Fortún Garcés el Monje

Biografía

Rey de Pamplona 870-905. Primogénito de García I Íñiguez y de Urraca, y hermano de Oneca (esposa de Alfonso IIIde Asturias). Gobernó la fortaleza de al Kasthil que había sido conquistada a los Banu Qasim en 859, donde fue capturado por el emir Muhammad I; sufrió cautiverio en Córdoba durante veinte años. Fue liberado hacia 880, probablemente como consecuencia de la paz firmada por el emir tras las sucesivas derrotas sufridas frente a las tropas del monarca asturiano Alfonso III el Magno (866-910).

Sánchez Albornoz opina que no pudo suceder a su padre, pues la vida de este no pudo ser tan larga como para poder asistir al regreso de su hijo; este historiador piensa que en el ínterim (870-882) pudo encargarse del gobierno del reino —bien como regente, bien como usurpador— García Jiménez. Alfonso y Fortún Garcés intentaron poner fin a la recuperación musulmana, originada a raíz de la alianza entre el Banu Qasi Muhammad b. Lubb y el emir de Córdoba (882), pero fracasaron al ser vencidos por el hijo de aquél en las cercanías de Zaragoza (Tarazona) en 889.

No obstante, Alfonso III receló de los vínculos de parentesco y de las relaciones políticas existentes entre los Banu Qasim y la realeza pamplonesa, lo que le impulsó a una alianza con el conde de Pallars y Ribagorza, Ramón II, destinada a derrocar a Fortún que había empezado a reinar a edad muy avanzada.

Sancho I Garcés, fundador de la dinastía Jimena, que había contraído matrimonio con Toda Aznar, nieta de Fortún, tomó Pamplona y desposeyó del trono a Fortún, quien fue confinado al monasterio de San Salvador de Leire, según algunas fuentes; según otras, fue el propio Fortún quien, habiendo dado su beneplácito a la proclamación como rey de Sancho I Garcés, se retiró al monasterio de San Salvador de Leire.

Durante el gobierno de este se realizaron ambiguas demarcaciones del reino de Navarra. De su unión con Oria nacieron cinco hijos: Íñigo, Aznar, Blasco o Velasco, Lope y Oneca, quien casó con el emir cordobés Abdállah (988-912). Las fuentes musulmanas le dan el sobrenombre de al-AnqarEl Tuerto, y las cristianas el de El Monje.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IX, pág. 4180.

Sancho I Garcés

Biografía

Rey de Pamplona 905-925. Hijo de García Jiménez y de doña Dadildis de Pallars. Instaura en Pamplona la dinastía Jimena, violentamente, y de extiende el Reino de Pamplona por tierras de la Rioja, alcanzando gran vigor y personalidad su Estado, que atrajo la atención de los musulmanes, reflejada en las fuertes expediciones de castigo enviadas por los califas cordobeses.

Arrojó a Fortún Garcés del reino de Pamplona. Luchó contra Lope b. Muhammad de Tudela y le derrotó en una batalla campal (907). Se enfrentó también con el reyezuelo de Huesca, Atauil, el año 914. Juntamente con Ordoño II de León conquistó algunas posiciones de Rioja (Calahorra, Nájera, Viguera), que pocos años más tarde se integraban definitivamente en el reino pamplonés. También en unión del rey leonés, libró la batalla de Valdejunquera contra Abderramán III (920), y erigió el monasterio de San Martín de Albelda (924).

Casado con Toda Aznar, tuvo estos hijos: García, que le sucedió en el trono; Oneca, que casó con Alfonso IV de León; Sancha, que casó con Ordoño II de León, y después con Álvaro Herramélliz de Álava y con el conde Fernán González; doña Urraca, que contrajo matrimonio con Ramiro II de León; doña Belasquita, casada con Monio Vélaz, conde de Álava, con Bernardo, conde de Ribagorza, y con Fortún Galíndez; y doña Orbita. De una esclava tuvo a doña Lopa.

Ejerció el gobierno del condado de Aragón como tutor de doña Andregoto Galíndez, esposa de su hijo y sucesor García Sánchez I.

R.B.: URBIETO ARTETA, Antonio, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg, Ed. Alianza Editorial, 1979, tomo N-Z, pág. 577.

García III Sánchez II

Biografía

García Sánchez II de Pamplona.Retrato imaginario del rey García Sánchez II de Pamplona.

Rey de Pamplona 994-1000. Conde de Aragón 995-1000 [García II]. Su sobrenombre el Temblón deriva de la enfermedad nerviosa que padecía. Hijo de Sancho II Garcés Abarca y de Urraca Fernández (hija del conde Castilla Fernán González), se casó en 961 con Jimena Fernández de Vela, de cuya unión nacieron Sancho III el Mayor (rey de Navarra y Aragón) y Urraca, (esposa de Alfonso V de León).

Las referencias documentales al reino de Aragón son escasas; solo se conoce que en el primer año de su reinado concedió al monasterio de San Juan de la Peña (Huesca) en virtud de un voto, los lugares de Eso, Cantamesas, Caprunas y Chenipetra en la Canal de Berdún, y de la villa de Siresa y la iglesia de Santa María con sus términos al monasterio de Siresa (Huesca).

Cedió el gobierno de Aragón a su hermano Ramiro Sánchez, quien estuvo bajo la tutela de su madre Urraca, personalidad de relieve político en el reino de Pamplona. Urraca ha sido considerada autora del cambio habido en la política navarra con relación a Córdoba, que condujo a nuevos enfrentamientos entre Almanzor y García III Sánchez (ambos eran cuñados por el matrimonio del primero con la hermana del segundo Abda Sánchez.

Tuvo que hacer frente a la expedición que, mandada por Almanzor, se dirigía desde San Esteban de Gormaz hacia Pamplona. En 996 donó la villa de Terrero al monasterio de San Millán de la Cogolla y al año siguiente las aguas del valle de Alesón para que pudiesen ser regadas las tierras de Nájera. En ese mismo año, habiendo tenido conocimiento de que Almanzor iba a realizar una campaña en sus tierras, envió emisarios a Córdoba para solicitar la paz a cambio de numerosos castillos y de un importante tributo.

Al año siguiente juró el pacto e hizo efectiva la liberación de los cautivos musulmanes ante el juez Muhammad b. al Bakri; pero esta tregua fue efímera, ya que organizó una expedición contra las tierras de Calatayud, en la que mató al hermano del gobernador al Hakam b. Abd al Aziz; esta acción fue respondida por Almanzor con la decapitación de cincuenta cristianos que habían sido apresados poco antes en Uncastillo (Zaragoza). En 998 sufrió el asedio de Almanzor, que consiguió penetrar en Pamplona, por lo que García III Sánchez se vio obligado a pedir la paz al caudillo musulmán.

Posiblemente la ruptura de la tregua por el rey pamplonés conllevó que un año más tarde Almanzor volviese a emprender una segunda incursión que condujo a la conquista, saqueo y destrucción de Pamplona y, probablemente de Estella (Navarra). No pudo impedir la serie de aceifas de castigo lanzadas por Almanzor contra los condados de Sobrarbe y Ribagorza.

Formó coalición con el conde Castilla Sancho I García el de los Buenos Fueros, con el conde de Saldaña García Gómez, con el rey de León Alfonso Vel Noble y con García Gómez de Carrión para intervenir en la batalla de Peña Cervera o Arrancada de Cervera (30-VII-1000), próxima a Catalañazor.

Han sido formuladas varias hipótesis con relación a este suceso, la mayoría de ellas suscitadas por la leyenda de la batalla de Catalañazor (1002), en la que se señala que intervinieron: García III Sánchez, Vermudo II el Gotoso de León y el conde Castilla García I Fernández; sin embargo, Dozy ha demostrado que esta afirmación es errónea puesto que Vermudo II había muerto en 999, el conde castellano en 995 y el rey pamplonés en 1000.

La fecha más acertada en que sitúa la batalla es el año 1000, poco después de la muerte del rey Vermudo II. Tras el fallecimiento de García III Sánchez bien Jimena Fernández y los obispos de Nájera y Aragón se hicieron cargo de la regencia durante la minoridad de Sancho III el Mayor —según aparece en un documento del 1-III-1005—, bien detentó hasta 1004 la potestad regia un hijo de Ramiro Garcés, Sancho Ramírez —según consta en un documento de Leire (Navarra).—

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IX, págs. 4422-4423.

Sancho IV Garcés

Biografía

Rey de Pamplona 1054-1076. Sancho IV Garcés (¿?, h. 1039-Peñalén, Villafranca de Navarra, 4-VI-1076), el de Peñalen. Hijo y sucesor de García IV Sánchez III el de Nájera (1035-1054) y de Estefanía de Foix, hermano de Ramiro, Fernando, Ramón, Urraca y Ermesinda.

Fue proclamado rey a la muerte de su padre, acaecida en el campo de batalla de Atapuerca (1-IX-1054), frente a las tropas de su hermano, Fernando I de Castilla (1035-1065) y León (1037-1065).

Por entonces tenía unos catorce años de edad, por lo que, durante su minoridad, fue tutelado por su madre, que falleció en 1058. Durante los primeros años de su reinado mantuvo buenas relaciones con su tío, Ramiro I de Aragón de Aragón (1035-1063), como prueba la entrega a este de la villa de Sangüesa (Navarra) y de varios honores.

Así mismo, las escaramuzas fronterizas en tierras riojanas frente a Fernando I de Castilla se limitaron a episodios aislados que no fructificaron en un conflicto bélico abierto. El aspecto más problemático en estos primeros años de reinado fue, quizá, el odio que fue instalándose paulatinamente entre la nobleza y el clero de su reino.

De carácter irascible y altivo, según refieren las crónicas, remodeló con arbitrariedad los cargos administrativos de su reino y removió con excesiva asiduidad los tenentes de sus feudos, lo que fue enajenándole el respeto de la nobleza.

Al mismo tiempo, decidió romper la tradicional ocupación de las sedes episcopales del reino por los abades de los monasterios más influyentes de sus respectivas diócesis sede de Nájera-abad de San Millán de la Cogolla); sede de Pamplona-abad de San Salvador de Leire), lo que tampoco debió de resultar agradable para las instancias religiosas; así mismo se enfrentó a la Santa Sede por su negativa a sustituir el rito mozárabe por el romano.

En política externa, fue el asunto del cobro de las parias que debía entregar el rey de la taifa de Zaragoza, Muqtadir (1046-1081 ó 1082), el que definió la actividad bélica y diplomática de su reinado.

Por esa razón, se enfrentó a Ramiro I de Aragón al firmar con el zaragozano acuerdos de protección a cambio de esas parias, como los de 1069 y 1072. Por otro lado, el ascenso al trono castellano de Sancho II (1065-1072) iba a modificar la endeble paz entre ambos reinos. La ambición expansionista del nuevo rey, junto al cobro de las parias de la taifa de Zaragoza, que Sancho II había recibido también en herencia de su padre, desembocaron en su invasión del reino navarro.

Tras permanecer en la Rioja, atravesó el Ebro; sin embargo, fue derrotado cuando acudía en socorro de la plaza de Viana (Navarra), sitiada por Sancho V Ramírez de Aragón (1063-1096), el sucesor de Ramiro I de Aragón, que había concluido una alianza con Sancho IV. Las escaramuzas bélicas que tuvieron lugar ese año (1067) entre los tres monarcas, fueron recogidas por la historiografía tradicional como la Guerra de los Tres Sanchos.

A pesar de su derrota en Viana, el rey castellano pudo extender su reino por los montes de Oca, la Bureba y la plaza de Pancorbo (Burgos), posiblemente por la retirada de Sancho V Ramírez, presionado por los musulmanes de Huesca, quienes, seguramente de acuerdo con el castellano, comenzaron a hostigar las tierras de la Ribagorza.

Mientras, la nobleza, cada vez más levantisca, inició una serie de intrigas palaciegas que culminaron con la conjura que, dirigida por los hermanos del propio Sancho, Ramón y Ermesinda, acabó con su vida; su hermano Ramón, al parecer, lo despeñó por un barranco en las proximidades del río Arga, en el actual despoblado de Peñalén.

A su muerte, los derechos dinásticos de sus hijos legítimos, Sancho y García, por entonces menores de edad, fueron ignorados, al igual que los de sus hermanos Ramón y Ermesinda, por su parte, implicados en la conjura, tuvieron que exiliarse en Castilla y en Zaragoza, respectivamente.

Así, Sancho V Ramírez reclamó y obtuvo la corona de Navarra (1076-1096), aunque buena parte del reino —La Rioja, Álava, Vizcaya, el Duranguesado y la parte occidental de Guipúzcoa— fue asimilada por Alfonso VI de Castilla (1072-1109) y León (1065-1072).

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIX, págs. 9463-9464.

Sancho VI el Sabio

Biografía

Sancho VI el Sabio.Miniatura del rey Sancho del Compendio de crónicas de reyes, s. XV, Biblioteca Nacional, Madrid.

Rey de Navarra 1150-1194. Hijo de García Ramírez el Restaurador y de doña Margarita. Caracterizan el reinado de Sancho el Sabio las luchas de navarros y castellanos por la posesión de la Rioja, la labor repobladora en tierras de Álava y Guipúzcoa, la fundación de cenobios cistercienses y, sobre todo, la labor legislativa y de buena administración; con él hace su aparición el título de rey de Navarra frente al de rey de Pamplona, etcétera, en los diplomas reales.

Los primeros pasos de Sancho el Sabio fueron muy difíciles: quedó completamente desamparado, pues no acudieron a socorrerle ni los burgueses de su reino ni los caballeros de sus tierras. Se unía a ello la natural enemiga de los aragoneses, que estaban dispuestos a continuar las antiguas contiendas.

A principios de 1151, por el Tratado de Tudillén, Alfonso VII el Emperador, rey de Castilla, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de Aragón, aparentando ignorar la existencia del nuevo monarca pamplonés, o tal vez porque este no se hubiese apresurado a reconocer la autoridad imperial del castellano, acordaron por el Tratado de Carrión, repartirse el reino de Navarra.

Sancho el sabio, para conjurar tal amenaza, se puso de acuerdo con Alfonso VII sobre la cuestión del vasallaje y facilitó la celebración del matrimonio de Sancho III el Deseado con Blanca de Navarra pactado años antes.

Pero las medidas del monarca pamplonés solo sirvieron para dilatar un tanto los designios de los castellanos y aragoneses, que seguidamente continuaron la lucha hasta que a mediados de 1153, Sancho el Sabio y Alfonso VII firmaron en Soria la paz, que se afianzó con los desposorios de doña Sancha, hija del emperador con el rey navarro, que fue armado caballero por su futuro suegro.

Las paces de Soria pusieron en manos de Alfonso VII una serie de poblaciones emplazadas en el centro de Navarra, que dependieron de Sancho III el Deseado y constituyeron motivo de discordia entre navarros y castellanos en los años siguientes.

Así, en 1156, los pamploneses se dispusieron a terminar con las posesiones castellanas en Artajona, mientras sus antiguos rivales se coaligaban contra ellos, pero no pudieron realizar sus designios, y Sancho el Sabio inició gestiones de paz, la cual se afianzó con el matrimonio del rey navarro con doña Sancha, la hija del emperador (1157), a costa de reconocer la presencia castellana en Artajona, mientras seguían las luchas navarro-aragonesas.

Muerto Alfonso VII el Emperador, Sancho el Sabio se apresuró a reconocer, en Soria, su vasallaje ante Sancho III el Deseado. pero al año siguiente (1158), el castellano abandonaba sus dominios navarros, pasando Artajona y las restantes villas prácticamente a la corona de Sancho el Sabio, terminando con ello el vasallaje de Navarra a Castilla, que había comenzado poco después de la exaltación de García Ramírez el Restaurador al trono.

las luchas entre navarros y aragoneses todavía continuaron varios años, hasta que muerto Ramón Berenguer IV (1126), Sancho el Sabio y Alfonso II de Aragón hicieron la paz (—antes de marzo de 1163—, quizá conseguida por la presión de Fernando II de León, que en octubre de 1162 había firmado un acuerdo en Ágreda con el aragonés.

Sancho el sabio, aprovechando la turbulenta minoría de Alfonso VIII de Castilla, entró por la Rioja (primavera de 1160) y ocupó Logroño, llegando en sus correrías hasta cerca de los montes de Oca, antigua frontera navarro-castellana. Alfonso VIII tuvo que reconocer este estado de cosas y firmar posteriormente (octubre de 1167) unas treguas con el rey de Navarra, acordando observarlas durante diez años.

Al año siguiente (1168), Sancho el Sabio y Alfonso II de Aragón firmaron el tratado de San Adrián de Sangüesa, acordando la división de las tierras que se conquistasen al rey Lobo de Murcia, que ya había sido atacado por el navarro años antes (1161). Este tratado justifica la presencia de contingentes navarros por tierras de Albarracín, constituido en señorío de don Pedro Ruiz de Azagra. Alfonso VIII, reivindicando sus derechos sobre la Rioja, conquistó una serie de poblaciones navarras (Grañón, Artajona, etc., en 1173), llegando hasta la misma capital del reino, Pamplona (1173), para cobrar Leguín seguidamente.

Castellanos y navarros decidieron acabar sus discordias pacíficamente, y en agosto de 1176 firmaron, entre Nájera y Logroño, una concordia para someter sus querellas al arbitrio del rey de Inglaterra, Enrique II; este falló seguidamente, ordenando la entrega de la Rioja a los castellanos, bajo determinadas condiciones, especificadas en el pacto de abril de 1179, firmado también entre Nájera y Logroño. A partir de este momento Sancho el Sabio se dedica a repoblar y fortificar las tierras de Álava y Guipúzcoa, concediendo abundantes fueros (Vitoria, San Sebastián, etcétera).

Algunos años más tarde, vemos una reversión de alianzas y sancho el Sabio y Alfonso II de Aragón firman un tratado en Borja (1190) contra el rey de Castilla, Alfonso VIII, aunque este tratado tiene más bien un carácter defensivo que ofensivo.

Sancho el Sabio murió el día 27-VI-1194. En 1153 se había desposado con doña Sancha, hija de Alfonso VII y de su esposa doña Berenguela; la boda se celebró el año 1157. De este matrimonio nacieron: Sancho el Fuerte, sucesor en el trono de Navarra; don Fernando, que murió en Tudela (1207); don Ramiro, que fue obispo de Pamplona (1220-1229); doña Berenguela, casada (1191) con Ricardo I Corazón de León, rey de Inglaterra; doña Constancia, que murió soltera; doña Blanca, esposa de Teobaldo, conde latino de Champagne y Brie, y madre de Teobaldo I, sucesor de Sancho el Fuerte en el trono de Navarra.

R.B.: UBIETO ARTETA, Antonio, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg, Ed. Alianza Editorial, 1979, tomo N-Z, págs. 580-582.

Sancho VII el Fuerte

Biografía

Rey de Navarra 1194-1234. Hijo de Sancho el Sabio y de la reina doña Sancha. La figura de Sancho el Fuerte aparece en la historia con un matiz novelesco, desarrollado al calor de las concomitancias del monarca navarro con los musulmanes y reyes cristianos, así como por su voluntario encierro en Tudela durante algunos años.

La muerte de Sancho el Sabio le sorprendió en tierras francesas luchando al lado de su cuñado Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra. Sus primeros años se desarrollan de acuerdo con Castilla, a cuyo rey intentó ayudar en la desgraciada batalla de Alarcos (1195), aunque llegó tarde.

Ello dio origen a desavenencias que dieron ligar a una guerra entre Alfonso VIII de Castilla y los reyes de León y Navarra, que invadieron aquel Estado, devastando Sancho el Fuerte las tierras de Soria y Almazán. Terminaron sus desavenencias en una entrevista celebrada entre Ágreda y Tarazona a principios de 1196, a la que asistieron los reyes de Castilla, Aragón y Navarra.

Sancho el Fuerte, durante algún tiempo, permaneció (1198-1200?) en tierras africanas al servicio de Miramamolín, basándose en esta circunstancia la leyenda de los amores de la hija de este con el caudillo pamplonés.

Mientras tanto, en la primavera de 1199, Alfonso VIII entró por tierras de Álava, conquistando Miranda de Ebro; y al año siguiente, después de un cerco de algunos meses, conquistó Vitoria, que facilitó la incorporación a Castilla de toda Álava y Guipúzcoa, tierras precisadas por los castellanos para establecer comunicación directa con Francia y especialmente con la tierras de Gascuña, que había aportado como dote doña Leonor de Inglaterra al contraer matrimonio con Alfonso VIII. Este y Sancho el Fuerte firmaron posteriormente las paces, pues las treguas de Guadalajara (1207) quizá deben considerarse como un confirmación de aquellas.

Las relaciones castellano-navarras, después de que la Santa Sede hubo expresado su repulsa a la amistad de Sancho el Fuerte con los musulmanes, fueron cordiales. El año 1212, el rey de Navarra participó activamente en la cruzada nacional contra los almohades, que culminó en la batalla de las Navas de Tolosa. En tal acontecimiento se basa la leyenda sobre el origen del escudo de Navarra.

Sancho el Fuerte intervino en los asuntos del otro lado del Pirineo y consiguió el vasallaje de algunos señores franceses: así, Arnaldo Raimundo, vizconde de Tartaix, en 1196, y Bibiano, señor de Agramunt, en 1203, se declararon vasallos suyos; de la misma forma, en 1228, recibió el señorío de Ostabat. En relación con su política ultrapirenaica, recordaremos aquí el tratado de amistad y alianza suscrito por Sancho el Fuerte en Chinon, el año 1202, a favor de Juan Sin Tierra, rey de Inglaterra.

Con Aragón mantuvo Sancho relaciones cordiales. En fecha incierta se trató el matrimonio de Pedro II de Aragón con una hermana del navarro, quizá Constanza; pero el papa Inocencio IIIno dio su consentimiento, fundándose en el parentesco de los futuros contrayentes. Sancho el Fuerte ayudó con frecuencia a resolver los problemas económicos de Pedro II y de Jaime I de Aragón, entregándoles algunas sumas de dinero, por las que recibía en prenda determinados castillos fronterizos.

Al mismo tiempo, el rey de Aragón debió facilitar el paso de tropas navarras por su territorio, pues parece probable que soldados de Sancho el Fuerte, relacionados con los señores de Albarracín, antiguos vasallos de los reyes de Pamplona, hicieran algunas conquistas en las tierras limítrofes al señorío de Albarracín, ya que el papa Honorio III confirmó en ellas la posesión de ciertos castillos al rey navarro.

Las buenas relaciones mantenidas entre Sancho el Fuerte y Pedro II de Aragón continuaron durante el reinado de Jaime I, a pesar de que el tío del aragonés, infante don Fernando, ofreció al navarro algunos castillos si conseguía alcanzar la corona frente a los derechos de Jaime I, discutidos algún tiempo.

Posteriormente estas relaciones plasmaron en los documentos de mutuo prohijamiento suscritos (1231) por Sancho el Fuerte y Jaime I en el castillo de Tudela, por los que se acordaba que el de los dos reyes que sobreviviese al otro ocuparía el reino sin obstáculos, prescindiendo de los derechos que pudiese tener la posible descendencia.

En cuanto a su política interior, impuso la paz, reiteradamente (1213 y 1222), entre los diversos barrios de Pamplona; otorgó numerosos fueros y cartas pueblas y fortificó la frontera limítrofe con Castilla, fundando la población de Viana (1219).

Murió en Tudela el día 7-IV-1234, siendo enterrado definitivamente en la iglesia del hospital de Roncesvalles, que el había mandado edificar. le sucedió su sobrino Teobaldo I.

R.B.: UBIETO ARTETA, Antonio, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg, Ed. Alianza Editorial, 1979, tomo N-Z, pág. 82.

Teobaldo I

Biografía

Teobaldo I de Navarra.Teobaldo I de Navarra. Miniatura conservada en la Biblioteca nacional de Francia..

Rey de Navarra 1234-1253. Conde de Champaña y de Brie [IV]. Hijo póstumo de Teobaldo III de Champaña y de Brie, y de su esposa Blanca de Navarra, nació en Troyes, el 30-VI-1201 y murió en Pamplona el 14-VII-1253. El primer cuidado de Blanca, nombrada regente, fue colocar a su hijo bajo la protección de Felipe Augusto, pero este exigió que se le entregara al niño, que conservó hasta los trece años, junto con algunos castillos, como garantía de su juramento.

Blanca aceptó, pero pudo conseguir, ya en 1204, que se le devolviera a su hijo, dedicándose al mismo tiempo a fortificar las principales plazas de sus Estados con la intención de tener en jaque a sus rivales, especialmente a Erard de Brienne, señor de Venisy, y a Ramerupt.

En agosto de 1214 Felipe Augusto recibió el homenaje del joven conde, pero como Erard insistiera en sus pretensiones, Blanca envió un ejército contra él, derrotándole. Erard apeló al juicio de la Corte de los Pares, sin haber suspendido las hostilidades, como disponían las disposiciones del cuarto Concilio de Letrán, por lo que fue excomulgado (1217). Finalmente con la ayuda del duque de Borgoña y del conde de Bar, fue Erard reducido a obediencia y se reconoció vasallo del conde de Champaña, renunciando definitivamente a sus pretensiones.

Al mismo tiempo que se ocupaba Blanca de conservar la herencia de su hijo, quiso aumentarla por medio de un enlace ventajoso, lo que consiguió casándole en 1220 con Gertrudis, condesa de Metz y de Dabo, viuda del duque de Lorena, que aportó cuantiosa dote; pero dos años después, a pretexto de consanguinidad y por la presión del emperador Federico, fue declarado nulo este enlace, y Teobaldo I contrajo nueva unión con Inés de Beaujeu, prima hermana de Luis VIII de Francia.

En 1226 acompañó a este al sitio de Aviñón, pero al poco tiempo, sin motivo conocido, se ausentó furtivamente de aquel lugar y se trasladó a sus Estados. Tres meses más tarde moría el rey en Montpellier, y Teobaldo era acusado de haberle envenenado por amar a su esposa Blanca de Castilla. Teobaldo I, que era un distinguido poeta, contestó a estos ataques con crueles sátiras, pero al fin hizo acto de homenaje al joven Luis IX de Francia.

Como antes había estado en tratos con la Liga de los Barones y estos fracasaron en varias tentativas contra el rey, se volvieron entonces contra Teobaldo, que solo le salvó la protección del rey y de la regente. Ajustada una tregua con los rebeldes de 1229, el conde aprovechó para fortificar su territorio, pero mientras tanto sus enemigos reunieron numerosas fuerzas y le derrotaron después de haber devastado sus Estados, firmándose la paz el 11-VII-1230.

Poco más tarde estuvo a punto de casarse con Yolanda, hija de Pedro de Monclerc, duque de Bretaña, uno de los jefes de la coalición, pero la corona se opuso a este enlace, casando entonces con Margarita de Borbón, con lo que se reanimaron los odios contra Teobaldo, apoyando sus enemigos la candidatura de la hija mayor de Enrique II, Alicia, reina de Chipre y tía carnal de Teobaldo, que había ido a Francia a reivindicar sus derechos; pero como la iglesia hubiera desaprobado sus pretensiones, Alicia aceptó una cantidad considerable que le ofrecía su sobrino como indemnización y renunció a todos sus derechos sobre el condado.

A la muerte sin descendencia de Sancho VII el Fuerte, rey de Navarra y hermano de la condesa Blanca (7-IV-1234), correspondía su herencia a Teobaldo I, que unió al reino de Navarra los vastos dominios que ya poseía en la Champaña.

Tanto los historiadores Fabin como Garibay pretenden que Teobaldo ya estuvo antes en España, llamado por su tío que le nombró lugarteniente del reino, pero como en 1231 entrase en negociaciones con algunos nobles para arrebatar la corona a Sancho, este le obligó a volver a Francia. De este modo tratan de explicar dichos autores el singular pacto de prohijamiento celebrado entre el anciano rey Sancho de Navarra y el joven Jaime I de Aragón, tan ventajoso para este.

Sea como fuere, fue elegido rey por los navarros, en Pamplona el 5-V-1234 y el 8 fue coronado en la Catedral, contra lo estipulado por los tratados concertados entre Sancho VIIy Jaime I el Conquistador. Esta entronización fue discutida por Alfonso X de Castilla, quien intentó invadir Navarra, aunque más tarde la aceptó tras la mediación del monarca aragonés.

Teobaldo, comenzó su reinado imponiendo su autoridad a la ciudad de Tudela (1235), que se había manifestado partidaria de Alfonso, hijo de Jaime I de Aragón, al mismo tiempo confirmaba los fueros de Saracoiz y de Baigorri. En 1237 surgió un conflicto entre el monarca y los nobles acerca de la manera de interpretar los fueros, acudiendo ambas partes pretendientes al Papa, que delegó al abad de Santa María de Iranzo y a los priores de Roncesvalles y de Tudela para que resolviesen, decidiendo que en lo sucesivo los fueros se consignaran por escrito.

Como en virtud del tratado que en 1230 había firmado con San Luis (Luis IX de Francia), debía cruzarse, acudió al llamamiento del papa Gregorio IX y antes de salir de Navarra, a fin de asegurar la paz en su reino, pactó con el poderoso señor de Albarracín, Pedro Fernández de Azagra, celebrando también conferencias con el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada y el obispo de Tudela, los cuales cree el padre Moret que representaban al rey Fernando III de Castilla y que en su nombre darían seguridades a Teobaldo para que pudiera partir tranquilo.

Después de haber recluido gente en sus Estados de Champaña, embarcó en Marsella para Palestina, acompañado de gran número de nobles y señores, entre ellos muchos navarros (1239). Después de diversas peripecias, volvió Teobaldo a Francia en 1243 y se trasladó posteriormente a Navarra, debiendo resolver muchos asuntos que se hallaban pendientes a causa de su larga ausencia.

En 1246 estalló una discordia entre el rey y el obispo de Pamplona, Pedro Jiménez de Gazolaz, a causa, según opinión de Moret, de una cuestión de jurisdicción sobre el castillo de San Esteban de Monjardín. El obispo tuvo que salir de Pamplona y se refugió en el lugar de Navardún, ya en territorio aragonés, no sin antes haber excomulgado a Teobaldo. En 1248 se reconciliaron ambos y parece que el monarca pasó a Roma. El resto de su vida transcurrió tranquilamente entre el gobierno de sus Estados de Navarra y de Champaña y el cultivo de la poesía.

De su segunda esposa, Inés de Beaujeu, tuvo una hija, Blanca, que casó con Juan de Bretaña, y de la tercera, Margarita de Borbón, cuatro hijos y cuatro hijas. De aquéllos, el mayor y el tercero, Teobaldo II y Enrique, le sucedieron, el segundo murió antes que su padre y el cuarto abrazó la vida religiosa. De las hijas, Leonor murió soltera, Inés casó con Pedro Álvarez, hijo del señor de Albarracín; Margarita con el hijo del duque de Lorena, y Beatriz, con Hugo IV, duque de Borgoña.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1988, tomo 21 págs. 990-991.

Teobaldo II el Joven

Biografía

Rey de Navarra 1253-1270. Conde de Champaña y de Brie [V]. (Provins, Brie, Francia, 1239-Trápani, Sicilia, Italia, 4-5-XII-1270) el Joven. Hijo de Teobaldo I de Navarra (1234-1253) y Margarita Borbón-Dampierre, sucedió a su padre en sus dominios reales y condales siendo todavía menor de edad, por lo que su madre asumió la regencia durante algunos años.

La cuestión más acuciante durante aquel periodo fue la pretensión del rey castellano, Alfonso X el Sabio (1252-1284), de forzar el vasallaje del joven rey. Margarita de Borbón concluyó pronto un acuerdo en Tudela (Navarra) con el infante Alfonso de Aragón (1253), que fue confirmado por el propio Jaime I de Aragón (1213-1276) un año después en Monteagudo, con lo que se aseguraba la alianza aragonesa.

La cuestión se resolvió finalmente en Soria en 1256, adonde acudió Jaime I el Conquistador con poderes de Teobaldo II para tratar la renuncia de Alfonso X a sus derechos sobre Navarra y la entrega de algunas fortalezas fronterizas aragonesas, a cambio de la repatriación de los nobles castellanos que, enfrentados con Alfonso X, se habían refugiado en Navarra, e incluso desnaturalizado (ese fue el caso de Diego López de Haro.

La situación del reino en el ámbito geopolítico europeo quedó finalmente diseñada con la boda (1258) de Teobaldo con Isabel, hija del rey Luis IX de Francia (1226-1270), con lo que se afirmaba el acercamiento entre ambas dinastías planteado por su padre, Teobaldo I.

El único enfrentamiento bélico durante su reinado fue la intervención en Gascuña frente a los intereses de Inglaterra, en el conflicto que sobrevino tras la incorporación del condado de Bigorra a la órbita navarra (1266). En cuanto a la política interior, el reinado de Teobaldo II significó el reforzamiento de la autoridad monárquica.

En efecto, aunque antes de su coronación se vio obligado a jurar los fueros y privilegios de los diversos estamentos del reino navarro, a la vuelta de su primer viaje a la Champaña logró implantar su autoridad real: combatió el poder de la Juntas de Infanzones —aunque la Cort general siguió reuniéndose—; consiguió del papa el privilegio, paran él y sus sucesores, de ser ungido y coronado como rey (es decir, por privilegio divino), y apuntaló la reordenación administrativa emprendida por su padre (consolidación de las merindades y de las cuentas generales del reino de carácter anual; introducción paulatina de consejeros champañeses en la corte y la administración, etc.).

Previendo la posible falta de descendencia, en 1269 concertó el matrimonio de su hermano con Blanca de Artois, y en 1270 abdicó en él (Enrique I de Navarra, 1270-1274) antes de partir, junto a su suegro Luis IX, a la cruzada berberisca planteada por aquél contra Túnez. Durante el transcurso de este enfermó de peste, de la que, al igual que el monarca francés, murió, ya en el camino de retorno.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI pág. 10141.

Enrique I el Gordo

Biografía

Dibujo del sello por Anne Franco̧is ArnaudDibujo del sello por Anne Franco̧is Arnaud

Rey de Navarra 1270-1274. Conde de Champaña y de Brie [VI]. ¿?, 3-XII-1249-Pamplona (Navarra), 22-VII-1274 el Gordo. Séptimo hijo —cuatro varones— de Teobaldo I, rey de Navarra y IV conde de Champaña y de Brie, y de su tercera esposa Margarita de Borbón, no se conoce el lugar exacto de su nacimiento, aunque este debió tener lugar en el palacio condal de Provins o en otro lugar de Champaña.

El día que cumplió catorce años (3-XII-1263), abandonó la tutela que hasta ahora había ejercido su propio hermano Teobaldo II, pues su padre murió cuando Enrique contaba tres años y tenía nueve a la muerte de su madre, la reina Margarita.

Ese mismo día fue nombrado conde de Rosnay, pero la falta de herederos del Rey le hacía depositario de la dignidad real. Acompañó a su hermano Teobaldo II en varios de sus viajes a Navarra y, en ausencia del Rey, durante su permanencia en la Cruzada, fue nombrado lugarteniente y gobernador del reino.

En 1265 se proyectó su matrimonio con Constanza, hija de Gastón VII de Bearne, pero las tensiones generadas entre Navarra e Inglaterra dieron al traste con dicho enlace. Años más tarde, el 24-VI-1269, contrajo matrimonio con Blanca de Artois, sobrina de san Luis, Luis IX de Francia.

A la muerte de Teobaldo II, acaecida en Trápani (Sicilia) el 4-XII-1270, y a su regreso de la Cruzada de Túnez, Enrique asumió de forma simultánea, como el resto de los miembros de la dinastía, el reino de Navarra y sus dominios en Francia. De acuerdo con el ceremonial, el 1-III-1271 recibió la investidura real. Después de recorrer las principales villas del reino, a las que prestó el juramento debido para conservar sus fueros, emprendió el viaje a Francia, donde recibió la investidura condal y el homenaje de sus vasallos. El mismo prestaría también homenaje feudal a Felipe III el Atrevido por sus estados champañeses.

En el cumplimiento de tales requisitos empleó casi cinco meses y antes de que finalizase el año ya estaba de regreso en Pamplona. No parece que gozase de la aceptación y del beneplácito de los cronistas de su tiempo, los cuales le acusan de favorecer la enemistad entre las gentes de la navarrería y las del Burgo de San Saturnino contra la de la capital del reino.

Para el poeta Atelier, a él se debe la semilla de la discordia ciudadana que acabaría con la explosión de la guerra civil de 1276. Otros, además de poner de relieve su manifiesta hostilidad hacia la clerecía, le expresaron su animadversión al destacar su gordura y sus reiteradas injusticias.

Más interesado por los asuntos de Champaña, abandonó por segunda vez el reino, dejando como lugarteniente al señor de Cascante, Pedro Sánchez de Monteagudo. Su ausencia se prolongó durante buena parte del año 1273 y en su recorrido por las principales ciudades de su condado (Troyes, Provins, etc.) tuvo la oportunidad de acompañar a su mujer en el alumbramiento de su hija Juana, que sería su heredera, pues su hijo Teobaldo no le sobrevivió —según cuenta la tradición— despeñado en el castillo de Estella por un descuido de su nodriza.

Cuando Teobaldo apenas había cumplido dos años se acordó su matrimonio con Violante, hija de Alfonso X y Violante de Aragón. Dicho acuerdo fue tomado el 25-IX-1272 y los negociadores fueron Pedro Sánchez de Monteagudo, por parte navarra, y Gil de Azagra, mayordomo del monarca castellano.

Con esta unión se pretendía alcanzar una alianza de ayuda mutua entre ambos reinos. El rey de Castilla, ocupado en sofocar la disidencia de la nobleza e interesado en su posible elección imperial, deseaba este arreglo diplomático para sellar la paz con su vecino, el rey de Navarra.

Su otra hija legítima, Juana, sería la prenda utilizada con Eduardo I de Inglaterra para renovar la tregua de 1269 aún vigente. Los frecuentes conflictos en tierras de Gascuña hacían aconsejable la renovación de dicho pacto. La mayor garantía del mismo pasaba por el establecimiento de vínculos familiares. En una entrevista, celebrada en tierras gasconas, Enrique y Eduardo I de Inglaterra convinieron el matrimonio de la infanta Juana, heredera de Navarra y Champaña, con Enrique de Inglaterra, hijo del monarca inglés.

El plazo fijado para los esponsales fue de siete años, pero mientras tanto, ambos monarcas se prestarían ayuda mutua para alcanzar la paz en sus fronteras. Un requisito insalvable impedía semejante boda, pues para la celebración de la misma era preciso contar con la aprobación del rey de Francia. Enrique I era su vasallo y, tanto por matrimonio como por intereses dinásticos, estaba vinculado a los soberanos franceses.

En ellos estaría la solución del problema sucesorio cuando, el 22-VI-1274, con apenas veinticinco años, murió en el palacio episcopal de Pamplona, ahogado, al decir de los cronistas, por su gran gordura.

R.B.: CARRASCO PÉREZ, Juan, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XVII, págs. 245-246.

Juana I

Biografía

Juana I de Navarra.Juana I de Navarra.

Reina de Navarra 1274-1305. Reina consorte de Francia. Condesa de Champaña y de Brie [VII]. Bar-sur-Seine (Francia) 14-I-1273-Vincennes (Francia), 2-IV-1305. Reina consorte de Francia (desde 1285). Hija de Enrique I de Navarra y de Blanca de Artois, a la muerte de su padre en julio de 1274, con algo más de un año, se convirtió en la única heredera al trono navarro y a los condados champañeses. Pocos meses después de su nacimiento se negoció su matrimonio con un hijo de Eduardo I de Inglaterra.

Dicha unión, de llevarse a cabo, supondría la creación de un estado transpirenaico navarro-gascón, contraria a todas luces a los intereses de la corona de Francia. Una vez convertida en heredera, esta opción fue olvidada y fueron los reyes de los reinos vecinos (Aragón, Castilla y Francia) los que pugnarían por conseguir su mano. Jaime I de Aragón propuso a su nieto primogénito —el futuro Alfonso III— y Alfonso X de Castilla propuso la mano de uno de sus numerosos nietos.

La tutela de la joven Reina correspondía a su madre, la reina Blanca. Esta se sintió presionada y tras convocar a las Cortes, en las que se trataría del nombramiento del gobernador, marchó a Francia buscando la protección y amparo de sus parientes. Las exigencias de los monarcas hispanos, empleando incluso la violencia, hicieron que doña Blanca, tras prestar homenaje por el condado de Champaña, entregara, en 1275, el gobierno efectivo de Navarra a su primo el rey de Francia, Felipe III el Atrevido.

El interés de este monarca era incorporar a la Corona de Francia el condado de Champaña y el propio reino de Navarra. Para ello se acordó en Orleáns (mayo de 1275) el matrimonio de Juana con el primogénito y heredero de la Corona. El parentesco que unía a los contrayentes exigía la dispensa papal.

Gregorio X, tratando de evitar el incremento del poderío francés, señaló como futuro esposo a Felipe, segundo hijo del rey. Semejantes cautelas fueron estériles, pues la muerte del príncipe heredero llevaría a los futuros cónyuges a ceñir ambas coronas, la de Francia y la de Navarra. El acuerdo matrimonial, sin perjuicio de los derechos de Blanca de Artois, otorgaba la custodia de la heredera del trono de Navarra a Felipe III de Francia y en consecuencia, a él competía la protección del reino (1275-1284).

El 16-VIII-1284 se celebró la boda y desde entonces el nuevo matrimonio pasó a gobernar Navarra; y al año siguiente fueron reconocidos como reyes de Francia. Al parecer, la administración de los dos reinos fue ejercida por su marido, mientras que la Reina dispuso del condado de Champaña. Pese a estas cesiones, la influencia de la Reina en la Corte parisina estuvo siempre presente. Gozó de una excelente reputación como mujer inteligente, enérgica y piadosa.

Mostró una gran predilección por los franciscanos, de cuya orden era su confesor. La rivalidad entre este y el confesor dominico del Rey pudo interpretarse como una muestra de disparidad de criterios entre los reyes; pero doña Juana siempre estuvo unida a su marido y consideró de un interés común la política ejecutada por el Capeto. Su círculo parisino estaba formado a la vez por champañeses y normandos.

Entre los primeros se encontraba Guichard, miembro del Consejo Real y más tarde obispo de Troyes, que pronto perdió su favor, debido a las calumnias vertidas sobre él, atribuyéndosele un comportamiento nada edificante en un hombre de Iglesia; en cuanto a los segundos, cabe mencionar a Enguerran de Marigny, llamado a desempeñar un destacado papel político y que a la muerte de la Reina pasó a formar parte de los más eficaces consejeros del Monarca.

En el tránsito del s. XIII al XIV la vitalidad del mundo universitario encontró su expresión en la proliferación de fundaciones. Fundar un colegio era una nueva forma de llevar a cabo una buena acción. Los grandes de este mundo incluyeron en sus disposiciones testamentarias la creación de colegios, que no eran centros de enseñanza sino dotaciones para estudiantes pobres. En 1304, poco antes de su muerte, la reina Juana fundó el colegio de Navarra, que acogería a becarios de Champaña y de otras regiones de Francia.

Pronto sería un destacado foco de renovación intelectual de la Universidad de París. En veinte años de matrimonio no parece que hubiese grandes disensiones entre los esposos. Fue madre de seis hijos, cuatro varones y dos hembras. Tres de ellos fueron reyes, Luis X, Felipe V y Carlos IV; e Isabel, casada con Eduardo II, reina de Inglaterra.

A la muerte de doña Juana, acaecida el 2-IV-1305, Felipe expresó el tremendo dolor que la desaparición de su esposa le producía y renunció a casarse de nuevo. El óbito tuvo lugar en el castillo-palacio de Vincennes y, según deseo de la Reina, su cuerpo recibiría sepultura en la iglesia parisina de los franciscanos, en el convento de los cordeleros (rue de l´Ecole-de-Medicine), hoy desaparecida. El Rey quiso trasladarlo a Saint-Denis y dotarle de un monumento funerario digno de una esposa dos veces Reina, pero las grandes preocupaciones de su ajetreada política le impidieron cumplir sus deseos.

R.B.: CARRASCO PÉREZ, Juan, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVIII, págs. 323-324.

Felipe III de Evreux

Biografía

Rey de Navarra 1328-1343. Hijo de Luis de Francia, conde de Evreux, y de Margarita de Artois, nieta de Felipe III de Francia el Atrevido, nació en 1301 y murió en Jeréz de la Frontera el 16-IX-1343. En 1318 casó con Juana, hija del rey de Francia Luis X y heredera del trono de Navarra, del cual tomaron posesión en 1329, siendo coronados en Pamplona el 5 de marzo de dicho año.

Al principio se ocupó de reformar la legislación navarra, pero hubo de interrumpir su tarea a consecuencia de una guerra con Castilla. También ayudó a Francia en su guerra con los ingleses y en 1343 acudió en auxilio de Alfonso X de Castilla, en guerra con los moros, muriendo a consecuencia de las heridas recibidas en el sitio de Algeciras.

Le sucedió su hijo Carlos II, dejando, además, una hija, Blanca de Evreux, que casó con Felipe VI de Valois.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1988, tomo 23 pág. 615.

Leonor I

Biografía

Reina de Navarra 1479-1479. Leonor, nació en Olite el 31-I-1420 y murió en Tudela el 12-II-1479. Hija menor de Juan II de Navarra (consorte, 1425-1441); efectivo,1441-1479) y de Aragón (1458-1479) y de Blanca I de Navarra (1425-1441).

Hermana de Carlos de Navarra, príncipe de Viana y duque de Gandía, y de Blanca II de Navarra (1461-1464). Hermana de padre de Fernando el Católico, rey de Castilla (V, 1474-1504) y de Aragón (II, 1479-1516) y de Juana de Aragón (segunda esposa de Fernando Ide Nápoles, 1458-1494).

Fue madre de Gastón de Foix, vizconde de Castellbó —quien a su vez fue padre de los reyes de Navarra Francisco I Febo (1479-1483) y Catalina I (1483-1512)—, de Juan de Foix, conde de Cortes, de María, marquesa consorte de Montferrato, de Juana, condesa consorte de Armagnac, de Margarita, condesa consorte de Bretaña, de Catalina, condesa consorte de Cándala, de Leonor y de Ana. Contrajo matrimonio en 1434 con el conde Gastón IV de Foix, conde de Foix (1436-1472) .

El enfrentamiento entre los partidos agramonteses y beamonteses, partidarios respectivamente de Juan II y de Carlos de Navarra en la disputa por la titularidad de la corona Navarra después del fallecimiento de Blanca I, estalló abiertamente en 1450; cinco años más tarde Juan II desposeyó de sus derechos sucesorios a Carlos y a Blanca en beneficio de Leonor, quien fue así mismo nombrada, junto con su esposo, lugarteniente del reino.

El conflicto sucesorio y las hostilidades entre ambos partidos se prolongaron durante más de una década, pero las muertes prematuras de Carlos (1461) y de Blanca (1464) propiciaron que Leonor fuera aceptada como princesa de Viana (1464) y lugarteniente de Juan II por ambas facciones; sin embargo, cuatro años más tarde se reiniciaron las hostilidades al tomar militarmente Gastón IV de Foix la mayor parte de las ciudades navarras; los intentos de concordia que tuvieron lugar en Tafalla y Olite (1469 y 1471) fracasaron por la exigencia beamontesa de que Leonor fuera proclamada reina y no solo lugarteniente, exigencia inaceptable desde la perspectiva de Juan II.

El fallecimiento de Gastón IV de Foix (1472), cabeza del partido beamontés, modificó sustancialmente las posiciones. Leonor fue acercándose paulatinamente a las posiciones de su padre y, en consecuencia a los agramonteses, al tiempo que los beamonteses se alejaron de la princesa de Viana y buscaron el apoyo de Fernando el Católico, tanto más cuanto en 1474 este se convirtió en rey de Castilla.

Esta situación se mantuvo, acentuándose progresivamente, hasta que murió Juan II el 19-I-1479; entonces Leonor fue jurada reina de Navarra por las Cortes de Tudela (28-I-1479), pero su reinado fue breve, ya que murió a los quince dás de su proclamación. Le sucedió en el trono su nieto Francisco I Febo.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XII, págs. 5735-5735.

Francisco de Febo

Biografía

Francis Phoebus of Foix, King of Navarre.Francis Phoebus of Foix, Rey de Navarra.

Rey de Navarra 1479-1483. Conde de Foix y de Bigorra. Vizconde de Béarn y de Castellbó. Señor de Andorra. (1466 Pau, Francia, 30-I-1483). Hijo de Gastón de Foix, vizconde de Castellbó y príncipe de Viana, y de Magdalena de Valois, hija y hermana de los reyes de Francia Carlos VII (1422-1461) y Luis XI (1461-1483), respectivamente. Nieto de Leonor de Aragón, reina de Navarra (Leonor I, 1479), y de Gastón IV, conde de Foix.

A la muerte de este heredó las posesiones de la Casa de Foix en Francia (1472), ya que su padre había muerto dos años antes. A la muerte de su abuela Leonor (1479) recibió de esta la Corona de Navarra, pero durante su minoría de edad se hizo cargo de la regencia su madre, quien fue confirmada y jurada como regente por la Cortes de 1480. La regente hubo de hacer frente a las luchas entre agramonteses —que apoyaban al nuevo soberano— y beamonteses —que influidos por Fernando el Católico no lo aceptaban—, iniciadas en tiempos de Juan II de Aragón (1425-1479) y de Carlos, príncipe de Viana.

Magdalena intentó asegurar la paz en Navarra mediante la negociación con Fernando y la firma de una tregua entre las dos facciones (Aoiz, Navarra, IX-1479) destinada a un reparto pacífico de poderes; el acuerdo, sin embargo, quedó anulado debido al asesinato del mariscal Felipe de Navarra por el conde de Lerín, lo que condujo a un nuevo periodo de hostilidades.

Una vez coronado (Pamplona, 6-XI.1482) y durante su breve estancia en territorio navarro juró los fueros de Tudela (14-XII), reunió cortes en Olite (31-I) y prohibió a sus súbditos titularse agramonteses o beamonteses.

Fernando el Católico negoció con él el casamiento de su hija Juana la Loca, aunque este plan resultó fallido debido a la ascendencia que Luis XI tenía sobre la madre de Francisco. Esta, temerosa de los planes matrimoniales para su hijo —y también probablemente de las consecuencias de la guerra civil y de la frágil salud de su primogénito—, le hizo regresar al Béarn (II-1482) y proyectó su boda con Juana la Beltraneja.

Francisco, sin embargo, murió poco después del viaje al Béarn en el castillo de Pau; durante algún tiempo se especuló con la posibilidad de que hubiera sido envenenado y las sospechas recayeron principalmente sobre Fernando el Católico y en el conde de Lerín. Fue enterrado en la catedral de Lescar, pese a sus deseos expresos de ser inhumado en Pamplona, y le sucedió en el trono navarro su hermana Catalina I de Foix (1483-1518, casada con Juan de Albret, bajo la tutela de Magdalena.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IX, pág. 4208.

Catalina I

Biografía

Catalina I de Navarra.Catalina I de Navarra.

Reina de Navarra 1483-1512. Catalina I (n. 1468 m. Mont de Marsan, Francia, 12-II-1517). Hija de los príncipes de Viana Gastón V de Foix y Magdalena de Francia y hermana de Francisco I Febo de Foix y Bearne, a cuya muerte (1483) heredó la Corona de Navarra.

Su madre asumió el cargo de regente y tutora de Catalina, cuyo derecho a la titularidad del reino fue cuestionado por Juan de Foix y Narbona, hijo de Leonor I de Navarra, quien reivindicó para sí la Corona apelando a la vigencia de la Ley Sálica en Francia. Reconocida en sus derechos por los condados de Foix y Bigorra y por el señorío de Bearn, el pleito iniciado entre la heredera y el pretendiente se mantuvo hasta 1492.

A causa de la conflictiva situación que atravesaba el reino navarro, Fernando el Católico inició una política de acercamiento basada en el proyecto de una alianza matrimonial entre Catalina y el infante Juan, heredero de la Corona castellana, con lo que pretendía situar a Navarra en su ámbito de influencia; con ello cesaría la presión de Castilla, que apoyaba al conde de Lerín y al bando beamontés, por lo que la propuesta del Rey Católico fue defendida por las Cortes de Navarra, con el apoyo de agramonteses y beamonteses, y por el cardenal Pedro de Foix, gobernador del reino.

Sin embargo, Francia manifestó similares intenciones al presentar varios pretendientes al matrimonio con Catalina, bajo la amenaza que una elección favorable a Castilla determinaría un fallo adverso a la reina de Navarra en el pleito mantenido con Juan de Foix.

En 1484 tuvo lugar el enlace entre Catalina de Navarra y Juan de Albret, pretendiente francés, lo que motivó la reanudación de las luchas civiles en el reino. Alain de Albret, padre del rey consorte, asumió la lugartenencia general e hizo frente a la situación creada por agramonteses y beamonteses hasta 1494, en que se produjo una tregua merced a la intervención de Fernando el Católico, lo que posibilitó la presencia de los reyes en Pamplona y su coronación según el fuero navarro (12-I).

Durante su reinado acometieron reformas administrativas que redundaron en el aumento del poder real, renovaron el Consejo Real para habilitarlo como organismo supremo de justicia y concedieron los principales cargos de la corte a personajes próximos a la realeza. Intentaron unificar los fueros y aumentar los impuestos, lo que provocó la oposición de la nobleza y especialmente del bando beamontés, que protagonizó enfrentamientos en las Cortes e inició una sublevación armada encabezada por el conde de Lerín.

Los reyes navarros solicitaron la ayuda de Fernando el Católico, con quien firmaron una alianza (Acuerdo de Madrid, 1495) por la que, a cambio de la expulsión de Luis de Beaumont de las tierras Navarras, se concedía al monarca castellano aragonés el derecho a establecer un protectorado sobre el reino y a ocupar los señoríos pertenecientes al conde de Lerín; además, tomó como rehén a Magdalena, la primogénita de los reyes, y las poblaciones de Viana y Sanguesa.

El acuerdo provocó la reacción de Francia, que pretendía evitar la alianza entre Navarra y Castilla, pero el pacto establecido entre los monarcas navarros y Juan de Foix, por el que este renunciaba definitivamente sus pretensiones a la Corona a cambio de la cesión de algunos señoríos de la Navarra francesa, anuló las amenazas de Carlos VIII.

Tras la muerte de este último, el advenimiento de Luis XII al trono de Francia inauguró un periodo de tregua, aprovechado por Juan y Catalina para romper su alianza con Castilla y recuperar los señoríos que quedaron bajo su custodia mediante la reconciliación con el conde de Lerín (1500); en esta época los monarcas navarros decretaron la expulsión de los judíos de su reino (1498).

La ruptura con Castilla se produjo definitivamente tras la muerte de la princesa Magdalena (1504), que había permanecido como rehén en la Corte castellana. En 1507 se reanudaron las luchas con el conde de Lerín, nuevamente apoyado por Fernando el Católico. La negociación del matrimonio entre el príncipe de Viana, Enrique, con una hija del rey francés, así como la alianza firmada entre Francia y Navarra en el tratado de Blois (1512), constituyeron las razones esgrimidas por Fernando el Católico para emprender un ataque armado contra Navarra.

Sus tropas, al mando del II duque de Alba, penetraron en su territorio y tomaron Pamplona (1512), mientras que los monarcas navarros salían del reino y se instalaban en Francia. Fernando fue declarado rey por la Cortes de Pamplona (23-III-1513), con lo que Navarra quedó anexionada a la Corona castellana.

Los repetidos intentos de Juan y Catalina por recuperar el trono fueron infructuosos, aunque mantuvieron el título de reyes hasta su muerte. De su matrimonio con Juan de Albret tuvo catorce hijos, de los cuales el primogénito, Enrique, se tituló rey de Navarra (Enrique II) y continuó la lucha contra el rey de Castilla por sus derechos al trono.

Juan de Albret. Hijo de Alain de Albret. Se convirtió en rey de Navarra al contraer matrimonio en 1484 con Catalina de Foix. Tras la ocupación castellana de 1512 atravesó los Pirineos y formó un ejército, con la ayuda de Luis XII, para intentar recuperar el reino, aunque tuvo que retirarse del sitio de Pamplona ante la llegada de las tropas castellanas mandadas por Fadrique Álvarez de Toledo, II duque de Alba. Volvió a intentarlo en 1516 y regresó al Bearn tras la muerte del mariscal Pedro de Navarra. Falleció en 1516 en el castillo de Esgoarrabague.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo I pág. 384.
R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo V, pág. 2463.

Los Agramonteses

El partido de los agramonteses, antiguo bando nobiliario de Navarra, bajo la jefatura del mariscal Pedro de Agramont y de la poderosa familia de los Peralta, disputó la hegemonía de este reino a los beamonteses. Sus rivalidades condujeron en 1438 a una guerra civil de extraordinaria crueldad.

Los agramonteses fueron el principal sostén de Juan II de Aragón en sus luchas contra Castilla; también le apoyaron en la guerra civil contra su hijo Carlos, el príncipe de Viana, al que apoyaban los beamonteses mandados por Juan de Beaumont, gran prior de Navarra. Aunque en 1451 hubo un principio de acuerdo, las diferencias no pudieron ser resueltas y en la batalla de Aybar (1452), el príncipe Carlos saldría derrotado y hecho prisionero. Los agramonteses también intervinieron a favor del rey Juan al producirse el levantamiento de Cataluña (1462-1472). Durante el reinado de Fernando el Católico, la ayuda prestada por los agramonteses fue decisiva para la anexión de Navarra a la corona castellana.

Los Beaumonteses

Conocidos también por el nombre de Lusetanos, constituían una antigua facción de Navarra que en la guerra civil que comienza en 1451 entre Juan II y el Príncipe de Viana, sostiene los derechos de don Carlos contra su padre, apoyado este por los agramonteses. Estos nombres tienen su origen en dos familias rivales de la Baja Navarra descendientes ambas de Felipe III el Noble, que en 1438 llegaron a tomar las armas:

De aquí nació que llamándose ya antes agramonteses y lusetanos los que seguían estos dos bandos particulares en los generales que ahora se declararon, a los del partido del rey dieron en llamar agramonteses, y a los que siguieron al príncipe, lusetanos y también beaumonteses, por ser jefe suyo el condestable don luis de Beaumont.R.B.: Aleson, Anales del reino de Navarra, Pamplona, 1732, pág. 494.
El partido de los beaumonteses se componía de las gentes del reino que miraban con disgusto el despojo de la corona que debía estar en la cabeza del Príncipe y no en la del padre, sobre todo después de que contrajo segundo matrimonio.R.B.: Yanguas Miranda, Historia compendiada de Navarra, San Sebastián, 1832, pág. 272.

Este enlace, complicando al padre y al hijo en los asuntos de Castilla, les enfrentó. Ayudado por los beaumonteses don Carlos decide sostener sus derechos; se apodera de algunos pueblos, pero es vencido y hecho prisionero en Aibar (1451).

La ciudad de Pamplona, de la facción beaumontesa, envía a las Cortes de Aragón intercesores en su favor. Firmada la Concordia de Zaragoza (1453), don Carlos recobra la libertad, quedando en rehenes el condestable don Luis de Beaumont, dos hijos suyos y otros caballeros navarros, encerrados durante siete años en cierta torre de la cárcel de Zaragoza, que recibió por ello el nombre de Torre del Condestable.

El encono de los dos partidos hizo inútil toda reconciliación. La breve tregua de Agreda procurada por la reina doña María de Aragón tampoco arregló el asunto, comenzando la guerra nuevamente en 1455. Dirigió en ella las tropas beaumontesas don Juan de Beaumont, hermano del condestable y gran prior de Navarra. Desgraciados también en esta nueva lucha, fueron vencidos cerca de Estella, viéndose obligado don Carlos a refugiarse en la corte de Alfonso V, haciéndole árbitro de las diferencias con su padre.

Dejó por gobernador a don Juan de Beaumont que juntó Cortes en Pamplona con los diputados de los pueblos del partido beaumontés, y en ellas fue proclamado rey don Carlos, el 16-I-1457, conducta desaprobada por el príncipe, que mandó que no se le diese en adelante tal título. Por convenio de 1460 entre Juan II y su hijo, se ponía en libertad a los presos beaumonteses y eran entregadas al rey las plazas que aún permanecían adictas al príncipe.

Su prisión en Lérida, poco después de haber desembarcado en Barcelona, mal recibida en todos los reinos de España, exasperó a los beaumonteses, levantados nuevamente contra don Juan, no sometiéndose ni cuando la Concordia de Villafranca (1461) pone en libertad a don Carlos, ni a la muerte de este, ocurrida poco después. Muchos caballeros beaumonteses ofrecieron su ayuda a los catalanes que brindaban el principado a Enrique IV.

La sentencia arbitral del Bidasoa y la paz firmada por el rey de Aragón con el de Castilla debilitaron las fuerzas de los beaumonteses que se sometieron a Juan II firmándose en Tarragona un convenio en noviembre de 1464. No termina con esto la lucha de los partidos, que siguieron pesando durante mucho tiempo en los conflictos del reino de Navarra.

R.B.: VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg, Ed. Alianza Editorial, 1979, tomo A-E págs. 487-488.