Los Reyes de Galicia

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Sancho I Ordóñez 895-929
García I † 1090

Sancho I Ordóñez

Rey de Galicia (925-929). Hijo de Ordoño II 914-924 de León y de la dama gallega Elvira Menéndez, y hermano de Alfonso IV el Monje 925-932 y Ramiro II 931-951. A la muerte de su padre, el trono leonés pasó a su tío Fruela II 924-925, quien, al morir un año más tarde, abrió un nuevo periodo de crisis sucesoria en el reino leonés, esta vez entre el hijo de Fruela, Alfonso Froilaz 925-926, y los hijos de Ordoño II, Sancho, Alfonso y Ramiro. La decisiva intervención de Sancho I Garcés 905-925 en favor de su yerno Alfonso —estaba casado con Onega Sánchez, hija del monarca pamplonés— permitió a este alcanzar el trono leonés, mientras Alfonso Froilaz se retiraba a su feudo asturiano.

El nuevo rey Alfonso IV buscó el necesario reconocimiento de la poderosa nobleza gallega, para lo que, a cambio, debió conceder el gobierno de Galicia a su hermano Sancho, quien contaba con el apoyo de la mayor parte de los magnates gallegos —estaba casado con la hija de uno de ellos, la dama Goto Núñez—, mientras Ramiro se ocupaba del gobierno autónomo del condado de Portugal (entre los ríos Miño y Mondego). Si bien intitulado rey, lo cierto es que fue más bien un gobierno autónomo, dependiente en todo caso de su hermano Alfonso, heredero troncal del patrimonio familiar. Al morir sin descendencia (929), Galicia volvió a depender directamente del rey de León.

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIX, págs. 9462-9462.

García I de Galicia

Rey de Galicia (1065-1071 y 1072-1073). Murió en Castillo de Luna, León en 1090. Hijo de Fernando I el Magno de Castilla (1035-1065) y de Sancha de León –hija de Alfonso V de León–, y hermano de Sancho II el Fuerte de Castilla (1065-1072), de Alfonso VI el Bravo de Castilla (1072-1109), de Urraca y de Elvira. En virtud de la Curia Regia de 1063, por la que Fernando I dividió el reino entre sus hijos, García fue proclamado heredero de los territorios de Galicia y Portugal y de las parias de los reinos musulmanes de Badajoz y Sevilla.

Tras la muerte de su padre, adoptó el título de rey de Galicia y fue coronado y ungido como soberano en la catedral de Santiago de Compostela (La Coruña, 1066).

Las crónicas de la época atribuyen al monarca escasas dotes de gobierno a causa de su formación eclesiástica y de su situación de inferioridad respecto a la mayor importancia de los reinos de sus hermanos, por lo que solicitó el apoyo y consejo de los obispos de Santiago; en un principio, su principal valido fue el obispo Cresconio, su preceptor, a quien sucedió (1067) el obispo Gudesteo. Tras la muerte de este (1069), García desempeñó su gobierno basándose en los consejos de los cortesanos, especialmente de un favorito llamado Vérnula, lo que provocó el descontento entre la nobleza, a la que disgustaba la condición de relativa inferioridad en que había quedado el reino de Galicia con respecto a los de Castilla y León.

Esta situación dio origen a la sublevación que, en 1070, organizó en Portugal el conde Nuño Menéndez, derrotado por el rey García en la batalla de Pertolini, en las proximidades de Braga. La victoria del monarca gallego fortaleció la posición de Vérnula en la Corte y contribuyó a aumentar el descontento de la nobleza, que en buena parte se marchó del reino o bien prestó su apoyo a los hermanos de García; desde la muerte de la reina Sancha, su madre (1067), estos últimos pretendían la reunificación del reino dividido en 1063, por lo que hacia 1071 concertaron una entrevista en Burgos para planear el destronamiento de García y el posterior reparto de su reino entre ambos.

Así, Sancho II acudió en busca de su hermano menor a Santarem, con el pretexto de prestarle apoyo en las operaciones de conquista del reino de Badajoz, que García había iniciado en los primeros meses de 1071 con el propósito de extender sus dominios territoriales por el Atlántico hacia el S.; lejos de cumplir su ayuda, Sancho II hizo prisionero a García y lo encarceló en el Castillo de Burgos, tras lo que ocupó Galicia sin encontrar resistencia por parte de la nobleza y asumió la titularidad del reino (V-1071) que, en determinadas ocasiones, compartió con su hermano Alfonso, a quien correspondió parte del territorio de la Corona.

A García le fue permitido abandonar la prisión de Burgos para instalarse en la Corte de rey al Mutamid de Sevilla. Tras la muerte de Sancho II (1072) y la proclamación de Alfonso VI como rey de Castilla y León, García abandonó Sevilla y se tituló nuevamente rey de Galicia; sin embargo, esta actitud no convenía a las pretensiones de hegemonía de Alfonso, quien deseaba asegura su soberanía sobre los antiguos dominios de su padre, Fernando I.

Aconsejado por su hermana Urraca y por Pedro Ansúrez, Alfonso solicitó una entrevista con su hermano, en el transcurso de la cual García fue hecho prisionero (13-II-1073) y encarcelado en el Castillo de Luna, donde permaneció hasta su muerte, aunque con tratamiento y honores de rey, tributados asimismo en la celebración de sus exequias, que tuvieron lugar en León

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IX, pág. 4419.