Carloman768-771

Biografía

Miniatura medieval de la coronación de Pipino el BreveMiniatura medieval de la coronación de Pipino el Breve —padre de Carlomán y Carlomagno— por parte del papa.

Rey de Francia, 768-771. Dinastía Carlovingia. Hijo de Pipino el Breve y hermano de Carlomagno, n. en 751 y m. en Samoussy (Laon) en 4-XII-771. Sucedió a su padre (768), junto con su referido hermano, y reino en Borgoña, Provenza, Septimania , Aquitania oriental, Alsacia y territorios del E. del Rhin.

Casó con Gerberga, hija de Desiderio, último rey de los lombardos, la cual, según parece, fue causa de las rencillas que estallaron entre ambos hermanos, con motivo de haberse negado Carlomán a prestar el auxilio que le pedía Carlomagno para sofocar una revolución que había estallado en la Aquitania occidental.

Muerto en 771 en el castillo de Samoussy, como queda dicho, su viuda e hijos se refugiaron primero en Baviera y después en la corte de Desiderio, mientras que la asamblea del pueblo franco, aclamaba a Carlomagno por su único rey, quien no tardó en atacar a Desiderio al que venció, apoderándose en Verona de su cuñada Gerberga y de sus sobrinos, que acabaron sus días en el claustro.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 11 pág. 999.

Carlomagno768-814

Biografía

CarlomagnoCarlomagno por Durero

Emperador Sacro Imperio, 800-814. Rey del reino franco, 768-814. Rey de Lombardía, 774-814. Dinastía Carlovingia. Singular y grande en la Historia es la figura de este rey de los francos, que en la Navidad del año 800 restauró el Imperio de Occidente en su persona.

En la Europa descompuesta por las invasiones de los pueblos germánicos y musulmanes, dispuesta a sufrir muy pronto nuevas acometidas en la segunda oleada bárbara de los húngaros y los normandos, Carlomagno supo crear el reducto de resistencia en el que se salvaguardaron las esencias de Occidente.

Reducto desde un triple punto de vista: de un lado territorial y político; de otro, religioso; por último, cultural. En la obra de Carlomagno —la unión de la realeza imperial con la Iglesia y el Pontificado— descansarán los mejores siglos del Medioevo.

La leyenda ha creado una representación mítica de Carlomagno. Los autores y artistas del Gótico lo vieron como un gran monarca germánico, alto, rubio, de facciones aguileñas, exaltadas en su vejez por una luenga barba blanca. La realidad es muy distinta. A juzgar por las versiones contemporáneas, Carlomagno, el emperador de la barba florida, fue hombre corpulento, pero de baja talla, rostro redondeado y grandes bigotes. De todas formas, su presencia imponía por la majestad, el equilibrio y la potencia de expresión.

Era descendiente de aquella línea de mayordomos de Palacio que, durante el lamentable gobierno de los reyes fainéants, supo mantener el principio de la unificación de los pueblos francos como premisa inexcusable para resistir los ataques de los musulmanes en el Sur y de los sajones en el Oeste. Su abuelo, Carlos Martel, había sido el salvador de Francia en los campos de Poitiers, y su padre, Pipino el Breve, había constituido la monarquía carolingia e iniciado la expansión franca hacia Italia y la aproximación con el Papado.

De tales antecesores, heredó Carlomagno (nacido el 2-IV-742) la bravura en el combate, la sagacidad política y la alta visión de los asuntos gubernamentales. A la muerte de Pipino el Breve, ocurrida el 24-IX-768, Carlos, el primogénito, heredó los dominios de su padre junto con su hermano Carlomán.

En la distribución de la herencia aquél recibió la Austrasia, la Neustria y la Aquitania occidental; pero muy pronto fue señor único de los francos a raíz de la muerte de su hermano, el 4-XII-771. Este hecho favorecía muchísimo la potencialidad del estado franco, pues lo libraba de todo peligro de disgregación interna, como amenazaban las ambiciones de Carlomán.

Por otra parte, había llegado el momento de las grandes decisiones entre los francos y los lombardos. Pese a la alianza que se había intentado establecer entre las dos familias reinantes, la tentativa de aproximación política había fracasado, En 771 Carlos había repudiado a su esposa, hija de Desiderio, rey de los lombardos, y este se había lanzado con sus ejércitos sobre Roma, vulnerando las estipulaciones convenidas con Pipino el Breve.

Pero Desiderio no contaba con la rapidez de decisiones del joven monarca de los francos, Carlos forzó los pasos de los Alpes (septiembre de 773), invadió la Lombardía, puso sitio a Pavía, conquistó Verona (774), ciudad que era reputada invulnerable, y por último se apoderó de Milán, la capital de los lombardos.

El 5-VI-774 Carlos se coronaba rey de Lombardía, mientras que Desiderio marchaba a terminar sus días en el monasterio de Corbie, en el Somma. Acto de enorme trascendencia, pues la anexión del Norte de Italia al Estado franco hacía realidad el título de patricio de los romanos que Carlos había heredado de su padre.

La conquista de Germania

Mientras desde la Lombardía el rey franco vigila y domina Italia, emprende por otra frontera una serie de campañas para garantizar los límites orientales del Imperio que va creando con su espada. En esta dirección Carlos —que desde ahora llamaremos Carlomagno— no olvida que la preocupación esencial de la monarquía franca ha sido la conquista de Germania. Sus predecesores han realizado ya grandes progresos; pero queda todavía en pie el enemigo esencial, los sajones.

Carlomagno se dispone a dominarlos, y lo logra en el transcurso de un período de treinta años, lapso de tiempo que revela la dificultad de una empresa que exigió, nada menos, que veinte campañas. Iniciadas las operaciones en 775, no terminaron hasta 804. Hubo momentos realmente difíciles para los carolingios; en 775 casi se renovó, en el Weser, la sorpresa de la selva de Teotoburgo; en 782 los sajones aniquilaron al pie de los montes Süntel al mejor ejército franco. Para acabar con aquella resistencia indómita fue preciso recurrir a grandes medios, incluso al terror y a la deportación.

En 782 Carlomagno decretó la matanza de Verden; en 785, Widuking, el jefe de los sajones de Westfalia, se convirtió al cristianismo, único modo de escapar de las manos del verdugo; en 799 se efectuaron deportaciones en masa para acabar con la resistencia del país de Wihmode... De esta manera Carlomagno conquistó Sajonia para Europa y la Iglesia, o sea, en definitiva, para la cultura europea.

Campañas contra ávaros y árabes

Poco antes, en 794, había obtenido la abdicación a su favor del ducado de Baviera, hecha por su duque Tasilón, quien en 787 había pretendido traicionar al rey de los francos conspirando con las terribles hordas de los ávaros de Hungría. Durante dos siglos los ávaros habían hecho temblar a los mejores soldados del Imperio de Oriente.

En 788 dieron muestras de nuevas veleidades ofensivas; pero los generales carolingios les hicieron morder el polvo y les rechazaron hacía el Danubio. Tres años más tarde el margrave Erico de Friul tomaba al asalto el ring o fortaleza del khaghán ávaro, y destruía para siempre su potencia militar. En 805 se convirtió al cristianismo y ofreció su vasallaje a Carlomagno.

Menos afortunada fue la actuación del soberano franco en su lucha contra el Islam en España. La eventual decadencia de Emirato omeya hacía tentadora la empresa. Carlomagno se dejó incitar por los requerimientos de los gobernadores musulmanes. En 778 franqueó los Pirineos en dirección a Zaragoza. Pero la ciudad resistió, y en la retirada su retaguardia fue destrozada por los vascones en Roncesvalles (15-VIII-778).

Pese a esta desgraciada tentativa, el gran rey no cejó hasta constituir una marca defensiva al Sur de los Pirineos. En colaboración con los hispanos refugiados en su territorio, las tropas francas conquistaron Gerona en 785 y Barcelona en 801. Diez años después se instalaban en Tortosa. Por aquella época, Pamplona había solicitado la protección del emperador (807). Carlomagno tenía ya las llaves de los Pirineos.

El poder y la autoridad logrados por Carlomagno hicieron revivir los sueños de restauración del Imperio mantenidos por los eruditos y religiosos de Occidente, entre los cuales el famoso Alcuíno. Momento propicio para transformarlos en realidad se presentó cuando, a fines de 799, acudió a Paderborn el papa León III, fugitivo de Roma, para reclamar el auxilio de Carlomagno contra la turbulenta aristocracia de la ciudad.

El monarca, se trasladó a Roma y restableció la autoridad del Pontífice. El 25-XII-800 era coronado solemnemente por León III en la basílica de San Pedro. El título imperial fue reconocido en 812 por el emperador Miguel de Bizancio después de un periodo de extraordinaria tensión política que llevó las armas victoriosas de Carlomagno a la conquista de Venecia e Istria (805 y 810).

Augusto, emperador y a la vez rey de los francos y de los lombardos. Pese a la profunda vitalidad de los fermentos germánicos en el seno del Imperio renovado, este no deja de ser una verdadera creación imperial, caracterizada por la unidad de mando, la coherencia de una administración uniforme y la unidad de fe y de cultura.

Esta experimentó un poderoso resurgir bajo la influencia personal de aquel gran soberano, que si se distinguió en las armas y la política, quiso también vincular su nombre al cultivo de las letras y de las artes Así puede hablarse con toda propiedad de un Renacimiento carolingio, último destello de cultura antigua antes de hundirse en los abismos de los siglos X y XI.

Carlomagno murió el 28 de enero de 814, víctima de un ataque de pleuresía, en aquel palacio de Aquisgrán en donde había celebrado sus más clamorosos triunfos.

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 103-104.

Ludovico Pío814-840

Biografía

Carlomagno corona a Ludovico Pío.Carlomagno corona a Ludovico Pío.

Emperador Sacro Imperio, 814-840. Rey de Aquitania, 781-814. Dinastía Carlovingia. Hijo de Carlomagno y de Hildegarda, nació en Chasseneuil en 778 y murió cerca de Ingelheim en 840. A los tres años fue coronado rey de Aquitania en Roma, en 813 fue asociado al Imperio, y al año siguiente sucedió a su padre.

Antes había tomado parte en muchas expediciones contra los sajones, los lombardos, los gascones y los árabes, pero no demostró afición a la guerra, a pesar de que era valiente y de un temperamento robusto, cuidando, durante su reinado en Aquitania, más de la reforma del clero y de los asuntos eclesiásticos, que de todo lo demás.

Al suceder a su padre, uno de sus primeros actos fue desterrar a sus hermanos ilegítimos y demás parientes, y después a los ministros del reinado anterior. Después concedió la amnistía a los sajones y frisones, a los que devolvió el uso de sus leyes, pudiendo entonces dedicarse a la administración de la Iglesia.

Algo más tarde pasó a Francia el papa Esteban IV y Luis I fue a recibirle a Reims, en cuya catedral recibió solemnemente la corona imperial (octubre de 816). Un año más tarde, a causa de un accidente en el cual el emperador estuvo a punto de perder la vida, Luis I arregló su sucesión, asociando al Imperio a su hijo Lotario I y dando a cada uno de sus otros dos hijos un reino: a Pepino la Aquitania, y a Luis la Baviera.

Durante este tiempo, Bernardo, rey de Italia, se sublevó y, vencido, fue condenado a muerte, pero Ludovico Pío le perdonó la vida, si bien le hizo sacar lo ojos, pena a la que no sobrevivió el desgraciado príncipe.

Luis atormentado por los remordimientos, hizo confesión de sus pecados (822) y llamó a dos de los ministros de su padre, Wala y Adelhardo, que no tardaron en ejercer toda su influencia en la corte.

Luis había casado en segundas nupcias con Judith, hija del conde Welfo de Baviera, de la que tuvo en 823 un hijo, el futuro Carlos el Calvo, que motivó un nuevo reparto del Imperio, al que se oponían los nobles, creándose por fin para él un nuevo reino, el de Alemania.

Wala, que se había retirado a un monasterio, se convirtió en el jefe de los descontentos y, con la complicidad de los hijos del emperador, Lotario y Pepino, consiguió sublevar toda la nobleza contra Bernardo, favorito del emperador, al que acusaban de adulterio con la emperatriz y de haber tramado un complot contra Ludovico.

Los conjurados pudieron apoderarse de Bernardo y de Judith, pero Bernardo consiguió huir a Barcelona y la emperatriz tomó el velo en el monasterio de Santa Radegunda de Poitiers, mientras que el emperador, encerrado en Compiègne, esperaba su destitución para hacerse monje, pero la división de sus enemigos le salvó y pudo recuperar la corona, pero no el prestigio imperial.

Lotario hubo de hacer acto de sumisión a su padre, volvió a Italia privado del Imperio y juró no volver a intentar nada sin la voluntad de su padre. Sin embargo, en la corte continuaron las intrigas, especialmente entre los hermanos, que conspiraban de continuo unos contra otros, y todos contra su padre.

Lotario consiguió el apoyo del papa Gregorio IV, y ambos se pusieron en camino para salir al encuentro del emperador, siendo poco después reforzados por Luis y Pepino; los dos ejércitos se encontraron en 24-VI-823, entre Basilea y Colmar, pero antes de entablar combate entraron en negociaciones; Luis se negó a abandonar a su esposa y a desposeer a Carlos, como se le exigía, pero cuando quiso dejar a la suerte de las armas lo que la diplomacia no había podido arreglar, se encontró con que su ejército lo había abandonado, y se vio obligado a tratar como inferior con sus hijos, que le encerraron en un monasterio, desterrando a Judith a Italia.

Lotario, que era el principal instigador de la rebelión, para dar más fuerza a la caída de su padre, hizo que fueses destituido por un sínodo, y luego lo llevó consigo a Soissons y Aquisgrán. Sin embargo, Luis y Pepino, bien fuese por arrepentimiento, o bien por odio a su hermano mayor, acabaron por unirse a su padre y fueron contra Lotario que, impotente para derrotarles, huyó a Provenza.

Ludovico Pío fue repuesto una segunda vez en el trono, pero se negó a perseguir a Lotario, contentándose con enviarle a Italia, pero aquél consiguió reunir un ejército y marchó contra su padre, que le derrotó y le obligó a volver nuevamente a Italia.

Luis I se hizo coronar otra vez y encontró ocasión para hacer un nuevo reparto del Imperio, también en provecho del hijo del su segundo matrimonio, Carlos, pero a pesar de ello Judith no estaba satisfecha y entró en negociaciones con Lotario y luego con Pepino.

Así continuó hasta el fin del reinado, tan pronto siendo víctima de las intrigas de sus hijos, como de las de su esposa, hasta que la muerte le sorprendió cuando se dirigía a una asamblea que había de celebrarse en Worms.

Luis I era hombre de buenas intenciones, justo y bueno, pero su falta de energía hizo que durante su reinado no hubiese un momento de paz, y al morir dejó sus Estados en la mayor anarquía. De su matrimonio con Irmengarda había tenido tres hijos: Lotario, Pepino y Luis, y de Judith, a Carlos el Calvo.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1988, tomo 31 págs. 615-616.

Carlos II el Calvo840-877

Biografía

Miniatura que representa a Carlos el Calvo, procedente del Salterio de Carlos el Calvo.Miniatura que representa a Carlos el Calvo, procedente del Salterio de Carlos el Calvo.

Emperador carolingio, 875-877. Rey de Francia Occidental, 840-877. Rey de Italia, 876-877. Dinastía Carlovingia. La obra de unificación imperial realizada por Carlomagno, mantenida con sensibles quebrantos por Ludovico Pío, se deshace durante el gobierno de sus nietos.

Las fuerzas ocultas bajo aquella imponente fachada trabajan para abrirse paso: las diferencias idiomáticas y raciales, las distinciones mentales y culturales, el mundo feudal atizado por el creciente peligro de las invasiones normandas, todo contribuye a preparar el nacimiento de la Europa nacional. Este hecho se registró durante el gobierno y bajo la influencia directa de Carlos el Calvo, instrumento, quizá inconsciente, del devenir histórico.

Ya el nacimiento del futuro emperador y rey de los francos occidentales determinó la crisis del sistema carolingio. Carlos era el cuarto hijo de Ludovico Pío, habido de su segunda mujer, Judit de Baviera. A poco de haber nacido, en 829, su padre violó el acta de sucesión otorgada en 817 para conferir a su benjamín un reino de Alemania con Alsacia, Recia y una parte de Borgoña.

Esta participación produjo el alzamiento de Lotario y la humillación de Ludovico en Compiègne (830). Pero vencida la revuelta, el emperador insistió en favorecer a Carlos. En 831 le confirmaba de nuevo en su reino alemán y en 832 añadía a esta parte la Aquitania, de la que despojaba a Pepino II.

Tantas complacencias acabaron en una segunda sublevación. Abandonado de todos, Ludovico Pío tuvo que fugarse, con su esposa Judit y su hijo Carlos, de su campo de Rothfeld (24-VI-833), para ir a suplicar benevolencia a sus tres hijos mayores. Por último, restablecido en su autoridad, sacrificó el Imperio en aras del amor a Carlos, a quien concedía, poco antes de morir, en 838, el reino de Francia occidental.

Esta liquidación del imperio carolingio se ratifica poco tiempo después de la muerte de Ludovico Pío (840). Aliado Carlos el Calvo (que solo tenía 17 años) con Luis el Germánico, derrotan a su hermano, el emperador Lotario, en el campo de batalla de Fontenoy (25-VI-841). Desde entonces la separación nacional está consumada. Así se revela en el famoso juramento de Estrasburgo de 14-II-842 —concertado entre Carlos y Luis— y se declara de modo solemne en el tratado de Verdún (agosto del mismo año).

En este acto nacen Francia, Alemania e Italia, y, asimismo, esta zona de litigios del Rin —la Lotaringia— tan duramente disputada a través de los siglos.

El Imperio carolingio ha muerto en Verdún. Pero la idea imperial sobrevive, quizá vinculada a un deseo de prepotencia y, en todo caso, a la intelectualidad eclesiástica. Mientras los tres reyes carolingios ambicionan los territorios de sus hermanos, pese a las declaraciones de confraternidad de Thionville (844), Mersen (847 y 851), Coblenza (848) y Attigny (851), la Iglesia trabaja para restablecer la unidad carolingia, en cuya misión destacan los nombres de los papas Nicolás I y Juan VIII.

La suerte parece ayudar sus nobles propósitos. En 855 muere Lotario I; entre 863 y 875 le siguen a la tumba sus tres hijos, a quienes había dado tres porciones de sus estados. Estas defunciones abren ancho campo a la ambición de Carlos el Calvo y Luis el Germánico. El primero ya había intentado apoderarse, en 863, del reino de Provenza, y en 869, de la herencia de Lotario II, la cual había debido repartirse con su hermanastro por el tratado de Mersen de 870.

Ahora bien, en 875, con un gesto de audacia, Carlos pasa a Italia y se hace coronar emperador el 25 de diciembre y rey de Italia el 31 de enero del siguiente año. ¿Se restaurará la unidad de la herencia carolingia? Tal parece presumible cuando sobreviene la muerte de Luis el Germánico, el 28-VIII-876.

Carlos marcha hacia la Francia oriental para reclamar sus derechos a aquella corona. Pero sufre una espantosa derrota en Andernach (8 de octubre). Carlos no había de sobrevivir un año a este desastre (murió al atravesar el monte Cenis el 6-X-877).

En el interior de su Estado, Carlos tuvo que sofocar varias revueltas en la Aquitania y luchar contra los bretones y los normandos. Ante los primeros sufrió las derrotas de Ballon (845) y Juvardiel (851). En cuanto a los segundos, invadieron el norte de las Galias y atacaron repetidamente los valles del Sena y del Loira, causando terribles estragos. Estas conmociones preparaban el trágico hundimiento de la autoridad real después del reinado de Carlos el Calvo..

R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, pág. 105.

Luis II el Tartamudo877-879

Biografía

Luis II, el Tartamudo.Luis II, el Tartamudo también conocido como el Tartaja

Rey de Francia Occidental, (877-879. Dinastía Carlovingia. El Tartamudo, hijo mayor de Carlos el Calvo y de Ermentrudis, n. en 1-XI-846 y m. en Compiègne en 10-IV-879. Se había sublevado contra su padre, que consiguió reducirle a la obediencia, y en 867 fue coronado rey de Aquitania. A la muerte de Carlos el Calvo (877), le sucedió en el trono de Francia, siendo coronado en Compiégne por el arzobispo Hinemar en 8-XII-877.

El corto reinado de Luis II marca una etapa en la disolución del Imperio carolingio. Con la Hacienda completamente desorganizada y unos dominios casi ilusorios, hubo de combatir contra una facción que se negaba a reconocerle y, para vencerla, necesitó el concurso de Boson, duque de Viena, y de Hugo, conde de Auvernia, que guardó para sí la Gotia; además, sus numerosas distribuciones de beneficios contribuyeron a restringir el dominio real si asegurarle la lealtad de los señores.

El papa Juan VIII le ofreció la corona imperial a cambio de que le auxiliase contra los partidarios de Carlomán, rey de Baviera, que le habían arrojado de Roma, y cuando Luis II se disponía a emprender la expedición, cayó enfermo y hubo de regresar a Compiègne, donde murió.

En 862 había casado con Ansgarda, hermana del conde de Borgoña, que le dio dos hijos, Luis III y Carlomán, y de la que su padre le obligó más tarde a separarse, contrayendo entonces segundas nupcias con Adelaida. De este matrimonio, ya muerto Luis, nació Carlos el Simple.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 págs. 616-617.

Luis III879-882

Biografía

Luis III y Carloman.Luis III y Carloman

Rey de Francia Occidental (879-882. Dinastía Carlovingia. Hijo de Luis II y de Ansgarda, n. en 863 y m. en Saint-Denis en 5-VIII-882. A la muerte de su padre compartió el trono con su hermano Carlomán III, si bien con la protesta de un poderoso partido a la cabeza del cual se hallaban el abad Gozlin de Saint-Denis y el conde Conrado, que no reconocían a Luis y a Carlomán como hijos legítimos de Luis II y querían dar el poder a Luis el Germánico.

Gracias a la intervención del duque Boson, ambos hermanos fueron coronados por Ansegise, arzobispo de Sens, en la abadía de Ferrières a principios del 880, correspondiendo a Luis la Neustria y a Carlomán la Burgondia y la Aquitania. Al mismo tiempo concluyeron una alianza con Luis el Germánico contra Boson, que se había proclamado rey de Provenza y de Borgoña, y contra Hugo, hijo de Lotario II, que reclamaba la Lorena.

Después de una entrevista con Carlos el Gordo, ambos príncipes marcharon contra los normandos, luego contra Hugo y por fin contra Boson, al que derrotaron. Después de dos años de reinado murió sin sucesión, y su territorio pasó a Carlos el Gordo como tutor de Carlos el Simple, que solo contaba cinco años. Su victoria sobre los normandos en Saulcourt (Enero de 881) es celebrada en el Ludwigslied (Poema de Luis).

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 pág. 617.

Carlomán III879-884

Biografía

Correy de Francia Occidental y después Rey de Francia Occidental, 879-884. Dinastía Carlovingia. Murió atravesado por una flecha en una cacería de jabalíes. Era hijo de Luis II el Tartamudo y de Ansgarda, al que sucedió (879), junto con su hermano Luis III; en un principio ambos lucharon con dificultades debidas a que algunos magnates pusieron en duda su legitimidad, que no obstante fue proclamada por la Asamblea de la nobleza.

Lucharon contra los normandos a los que vencieron y contra el rey Luis de Sajonia, también con fortuna. Hasta el mes de marzo de 880 no se dividieron los Estados de su padre, tocándole Borgoña, Aquitania, el marquesado de Tolosa y Septimania. Siempre unidos ambos hermanos, guerrearon contra Bosón, rey de Provenza, hasta que murió Luis III sin sucesión y heredó sus Estados, quedando como único soberano.

Hizo entonces la paz con Bosón, casando con una de sus hijas y compró la retirada de los normandos. No habiendo dejado hijos, le sucedió Carlos el Gordo.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 11 pág. 999.

Odón o Eudo887-898

Biografía

Rey de Francia, 887-898. Dinastía Robertina. Conde de París, hijo de Roberto el Valeroso. En el año 886 defendió bizarramente la ciudad de París contra los normandos, siendo elegido rey por los grandes del Imperio franco occidental en Compiègne (887), al ser depuesto Carlos III el Gordo; pero halló gran oposición de la parte de los normandos, hasta que por fin, Fulco, arzobispo de Reims, coronó rey al carolingio Carlos III (893), al cual Eudes cedió por contrato en 897, el territorio entre el Sena y el Mosa. Murió el 1 de enero de 898 en la Fère.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 39 págs. 715-716.

Carlos III el Simple898-923

Biografía

Charles III, por Georges Rouget.Charles III, por Georges Rouget.

Rey de Francia, 898-923. Dinastía Carlovingia. Hijo póstumo de Luis II el Tartamudo y de Adelaida, n. en 17-IX-879 y m. en 7-Z-929. Muertos sus hermanos Luis III y Carlomán, cuando él solo contaba cinco años, los nobles del reino ofrecieron la corona al emperador de Alemania Carlos III el Gordo, primo de Luis el Tartamudo, pero fue destituido poco tiempo después, elevándose entonces al trono Eudes, conde de París.

Los partidarios del legítimo rey, entre los que se distinguía Foulques le coronó en Reims (28-I-893), aprovechando una ausencia de Eudes, que, al saberlo, se apresuró a volver, y obligó a Carlos a refugiarse en Germania. Sin embargo, vencido después por el joven rey, tuvo que cederle la Francia septentrional. Al año siguiente murió Eudes, y con ello Carlos recobró el resto del reino.

Con ocasión de una revuelta de los nobles de Lorena, quejosos contra Zuentiboldo, su rey, Carlos, llamado por aquellos, invadió el país con un numeroso ejército; pero no solo fracasó, sino que, mientras llevaba a cabo la expedición, los normandos penetraron en Francia, y devastaron sus más ricas comarcas. Carlos hubo de tratar con ellos y cedió a su jefe, Rollón, una parte de la Neustria, dándole además la mano de su hija Gisela.

Muerto Zuentiboldo por sus adversarios, fue proclamado rey (900) Luis el Niño, hijo del emperador de Alemania Arnulfo, a pesar de que Carlos estaba de buenas relaciones con los nobles. En 911 falleció Luis y entonces Carlos consiguió proclamarse rey de Lorena, pero poco después, los señores franceses, descontentos del favor que gozaban los lorenenses cerca del rey, se sublevaron contra él y aun pudieron apoderarse de su persona, recobrando la libertad, gracias a la intervención del arzobispo de Reims.

Apenas extinguido este movimiento, estalló en Lorena otra sublevación, fomentada por el conde Gisleberto y por Enrique, rey de Germania. Pudo reducir de momento a Gisleberto y aun concluyó con el de Germania un tratado de paz, pero apenas firmado, Gisleberto se levantó de nuevo (921). No había transcurrido aún un año, cuando los señores franceses, que se creían postergados, se aliaron contra el rey al que obligaron a refugiarse en Lorena, haciendo entonces coronar a Roberto, duque de Francia y hermano de Eudes.

Roberto se dirigió entonces a Lorena para conferenciar con el rey de Germania, pero la aproximación del carolingio le hizo retroceder, y atacado por él en Soissons, fue derrotado y pereció a sus manos. Un hijo de Roberto, Hugo el Grande, quiso reivindicar los pretendidos derechos de su padre y persiguió a Carlos hasta las orillas del Meuse, siendo coronado, no Hugo, sino un cuñado suyo llamado Raúl, hijo del duque de Borgoña.

No obstante, casi toda Francia le permanecía fiel, y Carlos, para reconquistar lo demás, se alió con el conde de Vermandois, Herberto, pero este, faltando alevosamente a sus tratos, le hizo prisionero en una emboscada y le encerró primero en el castillos de Thierry y después en el de Peronne, donde acabó sus días.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 11 págs. 1049-1050.

Roberto I el Fuerte922-923

Biografía

Rey de Francia, 922-923. Dinastía Robertina. Nació en fecha incierta, que algunos historiadores colocan en el año 865, y m. en 15-VI-923. Era hijo II de Roberto el Fuerte y hermano del rey Eudo el Valeroso. En 888 recibió el gobierno de la Borgoña Inferior o Cispirana, y poco después sucedió a su hermano en la dignidad de duque o de margrave, que consistía en el mando militar de las tropas de los emperadores carolingios existentes entre el Sena y el Loira.

A la muerte de su hermano Eudo (898) reconoció la autoridad de Carlos el Simple, que le confirmó el título y los poderes de duque de los francos; a su servicio dirigió muchas expediciones contra los normandos en la región del Loire, derrotándolos en diversas ocasiones. Roberto I parece haber vivido en buenas relaciones con Carlos el Simple hasta el 920, en que se colocó al frente de los señores y del clero de Francia para protestar de las demasías de Haganon, favorito del rey.

El conde de Vermandois, que era su cuñado, el arzobispo de Reims y todos los vasallos de la señoría eclesiástica de Reims se pusieron al lado de Roberto I, siendo este el momento culminante de la lucha entre carolingios y los capetos. En 922 estalló la guerra y el carolingio se retiró al principio a Lorena, de donde volvió para invadir el territorio de Reims; pero Roberto I y su aliado Raúl de Borgoña, le obligaron a retirarse.

El 29-VI-922, con el apoyo de los principales prelados y señores, se hizo coronar rey en Reims y luego concedió a su hijo Hugo el Grande la dignidad de conde de París. A principios del siguiente año consiguió la alianza del emperador de Alemania Enrique el Pajarero, con el cual celebró una entrevista a orillas del Ruhr, y hasta medados de 923 no ocurrió ningún hecho de importancia.

El 15 de junio, atacado en un campamento de Soissons por Carlos el Simple, se libró una sangrienta batalla, en la cual perecieron 20.000 de los 30.000 combatientes que figuraban en ambos bandos, muriendo también Roberto I.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 51 pág. 974.

Raúl I o Rodolfo923-936

Biografía

Raúl de Borgoña.Raúl de Borgoña.

Rey de Francia, 923-936. Duque de Borgoña. Murió en Auxerre en 936. Fue hijo y sucesor del duque Ricardo, y al contraer matrimonio con Emma, hija del duque de Francia, Roberto, se reconciliaron los duques de Borgoña con los duques de Francia. Después de la batalla de Soissons, en la que pereció Roberto (922), después de haber dado consagrado rey en Reims, el duque de Francia, Hugo el Grande, hijo de Roberto, influyó para que a Rodolfo le fuese entregada la corona, lo que se realizó en 923.

Entonces el título de rey era puramente honorario, pues imperando el más absorbente feudalismo, el monarca no tenía autoridad alguna. Su reinado, pues, fue, poco importante, habiéndose limitado el nuevo rey a intentar someter, aunque vanamente, a los grandes vasallos que pugnaban por hacerse independientes.

También luchó contra los normandos, que habían obtenido anteriormente importantes triunfos, y a fin de reducirlos, formó Rodolfo una coalición con sus vasallos más poderosos, y logró de este modo algunas ventajas; pero la traición del duque de Francia, que había entrado en tratos con Rollón, jefe de los normandos, fue fatal para Rodolfo, pues, sorprendido este por sus enemigos cerca de Arras, quedó herido gravemente y su ejército dispersado, teniendo que pagar el monarca un tributo para conseguir la paz.

No habiendo dejado hijos, tuvo por heredero en el ducado de Borgoña a su hermano Hugo el Negro, conde de Besançon. Su cuñado Hugo el Grande duque de Francia, que hubiera podido ceñirse la corona, prefirió que pasase esta al hijo de Carlos el Simple, Luis IV de Ultramar, quien fue consagrado rey en Laon el 19-VI-936.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 51 pág. 1232.

Luis IV de Ultramar936-954

Biografía

Rey de Francia, 936-954. Dinastía Carlovingia. Llamado de Ultramar porque su madre le hizo educar en Inglaterra. Era hijo de Carlos el Simple y de Etgiva y, por lo tanto, sobrino de Luis III, n. en 921 y m. en Reims en 954. A la muerte del rey Raúl (936), algunos señores quisieron elevarle al trono y le hicieron regresar a Francia, siendo coronado en Laon en 19-XII-936 por Guillermo, arzobispo de Sens, y luego en Reims por el arzobispo Artand.

Los principios de su reinado se señalaron por el descontento de algunos señores que formaron una Liga capitaneada por Hugo el Grande, duque de los francos, y por las invasiones de los húngaros y de los normandos. Mientras tanto los loreneses se habían rebelado contra su soberano Otón I y algunos de ellos tenían la idea de proclamar en su lugar a Luis IV, quien para asegurar sus derechos sobre el país, casó con Gerberga, hermana de Otón.

Durante una de sus ausencias, la liga de los señores había aumentado en poder y se lanzó abiertamente al campo, logrando apoderarse de Reims; en 941 Hugo el Grande y Herberto de Vermandois vencieron en Laon a Luis IV, quien se vio obligado a refugiarse en los Estados de Carlos Constantino, y después de arduas negociaciones, consiguió someter a los rebeldes y volver a sus Estados.

A la muerte del duque Guillermo I intentó apoderarse de Normandía, pero acudió en su auxilio el rey de Dinamarca, y Luis fue hecho prisionero en una emboscada, y si bien los normandos le volvieron poco después la libertad, fue para caer en manos de Hugo el Grande, que le dejó libre a cambio de la capital de sus Estados, Laon, y de la ciudad de Reims.

Luis entonces formó una alianza con Otón I, Conrado, rey de Provenza, y Arnoldo, conde de Flandes, recuperando Laon, Reims, Amiens y San Quintín, si bien fracasaron ante Senlis y Ruán.

Después de una ligera tregua continuó la guerra sin éxitos definitivos por parte de ninguno de los contendientes, hasta que en 950 se firmó la paz. Al año siguiente realizó una expedición a Borgoña y consiguió que Carlos Constantino y el conde Letaldo reconociesen su soberanía, y más tarde los húngaros invadieron por dos veces el territorio de Luis, quien al dirigirse de Laon a Reims, se cayó del caballo que montaba, muriendo poco después.

De su matrimonio con Gerberga tuvo cinco hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron: Lotario, que le sucedió, y Carlos que fue duque de la Baja Lorena.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 pág. 617-618.

Lotario II954-986

Biografía

Rey de Francia, 954-986. Dinastía Carlovingia. Nació en Laon en 941 y m- en 986. Era hijo de Luis IV, llamado de Ultramar, y de Gerberga, hija de Enrique I de Alemania. En 952 entró a gobernar con su padre, y a la muerte de este, en 954 fue reconocido como único rey por Hugo el Grande, a quien debió conceder como recompensa a dicho reconocimiento la Aquitania y la Borgoña, y tuvo, además, que prestarle su auxilio en el sitio de Poitiers.

En 965 se casó con Emma, hijastra del emperador Otón, y después de la muerte de Otón I se aprovechó de los disturbios de Lorena para sorprender en 978 a Otón II en Aquisgrán. Logró este escapar y se vengó de las devastaciones llevadas a cabo por Lotario invadiendo y asolando las tierras del enemigo hasta las puertas de París a últimos de otoño de 978.

Trató Lotario de afianzar a su hijo Luis en Aquitania, pero no lo pudo conseguir, y el tratado de Margut, celebrado por el emperador Otón, acabó por restarle el poco prestigio de que aún gozaba. Pudo, no obstante, apoderarse después de bastantes territorios de la Alta Lorena, y hubiera podido recuperar probablemente toda la Lorena a no haberle sorprendido la muerte. Le sucedió Luis V en el trono de Francia.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 pág. 297.

Luis V el Holgazán986-987

Biografía

Rey de Francia, 986-987. Dinastía Carlovingia. Nació hacia 967 y m. en 21 de mayo de 987. Era hijo de Lotario de de Emma. Cuando contaba doce años fue asociado por su padre al trono, y en 971 casó con Adelaida, viuda de Esteban, conde de Gevaudan, quien poco después se fugó del hogar doméstico y se refugió en Provenza, casando con Guillermo I, conde de Arles.

A la muerte de Lotario, ocurrida en marzo de 986, le sucedió, pero el verdadero rey fue Hugo Capeto, y la corte se convirtió en un centro de intrigas, lo que dio como resultado que Luis se enemistase con su madre.

Uno de sus primeros actos fue ir contra el arzobispo Adalberon y sitiarle en la ciudad de Reims, pero el prelado aplacó fácilmente la cólera del rey prometiéndole que iría a Compiègne a justificarse, pero murió en el momento de la apertura de la asamblea que debía juzgarle a consecuencia de un accidente de caza, aunque otros dicen que envenenado por su madre o por su esposa.

Fue el último soberano francés de la dinastía carolingia, y le sucedió Hugo Capeto.

R.B.: VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 31 pág. 618.