Lotario I840-843

Biografía

Lotario I.
Lotario I.

Emperador Sacro Imperio, 817-855. Rey de Italia, 822-855. Dinastía Carolingia. En Lotario I concurren tres factores distintos que permiten comprender los avatares de su vida: de un lado, la decadencia biológica de los Carolingios; de otro, el influjo germánico de ambición del poder y de concepción patrimonial del Estado; por último, la supervivencia de la idea imperial legada por su abuelo Carlomagno. En realidad, Lotario I presenta, aumentados, los defectos que esterilizaron la obra política de su padre Ludovico Pío.

Hijo de este príncipe y de Irmengarda, son muy poco conocidos los primeros años de su vida, que probablemente transcurrieron en la corte de Carlomagno hasta 815, cuando fue nombrado duque de Baviera.

En 817, cuando Ludovico procedió a la primera partición de su imperio, Lotario recibió la dignidad imperial en Aquisgrán, junto con el reconocimiento de cierta supremacía sobre sus hermanos Luis y Pipino. Desde 822 ejerció el gobierno de Italia, y el 5-IV-823 fue coronado emperador en Roma por el papa Pascual I. En los seis años sucesivos gobernó Italia dictando sabias disposiciones.

Pero luego acaudilló el movimiento de rebeldía contra Judit de Baviera y la obra de segregación territorial emprendida por su padre a favor de su último hijo, el futuro Carlos el Calvo. En abril de 830 impuso a su padre las durísimas condiciones de Compiègne, que fueron una humillación grandísima para el poder imperial.

Pero falto de las condiciones de energía y tacto requeridas, perdió aquella oportunidad y fue de nuevo relegado a Italia, donde esperó el momento del desquite. En 832 acudió, al parecer, en auxilio de su padre; en realidad contribuyó a la segunda humillación del emperador en Sigolsheim y a su ignominioso proceso (junio de 833).

¿Había quedado restablecida la unidad imperial en la persona de Lotario?

Muy pronto se comprobó que el Imperio de los francos estaba herido de muerte. Ni Pipino ni Luis quisieron acatar la voluntad de su hermano mayor y contribuyeron a reponer a su padre en el trono (1-III-834). Lotario se retiró a Italia, en cuyo país recibió las insignias imperiales después de la muerte de su progenitor el 20-VI-840.

Pero si en 833 había fracasado en su propósito de unificación imperial, no tuvo mayor éxito en 840. Un año después sufría una grave derrota en Fontenoy (25 de junio) a manos de sus hermanos Luis el Germánico y Carlos el Calvo.

De ellos tuvo que aceptar el tratado de Verdún (843), el que, si se le reconocía el título honorífico de emperador, se limitaba su poder a Italia y a una faja territorial hasta el mar del Norte a la que dio su nombre: Lotaringia.

Abandonando el gobierno de Italia a su primogénito Luis, residió en la Lotaringia, donde vivió en lucha contra los normandos, los nobles y sus hermanos. Cayó enfermo en 855, y murió en el monasterio de Prüm, donde se había retirado después de abdicar, el 20 de septiembre del mismo año.R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 104-105.

Luis I el Germánico843-876

Biografía

Sello de Luis el Germánico.
Sello de Luis el Germánico.

Dinastía Carolingia. El Germánico, rey de los Francos Orientales o de Alemania (817-876), hijo tercero de Ludovico Pío y de Ermengarda, n. en 804 y m. en Fráncfort del Main en 28-VIII-875.

En la primera división del Imperio (817) le tocó en suerte Baviera y los países limítrofes, pero a causa de la segunda división a favor de Carlos el Calvo (829) se rebeló contra su padre (830), pero poco después se unió a él contra Lotario I, y cuando la asamblea de Nimega hubo restaurado a Ludovico Pío, este prometió a su hijo, además de Baviera, Turingia, Sajonia, Frisia y el país de los ripuarios, pero no cumplió la promesa.

Más tarde, irritado de nuevo contra su padre por sus preferencias en favor de Carlos, se rebeló otra vez contra él, y el reparto de 833, que siguió a la deposición de Ludovico Pío, dio a Luis el Germánico la Suabia, Alsacia, Franconia, Turingia y Sajonia; al año siguiente se unió a Pepino contra su hermano mayor Lotario y en favor de Ludovico Pío, pero cuando este, en 837, constituyó para Carlos el reino de Neustria, se entendió con Lotario y fue castigado por su padre, que redujo su parte a Baviera.

El nuevo reparto que surgió a la muerte de Pepino (839), le dio nuevos motivos de descontento y otra vez tomó las armas contra su padre, que le derrotó; pero después murió Ludovico Pío y entonces Luis se puso de acuerdo con Carlos el Calvo contra Lotario, al que derrotaron varias veces, llegando después a un acuerdo los tres hermanos en la entrevista de Maçon (5-VI-842), en virtud del cual Luis adquirió la Franconia oriental hasta el Rhin, además de Maguncia, Espira y Worms.

Luis el Germánico, cuyo reino era más homogéneo que el de sus hermanos, cuando lo creyó consolidado quiso ocuparse en organizarlo, y lo consiguió en parte, a pesar de los antagonismos nacionales entre sajones, bávaros, alemanes y francos; además, tenía que sostener frecuentes luchas con los búlgaros, que hacían incursiones desde los principios de su reinado, con los bohemios, los serbios y los moravos.

Atento, como sus hermanos, a engrandecer su parte, se puso varias veces de acuerdo con ellos, que no siempre se conservaba, a causa de las ambiciones de unos y otros. Así en 856 quiso apoderarse de la Francia occidental y obligó a Carlos el Calvo a refugiarse en Borgoña, tomando entonces posesión Luis de sus Estados, pero no tardó Carlos en tomar la ofensiva, por lo que su hermano tuvo que repasar el Rhin.

El congreso de Coblenza reconcilió a los dos hermanos, y en 865 ambos se juraron asistencia recíproca para asegurar la sucesión a sus hijos. Luis entonces procedió a un reparto anticipado entre sus hijos, correspondiendo a Carlomán, el mayor, la Baviera con sus dependencias eslavas, a Luis la Franconia, la Turingia y la Sajonia, y al tercero, Carlos el Gordo, la Alemania con la Betia, conservando el padre una autoridad absoluta mientras viviese. Luis tuvo que luchar muchas veces contra ellos porque querían hacerse independientes, pero pronto un nuevo conflicto con Carlos el Calvo le apartó de esas atenciones.

A la muerte del emperador Luis II —hijo de Lotario y emperador de Occidente—, el derecho hereditario atribuía la corona a Luis el Germánico, pero Carlos le ganó por la mano y se hizo coronar en Roma, de lo cual se vengó Luis haciendo una incursión, que no dio resultado, en la Franconia occidental.

Poco después murió y fue enterrado en el convento de Lorsch. Había casado con Emma, que le dio tres hijos ya citados y tres hijas. Luis fue un buen rey, justo, piadoso y generoso para con la Iglesia y sus súbditos. Era también muy instruido y copió de su mano algunas obras.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 pág. 602.

Luis II el Joven876-882

Biografía

Luis II en el Chronicon Casauriense (siglo XII).
Luis II en el Chronicon Casauriense (siglo XII).

Emperador Sacro Imperio, 850-875. Rey de Alemania, 876-882. Dinastía Carolingia. El Joven, hijo de Luis el Germánico, m. en Fráncfort en 20-I-882. Conquistó la Aquitania y le tocó, en la división del Imperio (865), la Franconia Oriental, La Sajonia y la Turingia. Se rebeló contra su padre, pero tuvo que someterse al cabo de poco, lo mismo que en su segunda rebelión (871).

Acompañó a Luis el Germánico (875) en su expedición contra Francia, y a la muerte de aquél hubo de transigir en Andernach (18-X-876) ante la traidora acometida de Carlos el Calvo, y le tocaron en la división del Imperio la Franconia Oriental, La Sajonia y la Turingia y la Frisia.

En 879 hizo una incursión en la Franconia Occidental con objeto de conquista la corona de aquel Imperio; pero se contentó con la cesión de toda la Lorena, y en virtud de un tratado con su hermano Carlos (880), adquirió la Baviera.

Tras indecisas luchas con los normandos, obtuvo una victoria en 881 que conmemora el Ludwigslied (Canto de Luis), escrito en alemán antiguo. Estuvo casado con Lutgarda, hija del duque Ludolfo de Sajonia, y fue enterrado en Lorsch. Su único hijo murió en 879 a causa de una caída desde una ventana.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 pág. 602.

Carlos III el Gordo882-887

Biografía

Emperador Sacro Imperio, 881-887. Rey de Alemania, 876-887. Rey de Italia, 879-887. Dinastía Carolingia. Tercer hijo de Luis el Germánico y de Emma, n. en 839 y m. en Neindingen en 13-I-888. Casó en 862 con Ricarda, hija del conde de Ercharger, y en vida de su padre, contra el cual se sublevó dos veces, le acompañó en algunas de sus expediciones y aun se encargó de la dirección de varias, como la dirigida contra su tío Carlos el Calvo, al coronarse este rey de Italia.

Imperio de Carlos III en el año 887.
Imperio de Carlos III en el año 887.

A la muerte de Luis el Germánico heredó la Alsacia, Suecia y Suabia, dominios que aumentó al pasar a él los de su hermano Luis el Sajón, m. en 882 sin hijos. Ya en 879 se había coronado rey de Italia, de modo que no le faltaba mucho para reunir bajo su cetro el Imperio de Carlomagno. El papa Juan VIII, que le consideraba como un monarca poderoso, había acudido varias veces a él sin resultado para que le defendiese contra sus enemigos Guido de Spoleto y Adalberto de Toscana.

En 880 emprendió con sus dos hermanos una expedición contra Bosón, que se había proclamado rey de Borgoña, y le sitiaron en Vienne; pero cuando más necesaria era su presencia, les abandonó con el pretexto de ir en socorro del Papa, más en realidad para hacerse coronar emperador por él en Roma, lo que consiguió de Juan VIII, regresando después a Alemania y engañándole una vez más.

En 881 tuvo una nueva entrevista con el papa en Rávena, y aunque le prometió de nuevo que haría respetar sus Estados contra los intrusos, dejó a estos en completa libertad.

Al posesionarse del territorio que les correspondiera por muerte de su hermano, los normandos habían extendido sus correrías hasta el Rhin e incendiado Tréveris, y después de celebrar una Asamblea en Worms, que votó subsidios y hombres, salió contra ellos al frente de un numeroso ejército (julio de 882), cercándoles en su campamento de Elsloo, cerca de Maestricht.

Aunque su victoria era segura, entró en tratos con los jefes enemigos, a uno de los cuales, Godofredo, que se hizo bautizar, le dio Frisia y otros territorios, y a otros dos una gruesa suma, obteniendo de este modo una paz vergonzosa que podía haber conquistado por las armas.

En 883, muerto ya Juan VIII, celebró una entrevista con Marino, su sucesor, que aun era molestado por Guido y algunos otros nobles italianos, y aunque les condenó a la pérdida de sus bienes, la sentencia quedó incumplida.

Mientras tanto los normandos continuaban devastando Alemania sin encontrar ninguna resistencia. En 884 murió Carlomán, hijo de Luis el Tartamudo, rey de la Francia Occidental, cuya nobleza le ofreció la corona que dejase aquél, reuniendo así Carlos todo el dilatado Imperio de Carlomagno, pero no ejerció ningún poder efectivo; hasta entonces se había distinguido por no tener cualidades que le hiciese acreedor a ello.

Poco después de haber sido reconocido rey de Francia en Ponthion (885), los normandos, sus más encarnizados enemigos, sitiaron a París que, aunque defendido heroicamente bajo la dirección del obispo Gozlin y del conde de Eudes, no hubiera podido resistir mucho tiempo, por lo que el emperador decidió ir en su auxilio.

Contaba con fuerzas más que suficientes para derrotar a los normandos, pero en lugar de entablar combate, pactó nuevamente con ellos y compró una paz vergonzosa que le costó muy cara, dejando marchar tranquilamente a los sitiadores que en su retirada devastaron la Borgoña.

De la conducta desatentada del emperador se hacía responsable a su canciller Lutgardo, obispo de Verceil, y después del sitio de París se desató el odio popular contra él, por lo que en la Asamblea de Kircheim hubo de destituir a su consejero, que después fue acusado de sostener relaciones ilícitas con Ricarda, si bien la reina logró justificarse plenamente retirándose después al convento de Andlau, que ella había fundado.

Después de estos acontecimientos, Carlos se vio abandonado de todos y no tuvo más remedio que abdicar en favor de Arnulfo, hijo natural de Carlomán y por lo tanto sobrino suyo. De su matrimonio con Ricarda no dejó ningún hijo, y aunque pensó ceder sus dominios a Bernardo, hijo bastardo suyo, la muerte del papa Adriano III, con el cual contaba para realizar su proyecto, le impidió hacerlo. Después de su abdicación se retiró a la abadía de Reichenau, donde murió.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 11 págs. 1000-1001.

Arnulfo de Carintia887-889

Biografía

Emperador Sacro Imperio, 896-899. Rey de Alemania, 887-899. Dinastía Carolingia. Hijo natural de Carlomán, rey de Baviera, proclamado rey de Germania en 887, en detrimento de si tío Carlos el Gordo; fue emperador de Occidente (896-899). Intervino en Italia, pero no logró restablecer totalmente su poder en la península.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Larousse, Ed. Planeta, 1993, tomo 2 pág. 813.

Luis III el Niño900-911

Biografía

Emperador Sacro Imperio, 901-905. Rey de Alemania, 899-911. Dinastía Carolingia. Hijo del rey Arnulfo y de Ota, n. en Otingen en 893 y m. en septiembre de 911; fue coronado rey en 900 en Forchheim, por Hattos de Maguncia, obispo dotado de gran prudencia y que gobernó el reino en época de grandes turbulencias, ejerciendo una especie de tutela sobre el monarca.

Durante dicha regencia menudearon las luchas entre los vasallos y los ataques de los húngaros, de cuya obstinación solo pudo librarse Alemania con el pago de un tributo anual, después de haber sufrido una seria derrota. Luis murió célibe y fue enterrado cerca de su padre en Ratisbona, y en él se extinguió la rama de los carlovingios en Alemania.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 pág. 602.

Conrado I911-919

Biografía

Conrado I entronizado.
Conrado I entronizado.

Rey de Alemania, 911-918. Dinastía Franconia. Llamado el Sálico, m. en 918, hijo del duque de Franconia Conrado de Lahngau, y Glismut, hija del emperador Arnulfo.

A la muerte de su padre (906), heredó el ducado de Franconia y al extinguirse la dinastía carlovingia, descendiente de Carlomagno, con la muerte de Luis el Niño, reunidos los magnates de la Franconia oriental en el dieta de Forchheim, le eligieron rey (8-XI-911), habiendo influido grandemente en aquella elección el arzobispo Hatto de Maguncia.

Acosado por sus codiciosos vecinos, sobre todo por los magiares, el reino amenazaba dividirse en varios ducados independientes. Con la ayuda del clero, trató de someter leo duques al poder real. Dos campañas que emprendió contra Reginaldo de Lorena, quien se había unido al reino de la Franconia Occidental, resultaron infructuosas.

Al morir, en 912, Otón el Augusto, de Sajonia, desposeyó a su hijo Enrique el Pajarero, de una parte de los feudos que poseía en Turingia, por lo que aquél se insubordinó, pero pronto Conrado se vio obligado a ceder y a hacer las paces con el rebelde para poderse encaminar con sus tropas hacia el Sur.

En Suabia, después de haberse adjudicado Erchanger y Bertoldo el título de duques, hicieron prisionero a Salomon, obispo de Constanza y consejero muy influyente del rey, quien, para juzgarlos, convocó a los obispos del reino a un sínodo que se celebró en Hohenaltheim (916); los duques, que habían sido vencidos, fueron condenados y decapitados en 917. A pesar de semejante rigor, no pudo afianzar su autoridad en Suabia, ni logró tampoco reducir por completo al duque Arnulfo de Baviera.

En estas luchas tan infructuosas se consumió este príncipe esforzado y valiente, quien, al sentirse morir, propuso como sucesor suyo a su adversario, el duque Enrique de Sajonia, único príncipe bastante fuerte para infundir respeto a los levantiscos duques. Fue sepultado en Fulda. Durante su reinado se implantó el feudalismo en Alemania. En 1894 se le erigió un monumento en Villmar, a orillas del río Lahn.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 14 págs. 1348-1349.

Rodolfo I de Habsburgo1273-1291

Biografía

La tumba de Rodolfo I en Espira.
La tumba de Rodolfo I en Espira.

Emperador Sacro Imperio, 1273-1291. Rey de romanos, 1273-1291. Duque de Austria, 1276-1281. Dinastía Habsburgo. Fundador de la casa de Austria, n. en el castillo de Limburgo, en Brisgovia, 1-V-1218 y m. en Espira el 15-VII-1291. Era el hijo mayor del conde Alberto IV de Habsburgo y fue su padrino de pila el emperador Federico II.

Al morir su padre (1239), heredó la casi totalidad de sus Estados, pues habiendo muerto antes sus hermanos Alberto y Hertmann, solo hubo de compartirlos con su hermana Isabel, que había casado con Federico de Nuremberg, tronco de los Hohenzollern. En virtud de ello, se encontraron con importantes dominios en la Argovia, el condado de Zurich, el Sundgau y la Brisgovia, las ciudades de Marenberg, Bremgarten y Brugg, y el land graviato de Alsacia, este en participación con su tío Rodolfo de Lauffenburg.

En 1241 acompañó a Italia a su padrino, Federico II, que le armó caballero, y a su regreso declaró la guerra a Rodolfo de Lauffenburg y a su otro tío Hartmann.

En 1245 casó con Gertrudis, hija del conde de Hohenberg, que le llevó en dote el valle de Wyler y el castillo de Otenburgo. En 1249 fundó la ciudad de Wadshut, y el mismo año fue excomulgado por ser partidario de los gibelinos, siéndolo de nuevo en 1254 por haber incendiado un barrio en Basilea.

Preocupado exclusivamente de engrandecer sus Estados, en 1262 declaró la guerra al obispo de Estrasburgo, a quien Hartmann había cedido sus dominios; pero, derrotado, renunció a ellos; al año siguiente murió Hartmann, y Rodolfo heredó Coburgo, Turgovia, Mellingen-Lenzburg, con lo que vino a convertirse en el señor más rico y poderoso de Suabia. Cuando se hallaba ocupado en una nueva guerra contra el obispo de Basilea, recibió el aviso de su cuñado el conde de Nuremberg, de que los príncipes alemanes tenían el proyecto de elegirle emperador.

La elección, en la cual tomaron parte Luis de Baviera, los arzobispos de Maguncia, Tréveris y Colonia, y los obispos de Worms y de Espira, fue favorable por unanimidad a Rodolfo, confirmándose en una nueva Dieta reunida el 29-IX-1273, y de la cual fueron excluidos Ottokar, rey de Bohemia, y Alfonso X de Castilla.

El 1 de octubre hizo su entrada en Fráncfort, y el 24 del mismo mes fue coronado solemnemente en Aquisgrán. Uno de sus primeros pasos de gobierno fue buscar una inteligencia con el Papa, estableciendo un convenio con él, por el cual renunciaba a sus derechos sobre Roma y Estados pontificios a cambio de que el Pontífice influyese con Alfonso y Ottokar para que no le hicieran la competencia.

Ottokar, sin embargo, no se conformó, y Rodolfo I se vio obligado a tomar las armas contra él, sometiéndole, aunque temporalmente, en 1276. Reanudada la guerra, Ottokar fue derrotado y muerto en la batalla de Durn Krut (23-VIII-1278), y Rodolfo I dejó Bohemia y Moravia a Wenceslao, hijo natural de Ottokar, guardando para sí Austria y Estiria, cuya administración confió a su hijo mayor, Alberto.

El 27-XII-1282, la dieta de Augsburgo promulgó un acta por la cual atribuía su feudo a Alberto, y a su hermano Rodolfo, Austria, Estiria, la Carniola y la Marca.

Ya desde algún tiempo antes se preocupaba de asegurar el orden en el interior de Alemania, y había hecho proclamar por las Dietas de Ratisbona y de Nuremberg (junio y julio de 1281) una paz general de cuatro años y medio para Baviera y Franconia; pero en Suabia reinaba la mayor anarquía a pesar de los edictos imperiales, y los caballeros convertidos en verdadero bandidos, asolaban el país, sin que los príncipes encargados de mantener la paz se decidieran a hacerse respetar; y como Rodolfo I no podía disponer de fuerzas sin el consentimiento de sus electores, y estos estaban demasiado celosos de su poderío para acrecentarlo, su autoridad acabó por no ser más que nominal en la orilla izquierda del Rhin.

En Suabia, su dominio se debilitó también, y, entonces, después de una tentativa infructuosa para extenderse por la parte de Francia, concentró todas sus energías en la pacificación el Imperio (1289), y restableció rápida y rigurosamente el orden en Turingia, haciendo cortar la cabeza a 29 caballeros y destruyendo 60 castillos, que no eran otra cosa que guaridas de forajidos.

En la asamblea de Erfurt en 1289 fue jurada la paz por todos los príncipes y después ratificada por el emperador. En mayo de 1291 reunió una asamblea en Fráncfort para que eligieses sucesor suyo a su hijo Alberto; pero los príncipes se negaron a ello, y poco después Rodolfo I, sintiéndose enfermo, fue a morir a Espira, lugar que previamente había elegido para su sepultura.

Rodolfo I, a pesar de sus esfuerzos y de su glorioso reinado, no pudo asegurarse la sucesión inmediata; pero le cupo la gloria de fundar la casa de los Habsburgo, que por espacio de siete siglos rigió los destinos de Austria.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 51 págs. 1229-1230.

Adolfo de Nassau1292-1298

Biografía

Adolfo de Nassau.
Adolfo de Nassau.

Emperador Sacro Imperio (1292-1298), n. en 1255 y m. en 2-VII-1298: Fue un caballero valiente e ilustrado, que descendía de una de las casas más antiguas de Alemania, como hijo del conde Walram de Nassau y de Adelaida, condesa de Katzenellenbogen. En su juventud se batió denodadamente en la batalla de Woringen, defendiendo la causa del arzobispo de Colonia.

A la muerte del emperador Rodolfo de Habsburgo, le votaron los príncipes electores (5-V-1292), pero imponiéndole varias condiciones, alguna de las cuales no cumplió, como fue la de distribuir tierras y feudos entre los electores. Fue coronado en Aquisgrán, siendo el monarca más pobre que ocupó el solio imperial.

Tuvo que combatir con numerosos adversarios, entre ellos Alberto de Habsburgo, Conrado de Lichtenberg, obispo de Estrasburgo, Federico de Lichtenberg, Anselmo de Ribeaupierre y Walter Rosselmann; de todos, sin embargo, salió victorioso, apoderándose de las ciudades de Colmar y Estrasburgo. Federico y Conrado de Lichtenberg lograron escapar; Rosselmann murió en la cárcel y Ribeaupierre estuvo largos años encerrado en el castillo de Achalm (Suabia).

La conducta de Adolfo con Eduardo I de Inglaterra, al que ofreció tropas contra Felipe el Hermoso de Francia, mediante la suma de 100.000 libras esterlinas, causó profundo disgusto en Alemania, estallando algunas insurrecciones.

El papa Bonifacio VIII, que aún no se había enemistado con Francia, prohibió a Adolfo que empuñara las armas en favor de Inglaterra, el cual, como había percibido ya las 100.000 libras esterlinas, acató gustoso las órdenes del Pontífice, licenciando el cuerpo de 2.000 jinetes que había reclutado, pero sin restituir la suma recibida, que juzgó más acertado emplearla en comprar tierras indispensables para el esplendor de su casa.

Pretendió la marca de Meissen y del Osterland; compró la sucesión de Turingia a Alberto el Degenerado, la cual pertenecía a sus hijos Federico y Diezman, ocupando aquellos feudos después de dos campañas (1294 y 1296).

El elector de Maguncia, Gerardo de Epitein, le reclamó entonces la devolución de una suma que le había prestado, negándose Adolfo a pagarla; Alberto de Habsburgo no desperdició la ocasión y se unió a Gerardo, y si bien aquel primer movimiento abortó, la conducta de Adolfo y sus crueldades causaron profundo disgusto en Alemania, y, por otra parte, su primo el arzobispo de Maguncia, descontento por no gozar de toda la preponderancia que pretendía ejercer en el Imperio, abandonó la causa del emperador y provocó la reunión de una nueva Dieta, que depuso a Adolfo después de haber formulado graves acusaciones contra él.

Seguidamente la Dieta proclamó a Alberto I de Habsburgo, siendo aquel el primer caso en que los príncipes electores se atrevieron a deponer a un emperador sin el concurso del Papa.

Adolfo se dirigió entonces a Ulm, donde perdió la vida su amigo más leal, el conde de Haigerloch, viéndose obligado a pasar el Rhin, desde donde tomó posiciones cerca de Estrasburgo, descendió el río y puso sitio a Alzey, comprometiendo con esta maniobra el triunfo de Alberto; pero este supo engañar al emperador por medio de confidencias falsas y envolverle en Hasenbühl, cerca de Gelheim (Palatinado), donde el 2-VII-1298 se dio la batalla de aquel nombre, en la que fue derrotado y muerto Adolfo por mano del mismo Alberto, según algunos historiadores.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 2 págs. 976-977.

Alberto I de Austria1298-1308

Biografía

Alberto I de Habsburgo.
Alberto I de Habsburgo.

Emperador Sacro Imperio, 1298-1308. Duque de Austria 1282-1308. Dinastía Habsburgo. Era hijo primogénito de Rodolfo I de Habsburgo; n. el 13-VI-1248 y m. en 1-V-1308. En 1283 recibió en feudo los ducados de Austria y Estiria, demostrando ser un excelente administrador; tuvo que reprimir una insurrección en la Estiria, rechazar los ataques de los húngaros y luchar contra los nobles austriacos y el arzobispo de Salzburgo, que reclamaba mayores privilegios.

No obstante los trabajos que hizo para asegurarse la corona imperial, triunfó Adolfo de Nassau, a quien prestó vasallaje, pero el de Nassau no tuvo bastante tacto para conservar la amistad de los electores, que le depusieron en 1298, eligiendo a Alberto en su lugar. Adolfo apeló a las armas pero fue derrotado en la batalla de Gelheim (entre Worms y Spira) el 2 de junio del propio año, muriendo en el combate por la propia mano de su rival, según crónicas de la época.

Como sus predecesores, antes de ser elegido tuvo que hacer grandes concesiones a los príncipes electores, pero se mantuvo firme como soberano, restableció la paz y trabajó para asegurar a sus sucesores el imperio y emanciparse de la tutela de los electores, los cuales, para contrarrestar su política, fortalecida por la alianza que formalizó con Felipe el Hermoso de Francia, acudieron al papa Bonifacio VIII, que a su vez quería conservar incólumes los derechos que sus antecesores, desde Gregorio VII e Inocencio III, se habían atribuido sobre el Imperio, y declaró que la elección de Alberto no era válida porque no había sido aprobada por él, desligó a los príncipes alemanes del juramento de fidelidad que habían prestado al emperador, y conminó a este para que acudiera a Roma solicitando el perdón y cumpliera la penitencia que le impusiese.

Capitaneados por el arzobispo de Maguncia, se sublevaron los cuatro electores del Rhin, pero Alberto invadió las tierras del arzobispo, y con la ayuda de las ciudades imperiales libres, a las que prometió la supresión de los derechos de aduanas del Rhin, venció a sus contrarios. Entonces el Papa cedió a sus pretensiones y se reconcilió con Alberto, que a su vez renunció a sus supuestos derechos sobre Italia.

Su sobrino Juan de Suabia el Parricida, solicitó en distintas ocasiones, después de haber llegado a la mayoría de edad, la restitución de los dominios de su casa que le pertenecían, a lo que se negó siempre Alberto.

Una nueva sublevación de los suizos le obligó a marchar contra ellos, acompañado de su sobrino Juan, que con varios nobles, entre ellos Juan Walter de Eschenbach, se habían conjurado para darle muerte, lo que efectuaron el 1º de mayo de 1308, aprovechando el paso del río Reuss.

Lograron los conjurados embarcar en la barca imperial y alejar la escolta; al saltar a tierra en la opuesta orilla, Alberto se encontró a merced de sus enemigos: Juan de Suabia le atravesó de una estocada, y Eschenbach le remató abriéndole la cabeza.

Su hija Inés de Austria, reina de Hungría, vengó aquel crimen; Rodolfo de Wart fue descuartizado en el mismo sitio donde cayó muerto el emperador, obligando a su esposa, Adelaida de Sargans, a presenciar el suplicio, la que más tarde pereció de dolor a la puerta de una iglesia, después de haber visto morir de hambre a su hijo, por no poderlo amamantar; los demás cómplices tuvieron también triste fin.

El cadáver de Alberto fue enterrado en la catedral de Spira, e Inés de Austria mandó levantar un monumento llamado Königsfelden a su memoria, del que aun quedan restos junto a la carretera que va de Baden a Zurich.

De su unión con Isabel, hija del conde Meinhardo del Tirol, tuvo cinco hijos y seis hijas. Se forjó una leyenda, especialmente en Suiza, sobre la crueldad y tiranía de este monarca, que ha durado varios siglos, pero las investigaciones de los historiadores modernos la han destruido por completo.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 4 págs. 130-131.

Enrique VII de Luxemburgo1308-1313

Biografía

Dinastía Luxemburgo. Emperador Sacro Imperio Romano (1308-1313), n. en 1262 y m. en Buenconvento, cerca de Siena, en 24-VIII-1313. Era hijo del conde Enrique de Luxemburgo, y debió la corona a la influencia de su hermano Balduíno, arzobispo de Tréveris, y a la del arzobispo Pedro de Maguncia.

Los siete príncipes electores eligen a Enrique VII.
Los siete príncipes electores eligen a Enrique VII.

El trono, después del asesinato de Alberto I, estaba vacante hacía algunos meses a causa de los numerosos competidores que aspiraban a él. Se dejó la cuestión al arbitrio de los electores eclesiásticos, y estos designaron a Enrique, en quien nadie había pensado y que, por su escasa importancia política, no era sospechoso de ningún partido.

Nombrado por el Congreso de Berna, elegido oficialmente en Fráncfort, fue solemnemente coronado en Aquisgrán en 1308. Era un buen caballero, brillante en justas y torneos, piadoso, adornado de muchas virtudes y muy inclinado a la justicia. Se había significado por su acertada administración en los Ardenas y estaba en muy buenas relaciones con la corte de Francia.

Su primer cuidado fue restablecer el orden en el Imperio. Depuso a Enrique de Carintia de su reino de Bohemia y del ducado y, a petición del pueblo, dio la corona de Bohemia a su hijo Juan de Luxemburgo, el cual contrajo matrimonio con Isabel, hija de Wenceslao II, asegurando así sus derechos y dando un hábil paso que le granjeó las simpatías de sus nuevos súbditos. Lo delicado del asunto estribaba en procurarse el asentimiento de los príncipes austriacos que tenían pretensiones sobre la Bohemia; la Moravia, afecta a Federico de Austria, fue separada.

El emperador puso fuera de la ley a los asesinos de Alberto I. Enrique se ocupó inmediatamente de procurarse en Roma la corona imperial; hacía ya algún tiempo que ningún soberano alemán la había ceñido.

Quiso reanudar las tradiciones que parecían ya olvidadas y, para conseguirlo, hizo cuanto pudo para arreglar sus diferencias con los nobles y ganar su beneplácito. Era también ocasión propicia para afirmar en Italia la autoridad imperial, muy postergada en medio de las encarnizadas luchas de los güelfos y gibelinos.

Enrique reunió su ejército en Lausana y descendió a Lombardía, atarvesando el Cenis. Los güelfos le acogieron con júbilo, pero los gibelinos comenzaron bien pronto a mirarle con recelo. Esto no obstante, Guido de la Torre no se atrevió a cerrarle las puertas de Milán y allí se ciñó solemnemente la corona de hierro.

Pero cuando quiso imponer administardores alemanes a las ciudades lombardas, los jefes de las facciones locales manifestaron su descontento. De la Torre levantó bandera y fue expulsado de Milán; en Cremona y en Brescia los güelfos promovieron algaradas; Cremona fue castigada duramente.

Vicenza fue liberada del yugo de los paduanos. Intimidados, los güelfos estaban dispuestos a someterese; Dante y Dino Compagni llamaban al emperador al centro de Italia. El emperador cometió la impudencia de querer reducir a Brescia y perdió en el asedio un tiempo precioso. Dando la vuelta por Génova y Pisa, marchó sobre Roma, se apoderó del Capitolio, pero fracasó ante la Ciudad Eterna, ocupada estratégicamente por el rey Roberto de Nápoles.

Esto no obstante, se hizo coronar en san Juan de Letrán (Junio de 1312), y concluyó con el rey Federico de Sicilia una alianza contra los augevinos de Nápoles. Renunciando a la política de equilibrio, se abrazó francamente en brazos del partido gibelino. Después puso sitio a Florencia sin poder entrar en al plaza, puso fuera de ley al rey de Nápoles y preparaba una campaña contra él, cuando la muerte hechó por tierra sus planes.

Se dice que fue envenenado por un fraile dominico, pero ninguna prueba razonable justifica tal aserto. Dejó tres hijos: Juan, rey de Bohemia; Beatriz, casada con el rey Carlos Roberto de Hungría, y María, esposa del rey Carlos IV de Francia.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 20 págs. 15-16.

Federico III1314-1330

Biografía

Federico el Hermoso.
Federico el Hermoso.

Rey de Romanos, 1326-1330. Dinastía Habsburgo. Federico I, duque de Austria (1306-1330), conocido también como emperador con el nombre de Federico III, n. en 1286 y m. en Gutenstein el 13-I-1330. Era hijo del emperador Alberto I y de Isabel de Carintia. Habiendo sido elegido rey de Bohemia su hermano Rodolfo, recibió en 1306 Austria Y Estiria, pero muerto poco después Rodolfo, no pudo apoderarse de Bohemia.

En 1308 fue asesinado su padre, y como hijo mayor recibió el gobierno del ducado de Austria para sí y para sus hermanos menores Leopoldo y Alberto. Enrique VII le confirmó en todas las posesiones paternales y por el tratado de Znaïm renunció a la corona de Bohemia. Educado con su primo Luis de Baviera y unido a él por estrecha amistad, se indispusieron luego a causa de la tutela de los duques de la Baja Baviera, que ambos se disputaban (1313).

Muerto Enrique VII, surgió nueva querella entre ambos primos, porque los dos aspiraban al cetro imperial. Contaba Luis con la protección del arzobispo de Maguncia y su voto decidió el triunfo del de Baviera, ya que de los siete electores, tres emitieron su sufragio en favor de Federico III y cuatro por Luis.

No por ello dejó de hacerse coronar Federico III, efectuándose la ceremonia en Bonn, mientras que Luis recibía el cetro en Aquisgrán, pero como ni uno ni otro estaban dispuestos a ceder en su derecho, ya que uno de los que habían elegido a Luis había desertado de su puesto, quedando, por tanto, empatados, se entabló una guerra que duró varios años.

Las ciudades apoyaban a Luis y la nobleza a Federico, y al principio la lucha fue bastante favorable al último, eficazmente ayudado por su hermano Leopoldo. Ocho años transcurrieron así, pero finalmente, después de una enconada batalla en Mülhdorf, a orillas del Inn (junio de 1322), Federico III fue completamente derrotado y cayó, junto con 1.300 de sus caballeros, en poder del vencedor, encerrándole en el castillo de Trausnitz.

Después de tres años de prisión, durante los cuales Federico III fue tratado con todas las consideraciones, Luis, amenazado continuamente por la actitud de Leopoldo, por la defección del rey de Baviera y por la hostilidad del Papa y de Francia, devolvió la libertad a su primo, que se comprometió a renunciar a la corona de Alemania, a ayudar a Luis con todas sus fuerzas y a constituirse de nuevo prisionero en el caso de que Leopoldo no ratificara el tratado (1325).

Federico III, en efecto, no pudo convencer a su hermano, y aunque el papa le dispensó de su juramento, volvió prisionero a Múnich. Conmovido Luis de la nobleza y caballerosidad de su antiguo compañero, renovó con él su amistad y convinieron en gobernar juntos, con iguales prerrogativas y derechos.

Este acuerdo fue combatido por el papa y los electores, firmándose un nuevo tratado en Ulm (7-I-1326), en virtud del cual Federico III administraría Alemania con el título de rey de romanos, mientras que Luis iría a Italia para hacerse coronar emperador, pero la muerte de Leopoldo puso fin a estas complicaciones y Federico III se retiró a sus Estados de Austria, donde luchó con Otón, el más joven de sus hermanos, que reclamaba el reparto de la herencia paterna, acabando por retirarse al castillo de Gutenstein, donde murió a poco, siendo enterrado en el convento de Mauerbach, fundado por él, hasta que en 1783 fueron trasladados sus restos a la catedral de San Esteban, en Viena.

De su matrimonio con Isabel, hija del rey Jaime I de Aragón, tuvo varios hijos, ninguno de los cuales le sobrevivió. La caballeresca actitud de Federico III, al volver voluntariamente a su prisión, fue celebrada por Schiller en su hermoso poema Deutsche Treue y por Uhland en el drama Luis de Baviera.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 23 págs. 527-528.

Luis IV de Baviera1314-1346

Biografía

Emperador Luis IV.
Emperador Luis IV.

Emperador Sacro Imperio, 1328-1347. Dinastía Baviera. Hijo de Ludovico el Fuerte, de Baviera, n. en 1282 y m. en Furstenfeld en 11-X-1347. Fue educado en Viena con los hijos del duque Alberto de Austria, y tras una larga contienda con su hermano mayor Rodolfo, llegó con él a un acuerdo (1313), en virtud del cual ambos gobernarían en común, pero que el mayor tendría el derecho electoral. En una lucha con motivo de la tutela de los duques de la Baja Baviera venció Luis a Federico III de Austria, en 6-XI-1313, en Gammelsdorf.

A la muerte de Enrique VII, elegido rey por instigación del arzobispo de Maguncia, Pedro de Aspelt (1314) y coronado en Aquisgrán, obligó (1317) a su hermano Rodolfo a renunciar a su favor toda la herencia paterna, derrotó a su rival Federico el Hermoso (28-IX-1322) cerca de Mühldorf, y le hizo prisionero; pero Leopoldo, hermano de Federico, reanudó la lucha ayudado por el rey de Francia, Carlos IV, y por el papa Juan XXII, súbdito suyo.

Este prohibió a Luis llevar, sin la confirmación pontificia, el título de rey, rehusándose Luis a plegarse a ello, animado por la aquiescencia del pueblo alemán, fue desterrado y depuesto (1324). Ni aun la libertad de Federico (1325) puso fin a la contienda, sino que fue menester que muriese Leopoldo (1326) para que se hiciese la paz. Entregada a Federico de Austria la administración del reino, pasó a Italia, y recibió en sus sienes en Milán (1327) y en Roma (1328) la corona imperial que un seglar, Sciarra Colonna, le impuso.

Después, a causa de la expedición de Luis a Italia, la lucha con el Papa recrudeció, y en ella los frailes Menores, que eran muy influyentes favorecieron la causa de Luis. Este pronunció la deposición de Juan XXII y elevó a Nicolás V a la silla pontifical. Resultado de todo fue perder partidarios en Italia y captarse el desprecio de todos, a tal extremo, que en 1329 tuvo que regresar a Alemania como si huyese. Hizo humildes ofrecimientos al Papa para llegar a una reconciliación, la cual no tuvo efecto porque el obstinado Juan XXII reiteró con insistencia la deposición de Luis.

Sin embargo, la curia pontificia había perdido mucho de su prestigio, y desde los comienzos de la guerra franco-inglesa la situación iba siendo muy favorable al Imperio, y así, los príncipes electores reunidos en Rhena (16-VII-1338), declararon que no procedía la intervención pontificia, lo cual confirmó y apoyó la dieta de Fráncfort de agosto del mismo año y declaró injustos y arbitrarios el destierro y el entredicho.

Sin embargo, la actitud de Luis frente a la Santa Sede era vacilante; para él lo más importante era el acrecentamiento de sus posesiones particulares. Anexionado ya el Brandeburgo (1323), se posesionó de la Baja Baviera (1341), conquistó el Tirol (1342) y la Carintia, mientras casaba a su hijo Luis con Margarita Maultasch y adquiría en 1346, con su casamiento con Margarita de Holanda, los Países Bajos, la Zelanda, la Frisia y el Hennegau.

Sin embargo, este aumento de territorios provocó la envidia de los príncipes alemanes, los cuales, aprovechándose de la ocasión de la nueva excomunión que el Pontífice lanzara contra él, proclamaron rey a Carlos IV, asintiendo a esta elección el rey Juan de Bohemia y el duque Rodolfo de Sajonia, a pesar de los cual, la mayor parte de los Estados del Imperio permanecieron fieles a Luis, especialmente las ciudades, y él conservó la dignidad imperial hasta su muerte, ocurrida en una cacería en Furstenfeld, cerca de Múnich.

Fue sepultado en la Frauenhirche de dicha ciudad, en donde, en 1622, erigió un monumento Maxiliano I, además del que se levantó en 1905. El lugar en que murió ha quedado perpetuado por medio de un obelisco de mármol.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 págs. 603-604.

Carlos IV1346-1378

Biografía

Emperador Sacro Imperio, 1355-1378. Rey de Romanos, 1346/47 coronado en 1349. Rey de Bohemia como Carlos I, 1334-1349. Dinastía Luxemburgo. Nació en Praga 14-V-1316 y m. en la misma ciudad en 29-XI-1378, hijo primogénito del rey de Bohemia, Juan de Luxemburgo el Ciego. Se educó en París, donde permaneció desde los siete a los catorce años, llegando a ser uno de los príncipes más instruidos de la época, pues hablaba y escribía cinco idiomas.

Su nombre verdadero era Wenceslao, pero al recibir la confirmación lo cambió por el de Carlos. En 1331 su padre le confirió el virreinato de Italia, pero no pudiendo sostenerse contra la hostilidad de los hijos del país tuvo que retirarse en 1334, siendo nombrado en cambio margrave de Moravia y gobernador de Bohemia, cuya administración tenía muy descuidada su padre.

Carlos restableció la hacienda, restauró la autoridad real, harto relajada, redujo a la obediencia a los caballeros rebeldes y se acreditó de militar valiente en algunas expediciones contra los prusianos y los lituanos. Después de la expulsión del Tirol de su hermano Juan, gobernó dicho Estado en su nombre, lo que le enemistó con las casas de Luxemburgo y Witelbach que veían con malos ojos la entronización de Carlos, dando ello origen a largas guerras.

En abril de 1546 Clemente VI excomulgó al rey Luis de Baviera, invitando a los electores a elegir otro soberano. Carlos antiguo discípulo del papa, le hizo grandes promesas para obtener su apoyo y una Dieta que se reunió en Rense, convocada por el arzobispo de Maguncia, y a la cual asistieron cinco príncipes, entre ellos el rey de Bohemia, eligió a Carlos.

En Agosto del mismo año marchó con su padre a ayudar al rey de los franceses contra Inglaterra y fue herido en la batalla de Crécy, debiendo su salvación a la fuga, mientras que su padre, menos afortunado, pereció, sucediéndole en el trono de Bohemia.

Las ciudades bávaras continuaban adictas a Luis, por lo que Carlos tuvo que hacerse coronar en Roma, ya que Aquisgrán le había cerrado las puertas. Sus principales adversarios eran el arzobispo depuesto de Maguncia, el duque de Sajonia-Lauenburgo, el conde palatino y el margrave de Brandeburgo, que ofrecieron la corona imperial a Eduardo III de Inglaterra, pero este no quiso aceptar ante la promesa de Carlos de ayudarle a recoger la herencia del conde Guillermo de Holanda.

Aquéllos ofrecieron entonces la corona a Federico el Fuerte, margrave de Meissen, que tampoco aceptó. Más afortunados fueron con el conde Gunther de Schwarzburgo, pero Carlos le obligó a abdicar y por fin fue coronado en Aquisgrán.

Tranquilo ya por lo tocante a Alemania y con objeto de aumentar su autoridad, pensó en hacerse coronar en Milán y Roma, a cuyo efecto se dirigió a Italia donde, además de conseguir lo que se proponía, negoció la paz entre la Liga lombarda y los Visconti.

Al regresar a su país estuvo a punto de perecer víctima de un atentado (Pisa), y cuando hubo llegado a Alemania proclamó la célebre Bula de Oro (1356) que sancionaba las prácticas constitucionales del Imperio ampliando los privilegios de la nobleza, con gran perjuicio del papa que perdía toda su influencia en la elección del emperador.

En 1365 tuvo una entrevista con Urbano V en Aviñón y prometió al pontífice restablecerle en Roma, aprovechando la ocasión para apoderarse de Arlés. Por fin, en 1368 y accediendo a las súplicas de Urbano V, reunió 40.000 hombres contra los Visconti, pero negoció la paz con estos mediante una enorme suma que le ofrecieron, y Urbano, que le había precedido en Italia, tuvo que regresar a Aviñón.

Más que como emperador de Alemania, puede considerársele como rey de Bohemia, pues su gestión en el primero de dichos conceptos dejó bastante que desear, ya que siempre contó con la hostilidad de algún príncipe del Imperio.

Además las ciudades eran un obstáculo continuo para sus planes, así es que, con objeto de consolidar su poder, procuró disolver todas las Ligas que se habían formado en aquéllas substituyéndolas por un organismo que se llamó Unión de la Paz

Las luchas entre las ciudades suabias y la nobleza no le interesaron mucho al principio y dejó a unos y otros abandonados a sus propias fuerzas, pero después abrazó el partido de los nobles y trató de romper la alianza de las ciudades, lo que no pudo conseguir, por lo que abandonó la contienda negociando la paz de Nuremberg que suspendió la lucha.

El engrandecimiento de los dominios de su casa y la prosperidad de Bohemia fue su constante preocupación. Así le vemos ceder a su hermano Juan Enrique, el margraviato de Moravia, y a su hermano menor Wenceslao, el ducado de Luxemburgo (1354), sin perjuicio de celebrar muchos tratados con los soberanos vecinos, todos en beneficio del emperador, que también pudo engrandecer sus dominios por las herencias sucesivas de sus cuatro esposas.

Como rey de Bohemia merece los mayores elogios, pues llevó aquel Estado al más alto grado de prosperidad. Confirmó todos los derechos y privilegios del reino, elaboró un código Majestas Carolina, fundó la universidad de Praga, la primera alemana, que pronto fue célebre; embelleció la ciudad de Praga, fomentó la agricultura, la industria y el comercio; construyó puentes y caminos, llamó a numerosos obreros del extranjero y fue, en fin, un soberano celoso del bienestar de su país.

En 1377 hizo un viaje a Francia con objeto de tratar del restablecimiento de la Santa Sede en Roma y poco antes de morir pudo ver realizado este proyecto.

Al morir, su hijo Wenceslao heredó el Imperio, Bohemia, Silesia y la mayor parte de Lusacia; Juan el ducado de Gorlitz y la Nueva Marca, y Segismundo también fue emperador, el margraviato de Brandeburgo. Carlos dejó una autobiografía, Vita Caroli IV ab ipso conscripta, publicada en el tomo I de la colección Bahmer, Fontes rerum germanicarum.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 11 pág. 1001-1002.

Wenceslao de Luxemburgo1378-1400

Biografía

Wenceslao IV en la Biblia de Wenceslao, siglo XIV.
Wenceslao IV en la Biblia de Wenceslao, siglo XIV.

Emperador Sacro Imperio, 1377-1400. Rey de Bohemia, 1363-1419. Dinastía Luxemburgo. La decadencia de la autoridad central en Alemania se puso de relieve durante el gobierno de este soberano, hijo de Carlos IV de Luxemburgo, el monarca que otorgó la Bula de Oro y favoreció, a la vez, los intereses de los grandes príncipes del Reich y los suyos propios como dinasta de los extensos territorios del Imperio.

Wenceslao, hombre poco dotado para la ardua gestión de los negocios públicos, vivió en un momento de graves problemas. En el exterior, el planteamiento del Cisma de Occidente; en Alemania, el levantamiento de las ciudades para oponerse al poder creciente de los príncipes; en Bohemia, la iniciación del movimiento antigermánico; nacional y subversivo en lo religioso de los husitas. En estas condiciones, no es de extrañar que el gobierno de Wenceslao acabara con el más estrepitoso de los fracasos.

Hijo del emperador Carlos IV y de Ana de Schweidnitz, Wenceslao nació en Nuremberg el 26-II-1361, y aún niño fue coronado rey de Bohemia (Wenceslao VI) y margrave de Brandeburgo (1363 y 1373, respectivamente).

El 10-VI-1376, a la edad de 15 años, fue elegido rey de romanos en Frankfurt, y coronado el 6 de julio siguiente en Aquisgrán. Cuando su padre murió, el 29-XI-1378, Wenceslao tenía escasa talla para encargarse del gobierno.

Aunque en 1383 recibió el Luxemburgo de su tío Wenceslao, este hecho no acrecentó su autoridad en Alemania. En 1379 y 1380 no logró que el Reichstag, reunido en Frankfurt, se mostrara unánime en apreciar la legitimidad del papa de Roma en la cuestión del Cisma.

A ello se opusieron algunos nobles, mientras que la mayoría de las ciudades permanecían a la expectativa. Esta actitud fue precursora de la tormenta que había de descargar dentro de poco. Los caballeros y las ciudades esperaban alcanzar los mismos privilegios obtenidos por los príncipes de la Bula de Oro.

A partir de 1381 hubo un vasto movimiento federativo entra las ciudades y caballeros. El emperador y los grandes nobles decidieron prohibir las ligas urbanas; pero las ciudades no aceptaron las propuestas de Wenceslao en favor de la paz (1383).

Pese a la tregua de Heidelberg (1384) y la concordia de Mergentheim (1387), la guerra civil estalló en 1388.. Las ciudades fueron derrotadas y sometidas al poder de Wenceslao; pero los verdaderos triunfadores fueron los príncipes y grandes señores.

Impotente para dominar los acontecimientos en el Reich, Wenceslao no se preocupó desde 1389 de los asuntos alemanes. Vivió en Praga, su residencia favorita. Pero tampoco en Bohemia tuvo mayor fortuna. En 1394 los nobles checos se levantaron contra la autoridad real, capturaron a Wenceslao y le obligaron a renunciar a gran parte de sus prerrogativas.

Entre 1394 y 1400 cometió graves errores en su política exterior: la renuncia al apoyo de Bonifacio IX, el papa de Roma, y la concesión del título ducal de Milán a Juan Galeazzo Visconti. Tal llegó a ser la exasperación de los ánimos, que los electores eclesiásticos, federados en Boppard (1399), arrastraron consigo a Roberto del Palatinado, depusieron conjuntamente a Wenceslao y proclamaron emperador a aquel elector civil con el nombre de Roberto III (agosto de 1400).

Wenceslao no tomó medida alguna para defender sus derechos. Se limitó a ser rey de Bohemia, donde desde 1404 recobró gran parte de su autoridad. Los últimos años de su gobierno fueron perturbados por el movimiento husita, ante el cual Wenceslao no supo actuar con la debida energía. Después de la ejecución de Juan Huss, se produjo el levantamiento nacional checo, en cuyos primeros sucesos falleció Wenceslao (Praga, 16-VIII-1419).

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 157-58.

Roberto del Palatinado1400-1410

Biografía

Roberto con su esposa Isabel de Nuremberg.
Roberto con su esposa Isabel de Nuremberg.

Emperador Sacro Imperio (1401-1410), n. en Amberg el 5-V-1352 y m. en Landskron el 18-V-1410. Hijo y sucesor del elector palatino Roberto II, fue nombrado vicario del Imperio durante la cautividad de Wenceslao y elegido en su lugar cuando aquel fue depuesto.

La elección se celebró en Rheus el 21-VIII-1400 y tomaron parte en ella Maguncia, Colonia, Sajonia y el Palatinado, celebrándose la ceremonia de coronación en Colonia el 6-I-1401.

Quiso luego hacerse coronar por el Papa, y a su paso intentó reconquistar el Milanesado, pero Galeazzo Visconti lo derrotó en Brescia (21-X-1401), viéndose, además, abandonado por el duque de Austria. Su hijo había sido también vencido en Bohemia, y estos fracasos le hicieron perder toda su fuerza, hasta el punto de que los mismos que le habían elegido formaron contra él la Liga Marbach.

Fracasó igualmente cuando más tarde trató de disputar el Brabante y el Limburgo a los duques de Borgoña, y apenas si sus delegados fueron oídos en el Concilio de Pisa (1409). Poco después murió sin haber conseguido reconocer su autoridad.R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 51 págs. 972-973.

Segismundo I de Luxemburgo1410-1437

Biografía

Sigismund of Luxembourg por Pisanello
Segismundo I por Pisanello 1433

Emperador Sacro Imperio, 1433-1437. Margrave de Brandeburgo. Rey de Hungría. Dinastía Luxemburgo. Indudablemente, Segismundo es uno de los personajes más destacados de la historia europea en los decenios de transición del s. XIV al XV. Quzá este interés no se deba tanto a los dotes de su persona —aunque no fueran escasos— como a la multiplicidad de su intervención en los asuntos de Alemania, Hungría y Bohemia y en la grave crisis que dividía a la cristiandad en el Cisma de Occidente.

Careció de espíritu militar y de energía para imponerse por la fuerza; pero en cambio, su espíritu fue lo bastante hábil para sacar partido de las situaciones más apuradas y apaciguar los ánimos de aquella Europa tan soliviantada de 1400.

Hijo menor del emperador Carlos IV, había nacido el 15-II-1361, probablemente en Nuremberg. En 1378 heredó el margraviado de Brandenburgo, y en 1385, por su enlace con María, hija de Luis el Grande de Hungría, fue coronado rey de esta monarquía. Durante toda su vida no descuidó los asuntos de este reino, muy relacionados con la situación balcánica, comprometida por los brillantes éxitos de los turcos.

La victoria de Bayaceto en Nicópolis (1396) le indujo a propugnar una cruzada contra el Islam, propuesta que no fue factible a causa de la angustiosa crisis del Papado. Felizmente, la presencia de los mongoles en Asia menor apartó, de momento, el peligro turco de las fronteras húngaras.

Pese a la herencia de la Neumark, que recibió en 1402, no se preocupó de los asuntos del nordeste de Alemania, En 1388 había cedido la marca de Brandeburgo a Jost y Procopio de Moravia, y en 1402 vendió la Neumark a la Orden Teutónica. En cambio, mostró gran interés por los asuntos de Alemania, en los cuales había fracasado su hermano Wenceslao. A la muerte de Roberto del Palatinado, los electores, inducidos por sus respectivas inclinaciones en la cuestión del Cisma de Occidente, se dividieron en dos bandos.

Unos eligieron por emperador a Jost de Moravia; y otros, los menos, partidarios del papa Gregorio XII, se inclinaron por Segismundo (20-IX-1410). En aquellos días hubo, pues tres emperadores en Alemania: Wenceslao, Segismundo y Jost. La muerte de este resolvió la tricefalia del Imperio, ya que Wenceslao reconoció a Segismundo la efectividad de su poder en el Reich. La elección definitiva de Segismundo tuvo lugar el 21-VII-1411.

Pero en la cristiandad, después del fracaso del concilio de Pisa (1409), continuaba imperando la tricefalia pontificia; Juan XXIII, Gregorio XII y Benedicto XIII. Era preciso reducir aquella anarquía, y Segismundo, reputándose campeón de la fe, se propuso acabar con el gran Cisma. Se aprovechó de que Juan XXIII había reclamado su auxilio para defenderse de Ladislao de Nápoles, Segismundo obtuvo de este papa la convocatoria de un nuevo concilio en la ciudad imperial de Constanza.

Gracias a sus desvelos, el concilio (1414-1418) pudo llevar a término su misión. Aunque, pese a la intervención personal de Segismundo, no se pudo reducir la intransigencia de Benedicto XIII, el emperador obtuvo que Castilla, Aragón y Navarra le abandonaran a su suerte (Narbona, 1415). De esta manera, gracias a la deposición de Benedicto XIII y de Juan XXIII y a la renuncia de Gregorio XII, el concilio de Constanza pudo elegir papa único, Martín V.

El apoyo que Segismundo prestó a la obra de Constanza rebasó, incluso, sus propios intereses, ya que la condena a Jan Hus iba a suscitar la revuelta de Bohemia. A la muerte de Wenceslao (1419), la corona recayó en la cabeza de Segismundo; pero los nobles checos no le quisieron reconocer la sucesión. En Breslau (1420) Segismundo levantó la bandera de la primera cruzada husita, la cual enfrentó los alemanes, católicos, contra los checos, herejes, en una cruenta lucha racial y religiosa.

Esta expedición terminó con la derrota del ejército de Segismundo ante Praga por obra del general checo Ziska (julio de 1420). Una segunda cruzada, emprendida con éxitos iniciales en 1421, gracias al apoyo que prestó a Segismundo su yerno Alberto V de Austria, acabó también malamente, debido a las victorias de Ziska en Kuttenberg y Deutsch-Brod (1422). Fue preciso acudir al auxilio del Reich dieta de Nuremberg, 1422; pero la oposición de las ciudades y las ambiciones políticas de los electores hicieron escasa la participación de Alemania en la contienda.

La tercera cruzada husita (1427) demostró la incapacidad bélica de Alemania, pues el ejército cruzado se desintegró sin hallar resistencia de ninguna clase. Desde este momento, Segismundo recurrió a procedimientos diplomáticos: la alianza con Sajonia y Austria (Waitzen, 1425) y el acuerdo con el partido checo moderado o calixtino.

La derrota de los radicales taboritas en Böhmisch-Brod (1434), hizo posible la aceptación de las Compactata de Praga de 1433 en Iglau (1436), lo que procuró la paz entre Bohemia y la Iglesia católica y el reconocimiento de Segismundo por rey de Bohemia.

Hacía poco que este había recibido la corona de Italia en Milán (1431) y la Imperial en Roma (31 de mayo de 1433), de manos del pontífice Eugenio IV. Su muerte, acaecida en Znaim el 9-XII-1437, fue muy perjudicial para los intereses generales de Alemania y de la Iglesia. De un lado, hizo posible la ruptura entre el Papado y el concilio de Basilea, reunido en 1433. De otro, esterilizó sus tentativas para emprender la reforma del Reich, cuya extrema decrepitud se había puesto de manifiesto con motivo de las guerras husitas.

En 1415, Segismundo había propuesto una federación de todas las ciudades alemanas, de la que él hubiera sido jefe poderoso. La idea no fue viable y despertó el recelo de los príncipes. En Ulm (1425), Nuremberg (1431) y Basilea (1433) fracasaron otras tentativas del emperador ante la ceguera de los príncipes y las ciudades del Imperio. Pero, pese a este poco éxito, la ideología de Segismundo respecto a la necesidad de una reforma esencial de la construcción del Reich, fue imponiéndose poco a poco como algo urgente e imprescindible.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 158-59.