Wifredo I el Velloso

Biografía

Conde de Barcelona, Gerona y Besalú 878-898, Conde de Cerdaña y de Urgel 870-897. Su padre, Seniofredo, tras ser designado conde de Urgell y Cerdaña, se convierte en el personaje más poderoso de Septimania y la frontera al añadir a partir de 844, la delegación sobre los condados de Barcelona, Gerona, Osona y Narbona, con Carcassona, Magalona, Besiers i Nimes hasta morir en el año 848.

Wifredo I el Velloso.
Atendiendo a la leyenda, Claudi Lorenzale pinta (1843-1844) el momento en que Carlos el Calvo con la sangre de la herida de Wifredo en sus dedos crea las cuatro barras del escudo de armas del condado de Barcelona.

Wifredo, con su base patrimonial, participa de este contexto y recibe de Carlos el Calvo hacia 870 los condados de Urgell y Cerdaña. La detención de cargos públicos se conjuga con la pugna del linaje por la preeminencia regional y por ello la designación condal es coetánea a otros beneficios para el linaje, como la concesión real de inmunidades a Oliba II de Carcasona y el afianzamiento tanto de este como de Suñer I de Ampurias.

Muy significativamente, en el año 873 Wifredo participa junto a su hermano Mirón y a sus primos los condes Oliba y Actredo de Carcasona-Rasés en la consagración de la iglesia de Formiguera, en el condado de Rasés, que han dotado con bienes propios poseídos conjuntamente a fin de procurar el bien espiritual de parentum nostrorum.

De modo parecido, Wifredo participa en 885 en una donación conjunta a favor del monasterio de Cuixá para el bien familiar junto a su madre Ermesenda, su hermana Quixilo y sus hermanos Mirón y Radulfo, siendo también acompañado por estos dos en 888 al favorecer, del mismo modo, al cenobio de la Grassa, ofreciendo en ambos casos importantes bienes situados en Conflent.

Los criterios particulares y familiares se mezclan con el creciente grado de autonomía en la gestión condal a raíz de la crisis de la Monarquía. Por ello, el mismo Wifredo ha traspasado a su hermano Mirón el Conflent, extraído de Cerdaña, a la vez que participa en las intrigas urdidas en torno a Aquitania con la atención puesta en la primacía regional en el espacio septimano.

Claramente no sigue al poderoso Bernardo de Gotia, hombre fuerte en la región que detenta los condados de Rosellón, Barcelona, Gerona, Narbona, Adge, Besiers, Magalona, Nimes, Poitiers, Bourges y Autun.

Ambos toman posturas distintas en 877 ante la revuelta de diversos magnates contra Carlos el Calvo, secundada por Bernardo de Gotia y no por Wifredo. La muerte del Rey ese mismo año y la falta de acuerdo entre Bernardo y el sucesor, Luis II el Tartamudo, marca la posición de Wifredo, que junto con su hermano Mirón de Conflent y el vizconde de Narbona se enfrenta abiertamente a Bernardo de Gotia y a Bosón de Provenza, con episodios de fuerte agresividad en Rosellón y Septimania en 878.

La presencia del Papa Juan VIII en Arlés, junto a Bosón de Provenza, se traduce en una bula contra los excesos de Mirón y el vizconde narbonés al haber agredido a clérigos y templos. No obstante, en el concilio de Troyes el Rey impone la caída de Bernardo de Gotia y la compensación de Wifredo, que recibe en 878 el condado de Barcelona, mientras que su hermano Mirón suma el de Rosellón.

El contexto de afianzamiento personal y familiar aporta a Wifredo también el condado de Gerona, superando algunas reticencias y concretando la singularización del extremo noroccidental de esta entidad como condado de Besalú regido por su hermano Radulfo.

Fundador de la dinastía condal

Llamado también Giufré I. Nació en el 840 y murió el 2-VIII-897. El Velloso o El Pilós. Hijo de Sunifredo I, conde de Urgel, Cerdaña (834-848), Barcelona, Gerona y Narbona (844-848), y marqués de Gothia, y de Ermesinda, que probablemente procedía de la familia condal de Carcasona; su abuelo, Bello, fue conde de dicha ciudad francesa.

Fundador de la dinastía de la casa condal de Barcelona, que gobernó, por línea masculina directa, los condados catalanes entre 878 y 1410, año de la muerte de Martín I el Humano de Aragón (1396-1410), primero como condes de Barcelona y después como reyes de la Corona de Aragón. Hombre dotado para el gobierno, fue nombrado por los soberanos francos vir inluster, y actuó como jefe militar de gran parte de la Marca Hispánica, enfrentándose en numerosas ocasiones a los árabes.

En este sentido, una de sus obras más destacadas fue el engrandecimiento territorial del condado de Barcelona con la incorporación de las comarcas de Ausona, Ripoll, Cardona y Montserrat.

Una vez conquistados los territorios del antiguo condado de Ausona llevó a cabo la repoblación de la región —con gentes procedentes de los condados de Urgel y, sobre todo, de Cerdaña—, que se encontraba despoblada a raíz de la revuelta que protagonizó el caudillo godo Aison contra los francos en los años 826-827.

Le devolvió la categoría político administrativa de condado, restauró la diócesis ausetana (Vic) y además fundó los monasterios de Sant Joan de les Abadeses (consagrado en 877) y Santa María de Ripoll (879). Posteriormente repobló la comarca de Cardona, construyó la villa amurallada en la falda del monte donde se emplazaba el castillo y le otorgó carta de población para favorecer la afluencia de habitantes.

Este acopio de territorios provocó el recelo de sus vecinos musulmanes, que veían como crecía a su lado un activo núcleo cristiano. Por ello, decidieron fortificar la ciudad de Lérida, lo que Wifredo interpretó como una provocación y decidió emprender su asalto, aunque fue ampliamente derrotado por Ismail b. Musa (883 ó 884), gobernador musulmán de la plaza.

Mientras el imperio carolingio caminaba hacia su desintegración. Carlos III el Gordo, rey de Alemania (876-882), Germania (882-887) y Francia (884-887), y emperador de Occidente (881-887), era destronado en Tribur (XII-887) y fallecía poco después (I-878) sin sucesión legítima.

En Francia occidental proclamaron a Eudes, hijo primogénito de Roberto El Fuerte, conde de Anjou y de Blois, marqués de Neustria y fundador de la dinastía de los Robertianos o Robertinos, como rey de Francia (888-898). Regiones como la Provenza o la Borgoña no aceptaron la autoridad del nuevo rey y se instituyeron de nuevo en reinos independientes con soberanos propios.

Wifredo aceptó la autoridad del monarca robertiano, al menos hasta el año 893, pero el rey franco, absorbido por las luchas contra los normandos, no pudo llevar a cabo una política efectiva en los territorios fronterizos meridionales.

En 893, Carlos III el Simple (898-893), hijo póstumo del rey de Francia occidental Luis II el Tartamudo (877-879) y nieto de Carlos II el Calvo, era proclamado rey de Francia por los adversarios de Eudes —aunque no pudo gobernar efectivamente hasta la muerte de este—; a partir de entonces se produjo un acercamiento entre Wifredo y el nuevo monarca, quien le concedió importantes bienes y privilegios.

Wifredo tuvo que combatir a los musulmanes con sus propios medios, pues los reyes francos poco podían hacer frente a los graves problemas internos que sufrían —enfrentamientos con los normandos, guerras internas (893-897), etc.—. En el año 897, el sucesor de Ismail de Lérida, Lope b. Muhammad, emprendió una incursión contra Barcelona, en la que Wifredo resultó gravemente herido, falleciendo poco después. Sus restos reposan en el monasterio de santa María de Ripoll.

A finales del s. IX se había impuesto la práctica de la transmisión hereditaria de los condados. Por primera vez no era el rey francés quien nombraba a los titulares de estos condados, aunque durante unas décadas estos siguieron reconociendo la autoridad de los monarcas carolingios. Por ello, al morir, sus condados fueron heredados por sus hijos mayores, fruto de su matrimonio con Winidilda (877), que tal vez procedía del condado de Ampurias.

Wifredo II, llamado Borrell, recibió Barcelona, Gerona y Osona (897-911); Miró II el Joven heredó el de Cerdaña y el de Besalú (897-927), que había formado parte del de Gerona; y Sunifredo, el de Urgel (897-948). Suñer quedó bajo la tutela de Wifredo II, a cuya muerte le sucedió como conde de Barcelona, Gerona y Osona (911-947); y Radulfo fue monje del monasterio de Santa María de Ripoll y luego obispo de Urgel.

En cuanto a sus hijas, cabe mencionar a Enma, que fue la primera abadesa del monasterio de Sant Joan de les Abadesses, además de Ermesinda, Quixilona y Riquilda. Después de su muerte, al lado del Wifredo histórico surgió el personaje mítico que tiene su origen en la Gesta comitum Barcinonensium el regun Aragonum (s. XII), en la que se sobredimensiona su figura al ser presentado como el instaurador de la soberanía independiente de la Cataluña medieval.

Una leyenda del s. XVI atribuye a Ludovico Pío, rey de los francos y emperador de Occidente (814-840), el haber dibujado con sus dedos manchados de la sangre del conde cuatro barras sobre el escudo dorado de Wifredo, de donde proviene el actual escudo y bandera catalanas.

Sin embargo, la primera noticia de la existencia del escudo catalán se remonta únicamente a la época de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona (1131-1162) y príncipe de Aragón (1137-1162), en concreto en un documento provenzal del año 1150.

La importancia de Wifredo radicó en su habilidad para aprovechar la debilidad del orden carolingio para crearse un dominio propio, y en la provechosa repoblación que llevó a cabo en la zona central de los condados catalanes, lo que le permitió estructurar el condado de Ausona y el obispado de Vic, en el futuro importantes ejes de vertebración de la Cataluña moderna".

R.B.: Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXII págs.10926-10927