El Consulado, 1799-1804

El Consulado

Napoléon Bonaparte, Primer cónsul, 1803.François GérardNapoléon Bonaparte, Primer cónsul, 1803.François Gérard

La revolución se hallaba terminada , si no en cuanto a sus efectos, por lo menos en cuanto a sus manifestaciones agudas. Se aprobó la Constitución del año VIII, y aun cuando se nombraron tres cónsules, Bonaparte, con el título de primer cónsul quedó en realidad dueño del poder.

Este periodo del Consulado duró hasta el 18-V-1804, fecha de la proclamación del Imperio, y en él tuvieron lugar una organización racional del país con arreglo a los nuevos principios, la creación de la Legión de Honor, la firma de un concordato con la Santa Sede; la guerra de Italia, coronada con la gloriosa victoria de Marengo; las paces firmadas con Austria (Luneville), con Inglaterra (Amiens) y con otros varios países de Europa; la venta de la Luisiana a los Estados Unidos; la pérdida de Haití y la declaración del carácter vitalicio del Consulado.

El Imperio, 1804-1814

El Imperio

El 18 de mayo de 1804 el Senado propuso la creación del Imperio; Napoleón fue proclamado emperador de los franceses, haciéndose en la Constitución las necesarias alteraciones, y el 2 de diciembre se coronó a sí mismo en presencia del Papa, a quien había llamado a París para consagrarle, a imitación de los antiguos emperadores.

HMS Victory después de la batalla de Trafalgar.HMS Victory después de la batalla de Trafalgar. Considerada una de las batallas más decisivas de la historia, la victoria británica detuvo los esfuerzos de Napoleón de invadir Gran Bretaña.

La serie de guerras que desde entonces constituyen la parte más saliente de la historia de Francia, pueden verse en el artículo Napoleón. Aquí solo se hará un ligero resumen del estado interior de Francia durante su reinado.

En materias económicas, Bonaparte ordenó la Hacienda, restableció los impuestos indirectos e hizo promulgar un Código de Comercio que prestó grandes servicios. Las obras públicas recibieron extraordinario impulso; se construyeron puertos, canales y carreteras; las grandes ciudades fueron objeto de importantes mejoras, especialmente París.

La industria se desarrolló de un modo considerable gracias a la protección oficial, a los premios otorgados a los inventores y a las Exposiciones, y para la instrucción se creó el régimen centralista de la Universidad de Francia y muchos otros centros de enseñanza. En lo político, Francia llegó al apogeo de su poder histórico, pues además de la magnitud de sus dominios, ejerció una influencia inmediata en buena parte de la Europa nominalmente independiente.

La ambición siempre creciente de Bonaparte unió, empero, a toda Europa contra él. La misma Francia se cansó del continuo estado de guerra que le imponía, empobreciéndola y desangrándola, y al eclipsar su estrella militar, buscó ansiosa otro gobierno que le procurase una tranquilidad que hacía un cuarto de siglo le faltaba.

La Restauración, 1814-1830

La Restauración

Abandonado, mas que vencido, Napoleón, Luis XVIII entró en París el 3-V-1814 y después de concluir con los aliados el tratado que reducía a Francia a sus fronteras de 1792, con pequeños aumentos, y le devolvía sus colonias, otorgó una carta Charte, imitación de la Constitución inglesa; pero apenas había tenido tiempo de organizarse el nuevo estado de cosas, vino a perturbarlo la tentativa de Napoleón, denominada de los Cien Días, porque esta fue la duración de aquella restauración, que terminó en el desastre de Waterloo y el destierro de Bonaparte a Santa Elena, no sin producir a Francia un empeoramiento en las condiciones de paz.

Muchos de los que habían secundado a Napoleón fueron castigados con rigor; pero el nuevo gobierno no supo conciliar la justicia con la piedad, y la opinión pública vio con disgusto los fusilamientos del mariscal Ney, el valiente entre los valientes, y del joven coronel Labédoyère, que había entregado su regimiento a Napoleón en la marcha de este a París.

Al mismo tiempo se había desarrollado en el Mediodía el llamado Terror Blanco, que fue la reacción de los católicos y monárquicos contra los bonapartistas y republicanos, especialmente por los excesos cometidos durante los Cien Días, y que revistió en algunos puntos, por ejemplo en Nimes, gracias al famoso Trestaillons, caracteres violentísimos.

No obstante, en general, el Gobierno de Luis XVIII procuró restañar las heridas que había recibido Francia, dando una extensa amnistía y conservando no pocas cosas de los periodos que acababan de pasar, como la Legión de Honor, la nobleza imperial, el Banco y la Universidad.

Al mismo tiempo se atrajo las simpatías del ejército con la expedición a España, hábilmente dirigida por el duque de Angulema, primogénito del conde de Artois. El 16-IX-1824 murió Luis XVIII y fue proclamado rey su hermano, el conde de Artois, con el nombre de Carlos X.

Sus primeros actos, dirigidos por el eminente financiero De Villèle, fueron una serie de medidas que irritaron a la burguesía liberal, entre ellas la concesión de una fuerte indemnización a los emigrados y desposeídos por la Revolución, el establecimiento de la previa censura, el proyecto inoportuno de resturar el derecho de primogenitura, que fue rechazado por las Cámaras, y la disolución d el guardia nacional, culpable, en realidad de insubordinación.

El 4 de enero de 1828 Villèle, después de haber perdido las elecciones, se retiró del poder y fue substituido por el moderado Martignac; pero las pretensiones de la oposición motivaron una modificación de la política y fue llamado al ministerio el príncipe de Polignac, muy mal acogido por los liberales.

Francia, que había intervenido con éxito en la guerra de la independencia griega, quiso vengar las ofensas que en diversas ocasiones le había inferido el rey de Argel, y envió una expedición que, tras rudos combates, se apoderó de Argel el 5-VII-1830.

Las elecciones que en el mismo mes se hicieron dieron un nuevo triunfo a los liberales, que el rey quiso anular disolviendo la Cámara antes de reunirse, y la revolución estalló sin que pudiera contenerla la abdicación de aquél el 2 de Agosto.

Cuatro días antes (29 de julio) se había instalado un gobierno provisional que nombró al duque de Orleáns lugarteniente general del reino, y este entró a París a caballo y en el Hôtel de Ville abrazó a La Fayette, quien le presentó al pueblo, proclamándole la mejor de las repúblicas.

El 7 de agosto, reunida la Cámara disuelta, llamaba al trono, con el título de rey de los franceses, al duque de Orleáns, que tomó el nombre de Luis Felipe, y fue apellidado por sus admiradores le Roi Citoyen.

A la Restauración debió Francia, entre otras cosas, una prosperidad comercial e industrial hasta entonces no alcanzada, un desarrollo considerable de la instrucción pública y de la beneficencia y la provechosa institución de las Cajas de ahorros.

Monarquía de Julio, 1830-1848

Monarquía de Julio

Así se llamó, en atención a su origen, el nuevo Gobierno de Francia, que había adoptado la bandera tricolor en vez de la blanca de los Borbones, pero que encumbrado por la burguesía no podía ser bien visto ni por los verdaderos realistas ni por los genuinos revolucionarios.

La Libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix, conmemora la Revolución de 1830.La Libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix, conmemora la Revolución de 1830.

Durante este periodo, divididos los partidos en numerosas fracciones, la mayoría ministerial fue siempre incierta y la única ocasión en que Guizot logró consolidarla durante siete años, causó la caída de la monarquía.

De 1832 a 1836 gobernó el ministerio Soult, del que formaban parte Guizot, Thiers y el duque de Broglie y que tuvo que sofocar seria insurrecciones en París y en Lyon. Las tendencias del Gobierno hacia la revolución, se trocaron en las contrarias, lo que motivó un aumento de las ideas republicanas, que se combatieron indirectamente prosiguiendo la guerra en Argelia y evocándose imprudentemente la epopeya napoleónica, que ya no inspiraba inquietud después de la muerte del duque de Reichstadt (1832).

El único deseo de Luis Felipe era gobernar personalmente, sobre todo en asuntos extranjeros, mientras en el interior se desarrollaba la gran lucha entre Thiers y Guizot, que dirigían respectivamente el centro izquierdo y el centro derecho de la Cámara.

En Marzo de 1840, Thiers fue llamado al Ministerio, pero su política extranjera, opuesta a la pacífica y anglófila del rey, motivó a los pocos meses sus substitución por Guizot.

En esta última época la corrupción reinó por todas partes en Francia; corrupción entre los diputados, en su mayor parte funcionarios venales; corrupción del cuerpo electoral, compuesto de unos 200.000 votantes privilegiados, a quienes se comparaba de un modo u otro, y corrupción moral debido al predominio de la burguesía que odiaba a la nobleza, sin participar de las aspiraciones del pueblo.

Bajo una aparente calma, Balzac, Sué, Lamartine, Vigny, Lamennais, Montalembert y otros preparaban la tempestad, sin que Guizot, cegado por sus éxitos aparentes, variase su política en el interior opuesta a toda reforma y en el exterior de paz a toda costa, permitiendo a Inglaterra ejercer el derecho de visita y a Austria apoderarse de Cracovia. Su actitud provocó la campaña llamada de los banquetes, la prohibición de uno de los cuales determinó la caída de la monarquía el 24-II-1848, entre el asombro de todos.

La población obrera de los arrabales parisienses en su marcha al centro de la ciudad, fue recibida al grito de ¡Viva la Reforma!. Se levantaron barricadas después del desgraciado incidente de haberse hecho fuego contra la multitud en el Boulevard des Capucines.

El 23 dimitió Guizot, sin que Thiers quisiera sucederle, y cuando Odilon Barrot aceptó el poder y Bougeaud, que atacaba las barricadas, fue destituido, era ya tarde y fue vana la abdicación de Luis Felipe a favor de su nieto el conde de París. La Cámara, bajo la presión de la muchedumbre, eligió un gobierno provisional presidido por Lamartine y este proclamó la República.

II República y II Imperio, 1848-1870

II República y II Imperio

El gobierno de la República, compuesto de republicanos como Arago, Crémieux y Garnier-Pagés y socialistas como Ledru-Rollin, Louis Blanc y Albert, convocó una Asamblea Nacional, encargada de aprobar la Constitución.

Inaugurada la Asamblea Nacional Constituyente elegida por sufragio (4 de mayo de 1848), el gobierno provisional fue reemplazado por una Comisión ejecutiva formada por Lamartine, Arago, Marie, Garnier-Pagés y Ledru-Rollin. La Asamblea nacional, empero, tenía un criterio mucho más conservador que el pueblo parisiense.

El 24 de junio hubo un formidable levantamiento obrero, que fue sofocado por el ministro de la Guerra, general Cavaignac, y que costó la vida a más de 10.000 obreros. La Comisión ejecutiva, de criterio republicano, quedó eliminada de la Asamblea nacional y se encargó a Cavaignac, como presidente del Consejo de ministros, la dirección exclusiva.

Bajo la impresión de estos acontecimientos se discutió la constitución de la República. Por encargo de Lamartine, la asamblea resolvió que el presidente de la República no había de elegirlo ella, sino directamente el pueblo en votación general (plebiscito).

Con esto, después de proclamada el 12 de noviembre la nueva Constitución, en la elección presidencial del 10 de diciembre no salió elegido Cavaignac, que era el candidato de la Asamblea nacional, sino el príncipe Luis Napoleón por 5.434.226 votos, de los 7.327.345 que se emitieron.

El príncipe presidente (que este fue el título que tomó Luis Napoleón), prestó juramento a la Constitución el 20 de diciembre. La Asamblea Nacional Constituyente, después de decidir (marzo de 1849) la expedición contra Roma para la reposición del Papa y el restablecimiento del prestigio francés en Italia, se disolvió (26-V) y el 28 del mismo mes se inauguró la Asamblea Legislativa.

En ella tenían mayoría los monárquicos y católicos, habiendo perdido toda su influencia los republicanos moderados. A principios de 1850 se dio forma práctica a la libertad de enseñanza Ley Faloux y, en virtud de una nueva ley electoral, se redujo el número de votos.

La Asamblea nacional se hacía cada vez más impopular, mientras que el príncipe presidente, en sus repetidos viajes por el país, se conquistaba la benevolencia del pueblo y ganaba en el ejército gran número de partidarios, preparándose de este modo el establecimiento del Imperio.

En estas circunstancias, el príncipe propuso, a principios de 1851, una revisión de la Constitución, figurando entre las nuevas cláusulas el sufragio universal y la posibilidad de una reelección presidencial.

La revisión fue rechazada en agosto por la Asamblea nacional, pero el príncipe entonces decidió dar el golpe de Estado que se organizaba cuidadosamente desde mucho tiempo antes, y en la noche del 1 al 2-XII-1851 fueron detenidos 60 diputados y personajes políticos de prestigio (Charganier, Cavaignac, Thiers, Víctor Hugo y otros). A la mañana siguiente las tropas ocuparon el palacio de la Asamblea nacional y esta quedó disuelta en virtud de una proclama del presidente.

Se detuvo a 218 diputados que se habían congregado en la Alcaldía, y el Tribunal Supremo y el Consejo de Estado fueron disueltos a la fuerza. Las masas obreras se mantuvieron tranquilas, levantándose únicamente barricadas en algunos puntos; pero a fin de amedrentar los ánimos, los generales bonapartistas se mostraron sumamente severos y la sangre corrió por las calles de París. Se detuvo a unos 100.000 hombres en toda Francia y gran número de personas fueron deportadas a Cayena y Lambesa.

Para asegurar su triunfo, Napoleón convocó al pueblo para que decidiese por un plebiscito la suerte de una nueva Constitución, que adoptada por 7.500.000 de votos contra 650.000.

Según la nueva Constitución, el presidente de la República se nombraría por diez años, y poseía todos los atributos de la soberanía; se establecía un cuerpo legislativo elegido por sufragio universal, pero sin iniciativa legislativa, y un Senado nombrado por el presidente.

Como quiera que las elecciones subsiguientes dieron resultado favorable en absoluto al nuevo gobierno, Napoleón procedió abiertamente al restablecimiento del Imperio y provocó un plebiscito realizado el 21 y 22 de noviembre, que aceptó el Imperio por 7.801.321 votos contra 251.781. El príncipe fue proclamado emperador el 2-XII-1852, en Saint Cloud, con el nombre de Napoleón III.

Las potencias europeas reconocieron el Imperio, algunas de ellas no sin vacilación. Poco después, el 29-I-1853, el emperador contrajo matrimonio con la española condesa de Montijo. Se organizó una brillante corte; nombrándose altos dignatarios y el lujo y magnificencia de las Tullerías llegaron a ser el modelo, minuciosamente imitado, de la elegancia universal.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 24 págs. 956-962.

Luis Felipe

Biografía

Louis-Philippe de BourbonLuis Felipe I por Franz Xaver Winterhalter

Rey de Francia, 1830-1848. Dinastía Capeto-Orleans. Beneficiario de la revolución de 1830, Luis Felipe presidió ese periodo de oro de la burguesía francesa conocido con el nombre de monarquía censitaria. Él mismo, pese a su ilustre prosapia, era un buen burgués, de costumbres simples y de conducta honesta y paternal.

En el fondo muy autoritario, celoso de su poder y de tendencias tradicionalistas, no quiso apartarse de una línea de conducta moderada, opuesta tanto a las tentativas de reacción como a las pretensiones parlamentarias de los demócratas. Su actuación fue benéfica para Francia, pues mantuvo la paz a toda costa, aun a expensas del prestigio de la monarquía.

Realmente la burguesía no podía hallar otro soberano que interpretase mejor sus ideales políticos y sociales. Primogénito de Luis Felipe José, duque de Orleáns, y de Luisa María Adelaida de Borbón, nació en el Palais Royal el 6-X-1773. Confiada su educación a Madame de Genlís, Luis Felipe adquirió una cultura vasta, aunque superficial. En 1785 adoptó el título de duque de Chartres. Al estallar la Revolución tenía dieciséis años.

Siguiendo las huellas de su padre que se habría de hacer tristemente célebre bajo el nombre de Felipe Igualdad, el joven duque se mostró partidario de la revolución en su forma moderada. En 1790 ingresó en el club de los jacobinos.

A los diecinueve años participó, con la graduación de lugarteniente, en las decisivas batallas de Valmy y Jemappes (1792). Durante la Convención, al acentuarse la política extremista de los jacobinos, apoyó a Dumouriez en su tentativa de dar un golpe de estado contrarrevolucionario.

Fracasado este propósito, se pasó a las filas austríacas el 5-IV-1793. En el exilio su posición fue bastante equívoca. Como duque de Orleáns, título que heredó al ser ejecutado su padre en noviembre de 1793, se convirtió en jefe del naciente partido orleanista.

De un lado intrigaba contra la Convención y de otro buscaba aproximarse a la rama principal de los Borbones. El Directorio le obligó a trasladarse a los Estados Unidos de Norteamérica, a cambio de dar libertad a su madre y a sus dos hermanos que tenía en rehenes.

Después de una estancia de tres años en el Nuevo Mundo (1796-1799), regresó a Europa con la esperanza de beneficiarse del golpe de estado de Brumario. Pero fue defraudado por las ambiciones de Napoleón. Entonces se reconcilió con Luis XVIII.

No obstante, dando pruebas de gran habilidad política, rehusó entrar en las filas del partido de los emigrados. Durante el Imperio residió en Twickenham, cerca de Londres. En 1809 hizo un viaje a Sicilia al objeto de contraer matrimonio con la hija de Fernando IV, María Amalia de Borbón.

Al sobrevenir la restauración de los Borbones, Luis Felipe se trasladó a Francia. Luis XVIII le confirmó su graduación militar y le devolvió las posesiones de los Orleáns, lo que hizo de él una persona riquísima. Poco a poco se orientó hacia las corrientes liberales sostenidas por la burguesía. En 1815 fue desterrado por dos años a Inglaterra a causa de sus opiniones políticas.

Durante el reinado de Carlos X, el Palais Royal fue el centro de reunión de los oposicionistas, tales como Lafitte, La Fayette y Guizot. Por esta causa, al estallar la revolución en julio de 1830 fue el hombre designado para ocupar le trono de Carlos X. El 30 de julio fue elegido lugarteniente general del reino y el 7 de agosto rey de los franceses por la gracia de Dios y la voluntad del pueblo.

El reinado de Luis Felipe se extiende de 1830 a 1848. Ya hemos mencionado cuales fueron sus principios de actuación. Entre 1830 y 1836 hubo varias asonadas revolucionarias que fueron reprimidas con energía. El rey fue objeto de un atentado el 28-VII-1835, del que se salvó milagrosamente.

Después de un periodo de inestabilidad gubernamental, producido por la agitación parlamentaria (1836-1840), Luis Felipe halló el ministro que se adecuaba a sus planes políticos en la persona de Guizot, preconizador del moderantismo. Este gobierno fue acusado de reaccionario.

Durante ocho años e progreso económico de Francia fue realmente formidable. Pero los demócratas y los socialistas fomentaron una campaña subversiva que desembocó en la revolución de febrero de 1848. Falto del apoyo de la burguesía y de los legitimistas, Luis Felipe se vio obligado a abdicar el 24 de febrero. Se refugió en Inglaterra. Vivió en Claremont, con el título de conde de Neuilly, hasta su muerte acaecida el 26-VIII-1850.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs.183-184.

Napoleón III

Biografía

Franz Xaver Winterhalter Napoleon IIINapoleón III por After Franz Xaver Winterhalter

Presidente de la República, 1848-1852. Emperador de Francia, 1852-1870. Dinastía Bonaparte. Luis Napoleón Bonaparte nació en París el 20-IV-1808, tercer hijo de Luis Bonaparte, hermano de Napoleón, a la sazón rey de Holanda, y Hortensia de Beauharnais. Su niñez transcurrió en Francia, hasta que, después de Waterlóo, siguió a su madre en el destierro del castillo de Arenenberg, en Suiza (desde 1817). Tuvo buenos profesores privados, tanto en el campo de las ciencias y las letras como en el de la instrucción militar, y, además, completó sus estudios en el instituto de Augsburgo.

A los veinte años se caracterizaba por su espíritu liberal, su culto a su gran tío y su odio a la paz de 1815. Al estallar el movimiento revolucionario de 1830, entró en contacto con los carbonarios y preparó un alzamiento en la Romaña contra el Papa. La intentona fracasó (1831), y afortunadamente su madre intervino a tiempo para librarle del poder de los austríacos.

Luis Felipe le concedió permiso para residir en París; pero se lo anuló cuando Luis Napoleón empezó a intrigar con los republicanos. En 1831 regresó a Arenenberg.

Después de la muerte del duque de Reichstadt en 1832, se consideró como depositario de los derechos de su familia y dedicó su actividad a reivindicarlos. En 1836 preparó un levantamiento en la guarnición de Estrasburgo. El intento fracasó de modo casi ridículo (28 de octubre) El príncipe tuvo que huir a los Estados Unidos.

Cuando regresó a Suiza, sus familiares le esperaron convencidos de su desaliento. Pero aquel empedernido soñador conservaba la más absoluta confianza en su estrella. El gobierno de Luis Felipe, inquieto por las conspiraciones de aquel extraño adversario, obró como si quisiera favorecerle. Así, persiguió sin motivos a los partidarios de las glorias napoleónicas. Luis Napoleón abandonó voluntariamente Suiza (1838) y se estableció en Londres.

Desde aquí dirigió la conspiración de Bolonia, que constituyó un nuevo fracaso (1840). Capturado por la policía (6 de octubre) y condenado a cárcel perpetua, pasó seis años en la fortaleza de Ham, donde se dedicó a los estudios históricos y militares. El 25-V-1846 huyó a Londres, donde fue recibido con cierta satisfacción.

Al triunfar la revolución de 1848 ofreció sus servicios al gobierno provisional de la República, el cual los rechazó. Sus partidarios le hicieron elegir diputado por cuatro departamentos. Convalidada esta elección, pasó a Francia, donde se presentó como salvador para los elementos conservadores, que odiaban el régimen republicano; para campesinos que recordaban las glorias de Napoleón; y para la burguesía que conocía sus antecedentes liberales.

Este cúmulo de circunstancias determinó su sorprendente triunfo en las elecciones para la presidencia de la República frente al republicano Cavaignac. El 10-XII-1848 fue elegido por 5.434.226 votos. Desde este momento Napoleón aspiró al poder absoluto.

Maniobrando con gran habilidad que recordaba sus tiempos de conspirador, desacreditó la Asamblea Legislativa y la opuso a las masas obreras y campesinas; por otra parte, se atrajo a los católicos interviniendo en favor del papa Pío IX en los asuntos italianos (1849).

Cuando juzgó oportuno el momento, dio un golpe de estado contra la Asamblea —aprovechando que esta rehusaba conceder el sufragio universal—. El 2-XII-1851 la disolvió, y se hizo dueño de Francia. El país ratificó su política, le eligió presidente por diez años (22 de diciembre siguiente), y un año más tarde, aceptó el restablecimiento del Imperio en su persona (2-XII-1852).

Desde esta fecha, la personalidad de Napoleón III pertenece a la Historia general. La ideología que aplicó desde el gobierno fue la de agrupar el país en un gran partido nacional, al servicio de la dinastía y de la dignidad y la gloria internacional del Estado. Orden, restauración, trabajo y prestigio fueron sus consignas, que los franceses siguieron con unanimidad casi perfecta hasta 1856. El éxito de la Guerra de Crimea (1855). Liquidado en la Conferencia de París de 1856, señala el verdadero vértice del régimen.

Pero más tarde, su intervención en la guerra de Austria al lado del Piamonte (1859), a pesar de los éxitos militares y de dar a Francia dos nuevos departamentos (Saboya y Niza), le suscitó la oposición de los católicos. Entonces procuró atraerse a los elementos liberales. Poco a poco el Segundo Imperio fue adoptando formas menos personalistas. Esta evolución se efectuó al compás de los fracasos internacionales: en particular, la derrota de Austria a manos de Prusia (1866) y la infortunada expedición a Méjico (1867).

Sus errores políticos aislaron diplomáticamente a Francia. Cuando Prusia se lanzó a la guerra de 1870, se observaron a la luz del día los defectos del régimen napoleónico. El propio emperador fue hecho prisionero en Sedán el 2-IX-1870. Depuesto en París el 4-IX, se refugió en Inglaterra, en cuyo país residió hasta su muerte, acaecida el 9-I-1873 en Chislehurst, cerca de Londres.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 217-218.