Luis XVI de Francia

Louis XVI of France
  1. Luis XVI por Antoine-François Callet
    1. Datos biográficos
      1. Rey de Francia1774-1789
      2. Nacimiento24-VIII-1754
      3. Fallecimiento21-I-1793
      4. PredecesorLuis XV
      5. SucesorConvención Nacional
      6. DinastíaCasa de Borbón
      7. PadreLuis Fernando, delfín
      8. MadreMaría Josefa de Sajonia
      9. ConsorteMaría Antonieta de Austria
    1. Índice
      1. Introducción
      2. El reinado

Rey de Francia, (1754-1793; 1774-1792). Hijo del delfín Luis y de María Josefa de Sajonia, y nieto de Luis XV, sucedió a este por muerte de su padre y casó en 1770 con la princesa María Antonieta de Austria, hija de la emperatriz María Teresa y de Francisco de Lorena. Su reinado se inició con el apoyo del entusiasmo popular, ya que el joven monarca había conquistado justa fama de hombre recto y bueno. Con ministros hábiles como Turgot, Malesherbes y Necker, Luis XVI quiso salvar la mala situación financiera por que atravesaba Francia, pero numerosos intereses encontrados frustraron los proyectos fiscales, y con ellos la posibilidad de frenar la revolución por medio de reformas (1777 y 1781).

En estos primeros años intervino Francia en la guerra de independencia de los Estados Unidos, a quienes ayudó en su insurgencia contra Inglaterra y después abiertamente a partir del tratado de alianza de 1778, hasta concluir con el reconocimiento de la nueva nación por la paz de Versalles de 1783. Este ejemplo y la difusión de las doctrinas enciclopedistas extendían un espíritu de rebeldía, de deseo de cambios y reformas y de oposición a la monarquía absoluta y al régimen existente hasta entonces.

El reinado

La posición de la monarquía fue debilitándose en los años siguientes hasta el punto de que, fracasadas dos Asambleas de Notables, por la oposición de las clases privilegiadas , a contribuir a los cuantiosos gastos del Estado, se hizo necesario aceptar la convocatoria de Estados Generales, que comenzaron sus reuniones en mayo de 1789. Todo el espíritu racionalista, el enciclopedismo, las nacientes ideas de los derechos del hombre, influyeron en el descrédito de la monarquía —desautorizada en sí misma a causa e administración corrompida—, y así surgieron los acontecimientos de la Revolución francesa.

Solo cabe aquí recordar sus principales etapas: la transformación ya revolucionaria de los Estados Generales en Asamblea Nacional o Constituyente, por voluntad el Tercer Estado (17 de junio de 1789), su aceptación por Luis XVI (27 de junio) y la toma de la Bastilla por las masas (14 de julio).

El propio rey, débil de voluntad, festejó la toma de la Bastilla y sancionó con su presencia en París un movimiento que era realidad acabaría por privarle de la corona, y tras un proceso de tipo político y no legal, también de la vida. Hubo de ir a residir a París presionado por las turbas (6 de octubre de 1789), quedando de hecho prisiones de la Asamblea y de las masas de la capital.

A este mismo espíritu de transacción respondió la aceptación de la Constitución (14-IX-1791). Después de fracasado el intento de fuga en Varennes (junio de 1791).

El extranjero no veía con impasibilidad los sucesos que se desarrollaban vertiginosamente en Francia; se comprendía en las cortes europeas que la suerte de Luis XVI comprometía gravemente el porvenir de la institución monárquica, a lo que respondió la inoperante declaración de Pillnitz (27 de agosto de 1791), por el emperador Leopoldo II y Federico Guillermo II de Prusia.

Entre las principales reformas de la Asamblea Constituyente, que alteraron totalmente la estructura social, política y administrativa de Francia, figura la Constitución Civil del Clero (12 de julio de 1790), que enfrentó a la Iglesia con la obra reformista y le suscitó las primeras resistencias serias. Concluida la labor de la Constituyente fue elegida la Asamblea Legislativa, inaugurada el 1 de octubre de 1791, con una gran cantidad de diputados republicanos, que impusieron al rey la declaración de guerra a Austria y Prusia (20 de abril de 1792).

Al ser derrotadas las tropas francesas por las austríacas, la opinión radical señaló como culpable al rey, y después de una tentativa análoga, por el golpe de Estado del 10 de agosto de 1792, el pueblo de París asaltó las Tullerías. Luis XVI fue conducido al Temple y el 21-IX del mismo año, reunida el día anterior, la Convención acordaba la supresión de la monarquía, decidiendo incoar proceso al rey, comenzándose el 11 de diciembre de 1792 por la Convención convertida en su tribunal y que el 17 de enero de 1793 acordó —por 387 votos contra 334— la ejecución del monarca, que murió guillotinado el 21 de enero de 1793.

La reacción de España fue inmediata y Carlos IV declaró la guerra a la República francesa, había efectuado el monarca español esfuerzos por salvar la vida de Luis XVI, públicamente dirigiéndose un representante suyo a la Convención, o en secreto, intentando sobornar a miembros de la misma, sin reparar en gastos, y sin resultado tampoco.

La República, dominada por el Terror, decretó en octubre la pena de guillotina contra la reina María Antonieta, siendo ejecutada el 16 del mismo. Dejaron dos hijos: el delfín Luis, llamado XVII (1785-1795), muerto cautivo de un zapatero en el Temple, aunque se ha sospechado que no fuera él el niño fallecido oficialmente como tal; y María Teresa, canjeada más tarde, se casó con su primo Luis, duque de Angulema.

ALONSO-CASTRILLO, Álvaro y EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, págs. 807-808.