condado de Cerdaña (1058), mientras recibía apoyo del conde de Urgel para reanudar las empresas de la Reconquista Peninsular.

El eje Barcelona-Urgel tiene, pues, una singular eficacia en la política catalana del s. XI, como se reveló en los éxitos inmediatos obtenidos sobre los musulmanes, en concurrencia con la monarquía aragonesa. En efecto, Ramón Berenguer I dirigió sus principales esfuerzos bélicos hacia el Oeste, es decir, hacia la cuenca del Segre y sus afluentes.

En 1050 compró al rey musulmán de Lérida el importante núcleo estratégico de Camarasa, y en 1058, en el curso de una campaña, ocupó el territorio comprendido entre el Noguera Ribagorzana y el castillo de Benabarre.

En 1067 los límites occidentales del condado de Barcelona llegaban hasta Pilzán al Sur del condado de Ribagorza. Mientras tanto, por el sur había extendido sus fronteras hasta el Francolí, y aun había proyectado la reconquista de Tarragona. Sus éxitos le valieron la sumisión de muchos reyezuelos musulmanes, que le pagaron tributo, y el título de Hispaniae subjugator que le confieren los documentos coetáneos.

Su política ultrapirenaica se revela en sus matrimonios. En 1039 casó con Isabel de Béziers, y en 1054, y en 1052 con Almodis de la Marca, ambas de nobles familias occitanas. Poco después, en 1066, a la muerte de Roger III sin sucesión, el conde de Barcelona, haciendo valer los derechos de sucesión de su abuela Ermessenda, logró hacerse con la herencia de los condados de Carcasona y Razés, primera prueba tangible de la expansión occitana de los condados catalanes. Estos fueron los territorios ultrapirenaicos que legóa a sus hijos al ocurrir su muerte en Barcelona, el 26-V-1076.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 115-116.

Ramón Berenguer II

Biografía

Conde de Barcelona, de Gerona, 1076-1092. Conde de Osona, de Carcasona y Razès. Cap d´estopes —cabeza de estopa—. Hijo de Ramón Berenguer I el Viejo, conde de Barcelona (1035-1076), y de su tercera esposa, Almodis de la Marca, y hermano, probablemente gemelo, de Berenguer Ramón II el Fratricida (1076-1096) de Barcelona. En 1078 contrajo matrimonio con Mafalda de Apulia-Calabria.

Aunque en el testamento de Ramón Berenguer I se estipulaba que sus dos hijos gobernarían el estado de forma conjunta, desde bastante antes de 1076 Ramón Berenguer ocupó una situación preeminente frente a su hermano: el primero firmó, junto a sus padres, importantes documentos políticos, y recibió valiosos obsequios, a diferencia de Berenguer Ramón, de quien prácticamente no se tienen noticias hasta que ocupó el trono condal junto a Ramón Berenguer II.

Este fue retrasando la firma de los documentos que pusieran en igualdad de condiciones a Berenguer Ramón II, el cual se vio obligado a esperar varios años hasta que el conde gobernante se prestó a ello: en primer lugar, mediante una promesa solemne (hecha ante los obispos de Barcelona y Gerona, además de otras personalidades) de repartir el poder con Berenguer Ramón II, y posteriormente, otorgándole, como garantía de dicho reparto, la paria que pagaba al condado barcelonés el reino musulmán de Lérida.

En 1078, el soberano de al Mutamid de Sevilla ofreció una importante cantidad de dinero a Ramón Berenguer II (hecho que muestra el prestigio político y militar que gozaba el condado de Barcelona entre los reinos musulmanes hispanos) si le ayudaba en la empresa de reconquistar el reino de Murcia, invadido por el soberano musulmán al Qadir de Toledo

El joven conde se prestó a ello y, junto a sus hombres emprendió el camino hacia tierras murcianas. Una vez allí, viendo que el dinero prometido no era satisfecho y que el grueso del ejército sevillano no aparecía, surgieron disputas entre catalanes y sevillanos, momento que aprovechó el rey de Toledo, al Qadir para atacar y desperdigar las fuerzas enemigas. Ramón Berenguer II, vuelto a corte, exigió al rey de Sevilla, al Mutamid una compensación en monedas de oro; estas llegaron poco después, pero muy devaluadas de ley.

Por estas fechas, en los territorios musulmanes se sucedían los enfrentamientos (la desintegración del Califato de Córdoba, en 1031, había propiciado en la España musulmana la aparición de diversos reinos de taifas, entre los que sobresalían los de Sevilla, Toledo, Zaragoza, Badajoz y Valencia, que sufrieron graves tensiones internas y que, además, combatieron unos contra otros); en estas condiciones, pocas veces se atrevieron a atacar los dominios de los monarcas cristianos del norte de la península.

El conde Ramón Berenguer II se alió con el Armengol IV, conde de Urgel, y con el rey de la taifa de Lérida, para combatir a Muqtadir, rey de la taifa de Zaragoza; tras algunas luchas fronterizas, se lograron importantes avances territoriales en la comarca tarraconense de la Conca de Barberà y en tierras de Lérida, que fueron repobladas con cristianos.

Finalmente, Ramón Berenguer II firmó un convenio (18-VI-1078) por el que daba garantía de sus derechos a su hermano Ramón Berenguer II, y le otorgaba cierta cantidad de dinero, procedente de las parias que recibía el condado barcelonés de algunos reinos de taifas.

Durante años, pese a las disposiciones políticas, los dos condes hermanos tuvieron numerosas diferencias, hasta el punto de que el propio papa Gregorio VII (1073-1085) tuvo que intervenir para poner paz entre ellos: envió un legado con esa misión específica, así como para conseguir dinero para Roma de los soberanos cristianos, y también para convocar un sínodo, celebrado en Besalú (diciembre de 1077), contra la simonía y, en especial contra Gifredo, arzobispo de Narbona, que había sido excomulgado.

Fruto de las gestiones eclesiásticas los hermanos firmaron un nuevo convenio (17-V-1079), por el cual se repartían todas las posesiones heredadas de su padre, y se convenía que cada uno de ellos ejercería alternativamente el gobierno durante seis meses, residiendo en el palacio condal de Barcelona el que gobernara, y en el llamado palacio del Puerto, en la montaña de Montjuïc, el otro hermano.

En un convenio posterior (diciembre de 1080), Ramón Berenguer II repartía también con su hermano los condados de Carcasona y de Razès y otras posesiones condales; además prometía repartir todas las adquisiciones futuras, incluyendo los navíos que se construyeran o se compraran, e incluso se estipulaba que se dividirían en dos mitades los botines de guerra obtenidos.

Además, Cap da´Estopes, como garantía de cumplimiento de dicho convenio, entregó a su hermano como rehenes a diez de sus mejores hombres, entre ellos los vizcondes de Barcelona, de Gerona y de Cardona.

En verano de 1081 estaba prevista una expedición militar por mar y tierra, probablemente contra la taifa de Tortosa, que finalmente no tuvo lugar. Rodrigo Díaz el Cid Campeador, enemistado por aquel entonces con Alfonso VI de Castilla (1072-1109), acudió a la corte barcelonesa a ofrecer sus servicios en esa campaña, pero su ayuda no fue aceptada; tuvo entonces una disputa con un sobrino de los condes, al que hirió, y a continuación pasó a servir al rey de Zaragoza. En verano de 1082, el Cid combatió y venció a Berenguer Ramón II cerca de Almenar.

A finales de ese año, durante una cacería, el conde Ramón Berenguer II murió asesinado en una zona boscosa próxima a Sant Celoni, hoy conocida como gorg del Comte o de la Perxa de l´ Astor. Aunque muchos barceloneses creían que Berenguer Ramón II había ordenado la muerte de su hermano, no se encontró ninguna prueba que lo incriminara.

Durante algún tiempo se sucedieron graves turbulencias políticas, pues algunos miembros de la corte de la Ciudad Condal se negaron a obedecer al Fratricida (además los condados de Carcasona y Razès se independizaron durante varios años).

Finalmente los nobles catalanes y Berenguer Ramón II llegaron a un acuerdo (7-VI-1086) acerca de la fórmula de gobierno de los condados y de la tutela del hijo y sucesor de Ramón Berenguer II, el conde Ramón Berenguer III el Grande de Barcelona (1093-1131).

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XVIII págs. 8612-8613.

Berenguer Ramón II

Biografía

Conde de Barcelona, 1076-1096. Conde de Gerona y Osona-Vic, 1076-1096. El Fratricida ?, c. 1053-Tierra Santa (Israel), 1097. Era hijo del conde Ramón Berenguer I y de la condesa Almodis de la Marca, tercera esposa de su padre. Nació hacia 1053 y fue hermano suyo, acaso gemelo, Ramón Berenguer II, llamado Cap d´Estopes.

Al morir Ramón Berenguer I en 1076, dejó patrimonio en herencia a sus dos hijos en régimen de condominio, pero las apetencias de ambos hermanos y sus respectivos consejeros hicieron preciso buscar un reparto equitativo después de tres años de conflictos. En 1079, viendo que era imposible mantener el condominio por las diferencias existentes, propusieron una serie de acuerdos para el repartimiento de los bienes heredados.

Se propusieron cambiar de residencia en la Ciudad Condal cada seis meses, alternando entre el Palacio Condal o Castell Vell y varias residencias privadas. De hecho, sustituidas por el Palacio Menor, situado en la zona norte de Barcelona. En este reparto. Berenguer Ramón II se quedaba el Castell Vell con las torres que contenía en el lado del mar, hasta la bodega de Bernat Ramón, incluida dicha bodega.

Las estancias del Castell de Port, situadas en Montjuic, se irían cambiando cada seis meses, con lo cual ambos vivirían seis meses al año en el palacio de su padre. Berenguer Ramón II obtuvo, además, el castillo de Santa Perpetua, Montagut, Pontons y Vilademager, Tamarit, Cubells y Castellet. La torre de Dèla y Vallmoll con las compras hechas por su padre, el conde Ramón Berenguer I.

Además de Cabrera y Piera, Egera y el castillo de Far de Llinars del Vallès. Cardedol y las tres cuartas partes de la iglesia de Sant Pere de Vilamajor.

Y también 28 familias judías de la Aljama de Barcelona, del total de 54 familias censadas. Los cristianos sumaban otras 182 familias censadas, lo que representaba un total de 236 familias o un millar aproximado de habitantes para la Ciudad Condal. Si se suman a este millar otros mil habitantes para el territorio circundante, el municipio barcelonés alcanzaría unos dos millares de habitantes.

El reparto de bienes de 1079 no supuso el cese de las hostilidades y, en 1082, Ramón Berenguer II Cap d´Estopes, fue muerto alevosamente con la connivencia de la hueste de su hermano Berenguer Ramón II, apodado el Fratricida. la muerte de Ramón Berenguer, fuese o no instigación de su hermano, motivó una crisis interna en el condado de Barcelona que no puede considerarse resuelta hasta 1086 y, definitivamente, hasta 1097, con la llegada al poder del hijo del difunto, Ramón Berenguer III.

Mientras, en este periodo intermedio, la autoridad de Berenguer Ramón II fue cuestionada por una parte de los caballeros catalanes y, en 1084, incluso pareció que iba a estallar una guerra civil, porque los nobles de Carcassona-Razés se negaban a aceptar al Fratricida.

En mayo de 1085, los nobles de los estados condales reunidos en asamblea y bajo la presidencia del obispo Berenguer Seniofred de Vic, encomendaron la tutoría de Ramón Berenguer III, hijo del conde asesinado, al conde de Cerdaña Guillém Ramón y a su mujer, Sancha, y a la vez le encomendaron también la dirección de la lucha contra Berenguer Ramón II.

Los partidarios del sobrino de este, Ramón Berenguer III, ofrecieron el señorío superior o potestad de sus dominios al rey Alfonso VI de Castilla. Pero una nueva asamblea de notables, reunida en junio de 1086, decidió que fuera designado tutor de su sobrino Berenguer Ramón II durante once años, para asociarle después al gobierno de los condados catalanes.

Desde 1086, Berenguer Ramón II inició una política de intervención en Valencia que acabó fracasando en Tévar (1090), con lo cual se buscó la intervención hacia Tarragoana.

El papa Urbano II, el 1-VII-1091, promulgaba una bula desde Capua (Italia) con la cual restablecía la sede metropolitana en Tarragona, ciudad todavía no conquistada a los musulmanes, por lo que debía el conde infeudar el principado de Cataluña al Papa y pagarle el censo anual de 25 libras de oro. El obispo de Vic, Berenguer de Lluçá, fue nombrado arzobispo.

En otoño de 1095 se preparaba en Clermont-Ferrand la primera cruzada general y Urbano II, en la primavera de 1096, colaboraba en la pacificación del principado, desde Tolosa, para conseguir la participación de los caballeros catalanes en la empresa de Tierra santa. Berenguer Ramón II debió de morir en 1097, cumplidos los cuarenta y cuatro años de edad.

R.B.: RIU i RIU, Manuel, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. VIII, págs. 46-47.

Ramón Berenguer III

Biografía

Ramón Berenguer III.Ramón Berenguer III clavando la enseña de Barcelona en el castillo de Fos (Fos-sur-Mer, Provenza), de Marià Fortuny (1857).

Conde de Barcelona, 1096-1131. Conde de Besalú, de Cerdaña y de Provenza. Heredero del valor y la sagacidad política de su abuelo, Ramón Berenguer III el Grande, hijo de Ramón Berenguer II Cap d´Estopa y de Mahalda de Sicilia, hizo dar al condado de Barcelona un nuevo paso en el progreso de su prepotencia política en el Nordeste de la Península Hispánica.

A pesar de la renovada agresión de los musulmanes, que en esta época, con los almorávides, vuelven a poner en serio aprieto los resultados de la Reconquista cristiana, este conde de Barcelona logró no solo contener la oleada islámica, sino garantizar la coherencia de sus dominios en Cataluña y practicar una política internacional de altos vuelos, precursora de la inmediatas realizaciones de su hijo Ramón Berenguer IV.

A poco de nacer, su padre fue asesinado, por instigación de su hermano Berenguer Ramón II, el 5-XII-1082. Mahalta y la nobleza barcelonesa defendieron los derechos del joven conde con extraordinaria energía. El 5-IV-1085 los barones nombraron tutores a Guillermo Ramón y a Sancha de Cerdaña. Pero Berenguer Ramón II el Fratricida, se impuso y obtuvo la tutela de su sobrino el 18-VII-1086.

La ejerció hasta 1096, cuando fue retado y vencido ante la corte de Alfonso VI. El duelo, en juicio de Dios, tuvo lugar a mediados de este último año y Berenguer Ramón IIel Fratricida se expatrió a Tierra Santa, quedando Ramón Berenguer III como único Conde de Barcelona. Con una energía impropia de su edad, el joven conde se lanzó de lleno al campo de la gran política.

En 1106, participó junto a Pedro Ansúrez, en la reconquista de Balaguer, y en 1111, se anexionó el condado de Besalú, tras la muerte sin sucesión de su yerno Bernardo III. Bernardo Guillermo I, conde de Cerdaña, en 1117 muere también sin descendencia, y su condado se integra en el de Barcelona.

Sin embargo, sus primeras tentativas para reivindicar el condado de Carcasona-Razés, usurpado por el vizconde Bernardo Ató a raíz del asesinato de Ramón Berenguer II, no tuvieron éxito.

Ató se había apoderado del condado en la minoría de edad de Ramón, pero prometió a los carcasonenses su devolución cuando alcanzara la mayoría. Promesa incumplida que provoca un levantamiento del pueblo contra la tiranía de Roger, hijo de Bernardo Ató. Los habitantes de Carcasona rinden homenaje a Ramón Berenguer III, pero este no pudo ayudarles debido a la invasión de los almorávides del Penedés.

La cuestión de Carcasona se prolongó con varias incidencias hasta 1112, año en que el conde de Barcelona renunció por convenio a la posesión del condado de Carcasona, a cambio de una indemnización, del reconocimiento como conde de Barcelona y de la soberanía de otras comarcas y castillos. A este cambio de actitud ayudó el que pocos meses antes, el 3-II-1112, Ramón Berenguer III se había casado con Dulce, heredera de Provenza, del Aymillán y del Gavaldán.

Este tercer matrimonio del conde de Barcelona abría campos insospechados a la actuación ultra pirenaica de este principado peninsular, enlazando su política con la de Provenza. Para garantizar sus nuevas posesiones provenzales, Ramón Berenguer III tuvo que luchar contra los condes de Tolosa, con los cuales llegó a un acuerdo en 1125 a base de la participación del territorio de Provenza.

En primeras nupcias, había contraído matrimonio con María Rodrigo de Vivar en el año 1098, hija de El Cid, y a la muerte de este, ayudó a su viuda Jimena, a retener el señorío de Valencia. De este enlace nacieron dos hijos, una, posiblemente llamada María, que casó con Bernardo III, conde de Besalú y Jimena, que fue esposa de Roger III, conde de Foix.

En 1106, en segundas nupcias casó con Almodis de Mortain. Asimismo, buscó la protección del papa Pascual III, obtenida en un viaje realizado a Roma en 1116, para librarse de las pretensiones del emperador Enrique V de Alemania, el cual le tildaba de usurpador de Provenza.

Simultáneamente, Ramón Berenguer III unificaba los condados catalanes y establecía sobre ellos la hegemonía de Barcelona. Mantuvo la alianza con el conde Urgel, se captó la del Rosellón y del Pallars, y sometió por la fuerza al conde de Ampurias (1128), quien se negaba a prestarle el debido homenaje feudal. Esta cohesión política permitió al conde de Barcelona extender sus territorios por la llamada Cataluña la Nueva.

Ramón Berenguer III también se había destacado en la lucha contra el Islam. Por una parte, había rechazado las invasiones de los almorávides, en particular la de 1108, que se estrelló ante el castillo de Gelida, en el Penedés. Por otra, en 1114, participó en la empresa de los pisanos —autorizada por el papa Pascual II— contra las islas Baleares. Fue proclamado, por su fama bélica, jefe supremo de la expedición. Ibiza cayó en 1114 y Mallorca en 1115.

En la empresa participó gente de todo el principado, y en ella se mencionó por primera vez el nombre de Cataluña y catalanes.

No obstante estas conquistas no pudieron ser mantenidas. Durante su alejamiento de Cataluña, los nobles barceloneses derrotaron en Martorell a un ejército moro, acaudillado por Abenaixa, hermano del califa almorávide y por Abú Abd al Muhammad Abenalhach, gobernador de Zaragoza.

Este éxito fue completado al año siguiente por la derrota de los almorávides ante Barcelona por el propio Ramón Berenguer III, quien acababa de regresar de Mallorca (1115). Al año siguiente, estos se apoderan nuevamente de Mallorca. Las tentativas de este conde para progresar por el Sur y el Oeste no fueron muy afortunadas.

Aunque en 1119 hizo tributaria a Tortosa —en un viaje a Italia en 1116, pactó con Pisa y con el pontífice Pascual II organizó una cruzada para reconquistar Tortosa y restaurar la sede metropolitana de Tarragona—, en 1124 ó 1126 fue derrotado por los almorávides en Corbins, en ocasión de una empresa contra Valencia.

En 1120 pactó con el alcalde de Lérida para que le ayudara a reconquistar Tortosa, a la que había hecho tributaria en 1119. Esta alianza le enemistó con Alfonso I de Aragón, el Batallador, quien asedió Lérida en 1123.

Sin embargo, el prestigio de que gozaba Ramón Berenguer III no sufrió merma. En sus últimos años se alió con Alfonso I de Aragón, con Roger II de Sicilia, con Génova y con Alfonso VII de Castilla, quien casó en 1128 con su hija Berenguela.

Sometió en 1128 al conde de Ampurias. Introdujo en Cataluña y Provenza las órdenes del Temple y de Hospital. Ramón Berenguer III, cimentó las bases de la unificación política de Cataluña, la orientó hacía el área mediterránea y creó condiciones para su expansión.

En su testamento dejó a su primogénito, el futuro Ramón Berenguer IV, los condados de Barcelona, Vic, Gerona, Besalú y Cerdaña, mientras otorgaba Provenza al segundo, Berenguer Ramón.

A su muerte, acaecida en Barcelona el 19-VI-1131, después de haber hecho profesión religiosa de templario, Ramón Berenguer fue celebrado como pío, valiente y triunfador. La historia le ha otorgado el nombre de Grande.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, pág. 116.

Ramón Berenguer IV

Biografía

Conde de Barcelona, 1131-1162. Conde de Provenza y Príncipe de Aragón. La herencia de Ramón Berenguer III el Grande no podía recaer en manos mejores que las de su primogénito, Ramón Berenguer IV, hijo de su tercer matrimonio con Dulce de Provenza.

Retratos de la reina Petronila de Aragón y el conde Ramón Berenguer IV.Retratos de la reina Petronila de Aragón y el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, óleo de 1634 (Museo del Prado), copia de un original de Filippo Ariosto de 1586.

En efecto, el nuevo conde de Barcelona realizó con tenacidad las directrices políticas legadas por su padre y las llevó a sus más afortunadas consecuencias. Respecto a este príncipe se ha hablado de su política triangular, cuyos vértices fueron el Mediodía de Francia, Aragón y el Sur de Cataluña.

Gracias a su inteligencia nunca desmentida, a su capacidad diplomática y a su singular espíritu de firmeza y decisión, logró verificar la unión política del reino de Aragón con los territorios de los condes de Barcelona, los cuales, por su importancia económica y sus relaciones internacionales constituían un poderoso Estado en la cuenca del Mediterráneo occidental.

A los diecisiete años, muerto su padre el 19-VII-1131, Ramón Berenguer ocupó el trono condal. En sus primeros actos demostró una gran prudencia, pues procuró unir en haz apretado las voluntades de los nobles y eclesiásticos catalanes. Muy pronto se revelaron los buenos resultados de esta política ante los graves problemas con que tuvo que enfrentarse el conde.

En 1134 había muerto el rey de Aragón, Alfonso I de Aragón, el Batallador, sin dejar sucesión directa, más que la de su hermano Ramiro II el Monje. Desde entonces el reino aragonés estuvo sumido en una profunda crisis: separación y guerra de los navarros; ambiciones políticas de Alfonso VII de Castilla, quien en 1134 se adueñó de Zaragoza; facciones nobiliarias, etc.

Solucionó el problema sucesorio planteado por el testamento de Alfonso I de Aragón, por medio de un tratado firmado por Raimundo, legado del patriarca de Jerusalén, seguido de otro acuerdo con el Temple (1143), en los que se reconocía a Ramón Berenguer como gobernante idóneo y se estipulaba el retorno de Aragón a las órdenes si aquél moría sin descendencia.

Ramón Berenguer IV operó para evitar la anexión de Aragón a Castilla, y una vez lo hubo logrado, para consolidar esta situación aceptó la propuesta de matrimonio con la hija de Ramiro II, Petronila, que aún no tenía dos años de edad, sugerida por algunos nobles aragoneses.

En Barbastro, el 11-VIII-1137 se concertó el matrimonio, que no se realizó hasta 1150. Ramiro II, en el acta de esponsales le hizo donación de su reino, incluso en el caso de que muriese Petronila y ordenó que sus vasallos le juraran fidelidad como rey.

El conde, aunque se convirtió en el verdadero soberano de Aragón, no se tituló rey, sino príncipe de Aragón. Alfonso VII de Castilla reconoció su sucesión en la corona aragonesa aunque obligándole a declarar su vasallaje por Zaragoza, Calatayud, Daroca, Tarazona y otras ciudades que reputaba suyas.

La unión de Aragón y Cataluña tuvo una trascendencia considerable en la política exterior de ambos países, que hasta entonces había sido a menudo contradictoria y que desde 1137 fue coherente y homogénea.

El único extremo que no pudo ser resuelto fue el de reducir Navarra a la soberanía del nuevo príncipe de Aragón; pese a las repetidas empresas de Ramón Berenguer IV; los navarros mantuvieron su independencia. En otras direcciones, en cambio, el éxito fue superior a las más risueñas esperanzas. En el aspecto de la Reconquista, por ejemplo, era inevitable la caída de los dos últimos y poderosos reductos del Islam en Cataluña: Tortosa y Lérida.

Después de cooperar con eficacia a la conquista de Almería junto a Alfonso VII de Castilla (1147), los ejércitos catalano aragoneses, con apoyo de genoveses y de la mayoría de condes languedocianos, conquistaron Tortosa (31-XII-1148) y Fraga y Lérida, (ambas el 24-X-1149).

Tres siglos habían sido precisos para trasladar las fronteras de Cataluña del Llobregat al Ebro. En el mismo año de 1149 cayó Mequinenza, y en el curso de la campaña de 1152 a 1153, fue liberado, asimismo, el territorio de Prades y Ciurana, tierras del bajo Aragón hasta el río Algás.

Por otra parte, desde 1151 el príncipe de Aragón había firmado con Alfonso VII de Castilla el tratado de Tudilén por el que se delimitaban entre los dos reinos las futuras zonas de la Reconquista, y se reconocía al primero la conquista de Valencia y la de Murcia.

Fortificó los pasos de las cuencas fluviales, entregando las tierras fronterizas a los señores de Alcañiz, Belchite y Daroca. Finalmente convirtió en tributario al rey Lobo en Valencia y Murcia y en ese mismo año fue proclamado gobernador de Bearn por la Asamblea de Canfranc.

Otro espacio territorial donde Ramón Berenguer IV demostró sus altas cualidades fue en el Languedoc. Su padre, al morir, había cedido el condado de Provenza a su segundo hijo, Berenguer Ramón. Los dos hermanos mantuvieron relaciones de estrecha fraternidad.

Cuando en 1144 murió el conde de Provenza, Ramón se encargó de la tutela de su sobrino y del gobierno de sus estados, que de hecho regentó —con el título de marqués— hasta su muerte.

El príncipe de Aragón puso a raya a la turbulenta familia de los Baucios, y la redujo a la impotencia (expedición a Provenza de 1155).

Por otro lado, para mantener la seguridad de este territorio entró en relaciones amistosas con el emperador Federico I Barbarroja, que reconoció la soberanía de los condes catalanes sobre Provenza a cambio de su vasallaje (1161). Del mismo modo que para aislar a los condes de Tolosa había concertado una alianza con Enrique II de Inglaterra, señor de la Guyena, con cuya cooperación lanzó en 1156 un vigoroso golpe de mano contar la capital tolosana.

Ramón Berenguer IV murió el 6-VIII-1169 en el burgo de San Dalmacio, en el Piamonte, cuando se dirigía a Turín para entrevistarse con el emperador de Alemania. Su muerte fue muy llorada por sus súbditos, quienes reconocieron, con ese vivo instinto de los pueblos, los grandes beneficios que les había reportado su glorioso reinado.

En su testamento, legado de palabra, cedió Barcelona y Aragón a su primogénito Alfonso II de Aragón y Cerdaña, Carcasona y Narbona a su hijo Pedro, bajo la protección de Enrique II de Inglaterra.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, pág. 121.

Lista de los Condes de Besalú

Wifredo el Velloso, 878-897
Radulfo I, 897-913
Miro II el Joven, 913-927
Wifredo II de Besalú, 927-954
Sunifredo II, 954 -957
Miro III Bonfill, 957-984
Oliba Cabreta, 984-988
Bernardo I Talleferro, 988-1020
Guillermo I el Craso, 1020-1052
Guillermo II el Trueno, 1052-1066
Bernardo II, 1066-1100
Bernardo III, 1100-1111

Radulfo I

Biografía

Conde de Besalú, 897-913. Radulfo I, muerto entre 913 y 920, hijo de Sunifredo I y de su mujer Ermesenda, hermano de Wifredo I el Velloso. Ridlina, hija del matrimonio Rotruda-Alaric —Rotruda era hermana de Argila— e hijos ambos del conde Bera casó con un Radulfo.

La hermana de Ridlina y Oriol, Ana, ya antes de 868 había hecho donación a Eixalada de unos predios alrededor del monasterio (Canavelles, Tresvalls, Ceny), predios que tenía de su madre Rotruda y que procedían del abuelo Bera; en 876 traspasa a sus cuñados Radulfo y Ridlina otro lote de bienes familiares, seguramente en copropiedad y probablemente con ocasión del matrimonio de Ridlina; consistía en tres villas con las correspondientes iglesias, un alodio y la villa de Padilla, en el Rosellón; una villa en Conflent; la Romanya en el condado de Besalú; finalmente otra villa en Perapertús.

No parece que sea dado dudar de la identificación del marido, Radulfo; se trata de un conocido hermano de los condes Wifredo I y Miró el Viejo; conjuntamente con ellos hace donaciones de bienes patrimoniales a Cuyxá, en 885, a la Grasa, en 888; es muy probable que el hermano mayor, Wifredo, le entregase la administración del pago de Besalú después de 878.

Hijos de Radulfo y Ridlina fueron Oliba y Bernardo, que no sucedieron, no obstante a su padre en el honor condal; el condado de Besalú recayó en manos de un hijo de Wifredo junto con el de Cerdaña, el conde Miró II el Joven.

Sin embargo, presumimos que Oliba intrigó más o menos para encaramarse, después de la muerte de Miró, reconociendo como legítimo el rey Radulfo, el llamado de Borgoña, no carolingio; obtuvo de él, entre 929 y 935, un precepto de confirmación de bienes en el que le designa como fiel suyo. No llegó a más.

R.B.: D´ABADAL, Ramón y FONT Y RIUS, José María, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1999, Tomo VII.2 págs. 484-485.

Miro II el Joven

Biografía

Conde de Besalú, 913-927 [Miró I]. Conde de Cerdaña, 897-927. Miró II (¿?, h. 878-¿?, 928). El Joven. Hijo de Wifredo I el Velloso, conde de Cerdaña y Urgel (870-897) y de Barcelona, Gerona y Besalú (878-897), y de Guiniguilda. Sucedió a su padre en el condado de Cerdaña, en los territorios dependientes del Berguedá, del Conflent (que había gobernado su tío Miró el Viejo como condado), de Fenolleda y de Capeir y en las posesiones del Vallespir.

Heredó de su tío Radulfo (813) el condado de Besalú, tras llegar a un acuerdo con los condes de Barcelona Wifredo II Borrell I (897-911) y Suñer (897-947); según parece, Miró otorgó en compensación el Ripollés, que, a pesar de pertenecer al condado de Osona, era suyo desde el año 913.

Continuó la labor repobladora ya iniciada por su padre en el Bajo Berguedá, consagrando en el año 907 las iglesias de Sant Pau de Casserres, Santa María de Avià y Puig-reig, que aquel había mandado construir. A su muerte, y ante la minoridad de sus hijos, Sunifredo II, Wifredo, Oliba y Miró, administró los condados su viuda Ava.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIV, pág. 6580.

Wifredo II de Besalú

Biografía

Conde de Besalú, 927-957. También Guifré. Hijo segundogénito de Miró I de Besalú< (913-927) y II de Cerdaña (897-927), y de Ava de Ribagorza. Al morir su padre, su madre Ava rigió el gobierno de ambos condados de manera indivisa, ya que tanto Wifredo II como sus hermanos, Sunifredo, Oliba y Miró, eran menores de edad.

No obstante, al acceder al gobierno efectivo, Sunifredo se encargó del condado de Cerdaña (927-965), y Wifredo, del de Besalú —siempre, no obstante, al igual que sus hermanos, bajo la autoridad nominal de su hermano mayor—, mientras que Oliba I Cabreta colaboró con su hermano mayor en el gobierno de Cerdaña, y Miró se dedicaba, en un primer momento, a la carrera eclesiástica: llegó a ser obispo de Gerona.

Junto con su hermano, colaboró en la fundación del monasterio de Sant Pere de Camprodon, y en nombre de todos us hermanos, acudió (952) a la corte del rey Luis IV de Francia (936-954) en Reims, donde le rindió homenaje, el último que los monarcas francos recibieron de los condes catalanes.

Una revuelta organizada por diversos nobles y un clérigo de nombre Adalberto, acabó finalmente con su vida, a manos de dicho clérigo. A su muerte, el condado pasó sucesivamente a sus hermanos Sunifredo (957-965), Miró II (965-984) y Oliba I Cabreta (984-988).

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXII pág. 10927.

Miro III de Besalú Bonfill

Biografía

Conde de Besalú, 965-984. Miró III (¿?, h. 928-Gerona, 984). Buenhijo. Hijo de Miro II de Cerdaña (897-927) y Besalú (923-927). Ocupó el obispado de Gerona (970 ó 971-984), sucediendo a su hermano Sunifredo. En el año 971 presidió la embajada enviada a Córdoba por su primo, el conde de Barcelona Borrell II (947-992), quien pocos años más tarde (h. 979) llevó sus tropas hasta la frontera de los condados de Gerona y de Besalú, aunque no llegó a culminar su agresión sobre ellos.

Hombre de vasta cultura, de sus escritos se han conservado, entre otros, las actas de consagración de Cuixá (974) y de Ripoll (977), redactadas en latín y que reflejan un culto estilo. Destinado por su familia al servicio a la Iglesia desde pequeño, en el año 977 fundó una canonjía en la capilla del palacio condal de Besalú y concedió una donación al monasterio de Sant Pere de Besalú, para el que obtuvo también una bula del papa Benedicto VII (974-983) en el 979.

Viajó a Roma en el año 981 para asistir a un concilio, en el que también, estuvo presente el emperador Otón II, siéndole encargada la difusión de una encíclica contra la simonía. Regresó a Roma en 983, donde visitó el monasterio de Bobbio. Como hombre de la Iglesia se relacionó con Gerberto, el futuro papa Silvestre II (999-1003), e intervino en la formación moral e intelectual de su sobrino, el conocido abad Oliva.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIV pág. 6580.

Bernardo o Bernat I

Biografía

Conde de Besalú, 988-1020. Conde de Ripoll, 994-1020. Bernardo o Bernat I Tallaferro, nació en 969-970 y murió en Provenza, Francia en 1020, conde privativo de Besalú (994-1220). Hijo de los condes de Cerdaña y Besalú, Oliba Cabreta y Ermengarda.

Al retirarse su padre al monasterio de Montecasino (988), gobernó con su madre y sus hermanos de manera indivisa los condados, hasta el fallecimiento de su madre en 994, en que heredó el condado de Besalú, el Vallespir y el Fenollet, mientras que su hermano Wifredo heredaba el condado de Cerdaña y Conflent.

En 992 se casó con Toda Adelaida, hija de Guillermo Sancho, duque de Gascuña, y de Urraca de Pamplona. Dotado para la política fue intrigante y buen guerrero, aunque de temperamento impetuoso y ambicioso como su padre.

Fue siempre reconocido como protector de monjes y de pobres, así como señor misericordioso. Como hombre de armas tuvo a su cargo la defensa suroriental contra un ataque de Abd al Malik, hijo de Almanzor, a la actual comarca de la Noguera, en donde murió su hermano Berenguer, obispo de Elna.

En 1003 rechazó en Torá otro ataque islámico al frente de la hueste en que participaba su hermano Wifredo II de Cerdeña y el conde de Barcelona Ramón Borrell. Parece que participó en la expedición catalana a Córdoba de 1010 dirigida por Ramón Borrell y participada por Armengol I de Urgel. Lucharon para imponer en el califato al omeya Muhammad II al Madhi en contra de su rival, el príncipe también omeya Sulayman al Mustain.

La operación de saldó con éxito y los combatientes volvieron cargados de oro, aunque con pérdidas sensibles, el obispo de Barcelona y el conde de Urgel. Realizó diversos viajes a Roma, el primero en 998, otro en 1011 para recibir del papa Sergio IV un privilegio para el monasterio que había fundado de San Pablo de Fenollet.

El viaje más importante a Roma lo realizó en 1016-1017, en donde solicito de Benedicto VIII la expulsión de las monjas de San Juan de las Abadesas (San Joan de les Abadesses), cuya abadesa era su hermanastra Ingilberga, a la vez que acordó con su hermano la creación del efímero obispado de Besalú, para emanciparse de los de Elna, Gerona y Osona (Vic).

Lo consiguió y pudo nombrar obispo a su hijo, pero poco después, y sin que se sepa la causa, Besalú dejó de ser sede episcopal. Los conflictos con los obispos de Urgel y Gerona fueron particularmente violentos en tiempos de sus sucesores. Fue generoso con los monasterios de la Grassa y de Ripoll, y gozó de un gran respeto moral entre los demás condes catalanes de la época, como demuestra que a la muerte de Ramón Borrell de Barcelona en 1017, la condesa viuda Ermessenda y el conde Hugo de Ampurias se dirigiesen a él para dirimir sus pleitos.

En un viaje a Provenza para casar a su heredero Guillermo I con Adelaida en 1020 murió ahogado en el río Ródano. Fue enterrado en el Monasterio de Ripoll, en donde su hermano, el abad Oliba, le dedicó un emotivo panegírico mortuorio. Ya en el s. XII, en la Gesta Comitum se le denomina por su valentía Tallaferro, pasando a la leyenda popular, que culminará cuando Verdaguer lo inmortalice en el poema Canigó.

R.B.: CLARAMUNT RODRÍGUEZ, Salvador, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V pág. 177.

Guillermo I el Craso

Biografía

Conde de Besalú, 1020-1052. Conde de Ripoll, 1020-1052. A Bernardo Talleferro le sucedieron su hijo Guillermo I el Craso y su nieto Guillermo II (1052-1066), que mantuvieron violentas disputas con los obispados de Urgel y Gerona y con el apoyo de Benedicto VIII. Le sucedió su hijo Guillermo II el Trueno.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IV pág. 1531.

Guillermo II el Trueno

Biografía

Conde de Besalú, 1052-1066. Conde de Ripoll, 1052-1066. Guillermo II el Trueno, conde de Besalú (1052-1066) y de Ripoll (1052-1066). A Guillermo I le sucedió su hijo Guillermo II el Trueno, con el que continuaron las violentas disputas con los obispados de Urgel y Gerona. Le sucedió su hermano Bernardo II.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IV pág. 1531.

Bernardo o Bernat II

Biografía

Conde de Besalú, 1066-1100. Regente de Ripoll. Bernardo o Bernat II, nació en 1066 y murió en 1097-1100. Hijo de Guillermo I el Gordo, nieto de Bernat I Tallaferro y hermano de Guillermo II Trunnus con quien cogobernó desde 1052 hasta 1066 en que este fue asesinado.

Desde 1066 gobernó solo hasta 1085 en que cogobernó, esta vez con su sobrino, Bernat III, hasta su muerte. No se ha podido confirmar la leyenda que le hace responsable de la muerte de su hermano, pero según algunos historiadores fue un usurpador fratricida y según otros un simple regente durante la minoridad de su sobrino, aunque en este caso la regencia parece excesivamente prolongada.

Consta que Clemencia de Bigorra estuvo casada con el conde hasta 1063. Bernardo, posteriormente contrajo nuevas nupcias con Ermengarda de Ampurias.

De carácter dulce y muy piadoso, acogió en Besalú al legado pontificio y a los obispos que habían ido a Gerona para la celebración del concilio no concluido de Narbona (1077), que fue interrumpido por el arzobispo de Narbona, Wifredo, primo suyo.

El concilio se acabó en Besalú y el pontífice distinguió al conde con el título de caballero de la Iglesia Romana en 1077; a cambio de ello Bernat II se hizo feudatario de la Santa Sede y se comprometió a pagar anualmente al papado un censo anual de cien mancusos de oro.

Impulsó la organización y repoblación de su condado. Restauró diversos monasterios, y durante su gobierno, por deseo del papa Gregorio VII y de su legado Hugo Cándido tuvo lugar la segunda consagración del monasterio de San Esteban de Bañolas (Sant Esteve de Banyoles), auténtico centro cultural y espiritual del condado.

Muchos de estos monasterios restaurados fueron puestos bajo la obediencia de San Víctor de Marsella, política que en un futuro no dio los frutos deseados. Fue sucedido por su sobrino Bernat III.

R.B.: CLARAMUNT RODRÍGUEZ, Salvador, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V pág. 177.

Bernardo o Bernat III

Biografía

Conde de Besalú y de Ripoll, 1085-1111. Conde de Osona, 1077-1111. Bernardo o Bernat III, último conde de Besalú, hijo de Guillermo II Trunnus y de Estefanía. Hasta 1085 estuvo bajo la tutela de su tío Bernat II. Desde 1085 hasta 1097 ó 1100 compartió el poder con este y, a la muerte de su tío, gobernó solo.

En 1107, con veintidós años, contrajo esponsales con Ximena, de dos años, hija de Ramón Berenguer III y de María, hija del Cid, por lo tanto la niña era nieta del Campeador, veinte años más joven que él, por lo que se estipuló un convenio sucesorio mutuo con su suegro, por el que, en caso de no tener herederos, los condados de Besalú y Vallespir, junto con el condado de Osona (Vic), que le había aportado Ximena como dote, pasarían a Ramón Berenguer III.

Esta coyuntura se produjo a su muerte en 1111 y el heredero universal de Bernat III fue su suegro, y la prometida esposa y ahora viuda contaba seis años.

El condado de Besalú fue el primero de los condados catalanes independientes en los siglos X y XI que volvió a unirse a Barcelona y así se reincorporó al tronco común de la casa condal de Barcelona, mientras que los territorios de Fenollet y Perapertusa, que junto con el de Vallespir formaban parte patrimonial del condado de Besalú, fueron dados al vizconde de Narbona.

R.B.: CLARAMUNT RODRÍGUEZ, Salvador, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. V págs. 447-448.

Lista de los Condes de Cerdaña

Wifredo el Velloso, 878-897
Miró II el Joven, 897-927
Sunifredo II, 927-957
Oliba Cabreta, 965-988
Wifredo II de Cerdaña, 988-1035
Ramón I Wifredo I, 1035-1068
Guillermo I Ramón, 1068-1095
Guillermo Jordán I, 1095-1109
Bernardo Guillermo I, 1109-1117

Sunifredo II

Biografía

Conde de Cerdaña y Conflent, 927-957. Conde de Besalú, 954-957. Hijo de Miró II el Joven y de Ava. Tras la muerte de Miró en 927, la condesa asumió la regencia de los condados a causa de la minoría de edad de sus hijos.

Su gobierno estuvo marcado por las presiones del conde Suñer I de Barcelona (911-947) y por las rebeliones internas. Sunifredo empezó a gobernar hacia 938. Como primogénito, lo hizo directamente en la Cerdaña y compartió con su hermano Wifredo II la administración del condado de Besalú (954-957).

Entre 951 y 952 realizó un viaje a Roma con el objetivo de obtener mayor independencia eclesiástica para sus condados y bulas de privilegios para el monasterio de Santa María de Ripoll. Impulsó la construcción de la iglesia de Cuixá, consagrada en 953, y protegió el monasterio de Sant Pere de Rodes.

Tuvo que defenderse de las pretensiones de Suñer I sobre el Ripollés, que tuvieron su punto culminante en una expedición fracasada en la que encontró la muerte el hijo del conde barcelonés, Armengol I de Ausona.

Probablemente, esta presión ejercida por el condado de Barcelona está relacionada con la traición del vizconde Unifredo en tierras del Ripollés y el Conflent. Finalmente, Sunifredo obtuvo del rey Luis IV de Francia (936-954) la posesión de las tierras del vizconde traidor.

En el año 957 sofocó una rebelión de nobles del condado de Besalú, durante la cual su hermano Wifredo II había sido asesinado. Tras apoderarse de las posesiones de los nobles rebeldes, asumió el gobierno del condado. Sunifredo murió, al parecer sin descendencia, por lo que le sucedió su hermano Miro III Buenhijo, que gobernó con su otro hermano, Oliba Cabreta.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI, págs. 10027.

Oliba Cabreta

Biografía

Conde de Cerdaña y Conflent 965/967-988. Conde de Besalú, 984-988. Tercer hijo varón Miró II de Cerdaña (897-927) y Besalú (913-927). A la muerte de su padre (927), los dominios de Cerdaña y Besalú quedaron indivisos y gobernados por su madre, la condesa Ava, pues sus hijos no habían accedido aún a la mayoría de edad.

Ava se asoció al gobierno de la Cerdaña, que ejercía de facto su hermano primogénito Sunifredo, y al de Besalú, del que se ocupaba su otro hermano Wifredo —el tercer hermano Miró, había seguido la carrera eclesiástica.—

Pese a ello, todos los dominios familiares se gobernaban, en cierto modo, de manera común (en el 952 está documentada la presencia de los cuatro hermanos en la fundación del monasterio benedictino de Sant Pere de Camprodon, Girona). Accedió al gobierno de la Cerdaña al morir su hermano Sunifredo (965), y al de Besalú a la muerte de Miró (984), a quien había encargado su gobierno desde la muerte del primogénito.

Durante su gobierno, viajó a Roma (968), donde el papa Juan XIII (965-972) le otorgó dos bulas para la fundación de los monasterios de Arlès (Provenza) y Cuixá (Vallespir); asistió a la consagración de la nueva iglesia del monasterio de Ripoll (Girona), junto al conde de Barcelona (977), y fundó el monasterio de Sant Pere de Besalú (977).

En el ámbito político, dirigió una campaña contra el conde Roger I de Carcasona, del que consiguió para la Cerdaña la cesión de Capcir, y sofocó una revuelta de nobles del pagus de Berga, que por entonces dependía del condado ceretano.

En 988 renunció al gobierno de los dos condados, al parecer bajo la influencia de algunos eremitas de Cuixá, y se retiró al monasterio italiano de Montecassino, donde probablemente falleció. Casado con Ermegarda (h. 966), tuvo cuatro hijos y una hija, entre ellos Bernardo I Tallaferro, conde de Besalú (994-1020), Wifredo II, conde de Cerdaña (988-1035), y Oliba, abad de Ripoll y Cuixá, obispo de Vic y conde de Berga y Ripoll (988-1002).

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XV pág. 7264.

Wifredo II de Cerdaña

Biografía

Conde de Cerdaña, de Berga, 988-1035. Monje de San Martín de Canigó. (¿?, 970-abadía de San Martín de Canigó, Vallespir, Francia, 1050. También Guifré II. Hijo del conde Oliba I Cabreta de Cerdaña (965-988) y Besalú (984-988), y de Ermengarda.

A la muerte de su padre, gobernaron Cerdaña y Besalú, de manera indivisa y nominal, Wifredo y sus hermanos, y efectiva al menos desde 993-994: Bernat I Tallaferro, conde de Besalú y Ripoll (988-1020); Oliba, futuro abad de Ripoll y conde de Berga y Ripoll (988-1002); Berenguer, obispo de Elna (Rosellón, Francia), y Adelaida (m. en 1024). En 1003 recibió el condado de Berga a la muerte de su hermano Oliba.

La fundación monástica más relevante de su gobierno fue la de la abadía benedictina de San Martín de Canigó (1001), para la que obtuvo un privilegio del papa Sergio IV (1009-1012) en visita a Roma (1011), y cuya iglesia consagró en 1026.

Casó con Guisla, dama del linaje condal de Pallars, antes de 990, y de la que enviudó en 1020, para contraer segundas nupcias más tarde con una dama de nombre Isabel. En 1035 renunció al gobierno y se retiró, como monje, a la abadía de Canigó.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXII pág. 10927.

Ramón I Wifredo

Biografía

Conde de Cerdaña, 1035-1068. Ramón I Wifredo. Tras la renuncia de Wifredo II, la Cerdaña pasa a su hijo Ramón I, que con el fin de solventar los conflictos suscitados con el condado de Urgel firmó pactos de alianza y homenaje (1058) con Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, y con Armengol III de Urgel (1063); asimismo hubo de hacer frente a las sublevaciones promovidas por el vizconde Bernat, quien finalmente fue desposeído del título (1067). Su hijo y sucesor fue Guillermo I Ramón.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo VI pág. 2571.

Guillermo I Ramón

Biografía

Conde de Cerdaña, 1068-1095. Conde de Berga. Guillermo I Ramón. Conde de Cerdaña y Berga (1068-1095). Hijo y sucesor de Ramón I Wifredo I. Guillermo I Ramón, casó con Adelaida de Carcasona, en segundas nupcias con Isabel de Urgel y en terceras nupcias con Sancha, hija de Ramón Berenguer I, lo que le permitió desempeñar un papel destacado en las alteraciones que siguieron al asesinato de Ramón Berenguer II (Cap d´Estopes, 1082).

Nombrado tutor del futuro Ramón Berenguer III, Guillermo se convirtió en una figura clave de la política catalana del momento e intentó aprovechar esta circunstancia para disputar la hegemonía de los condes de Barcelona sobre los demás condados.

Esta idea, sin embargo, quedó frustrada en 1086, año en que la tutela de Ramón Berenguer pasó a su tío, Ramón Berenguer II, que rigió el condado de Barcelona hasta 1086. Desarrolló además una intensa actividad repobladora, como evidencia la fundación de Vilafranca de Conflent y el otorgamiento de su carta de repoblación (h. 1088-1090). Le sucedió su hijo Guillermo II Jordán.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo VI pág. 2571.

Guillermo Jordán I

Biografía

Conde de Cerdaña y Berga, 1095-1109). Conde de Mont Pelegrí, 1104-1109. Conde de Tortosa de Siria. Guillermo II Jordán. Hijo de Guillermo I Ramón. Entre 1098 y 1099 ayudó a su primo Bertrán de Tolosa a recuperar los estados que le había arrebatado Guillermo IX, conde de Poitiers y duque de Aquitania; en 1102 marchó como cruzado a Palestina y luchó en el sitio de Trípoli (Libia) junto a su tío Ramón de Tolosa, quien al morir (1105) le dejó gran parte de su herencia.

Este hecho motivó la llegada a Tierra Santa de Bertrán de Tolosa, quien reclamaba la herencia paterna; el conflicto se agravó y desembocó en un enfrentamiento en el que Guillermo fue herido mortalmente. Le sucedió su hermano Bernardo I Guillermo.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo VI pág. 2571.

Bernardo Guillermo I

Biografía

Conde de Cerdaña, 1109-1117. Conde de Tortosa de Siria. Bernardo Guillermo I. A Guillermo Jordán I le sucede su hermano Bernardo Guillermo I, que ya había ocupado el gobierno de los condados durante las ausencias de Guillermo Jordán; durante su mandato hubo de luchar por mantener la posesión de los territorios enfeudados de Besalú, condado que había sido anexionado por el de Barcelona a la muerte de Bernat III.

Al morir sin descendencia, los condados de la Cerdaña, Conflent y Berguedá pasaron a su primo, el conde de Barcelona Ramón Berenguer III (1117); la anexión de estos territorios, sin embrago, no se hizo efectiva hasta 1134, debido a la oposición de Guillém de Sala, descendiente probable del vizconde Enric, hermano de Guillermo I.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo VI pág. 2571.