Alejandro II1855-1881

Biografía

Retrato del Zar Alejandro II.Retrato del Zar Alejandro II.

Zar de Rusia. Dinastía Romanov. Nicolás I murió repentinamente el 2 de Marzo de 1855, cuando la guerra de Crimea tomaba un sesgo desfavorable para Rusia, habiendo esta perdido una importante batalla.

Le sucedió su hijo mayor, Alejandro II (1855-81), quien de momento continuó la guerra empezada por su padre. Una vez caída Sebastopol (8-IX-1855), considerándose que el honor de las armas rusas quedaba ya suficientemente vindicado con la conquista de Kars (27 de Noviembre), se concertó la paz en el Congreso de París (30-III-1856).

Rusia cedió las bocas del Danubio con una parte de Besarabia y devolvió Kars, dio palabra de no establecer arsenales en el mar Negro ni tener en este mayor número de barcos de guerra que Turquía y renunció al protectorado de los cristianos orientales y de los principados danubianos, los cuales fueron puestos bajo el común protectorado de las grandes potencias europeas.

La política, en manos del príncipe Gorchakov, fue en adelante circunspecta y moderada; con Prusia, como también con Francia, procuró Rusia mantener relaciones estrechas y amistosas; solo se mostró extraordinariamente fría en sus relaciones con Austria, cuya política durante la guerra de Crimea fue considerada, con razón, por los rusos, después de su intervención en Hungría, como una ingratitud que, según frase diplomática, «asombraría al mundo»; pero aun así evitó prudentemente toda complicación.

Tres semanas después de la paz de París, Alejandro II, que fue pomposamente coronado el 7-IX-1856, dispuso una reducción del Ejército, licenciándose de este modo a 200.000 soldados; se suprimieron los reclutamientos durante cuatro años; se hizo una rebaja de 24.000.000 de rublos en los impuestos y se otorgó una amplia amnistía a los reos políticos que habían sido condenados desde 1825. Se emprendió una activa política ferroviaria, llevándose a cabo en 1862 la comunicación con Alemania por medio de ferrocarril.

Se suavizó la censura, con lo cual tomó alientos la Prensa rusa, y se dictaron saludables disposiciones para el fomento de la enseñanza popular. La reforma más importante fue, sin embargo, la abolición de la servidumbre (5-III-1861).

La liberación de los siervos, cuyo número ascendía a 23.000.000, la habían ya proyectado Alejandro I y Nicolás I, ahora, para la aplicación de los principios fundamentales, se nombró un Comité general y para la redacción de la ley correspondiente una Comisión presidida por Rostovtzev y después por el gran duque Constantino.

En los dominios imperiales (1858) los campesinos recibieron la libertad y la posesión del terreno que cultivaban, sin indemnización alguna a la Corona. Respecto de los campesinos privados, estos, según la Ley del 7-III-1861, habían de ser declarados libres dentro del plazo de dos años, pero para la adquisición de terrenos se había de indemnizar a los propietarios con dinero o con servicios.

Para dirigir esta operación se nombraron amigables componedores. En muchas de las regiones, la propiedad comunal dificultó la solución de los casos particulares. A esto se añadió la circunstancia de que los campesinos interpretaban la redención como una injusticia y la rechazaban enérgicamente, viéndose obligado el Gobierno, en algunos casos, a pagar el importe de la redención, reembolsándola luego en plazos determinados.

El derecho fue también objeto de reforma con la introducción del Juzgado de paz y del Tribunal del Jurado, con procedimiento público y juicio oral (1864); se crearon, además, asambleas de distrito y asambleas provinciales zemstvos, formadas por delegados de las Juntas de distrito, grandes terratenientes, campesinos y ciudadanos.

La actividad del emperador en materia de reformas y de gobierno sufrió una lamentable interrupción con el levantamiento de los polacos (enero de 1863). Alejandro II, siguiendo los consejos de Vielopolski, había concedido a Polonia una autonomía nacional bastante amplia y nombrado lugarteniente a su hermano el príncipe Constantino, con la esperanza de atraerse de este modo la voluntad de los polacos; pero el clero, una parte de la nobleza y especialmente la población de Varsovia, vieron en estas concesiones un motivo para esperar la completa emancipación de Polonia del yugo ruso.

Al dictarse una Ley de reclutamiento forzoso para el 24-I-1863, a fin de hacer inofensiva a la juventud de Varsovia, estalló una insurrección, dirigida por un Comité central secreto y fomentada por un terrorismo sin miramientos.

Aunque los insurrectos no disponían de efectivos militares y solo podían luchar en bandas, y de que Rusia rechazó categóricamente la intervención de las potencias occidentales a favor de Polonia, costó grandes esfuerzos sofocar aquel levantamiento.

Durante esta crisis fue un hecho la formación del partido de los rusos viejos, cuyos directores eran Cherkaski, Miliutin, Samarin, Katkov, Aksakov y otros, y en cuyo programa las máximas liberales radicales cedieron el lugar a las nacionalistas.

Desde la sublevación de Polonia, la política rusa, con aprobación de los paneslavistas, siguió la tendencia absorbente que había informado a la Rusia de épocas anteriores. Se acordó, pues, la total rusificación de Polonia.

Antes de la sumisión de los pueblos del Cáucaso, y de haber hecho prisionero a Shamil (25-VIII-1859), y después de haber vencido a los ubiches (21-III-1864), Rusia adquirió el territorio del Amur mediante un tratado con China (1860); canjeó con el Japón la parte meridional de la isla Sajalin con las Kuriles (1875) y vendió sus posesiones americanas de Alaska a los Estados Unidos por 7.000.000 de dólares en 1867.

En el Asia Central fueron tomadas al Kan de Bujara (1867) Tashkent y Samarkanda (1868), con cuyos territorios se formó el gobierno del Turquestán. El general Kauffmann arrebató (1873) al kanato de Jiva la margen derecha del Amu Daria, quedando el resto convertido en un estado tributario de Rusia, y el antiguo kanato de Wokand fue incorporado al ruso con el título de provincia de Ferghana.

Alejandro II siguió la tendencia eslavista del partido de los rusos viejos, cuyo medio era la Revista de Moscú, dirigida por Katko durante la guerra de 1870-71, Rusia permaneció neutral consiguiendo con ello que Austria dejara de ser parte a favor de Francia. En recompensa, se logró que en la Conferencia celebrada en Londres (enero a marzo de 1871) fuese suprimido el párrafo la paz de París, que se refería a la limitación de la escuadra rusa en el mar Negro.

Los éxitos de Prusia en la formación de un fuerte Imperio alemán causaba envidia a la sociedad rusa francófila. El Gobierno atemorizado ante los indicios de fermentación, con el atentado de Karakosov contra el zar (10-IV-1860), se vio precisado a dar una satisfacción al sentir propio nacional.

En primer lugar se introdujo el servicio obligatorio en 1874; luego se puso de nuevo sobre el tapete, por el partido paneslavista, la cuestión de Oriente. Una sublevación en la provincia turca de Herzegovina (1875), que se extendió (1876) a Bulgaria, fue sofocada sangrientamente y los serbios rechazados. El Gobierno ruso movilizó (13-XI-1876) varios cuerpos de ejército, y el gran duque Nicolás, nombrado generalísimo, estableció su residencia en Chisinau.

La Conferencia de las potencias reunidas en Constantinopla en el invierno de 1876-77 no dio resultado, pues La Sublime Puerta se negó a dar las deseadas garantías para sus vasallos cristianos y rehusó (31-III-1877) el protocolo aceptado por aquéllas. En su consecuencia, Rusia declaró la guerra a Turquía el 2-IV-1877.

Sexta Guerra Rusoturca

La sexta guerra rusoturca (1877-78) se emprendió para resolver la cuestión de Oriente en el sentido de lo que Rusia llamaba la liberación de sus hermanos eslavos.

Como quiera que Rusia podía tener segura la neutralidad benévola de Alemania y, por su parte, había obligado a Austria a no inmiscuirse, por medio de un tratado especial, en Enero de 1877 ( aseguraba al Imperio dual (Austro-húngaro), la Bosnia y la Herzegovina, y las fuerzas rusas todas marcharon divididas en dos ejércitos, uno al Asia por la frontera de Armenia y otro a la Turquía europea por Rumanía, la cual tras ser reconocida su independencia, se había adherido a Rusia.

El ejército del Cáucaso, a las órdenes del gran duque Miguel, tó por asalto (17 de Mayo) Ardahan y bloqueó Kars, la cual, sin embargo, fue libertada con la victoria de Mujtar Bajá sobre Lorís-Mélikov, cerca de Sevin (25 de Junio). Los rusos hubieron retroceder a mediados de Junio.

Dado el alto nivel de la corriente del Danubio, los rusos no pudieron atravesarlo antes del 27 de junio, en que lo realizaron junto a Simnitza, y luego avanzaron rápidamente, llegando (7 de Julio) a Tirnova. El general Gurko atravesó (Julio) los Balkanes y se apoderó del paso de Shipka.

Sin embargo, al atacar a Plevna el general Schilder-Schuldner fue rechazado por Osman Bajá, y los rusos perdieron la plaza de Lovitz (27 de Julio). El ataque emprendido con gran ardor y numerosas fuerzas de combate, por Krüdener y Shachovkoi, a la posición Plevna, que Osmán Bajá fortificó rápidamente y guarneció con 50.000 hombres, tuvo asimismo menguado éxito.

Además, había apostados al E. del Jantra grandes contingentes turcos, Gurko hubo de retirarse también de Rumelia y retroceder hacia el paso de Shipka ante la persecución de Solimán Bajá. Sin embargo, Osmán Bajá en Plevna y Mehmed Ali Pasha a orillas del Lom permanecieron inactivos, y Solimán Bajá quebrantó su excelente ejército con inútiles y sangrientos ataques a los rusos junto al paso mencionado (Agosto).

Entre tanto los rusos recibieron refuerzos de Rusia y Rumanía. Tras un bombardeo de varios días, se intentó (11 de septiembre) un asalto a Plevna y se conquistaron algunos fuertes: pero los turcos reconquistaron (12 de septiembre) casi todos los fuertes que habían perdido.

Entonces fue llamado Totleben, hasta aquel momento gobernador general de Vilna, para dirigir un asedio según las reglas de la estrategia, y por medio de Gurko se cortó la comunicación de Osmán Bajá con Sofía. Osmán intentó (10 de diciembre) efectuar un ataque contra Viddin, que fue rechazado por los rusos, y los turcos hubieron de entregarse tras ciento cuarenta y tres días de lucha y teniendo aún una guarnición de 40.000 hombres.

En el teatro de la guerra de Asia, los rusos, después de ser rechazados en un repetido ataque (15 de octubre) de Alaja Dagh, vencieron (4 de noviembre) en Deve-Boyun: el 18 de noviembre asaltaron Kars, y solo el invierno pudo impedir que conquistaran completamente Armenia.

En Bulgaria, Curko penetró, a fines de diciembre en Etropol-Balkan, ocupó (3-I-1878) Sofía y avanzó por el valle del Maritza, mientras descendían hacia el mismo, desde los Balcanes centrales, el ejército del centro y el ejército de Lom. Los rusos se reunieron en Filipolis, donde (15 de enero) aniquilaron al último ejército turco a las órdenes de Solimán y ocuparon (22 de enero) Adrianópolis, llegando (29 de enero) al mar de Mármara, junto a Rodosto. .

El armisticio concretado el 31 de enero en Adrianópolis, impidió el avance ulterior ruso; mas como la flota inglesa entrase en el mar de Mármara, los rusos avanzaron hasta tocar casi Constantinopla, e hicieron la paz de Santo Stefano (3 de marzo), por la cual Turquía cedió una parte de Alemania, con Ardahan, Kars, Batum y Bayazet, a Rusia, la Dobrudja a Rumanía y otros territorios a Serbia, reconociendo la independencia de estos países y la formación de un principado autónomo en Bulgaria, que además de la Bulgaria propiamente dicha había de comprender la mayor parte de Rumelia hasta el mar Egeo, y la parte N. de Macedonia.

Sin embargo, esta disposición, que dividía el resto de la Turquía europea en dos partes, produjo una reclamación por parte de Inglaterra, la cual movilizó las tropas indias hacia Malta y amenazó con una guerra si Rusia no sometía el tratado de paz a un Congreso, exigido también por Austria.

Rusia se plegó a la decisión del Congreso de Berlín, donde se determinó (13 de julio) que la extensión de Bulgaria debía reducirse, dividiéndose en dos partes, a saber: el principado de Bulgaria, tributario, y la provincia de la Rumelia Oriental, autónoma; Bayazet había de devolverse a Turquía y, en cambio, Kars, Ardahan y Batum, así como la Besarabia rumana (cedida por Rusia en 1856), volverían a Rusia a cambio de la Dobrudja.

El importe de la indemnización de guerra se fijó entre Turquía y Rusia, firmándose un tratado de paz definitivo el 8-II-1879. Turquía prometió pagar 300.000.000 de rublos en concepto de gastos de guerra, y los rusos desalojaron el territorio turco.

Las adquisiciones territoriales no compensarían las pérdidas enormes de hombres, que solo en el teatro de la guerra en Europa fueron 172.000, y de dinero (500.000.000 de rublos).

En el Ejército ruso, especialmente en lo concerniente a manutención y servicios sanitarios, se observaron notables deficiencias, y aun cuando el prestigio militar ruso se vio restablecido y los búlgaros liberados se mostraron agradecidos, sin embargo, Grecia quedó del todo bajo la influencia de Inglaterra, y Serbia bajo la de Austria, que había permanecido neutral hasta la última etapa de la guerra.

En cuanto a Rumanía, estaba amargada porque, quitándole Besarabia, no se había correspondido a su ayuda, sin la cual los rusos, en el verano de 1877, no hubiesen podido mantener su posición en Bulgaria.

Rusia, por su parte, estaba ofendida porque Austria, a la que en Berlín adjudicaron Bosnia y Herzegovina, obtenía así una situación predominante en los Balcanes. La prensa y el partido paneslavista daban la culpa a Alemania, diciendo que se había mostrado desagradecida, y hombres de gran talla, como Gorchakov, adoptaron una actitud cada vez más hostil contra Austria y Alemania. A consecuencia de ello se concertó (7-X-1879) una alianza ofensiva y defensiva de Alemania y Austria.

En estas circunstancias pretendieron los nihilistas imponer por medio de un régimen de terror un cambio de Gobierno confiando que con la ruina de lo existente realizarían sus planes.

Para ello fundaron un Comité revolucionario ejecutivo, contando con importantes recursos y favorecidos, no solo por la complicidad de los funcionarios públicos, sino también con la indiferencia de los intelectuales, y crearon por todo el país sociedades subordinadas, montando imprentas clandestinas donde se imprimían manifiestos y periódicos revolucionarios.

Estos preparativos produjeron en 1878 el atentado de Viera Sasulich contra el general Trepov y el asesinato del jefe de la gendarmería, general Mezenzov, a los que siguieron (21-II-1879) el del príncipe de Krapotkin y el atentado contra el general Drenteln, sucesor de Mezenzov (25-III-1879).

Contribuyeron enormemente al pánico tres atentados contra el zar, uno el 14-IV-1879, consistente en haber disparado Soloviev, en San Petersburgo, contra Alejandro II; otro el 1-XII, en que explotó en la estación del ferrocarril de Moscú una bomba que había de hacer descarrilar el tren imperial, y el tercero el 17-II-1880, cuando los nihilistas volaron el comedor del Palacio de Invierno de San Petersburgo.

Se tomaron las más extremas medidas; se puso al frente del Gobierno a los más hábiles generales, con poderes extraordinarios, y, finalmente, se otorgó al general Loris-Melikov una especie de dictadura. Se condenó parte a muerte, parte a trabajos forzados, a varios nihilistas. A pesar de estas medidas de represión, el zar no pudo escapar a la venganza revolucionaria, y sucumbió en el atentado del 13-III-1881.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, t. 52 págs. 905-918.