Sigerico

Biografía

Rey visigodo, 415-415. Sigerico pertenecía a un linaje de gran nobleza, el de los Rosomones, que junto a loa Amalos y los Baltos y algún otro había ostentado la realeza entre los pueblos godos antes de su entrada en el Imperio romano.

A mediados del siglo IV los Rosomones formaban parte del reino godo greutungo del famoso Ermanerico († 375), del linaje de los Amalos. La epopeya teutona posterior explicaría la trágica muerte de Ermanerico, en batalla contra los hunos, como el resultado de una venganza de sangre faida que enfrentaba al Amalo con los Rosomones.

Una generación posterior otro famoso Rosomón y hermano de Sigerico, Saro, protagonizó una fuerte rivalidad y enfrentamiento con Alarico († 410) y Ataulfo († 415). Calificado de rey de los godos, desde muy pronto, Saro se puso al servicio del Imperio, llegando a ser promocionado a general en jefe del Ejército imperial en las Galias, y aspirar a sustituir a Estilicón († 408) como generalísimo de los Ejércitos de Occidente. La rivalidad de Saro con Ataulfo es calificada en las fuentes de auténtica faida.

En 412 Ataulfo capturó y asesinó a Saro cuando marchaba a unirse al usurpador imperial Jovino († 413). Aunque es bastante probable que Ataulfo fuera un balto por la sangre, y no solo porque una hermana suya fuera la esposa de Alarico, también lo es que mantenía fuertes lazos con los godos greutungos huidos en Panonia, y por lo tanto con el linaje de los amalos.

En agosto o septiembre de 415 Ataulfo caía asesinado en Barcelona, víctima de la venganza de un antiguo miembro del séquito armado Gegolfe de un rey godo que Ataulfo había matado, que bien pudo ser Saro. Y lo cierto es que ante la inesperada desaparición de Ataulfo logró ser reconocido rey por su Ejército este Sigerico, hermano de Saro, en lugar de algún otro miembro, agnado o cognado, del linaje Balto. Significativamente las primeras decisiones de Sigerico como rey denotan también el origen de su promoción en una venganza de sangre.

Tras matar cruelmente a los jóvenes hijos de Ataulfo, al cuidado del obispo godo arriano Sigisaro, tal vez pariente suyo, Sigerico humilló públicamente a la viuda de Ataulfo, la princesa Gala Placidia, hermana del emperador Honorio, obligándola a marchar a pie junto a su caballo durante más de quince kilómetros.

Por todo ello es lógico que se produjera una reacción violenta por parte de los miembros del ejército godo vinculados a los baltos y a los amalos. A los siete días de su promoción real Sigerico era asesinado, y en su lugar Walia era constituido rey, posiblemente un amalo casado con una princesa balta. Eso mismo ocurría en Barcelona o en sus proximidades.R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. XLVI, págs. 788-789.

Walia

Biografía

Rey visigodo, 415-418. También Valia. Rey de los visigodos (415-418). Sucedió a Sigerico (415), quien pudo reinar únicamente siete días antes de que una conjura de una facción visigoda rival, partidaria de la cooperación o el acercamiento de la monarquía visigoda a Roma, lo asesinara.

En este sentido, elegido rey Walia, su primera acción fue poner en libertad a Gala Placidia, hermana del emperadorHonorio (384-423) y viuda del rey visigodo Ataulfo (410-415), a quien Sigerico había dado muerte, al igual que a los hijos de ambos. Siguiendo la voluntad de sus antecesores, Walia intentó de nuevo pasar con su pueblo a África, con la intención de abastecerse del grano que necesitaban para no depender de Roma.

No obstante, el fracaso de este propósito le abocó a concluir un primer tratado con Honorio, quien se comprometía a donarle 600.000 medidas de trigo a cambio de que entablara combate con los godos de la Península: vándalos asdingos y silingos, alanos y suevos. Así, en los dos años siguientes consiguió aniquilar o expulsar de la Península a los silingos de la Bética y los alanos instalados en la Lusitania.

Cuando se aprestaba a dirigir sus tropas al NO. peninsular, tierras donde se habían asentado suevos y asdingos, fue llamado a la Galia por el general Constancio, con quien renovaría el antiguo pacto de foedus (418) que dio paso, de iure, a la creación del reino visigodo de Tolosa.

En virtud de ese foedus, concluido según la base tradicional de la hospitalitas, los visigodos recibirían dos terceras partes de las tierras (en realidad, concentradas en los numerosos y amplios latifundios de la zona) en la región del Mediodía francés, que comprendía las siete ciudades (Burdeos, Agen, Saintes, Poitiers, Algulema, Périgueux y Toulouse) que, en adelante, darían nombre, prescindiendo de su primera localización geográfica, al dominio visigodo en la Galia: la Septimania.

Al mismo tiempo, Walia reiteró la capitalidad en la última de esta lista, Tolosa, lo que dará nombre así mismo al reino visigodo de la Galia. A cambio, los visigodos se comprometían a gobernar esas tierras en nombre del Imperio y a protegerlas de las incursiones de otros pueblos germanos.

También aceptaron disgregar sus fuerzas para proteger la frontera del Rhin, reducir a los germanos que todavía quedaban en la Península (vándalos asdingos y suevos en NO. peninsular) y hacer frente a las recurrentes revueltas bagaudas tan propias de la región donde se asentaron. A la muerte de Walia, ese mismo año, le sucedió en el trono Teodorico I (418-451), nieto a la sazón de Alarico I (395-410).R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXII pág. 10920.

Teodorico I

Biografía

Rey visigodo, 418-451. Baldingo, con parentesco no definido con Walia y con Alarico I, es elegido rey por los visigodos, se conquista el afecto y la obediencia de su pueblo por espacio de 32 años. Todavía es un jefe militar que carece de autoridad legal sobre los galorromanos, pero es durante su gobierno cuando su jefatura toma con más precisión el carácter de una monarquía territorial.

Luchó en la Bética en 421, contra los vándalos asdingos en virtud de foedus o pacto con Roma, pero su concepto de las obligaciones como federado de Roma era tan amplio que le consintió abandonar a las tropas romanas de Castino, originando con su defección la derrota de los imperiales en esta batalla.

El reino de Tolosa tendió a expansionarse hacia el Mediterráneo, mientras que la presión de los francos los empujaba hacia la península Ibérica. A la muerte del emperadorHonorio, Teodorico rompe el pacto e intenta capitalizar la guerra civil entre Valentiniano III y el pretendiente usurpador Juan. Valentiniano III era hijo de Constancio III y de Gala Placidia, esta, viuda de Ataulfo, hija de Teodosio y hermana de Honorio.

Durante la minoridad de su hijo, Placidia fue regente del emperador de Occidente por Constantinopla e influenció su reinado. Esto permitió a los visigodos intervenir una vez más en los asuntos de Roma y obtener mediante la devolución de sus conquistas, el dominio independiente del territorio que ocupaban entonces en las Galias. Teodorico invadió la Narbonense, sitió Arlés, pero fue derrotado por el general romano Aecio.

La campaña terminó con una transacción mediante la cual Roma reconoció la independencia de Teodorico a cambio de la renuncia a la conquista de la Narbonense en 426. En 435 nuevamente asedió Narbona, pero, a su vez, posteriormente Teodorico fue sitiado por el general Litorio en Tolosa. La expedición culminó con el retorno al statu quo anterior, merced a la indecisa batalla de Tolosa (439).

Después se alió con suevos y vándalos, en detrimento de Roma; desposó a una hija suya con Hunerico, hijo del fiero y cruel Genserico, rey de los vándalos. Este sospechó que su nuera trataba de envenenar a su marido. La desorejó y la envió a su padre. En 449 casó a otra de las hijas con el suevo Requiario, a quien ayudo en la conquista de Lérida y Zaragoza, invasión, que tenía como último objetivo el frenar las sublevaciones de los bagaudas, hombres de la Tarraconense, afligidos por cuantiosos impuestos.

Un pueblo oriental, los hunos, de raza uraloaltaica, se desplazó hacia el oeste al mando del caudillo Rua, consiguiendo trato de federado de los imperios de Oriente y Occidente. Su sobrino y sucesor Atila, fue aumentando sus exigencias contra el débil Valentiniano III, hasta llegar a pedir al emperador la mitad de sus provincias y la mano de su hermana.

La negativa fue el motivo de la invasión de las Galias por un ejército enorme. Los hunos se unieron a ostrogodos y gépidos; el general Aecio, en situación desesperada pide ayuda a Teodorico I, el cual acepta y combate con sus godos al lado del ejército galorromano, no como auxiliar del imperio, sino como jefe de un pueblo aliado.

La gran batalla de Chalons se verificó cerca de Troyes, en el Campus Mauriacus, en julio de 451, y decidió la suerte de Europa. Los cronistas españoles llaman a esta batalla de los Campos Catalaúnicos. Atila tuvo que retirarse con una pérdida de 160.000 hombres. Teodorico muere en la batalla victima de un dardo disparado por el ostrogodo Andagis. En el mismo campo de batalla fue proclamado rey-caudillo su hijo Turismundo con grandes ceremonias descritas por Jordanes.R.B.: BRADLEY, Enrique, Historia de los Godos, Ed. El Progreso Editorial, 1890).

Turismundo

Biografía

Rey visigodo, 451-453. Hijo y sucesor de Teodorico I. Participó con su padre en la batalla de Campus Cataláunicos (llanos de Troyes, Francia 20-VI-451), en la que una coalición de visigodos, francos burgundios y romanos bajo el mando del general Aecio se enfrentó victoriosamente a los hunos de Atila. No obstante, en el transcurso de la batalla Teodorico I encontró la muerte (en el llamado Campus Mauriacus), por lo que al finalizar el combate, Turismundo fue proclamado rey de los visigodos.

Sin embargo, su nombramiento no fue aceptado de manera unánime entre los nobles visigodos, algunos de los cuales apoyaban al hermano de Turismundo, de nombre también Teodorico, por lo que se desencadenó una querella sucesoria.

Durante su corto reinado, Turismundo se propuso aumentar los límites del reino visigodo de Tolosa interviniendo en la Septimania, en detrimento de la provincias que estaban bajo control romano. Con el propósito de controlar el litoral mediterráneo, sometió la ciudad de Arlés (Provenza) a un asedio infructuoso (453).

Tras haber restablecido la autoridad romana en gran parte de la Galia meridional, el general Aecio recibió del Imperio la misión de eliminar a Turismundo, aunque fue su hermano Teodorico quien orquestó el asesinato (453). Proclamado rey de los visigodos, Teodorico II (453-466) emprendió con éxito la expansión del reino de Tolosa por la Narbonense.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI pág. 10396.

Teodorico II

Biografía

Rey visigodo, 453-466. La monarquía visigoda de Tolosa, federada al Imperio romano de Occidente, halló en la persona de Teodorico un motivo de sólido afianzamiento en el sur de la Galia y en la Península Hispánica.

Bajo su gobierno, caracterizado por la amistad a Roma y las tendencias expansivas, los visigodos se convirtieron en el poder más fuerte en las provincias occidentales del Imperio, preparando el terreno a la tentativa imperial que debía consumarse bajo Eurico. Teodorico era hijo del rey Teodoredo, el caudillo que murió en la batalla dada a los hunos en los Campos Mauriacos (451).

En aquella ocasión fue proclamado rey el hermano mayor, Turismundo, el cual practicó una política notoriamente anti romana y nacionalista. Probablemente a fines de 453, Turismundo murió estrangulado por Teodorico y Federico —otro hermano—, quienes le habían combatido bien por su tiranía o por su oposición a Roma.

Este acto —habitual en aquellas sucesiones— daba el poder a un hombre tan enérgico y guerrero como sus predecesores, pero al mismo tiempo de cierta cultura que debía a su maestro Avito. Entre la aproximación a Roma y la expansión del reino visigodo —tendencias firmes y contradictorias en el espíritu de Teodorico—, los mismos hechos históricos facilitaron la resolución de la aparente disyuntiva.

En 453 0 454 Teodorico renovó el pacto federal con el Imperio, lo que muy pronto le obligó a combatir contra los bagaudas que se hallaban en la Tarraconense. Por aquellos mismos años intervino en la sucesión a la corona imperial de Valentiniano III, reconociendo como emperador a Petronio Máximo (455), y a la muerte de este, a su entrañable amigo Avito (9-VII-455). Pero tampoco el nuevo emperador duró en el cargo, ya que fue depuesto por el ejército de Italia, al mando del suevo Recimero, quien exaltó a Mayoriano (456).

Este hecho quebrantó la fidelidad de Teodorico a Roma y le incitó a aprovechar para sí las conquistas efectuadas en España sobre los suevos y las que obtendría en el futuro en la Galia al amparo de aquellas anómalas circunstancias. La primera expedición de Teodorico a España fue como federado romano. El ejército visigodo cruzó los Pirineos en el verano de 456, y el 5 de octubre del mismo año derrotó al rey suevo Requiario en la llanura del Páramo, cerca de Astorga y a orillas del Órbigo.

Poco después Teodorico asaltaba Braga y se apoderaba de la persona del rey suevo. Pero fracasaron sus propósitos de anexionarse aquellos territorios. Cuando verificaba una incursión por Lusitania, hallándose en Mérida recibió la noticia de la muerte de Avito. Regresó a las Galias y corrió en apoyo de los galorromanos que resistían a las tropas de Mayoriano.

El triunfo de este el Lyón y el fracaso del sitio de Arlés por Teodorico (primavera de 459), aseguraron el reconocimiento de Mayoriano. El rey visigodo pactó con el emperador en 459 e incluso permitió que este pasase a España para intentar ir al África del Norte, donde los vándalos estaban apropiándose de aquellas provincias.

Mientras tanto, sus generales mantenían a raya a los suevos de Agiulfo y Maldra y procuraban establecer su dominio en la Bética Una serie de golpes afortunados permitieron a Teodorico la considerable ampliación de sus dominios en la Galia. Aprovechando las luchas para la corona imperial y las constantes revueltas de los condes y de los gobernadores provinciales, los visigodos se adueñaron de la Novem populania y de la parte de la Narbonense I.

En 462 cayó en su poder Narbona. En cambio, al año siguiente, las tropas de Federico, el hermano del rey visigodo, fueron derrotadas en las cernías de Orleáns , lo que impidió la expansión del reino más allá del Loira. En España, el reino suevo volvió a cobrar fuerza bajo Remismundo, quien mantuvo la lucha contra Teodorico desde 461. En este periodo el rey visigodo se presenta como defensor de la causa de los hispano romanos. En 466 moría asesinado por su hermano Eurico.R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 93-94.

Alarico II

Biografía

Rey visigodo, 484-507. Arriano. Alarico era hijo de su antecesor en el reino godo, Eurico. Por lo que pertenecía al prestigioso linaje de los Baltos, protagonista de la etnogénesis visigoda mediante la monarquía militar de Alarico I († 410). Probablemente su madre fue la reina Ragnahilda, una princesa de sangre real según Sidonio Apolinar.

Se ha pensado con escaso fundamento, que Ragnahilda pudiera pertenecer al linaje real de los suevos hispanos, y con mejor que fuera hija del rey burgundio Chilperico, al que unía una estrecha unidad, y hasta una relación de parentesco, con los Baltos de Tolosa.

Una tercera hipótesis sería convertirla en hermana del rey franco Ragnachario († 508) de Cambrai, víctima y a la vez pariente del gran Clodoveo († 511), sobre la base de la constante aliteración en r- de los nombres conocidos de esta familia. Alarico es el único hijo conocido del rey Eurico, y si no hubiera sido el único legítimo o el mayor lo cierto es que su sucesión real se produjo sin dificultad el 28-XII-484, cuando aquél murió en Arlés.

Heredero del reino visigodo en el momento de su mayor esplendor y extensión territorial el reinado de Alarico II trató de conservar los límites del dominio godo en las Galias y consolidar y extender su hegemonía en la Península Ibérica, en la que era reciente la ocupación militar goda independiente del Imperio romano, producto de la descomposición final de este en la provincias más occidentales tras la muerte de emperador Antemio († 472).

Alarico II ha sido víctima de una historiografía muy negativa como consecuencia de su derrota y muerte en Vouillé, que significó el fin del reino godo en Tolosa. Sin embargo, no parece que su política se apartara mucho de la de su padre y antecesor, alabada por esta misma historiografía.

Objetivo principal de su acción de gobierno sería el fortalecimiento del poder regio, buscando el apoyo y la alianza de la aristocracia provincial galo e hispano romana. En especial trató de mostrarse legítimo heredero del Imperio Romano, pero ya sin ningún tipo de dependencia más o menos nominal.

En este sentido hay que Ley romana de los visigodos o Breviario de Alarico, con un carácter de exclusividad para las causas de las que se tratara en el mismo. Y un mismo sentido habría tenido su política religiosa, con la que Alarico buscó un acuerdo estable con la jerarquía católica, superando la época de conflictos de tiempos de Eurico, y tratando de constituir con esta una iglesia coincidente geográficamente y en objetivos políticos con el reino godo.

Primer concilio de la Iglesia católica

En este contexto debe entenderse el que se pueda llamar primer concilio de la Iglesia católica del reino godo, reunido en Agde en septiembre de 506, bajo la presidencia del prestigioso Cesáreo de Arlés, convertido en leal colaborador del poder godo, que debiera haberse completado con un segundo a celebrar en la Península Ibérica. Esta segunda reunión conciliar no llegó a celebrarse. Pues unos meses antes, en la primavera de 507, Alarico fracasó estrepitosamente al tratar de detener la ofensiva franca de Clodoveo en Vouillé.

A esta situación no se había llegado de improviso. La derrota y muerte del romano Siagrio en 486 en Soisson pusieron frente a frente al reino godo y al emergente poder de un reino franco en vías de unificación bajo el merovingio Clodoveo.

Tan solo el fracaso franco en la guerra civil burgundia supuso un freno a su peligrosa progresión hacia el sur. En vano Alarico II trató de contrapesar la situación con una alianza con los burgundios y con el poderoso Teodorico el Grande. A este último fin Alarico contraería matrimonio poco después del 501 con la jovencísima Tiudigoto, hija de Teodorico († 526).

Lo que de momento condujo a una esperanza de acuerdo pacífico con la famosa entrevista entre Alarico II y Clodoveo en Amboise, en una isla sobre el Loira. Pero desgraciadamente el primer y único fruto del enlace Baltos-Amalos nacería no mucho antes del trágico fin de Alarico.

El nombre que se puso al pequeño, Amalarico, denotaba el deseo desesperado del balto de buscar la ayuda de su poderoso suegro Amalo, aunque ello significara un reconocimiento humillante de la inferioridad de su linaje. Todo habría sido en vano. Cuando en el 507 inició la que sería ofensiva definitiva pudo contar también con la alianza suicida del rey burgundio Gondobaldo († 516).

Mientras Teodorico el Grande se veía imposibilitado en acudir en socorro de su yerno ante un ataque naval bizantino, sin duda combinado con el merovingio. La derrota de Vouillé fue total, el ejército real godo sufrió graves pérdidas y se perdió parte del tesoro real, hasta el rey murió en la batalla.

Alarico II dejaba además a la nobleza goda dividida entre los partidarios del pequeño Amalarico († 531), con el riesgo cierto de la hegemonía de su abuelo Teodorico el Grande y los de Gesaleico († 511), un bastardo. Con la muerte de Alarico terminaba el brillante reino godo de Tolosa, creado por la estirpe de los Baltos.

R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol II págs. 161-162.

Batalla de Vouillé, 507

Batalla que tuvo lugar en 507 al Noroeste de Poitiers (Francia) y durante la que el rey católico de los francos, Clodoveo (481-511), derrotó al arriano Alarico II (484-507), rey de los visigodos, lo que provocó la desaparición del reino visigodo de las Galias.

Tras la conversión al cristianismo de Gondobaldo, rey de los burgundios -también borgoñones-, Alarico II quedó como único soberano arriano de las Galias e intentó pactar una convivencia pacífica con Clodoveo. Después de una breve tregua, el soberano franco, ansioso de unir el territorio galo bajo la misma religión, dirigió una ofensiva, apoyada por las huestes burgundias, hacia la llanura de Vouillé, donde el rey visigodo encontró la muerte durante el combate.

Batalla entre Clodoveo y los visigodos, 1325-1335. Nationale bibliotheek van Nederland.
Batalla entre Clodoveo y los visigodos, 1325-1335. Nationale bibliotheek van Nederland.

Los francos, apoyados por los borgoñones -acaso por los bizantinos- cruzan el Loira y derrotan absolutamente a los visigodos en la batalla de Vouillé en el año 507. Alarico fue vencido y muerto; seguidamente Clodoveo tomo Burdeos, ocupó Gascuña y entró en Tolosa sin lucha, en 508. Esta victoria dejó el campo libre para que las tropas francas por el Norte y las burgundias por el Este ocuparan el reino visigodo de Tolosa, que rápidamente se disgregó.

El imperio visigodo, que antes de Vouillé comprendía la mitad de la Galia (Aquitania, Languedoc y el Oeste de Provenza, se redujo, pese a la intervención de Teodorico I el Grande (474-526), rey de los ostrogodos, a una pequeña franja de la costa mediterránea, que se extendía desde Cataluña hasta las cercanías de Nîmes, en la Septimania (territorio de las siete ciudades de Narbona, Carcasona, Lodeve, Nimes, Magalona, Beziers y Agde. Más tarde, los visigodos se extendieron por la Península Ibérica, donde fijaron el centro de su reino.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXII págs. 10917-10918.

Gesaleico

Biografía

Rey visigodo, 507-510. Gesaleico era hijo del rey Alarico II († 507), de modo que por línea paterna pertenecía a uno de los más nobles y prestigiosos linajes godos, el de los Baltos, protagonista de la etnogénesis visigoda y de la fundación del reino godo de Tolosa.

Sin embargo, su madre era una concubina al decir del posterior Isidoro de Sevilla, que deduce también de ello el carácter inferior vilissimus de su linaje. Sin embargo, parece razonable pensar que tales expresiones no sean sino muestras de la incapacidad de los eclesiásticos de la época de comprender la verdadera naturaleza del Friedlehe germánico.

Si al igual que en el caso de las concubinas romanas no era infrecuente que estas esposas de segundo rango fuesen de status social inferior, incluso servil, se diferenciaban de aquellas en tener una consideración social mucho más elevada, pudiendo alcanzar la posición de auténticas consortes, y sus hijos estar plenamente habilitados para recibir la herencia de sus padres, incluso hasta la sucesión real, en igualdad de derechos que sus hermanastros legítimos.

Y tal fue el caso de Gesaleico. Muerto Alarico II en la desastrosa batalla de Vouillé, a principios del verano de 507, el ejército y los nobles godos perseguidos reconocieron por Rey a Gesaleico, marginando a Amalarico, hijo de Alarico II y de Tiudigoto, hija de Teodorico el Grande, que debía contar con muy pocos años de edad.

Las circunstancias extremas, con peligro de desaparición del reino y la etnia visigodos, exigían alguno de la estirpe Balta con demostradas capacidades militares. Y Gesaleico demostró que las tenía, aunque el resultado final sería trágico para él.

Perdido una parte del tesoro real visigodo y la capital, Tolosa, ocupada por los francos, al igual que la Auvernia, Gesaleico con los restos del ejército y tesoro real trató de impedir el avance del burgundio Gundobado († 516) por Provenza, pero sería derrotado, no pudiendo así impedir la toma de Narbona, quedando tan solo en poder godo las plazas fuertes de Carcasona y Arlés, además de los dominios periféricos hispánicos.

Sería entonces, cuando temiendo por sus intereses itálicos, Teodorico el Amalo († 526) se decidiera a intervenir militarmente, pretextando defender los derechos de su nieto Amalarico.

La acción ostrogoda, bajo el mando de Ibbas salvó la Septimania y la Provenza godas, pero supuso considerar a Gesaleico usurpador. Este había huido a la Península Ibérica, tratando de hacerse fuerte en Barcelona. Con el vital tesoro real, que estaba en Carcasona, y el Balto-Amalo en manos ostrogodas, Gesaleico trató desesperadamente de aliarse con los francos y burgundios, a cambio posiblemente de ceder todos los antiguos dominios godos en la Galias.

Una cesión que necesariamente tuvo que enemistarle con los sectores de la nobleza visigoda más vinculada a la corte de Alarico, como sería el conde Goerico, que Gesaleico asesinó en Barcelona.

Las guerra contra los ostrogodos resultó casi inevitable. En 510 el general ostrogodo Ibbas derrotaba en España a Gesaleico que, falto de apoyos en la nobleza visigoda, tuvo que huir a África. Sin encontrar apoyo alguno en la corte vándala, el animoso Gesaleico regresó de incógnito al sur galo, donde trató de reclutar una tropa con antiguos soldados godos dispersos, y posiblemente con alguna ayuda económica merovingia o burgundia.

Pero derrotado de nuevo por Ibbas, Gesaleico se vio nuevamente obligado a huir, en busca de refugio entre los burgundios. En ese trance, sus perseguidores ostrogodos lo hicieron prisionero cuando de disponía a atravesar el río Durance, ejecutándole de inmediato.R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2011, Vol. XXII, págs. 725-726.

Teodorico el Grande

Biografía

Rey visigodo, 510-526. En los anales de las invasiones y del establecimiento de los pueblos germánicos en el Imperio romano, pródigos en nombres de caudillos de fortuna, ningún soberano alcanza un valor tan personal, y al mismo tiempo tan paradójico, como el de Teodorico, jefe de los ostrogodos y conquistador de Italia.

Otros reyes bárbaros, (visigodos, francos, burgundios, suevos, vándalos, etc.) actuaron como simples conquistadores, y establecieron un régimen de casta entre la población propia y la dominada. En cambio, Teodorico no desconoció la obra de Roma, e incluso pretendió amoldarse a las directrices políticas, legislativas y culturales recibidas del Bajo imperio.

En consecuencia, su reinado destaca con vivos destellos entre los contemporáneos, como continuador del mundo imperial. Esta actitud le indujo a adoptar una política muchas veces contradictoria y nunca del completo agrado de los ostrogodos o de los italo romanos. Sus vacilaciones determinaron, en definitiva, el rápido hundimiento de su obra.

Nació en 454, hijo de Teodemiro, uno de los tres hermanos de la estirpe de los Amalos que gobernaban entonces a los ostrogodos. En aquella época estos se hallaban establecidos en el norte de Panonia, como federados del Imperio. En 462 fue llevado a Constantinopla en calidad de rehén para garantizar la ejecución de un tratado. En la corte imperial aprendió a conocer las costumbres y la cultura romanas, aunque se mantuvo alejado de su cultura, pues nunca llegó a escribir ni aprendió el latín.

A los dieciocho años regresó entre los suyos; derrotó al rey de los sármatas, enemigo de Bizancio, pero retuvo en su poder Belgrado, que aquel príncipe había conquistado. Elegido rey a la muerte de su padre, en 474, condujo a los godos a la Mesia inferior, cuya ocupación les había sido concedida por el Imperio. Inmediatamente intervino en los asuntos públicos de Bizancio.

Apoyó la entronización del emperador Zenón (477), y cuando este se opuso a sus exigencias, lanzó sus huestes contra Macedonia, Telia y Tracia.

En 487 amenazó la capital del Imperio, pese al título de cónsul que le había sido concedido en 484. Para librarse de tan temido huésped, Zenón dio su conformidad a los proyectos alimentados por Teodorico de pasar a Italia para someter a Odoacro y libertar el Imperio de Occidente.

De este modo se inició la paradoja en el reinado de Teodorico, pues la invasión ostrogoda la acaudilló como magister militum y patricio romano, es decir, con autorización oficial del emperador de Oriente.

La conquista de Italia ofreció ciertas dificultades. Aunque el ejército de Odoacro fue derrotado el 28-VIII-489 en el Isonzo, y un año más tarde en el Adda, el caudillo ostrogodo necesitó tres años más para poner término a la resistencia de Odoacro en Rávena. La ciudad se rindió el 5-III-494, y una semana más tarde Odoacro fue acuchillado a traición. Poco después los ostrogodos le conferían el título de rex y él se hizo llamar dominus.

En 497 el emperador reconoció su nuevo título, aunque subordinándolo a su jerarquía suprema.

Otra paradoja histórica: el flamante rey de los godos y de los romanos aspiró realmente a su dominio general sobre los pueblos germánicos. En 504 anexionó a su territorio las provincias bizantinas del Save hasta Sírmium, lo que motivó una guerra de larga duración.

En 509, después de la derrota del visigodo Alarico II en Vouillé (507), impidió la conquista de Provenza por los francos, se adueñó de este territorio y estableció un auténtico protectorado sobre el reino visigodo en España, del que asumió el gobierno en 511.

Por otra parte, como mantuvo relaciones de familia, mediante enlaces matrimoniales, con todos los reyes bárbaros de Occidente, Teodorico pudo creerse restaurador de la unidad imperial. Pero este sueño era engañoso, ya que en 515 ni en la misma Italia podía considerar asegurada su dinastía.

Su arrianismo feroz le separó de Bizancio (523) y de los intelectuales italianos, entre los cuales Boecio. Su reinado acabó con una serie de crímenes de Estado: la ejecución de Boecio y el martirio del papa Juan I (526), al que había enviado a Constantinopla para obtener del emperador la revocación de ciertas órdenes contra el arrianismo.

En el mismo año, 30-VIII-526, moría el rey Teodorico, el hombre incomprensible que acabada de favorecer la restauración de la romanidad en sus monumentos arquitectónicos, en su obra cultural (Boecio y Casiodoro), en su legislación e incluso en la organización política, social y administrativa del estado ostrogodo.R.B.: VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 94-95.

Amalarico

Biografía

Rey visigodo, 526-531. Amalarico unía en su venas sangre de los dos linajes godos más nobles y gloriosos a decir del historiador ostrogodo Jordanes. Su padre era el rey tolosano Alarico II († 507), que pertenecía a la estirpe de los Baltos, como su famoso antepasado Alarico I († 410), creador de la etnogénesis —especifidad identitaria— visigoda. Su madre era Tiudigoto, hija de Teodorico († 526), del linaje greutungo de los Amalos y fundador del reino ostrogodo de Italia.

Tiudigoto, hija del primer matrimonio de Teodorico el Amalo, había nacido en Mesia, no mucho antes de 488. Su matrimonio con el balto Alarico II se produjo poco después de 501. Momento en que el rey visigodo se encontraba amenazado directamente por el expansionismo del merovingio Clodoveo, y consideró oportuno sellar una alianza matrimonial con el poderoso y triunfante Teodorico.

Una alianza que se realizó no sin el reconocimiento por Alarico II de su inferioridad frente al Amalo, con una renuncia a cualquier aspiración sobre toda la gens gothica. Lo que se plasmó en el nombre dado al primer fruto de esa unión: Amalarico. Pues tomar un nombre propio del acervo onomástico del linaje materno en lugar del paterno significaba la adopción por aquel linaje, Versippung, con un explícito reconocimiento de su superioridad.

La inesperada muerte de Alarico II en la batalla de Vouillé a comienzos del verano de 507 supuso el final del reino Godo-Balto de Tolosa. La manifiesta incapacidad de Gesaleico, hijo y sucesor de Alarico II, para detener el avance y la conquista franca y burgundia, dio la oportunidad en 508 a Teodorico el Amalo de intervenir militarmente, salvando para el imperio godo la Provenza y la Septimania, algo también exigido para evitar cualquier futuro ataque franco-burgundio sobre sus dominios itálicos.

La intervención militar de Teodorico el Amalo se debió más para legitimar su reconocido carácter de cabeza de toda la nación goda que en defensa de su jovencísimo nieto Amalarico. Pues lo cierto es que en los años sucesivos, hasta su muerte el 30-VIII-526, Teodorico fue oficialmente Rey de todos los godos.

Y si es cierto que el gobierno que quedaba del antiguo reino visigodo de Tolosa, fundamentalmente en la Península Ibérica, se desarrolló preservando su identidad, también lo es que estaba previsto que el Amalo visigodo Eutarico, casado con Amalasvinta, hija de Teodorico, reinara como soberano de los dos pueblos godos ya unificados.

La prematura muerte de Eutarico (519) desbarató ese plan, y la misma nobleza militar ostrogoda asentada en territorios del antiguo reino visigodo, optaron decididamente por la continuidad independiente de un reino visigodo tras la muerte del gran Teodorico. De esta forma a la muerte de su abuelo, Amalarico, cuando su edad frisaba los veinte años, pasó a ser reconocido como rey (526).

Sin embargo el grado de autonomía del nuevo soberano no debía de ser muy grande. Pues en tiempos de Teodorico el Amalo había ejercido el poder el futuro rey Teudis (531-548). Este miembro de la aristocracia militar visigoda, posiblemente un Amalo, había sido tutor del joven Amalarico y había casado con una riquísima dama hispano romana.

No extraña así que el primer objetivo de Amalarico rey fuera sacudirse esa tutela. En ese contexto debe entenderse en nombramiento de un tal Esteban, seguramente un importante hispano romano, para la prefectura de las Españas, un cargo creado en tiempos de Teodorico, y sobre todo su política para con los merovingios.

Amalarico cedió Provenza a su hermano, el rey de Italia, el ostrogodo Atalarico, a cambio de la restitución del tesoro real visigodo. Para contrarrestar el engrandecimiento de los ostrogodos cisalpinos el nuevo rey buscó alianza con Clodoveo, rey de los francos. Amalarico se propuso consolidar su dominio en la Septimania.

Para ello se estableció en Narbona y trató de servirse de su matrimonio, concertado hacía tiempo, con la merovingia Clotilde, hija del gran Clodoveo († 511) y de santa Clotilde, católica ferviente. Sin embargo las cosas sucedieron al revés. La muerte de Teodorico y la debilidad de Amalarico habían incitado a Hildeberto I († 558) a apoderarse de la Septimania goda.

Es posible que la ofensiva franca se basara en una propaganda religiosa buscando las simpatías de la población galorromana católica frente al reino godo arriano, que pudo fundamentarse en una pésima relación entre Amalarico y su esposa merovingia y católica.

Amalarico la permitió el libre ejercicio de su religión; más quebrantó esta promesa, obligando a su esposa a convertirse al arrianismo, primero con halagos para rendir su conciencia y luego con maltratos físicos, que la reina sufrió mucho tiempo con paciencia; más al final avisó de ellos a su familia, enviando a su hermano un pañuelo empapado en sangre de sus heridas —aunque la verdad es que no hay prueba alguna de persecución de Amalarico contra la iglesia católica.—

Ante ello, y tratando de desquitarse de la derrota sufrida en la Auvernia a manos de su hermano Teodorico († 533), Quildeberto I, con un ejército, invadió Septimania en 531, derrotando al ejército godo mandado imprudentemente por el propio Amalarico.

El rey godo logró huir por mar a Barcelona con parte del tesoro real. Perseguido de cerca por los francos, y a lo que parece falto del apoyo de Teudis, es posible que Amalarico pensase marchar por mar a Italia. Pero antes de lograr embarcar, a finales de 531, Amalarico fue detenido y muerto en el foro barcelonés por un soldado franco de nombre Bessón, posiblemente con el beneplácito de Hildeberto I y la pasividad del mismo ejército godo.R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol IV, págs. 20-21.

Teudiselo

Biografía

Rey visigodo, 548-549. También Theudisclo, Teudisclo o Teudigiselo. Rey visigodo (548-549), muerto en Sevilla en 549. Sucesor de Teudis (531-548), era, como él, de origen ostrogodo. General del ejército visigodo bajo el reinado de su predecesor, destacó en su enfrentamiento victorioso, en 541, contra los francos, que atacaron la Tarraconenese descendiendo por el valle del Ebro. Teudiselo fue elegido rey de los godos en junio de 548 con el apoyo de la nobleza visigoda que había sido partidaria de Teudis.

Su breve reinado estuvo marcado por una inestabilidad creciente que el monarca no fue capaz de controlar; en este sentido intentó reforzar sin éxito el dominio visigodo de la Bética y la autoridad real sobre la aristocracia.

Víctima de un asesinato orquestado por magnates conjurados durante un banquete en su palacio en Sevilla, San Isidoro lo acusó de seguir una conducta libidinosa y justificó su muerte como castigo por los actos de adulterio con hijas de nobles de la corte. Sucedido por el visigodo Agila (549-555), su muerte marcó el final del llamado —intermedio ostrogodo.—R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI pág. 10185.

Agila

Biografía

Rey visigodo, 549-555. Agila sucedió en la realeza goda a Teudiselo en los últimos días de diciembre del 549. Desgraciadamente nada se sabe de sus orígenes familiares, ni siquiera resulta factible una hipótesis verosímil a partir del análisis onomástico, como en el caso de otros reyes godos. Elegido rey por las ciudades del Norte no fue reconocido por las de Mediodía y las arbitrariedades de su gobierno llegaron a disgustar a los mismos que lo apoyaban.

Tuvo gran anhelo en lograr la unidad, pero con el error de querer imponerla con el signo arriano, con lo cual se enfrentó con los obispos, con la aristocracia y con el pueblo hispano romano, que contaban con el apoyo del poderoso imperio católico de Bizancio en un momento expansionista, y con el reino suevo de Galicia, convertido al catolicismo.

En la Bética, en el Mediodía de la Península Ibérica se añoraba el Imperio cuyas conquistas llegaban hasta Ceuta; ciudades y vastas comarcas de la región vivían en un estado de virtual independencia, con respecto a la autoridad visigoda. A los pocos meses de su promoción Agila tuvo que enfrentarse a la rebelión en la antigua colonia Patricia —Córdoba.—

Aunque tradicionalmente se ha interpretado este conflicto en términos de oposición a la dominación goda, lo cierto es que existen decisivos testimonios epigráficos del establecimiento de nobles godos en las tierras cordobesas desde antes del 507, de tal forma que en la rebelión e intento autonomista de Córdoba sería posible ver la confluencia de los intereses entra la poderosa aristocracia municipal hispano romana y la nobleza visigoda allí asentada frente a la continuidad de la prepotencia Amalo-ostrogoda.

En todo caso lo seguro es que el ataque de Agila a Córdoba se saldó con una sonora derrota. En la lucha murió el mismo hijo del rey y todo el tesoro real con las insignias propias de la realeza visigoda, cayó en poder del enemigo. Esto último suponía la imposibilidad de reclutar nuevas tropas en un futuro inmediato. Además la derrota se interpretó en términos religiosos por la profanación del gran santuario cordobés, el sepulcro de San Acisclo, situado extramuros de la ciudad.

La derrota cordobesa supuso también para Agila la pérdida del rico valle bético, teniendo que marchar a refugiarse a la más segura Mérida, territorio donde estarían enraizados nobles godos más seguramente vinculados a su persona y causa, algunos de ellos tal vez pertenecientes al linaje Amalo, como sería el caso de la familia del posterior rey Witerico (603-610). Y lo cierto es que al poco en Sevilla se proclamó rey Atanagildo, miembro de una nobilísima familia goda, muy posiblemente perteneciente al linaje de los Baltos.

¿Representaba la usurpación de Atanagildo la respuesta de la vieja nobleza visigoda a los últimos tiempos de prepotencia Amala y ostrogoda? No es posible dar una respuesta segura. Aunque favorece el sí la alianza del usurpador con los bizantinos que se encontraban inmersos en una lucha a muerte en Italia con unos reyes ostrogodos vinculados familiarmente al rey Teudis († 548) y, por tanto, a esa aristocracia guerrera ostrogoda dominante en España.

Esa alianza fue el resultado de que Atanagildo se sentía aislado en la Bética y en el terreno militar claramente inferior a su oponente; lo que concuerda muy bien con la idea de la prepotencia ostrogoda en el ejército godo en la Península desde el desastre de Vouillé (507).

Justiniano no perdió la nueva ocasión de sacar provecho de las disputas intestinas de un reino germánico occidental, como había hecho antes en el caso de los vándalos y los ostrogodos. El ejército expedicionario imperial, llegado a la Península a finales de la primavera de 552 impidió la derrota de Atanagildo, a pesar de lo limitado de sus fuerzas.

Es más, con su ayuda Atanagildo desbarató una ofensiva de Agila sobre Sevilla. En los años sucesivos la situación se mantuvo estable, lo que no dejaba de ser beneficioso a la larga para los intereses finales bizantinos, que no podían ser otros que acabar con la existencia del reino del reino visigodo.

Por eso, cuando con la guerra de Italia prácticamente acabada arribara a la Península un nuevo cuerpo expedicionario bizantino a principios de 555 decidido a establecer un dominio permanente, los nobles godos que apoyaban a Agila optaron por asesinarle en su cuartel general de Mérida en marzo de 555, reconociendo como rey a Atanagildo y uniendo sus fuerzas en la común lucha contra los imperiales.R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. I, págs. 540-541.

Atanagildo

Biografía

Rey visigodo, 555-567. Atanagildo pertenecía a uno de los linajes más famosos y nobles de los godos: al de los Baltos. Un conclusión bastante segura que se basa no solo en el análisis onomástico, sino también en la especial relación que unía a su célebre hija Bruniquilda con la nobleza del segundo reino burgundio, y al hecho de que la familia fuera poseedora del gran missoriun de plata regalado por el patricio Ecio al balto Turismundo por su valeroso combate en la batalla de los Campos Cataláunicos en 451.

Este glorioso abolengo, íntimamente ligado a la etnogénesis visigoda, fue determinante en su promoción real. Esta última se produjo en 549 encabezando una rebelión en Sevilla contra el rey Agila, que había sido gravemente derrotado frente a los muros de Córdoba, y se vio obligado a huir a Mérida.

Las circunstancias de la rebelión y el análisis de los apoyos que contaban ambos rivales apuntan a la idea de que Atanagildo representaba la reacción de la humillada y capitidisminuida vieja nobleza visigoda tras casi medio siglo de predominio de miembros de la aristocracia militar ostrogoda y del linaje Amalo, también de origen ostrogodo.

Ello explica que Atanagildo, aunque lograra expulsar del rico valle a Agila, fuera incapaz de realizar una ofensiva sobre su antagonista. Encerrado en la Bética e incomunicado del resto de los territorios del reino godo, Atanagildo se vio obligado a solicitar muy pronto la ayuda de los bizantinos, que se encontraban precisamente inmersos en una lucha a muerte en Italia con unos reyes ostrogodos vinculados familiarmente al rey Teudis († 548) y, por tanto, a esa aristocracia guerrera ostrogoda dominante en España.

Justiniano no perdió la nueva ocasión de sacar provecho de las disputas intestinas de un reino germánico occidental, como había hecho antes en el caso de los vándalos y los ostrogodos. El ejército expedicionario imperial, llegado a la Península a finales de la primavera de 552 impidió la derrota de Atanagildo, a pesar de lo limitado de sus fuerzas.

Es más, con su ayuda Atanagildo desbarató una ofensiva de Agila sobre Sevilla. En los años sucesivos la situación se mantuvo estable, lo que no dejaba de ser beneficioso a la larga para los intereses finales bizantinos, que no podían ser otros que acabar con la existencia del reino del reino visigodo.

Por eso, cuando con la guerra en Italia prácticamente acabada arribó a la Península un nuevo cuerpo expedicionario bizantino a principios de 555 decidido a establecer un dominio permanente, los nobles godos que apoyaban a Agila optaron por asesinarle en su cuartel general de Mérida en marzo de 555, reconociendo como rey a Atanagildo y uniendo sus fuerzas en la común lucha contra los imperiales.

Solicitada la ayuda imperial en unas circunstancias tan angustiosas para Atanagildo no cabe duda de que el godo debió realizar importantes concesiones territoriales al Imperio.

La eliminación de Agila y la unión de su ejército con el de Atanagildo permitió a este una cierta reacción. Sin duda esta habría impedido la aniquilación del reino godo hispano y que la reconquista bizantina se extendiera por la mayor parte de la Península.

Mediante la firma posiblemente de un segundo tratado entre Atanagildo y el Imperio, la provincia bizantina de Spania debió quedar limitada a una franja costera que iba desde unos kilómetros al sur de Valencia hasta las proximidades de Cádiz, aunque por el interior no alcanzaría tierras allende los sistemas Sub-béticos y Penibéticos.

En todo caso, el rico valle del Guadalquivir quedaba para el reino godo y Constantinopla debía reconocer a este una plena soberanía e independencia. Sin embargo, la misma vecindad bizantina había favorecido movimientos independentistas por parte de las poderosas aristocracias municipales de la Bética, para lo que podían contar también con la alianza de algunos notables godos asentados en las mismas. Tan solo poco antes de su muerte, Atanagildo logró recuperar Sevilla, cuna de su rebelión. Pero sus varios intentos de dominar Córdoba habían terminado en un fracaso.

Los años de guerra entre Agila y Atanagildo y los esfuerzos de este por recuperar el valle del Guadalquivir pasaron su recibo a la monarquía goda. Las emisiones monetarias muestran las graves dificultades del tesoro real para sufragar el esfuerzo bélico, lo que fue aprovechado por poderes locales existentes en la periferia del dominio godo para independizarse: en las zonas fronterizas con el reino suevo, en el alto Ebro y en la Rioja.

Si Atanagildo tenía que concentrar sus fuerzas, además del sur con la frontera bizantina, el otro foco de atención tenía que ser Septimania. Esta región era asiento de linajes de la antigua nobleza visigoda y de la nueva aristocracia militar ostrogoda, y además estaba la inquietante frontera con los ambiciosos reyes merovingios.

Para asegurar la neutralidad de los mismos concertó una alianza matrimonial (política que había sido funesta en tiempos de Amalarico) con los reyes de Neustria y Austrasia, que también debía incluir una alianza defensiva contra cualquier agresión imperial futura, interesada entonces en la Provenza y en le Nórico.

En virtud de dichos pactos, las princesas godas, Bruniquilda y Geleswintha, hijas de Atanagildo y su esposa Goswintha, contrajeron matrimonio con Sigiberto de Austrasia y Chilperico de Neustria, respectivamente. A la primera el destino le tenía preparado un papel de primer orden en la política franca, e incluso goda, hasta su trágica muerte en 613.

La segunda desgraciadamente sucumbió pronto a la inquina de la ambiciosa Fredegunda, concubina de Chilperico. Geleswintha moría al poco envenenada, no sin antes haber exigido el divorcio y la devolución de la dote. El incidente enfriaría un tanto la relación godo-franca, impidiendo otros enlaces matrimoniales ya proyectados entre ambas casas reales.

Atanagildo falleció en Toledo a mediados de 567. Es el primer monarca godo del que consta su muerte en la ciudad del Tajo. Sin duda se habría debido a él la definitiva consolidación de la misma como capital de la monarquía goda, una elección estratégica a la vista de los principales centros de poder godo: Sevilla, Mérida, Barcelona y Narbona.R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol. VI, págs. 24-25.

Liuba

Biografía

Rey visigodo, 567-571. Es absolutamente cierto que Liuba reinaba ya el 15-VII-568; pero los modernos investigadores, al tratar de determinar las fechas de la muerte de Atanagildo y de la elección de Liuba, llegan a conclusiones que, además de no ser satisfactorias, se contradicen.

El padre Fita y K. Zeumer afirman que el reinado de Liva debió comenzar hacia el mes de noviembre del año 567. Admitida la duración mínima del interregno —cinco meses—, Atanagildo tendría que haber muerto en el mes de junio, y a esto se oponen las noticias referentes a la boda de la segunda de sus hijas, que no debió salir de Toledo sino en esa fecha precisamente y viviendo su padre.

Sin negar la posibilidad de las conclusiones de aquellos reputados historiadores, hemos de convenir en que la fecha que antes se daba como inicial del reinado de Liuba, los primeros meses del año 568, no presenta estas dificultades.

El reinado de Liuba no puede estudiarse sino conjuntamente con el de Leovigildo, al cual transmitió la mayor parte de su reino en el año segundo de su reinado, en fecha comprendida entre el 2-VIII-568 y el 1-VIII-569 según una inscripción. Liuba hubo de morir hacia marzo de 572, y desde entonces Leovigildo fue rey único.

Los motivos que Liuba tuviera para encomendar a Leovigildo el gobierno de una parte de su reino no aparecen claros, pero puede pensarse que, dadas las dificultades que para su elección hubo, tal vez desease, entregando a Leovigildo el gobierno de ciertas regiones hispanas, evitar posibles sublevaciones o acabar con ellas.

Si tenemos, además, en cuenta que Liuba —que era dux en Narbona— había sido, en realidad, elegido solo por los visigodos de la Narbonenese, según parece deducirse de los textos de San Isidoro, comprenderemos que asociase al trono a su hermano, que tal vez era dux de Toledo y que debía gozar de gran ascendiente en estas regiones, ascendiente que luego aumentó casándose con la viuda de Atanagildo, Goswintha.

No creemos exacto que Liuba y Leovigildo fuesen hermanos de aquel rey, pese al pretendido testimonio de un códice de la Turonense; el rápido matrimonio de Leovigildo con la viuda de Atanagildo dice algo en contra del pretendido parentesco De Liuba I no sabemos sino su muerte en el año 573. Con ella volvieron a unirse ambos reinos visigóticos.R.B.: TORRES LÓPEZ, Manuel, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo III págs. 97-98.

Liuba II

Biografía

Rey visigodo, 601-603. Liuva II. Flavius Liuba Rex. ¡Toledo?, 584-?, VIII-603 post. Rey de España (601-603). Por parte de su padre, el rey Recaredo († 601), Liuva pertenecía a un muy noble linaje godo, posiblemente de origen ostrogodo y tal vez emparentado lejanamente nada menos que la gran estirpe de los Amalos. Sin embargo, su madre era de origen humilde, tal vez servil.

El que al recién nacido se le asignara un nombre propio del acervo onomástico de la familia de su ilustre padre sería un indicio de reconocimiento de su paternidad y hasta legitimidad conforma a la estructura de parentesco germánicas, aunque no precisamente de la Iglesia.

Ello hace suponer que su humilde madre en realidad había contraído con Recaredo un lazo de unión propio de una Freidlehe de tradición germánica, que, además de reconocer a la mujer bastantes derechos, convertía a los hijos nacidos de su unión en aptos para heredar la fortuna y posición paternas.

El nacimiento de Luiva II se produjo en 584, año en cuyo mes de septiembre la princesa Rigunta, hija mayor del Merovingio Chilperico de Neustria († 584) y Fredegunda, había viajado a Toledo para contraer matrimonio canónico con Recaredo, todavía corregente con su padre Leovigildo († 586), matrimonio que se había concertado varios años antes, posiblemente en el 579, pero para cuya consumación se esperó a que los dos contrayentes tuvieran la edad apropiada.

Lo que podía ser indicio de que la ignota madre de Liuva II fue el primer amor en la vida de Recaredo, explicando así el interés que demostraría su padre por él. El rey Recaredo celebró como mínimo otros dos matrimonios canónicos, además del señalado con la princesa Rigunta.

Sin embargo, todos ellos o fueron de muy corta relación, muriendo sus madres posiblemente de parto, o en todo caso no debieron engendrar hijos varones. Pues de otra forma no se entendería fácilmente la facilidad con la que el joven Liuva II pudo suceder en el trono a su padre.

Máxime si se tiene en cuenta que la tercera de las esposas legítimas de Recaredo, la reina Baddo, muy probablemente pertenecía a una noble y poderosa estirpe goda, cuya alianza el soberano había considerado muy necesaria para el decisivo giro en su política que significó su conversión al catolicismo. Muerto en diciembre de 601 Recaredo, su hijo Liuva II le sucedió en el trono.

Sin embargo, la falta de una familia materna noble e influyente y su misma juventud no constituían el mejor bagaje para mantener unido a su persona el complicado juego de alianzas que su padre y abuelo paterno habían sabido entretejer entre la nobleza goda. Y lo cierto es que al año y medio de reinado, en el verano del 603 (entre el 12 de junio y el 6 ó 7 de julio), un miembro de la alta nobleza, Witerico, encabezó una incruenta rebelión que contaría con el apoyo de gran parte de los nobles unidos a la casa de Recaredo.

Este hecho permitiría respetar en un primer momento la vida del joven Liuva, al que tan solo se le inhabilitó para reinar cortándole la mano derecha. Sin embargo, el temor al surgimiento de una oposición nobiliaria, especialmente en tierras septimanas donde la familia de Leovigildo tenía sus raíces, que pudiera utilizar al derrocado para legitimar una nueva rebelión, aconsejó al resuelto Witerico mandar asesinar al desgraciado Liuva.R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2012, Vol. XXIX, págs. 704-705.

Witerico

Biografía

Rey de los visigodos (603-610). Todavía bajo el reinado de Recaredo I (596-601), participó en una sublevación arriana que tuvo lugar en la Lusitania (588), donde un grupo de nobles opuestos al rey, aglutinado en trono al obispo arriano de Mérida, Sunna, asesinó al dux de Lusitania, Claudio, y al obispo Massona.

La rebelión no triunfó por falta de apoyo y, precisamente por la delación del propio Witerico. En diciembre de 601 subió al trono un hijo natural de Recaredo, Liuba II (601-603). En verano de 603, Witerico encabezó una sublevación, al parecer incruenta, que acabó con la captura de Liuba II, su destronamiento y la proclamación como rey de Witerico.

Este mutiló a su predecesor cortándole la mano derecha con el fin de impedirle volver a reinar, pero poco después, tal vez temiendo intentos de restauración del monarca derrocado por sectores aristocráticos que le eran contrarios, ordenó su ejecución. Witerico desarrolló entonces una enérgica política tanto exterior como interior.

En cuanto a la primera, encabezó diversas ofensivas militares, algunas con éxito, contra los bizantinos del sur peninsular; en este sentido cabe mencionar la toma de Saguntia (Cádiz), situada en la importante calzada de Sevilla a Baesippo (Barbate, Cádiz), inscrita en la campaña por el control del Estrecho de Gibraltar.

También intentó reforzar frente a los merovingios la frontera septentrional de la Septimania, objetivo el que se inscribe el proyecto de enlace matrimonial de su hija, Ermenberga, con Teodorico II de Borgoña (595-613; en Austrasia desde 612).

La oposición de la poderosa reina madre Bruniquilda —bisabuela, a la sazón, de Teodorico II y de Teodoberto II de Austrasia (595-612)— regente del reino merovingio tras la muerte de su esposo (575), Sigeberto I de Austrasia (561-575), y de su hijo (595) Childeberto II de Austrasia (575-595; en Borgoña desde 592), desbarató el enlace.

Witerico intentó entonces orquestar una gran alianza con Clotario II de Neustria (584-629), el citado Teodoberto II de Austrasia y el lombardo Agilulfo (590-616), aunque tampoco fue más allá de un proyecto. En cuanto a política interior, llevó a cabo una inmensa afirmación del poder real y de su familia frente a la nobleza, especialmente la de la Narbonense, lo que al final redundaría en la conspiración que le llevó a la muerte.

En abril de 610, un complot tramado en el seno de su propia facción (no por miembros de la facción proclive al catolicismo, como venía proponiendo la historiografía clásica) desembocó en su asesinato durante un banquete en la ciudad de Toledo. Le sucedió Gundemaro (610-612), elegido probablemente entre los nobles que urdieron en complot.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXII pág. 10927.

Gundemaro

Biografía

Rey visigodo (610-612) tras su elección por los que habían protagonizado la conjuración (IV-610) contra su antecesor. Se desconocen los datos previos de su acceso al trono y es probable que perteneciera a la facción nobiliaria que anteriormente había apoyado el gobierno de Witerico.

La administración central siguió regentada por la misma oligarquía nobiliaria que había detentado el poder hasta entonces, como el conde Bulgar, que fue nombrado Dux de la Narbonense. Hacia 910 tuvo que hacer frente —al igual que su antecesor—, a las continuas incursiones de cántabros y vascones en las tierras de los valles del Duero y del Ebro.

Su política exterior —continuación de la iniciada por su antecesor— se centró en el acercamiento a Austrasia, a través del mantenimiento de su amistad con Teodoberto II de Austrasia (595-612) y con el rey franco Clotario II de Neustria (584-629) y de su hostilidad hacia la regente de Austrasia Brunequilda o Brunhilda y hacia el rey de Borgoña (595-613) y de Austrasia (612-613) Teodorico II, y su oposición al Imperio bizantino. Ante la posibilidad de una acción coordinada entre borgoñones y ávaros en Austrasia, concedió una ayuda monetaria a Teodoberto II a través de Bulgar.

En el transcurso de estas negociaciones Teodorico II apresó a algunos enviados visigodos, ante lo cual Bulgar se apoderó de Iuviniacum (Juvignac) y Cornelianum (Corneilhan), ciudades que habían sido entregadas por Recaredo I (586-601) a Brunequilda y que el dux retuvo hasta que los nobles godos fueron puestos en libertad.

Con el propósito de poner fin a la presencia bizantina en la Península y aprovechando la crisis interna que padecía Bizancio debido a los avances de la tropas del rey persa Cosroes II (590-628) en la península de Anatolia, organizó una expedición contra una importante plaza en poder bizantino, que, según algunos hallazgos, podría localizarse en Levante.

Al contrario que su antecesor mostró un gran interés por los problemas de la Iglesia y para poner solución a los mismos y reafirmar la primacía de Toledo como sede metropolitana el 23-X-610 convocó un concilio de los obispos de la provincia cartaginense de Toledo, primero celebrado desde el reinado de Recaredo I y que contó con la asistencia de quince de ellos.

Los obispos publicaron una declaración en la que se establencía que Toledo era la metrópoli de toda la provincia Cartaginense, que fue corroborada por el monarca mediante decreto decretum Gundemari.

En esta declaración conjunta, que posiblemente fue redactada por San Isidoro de Sevilla, fue ratificada la indivisibilidad de la provincia Cartaginense, en la que primaba como sede metropolitana la ciudad de Toledo.

Mientras que la primera declaración se oponía a la creación —por Leovigildo (568-586) o Recaredo I— de la provincia de Carpetania sobre los territorios de la Cartaginense, con lo que se reconocía la dominación bizantina de la Península, la segunda sostenía la preeminencia de Toledo, visigoda, sobre Cartagena, bizantina, es decir, se reafirmaba que el dominio de Bizancio era temporal y que carecía de derecho histórico.

Su política interior se caracterizó por una limitación de los Cartaginense. Favoreció a la aristocracia fundiaria, lo que le permitió concluir el reinado de forma pacífica. Murió en Toledo en febrero o marzo de 612. A su muerte le sucedió Sisebuto.R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo X pág. 4979.

Sisebuto

Biografía

Rey visigodo, 612-621. Sucede por elección legal a Gundemaro en el año 612. Fue el primer rey germano, siglo y medio antes que Carlomagno, que promovió la cultura entre su pueblo, alentando uno de tantos efímeros renacimientos que se vislumbran a lo largo de la Edad Media. Por primera vez, esta cultura tiene ya un sentido claramente español, aún cuando su principal adalid, San Isidoro, fuese de la estirpe goda.

San Isidoro, que en 599 sucede en la silla hispalense a su hermano San Leandro, es el esplendor de su siglo, que con razón se ha llamado época isidoriana. San Isidoro es el creador de una cultura de fuerte carácter nacional, que prevalece a través de las vicisitudes de la dominación musulmana y de la Reconquista.

El reinado de Sisebuto quedó configurado por las características de la época isidoriana, es decir, auge de la cultura oficial en versión romanizante, persecución del arrianismo y protección para la iglesia católica. Fue un hombre culto y erudito, versado en letras latinas, amante de las ciencias y autor de una obra hagiográfica, Vida de San Desiderio del Astronomicon, poema de sesenta hexámetros, dedicado a la incidencia de los astros en el hombre. A estas cualidades intelectuales se le unían otras de carácter moral: el temor de Dios, el espíritu misericordioso y el temple de ánimo.

Prosiguió el rey la expansión territorial iniciada con Leovigildo, basada en el principio de la unidad; venció a los bizantinos (imperiales), obligándolos a una paz que reducía las posesiones bizantinas en la península a los Algarves (616), mostrando en esta guerra tal clemencia que no solo cuidó esmeradamente a los enemigos heridos, sino que puso en libertad a los prisioneros, pagando el rescate de su propio peculio.

El emperador Heraclio parece que puso como condición, para firmar esta paz, que se expulsase de España a los judíos, movido, de un lado, por el hecho de haber estos comprado a Cosroes 80.000 cautivos cristianos, a los que degollaron sin piedad, y de otra a una predicción que le habían hecho de que sería destronado y arruinado por el imperio de una nación errante y circuncisa.

En 616 Sisebuto no ordenó la expulsión sino de los que no se convirtieron al cristianismo en el plazo de un año, por lo que se convirtieron 90.000, siendo los restantes severamente perseguidos (se promulgaron una serie de leyes que castigaban con azotes, mutilación y confiscación de bienes, a los judíos no conversos). San Isidoro y el IV Concilio Toledano criticaron duramente estas medidas legislativas, y estas, desgraciadamente se volvieron contra los intereses del reino visigodo.

Los judíos, convertidos o no, se hicieron enemigos de los Godos, y cuando el reino fue atacado por los árabes, prestaron gustosos su apoyo a los invasores. Es de tener en cuenta que los judíos debían de constituir ya por entonces en España un elemento de discordia y de desunión.

El emperador Adriano, tras la segunda Guerra Judía (132-135), hizo transportar a España 50.000 familias judías, llegando a ser los hebreos centenares de miles en tiempo de los godos. Muchos judíos se vieron obligados a huir al reino de los francos. Su ejército mandado por los generales Requila y Suintila, sofocó las rebeliones de astures, rucones, pueblo de situación no bien determinada y de vascones.

Se distinguió por su generosidad con los vencidos. El rey interesado por las cuestiones marítimas creó una escuadra y parece que restableció la dominación visigoda en algunas plazas del norte de África. Se cree que Sisebuto murió envenenado. Le sucede en el trono su hijo Recaredo II.R.B.: BRADLEY, Enrique, Historia de los Godos, Ed. El Progreso Editorial, 1890.

Recaredo II

Biografía

Rey visigodo, 621-621. Recaredo II, hijo de Sisebuto y de corta edad. Según fuentes posteriores —Lucas de Tuy—, ya con anterioridad a la muerte de Sisebuto estuvo asociado al trono dos años. San Isidoro no nos dice tal cosa, ni es posible si Recaredo era un párvulo. La única noticia que nos transmite es su muerte pocos días después de la de su padre. Otras fuentes asignan a Recaredo II tres meses de reinado. Nos parece la más exacta la noticia de San Isidoro, pues Suintila, el sucesor de Recaredo II, debió ocupar el trono ya en marzo del 621.R.B.: TORRES LÓPEZ, Manuel, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo III pág. 115.

Suintila

Biografía

Rey visigodo, 621-631. Durante el reinado de Sisebuto, dirigió como general, la campaña contra los vascones y tuvo la fortuna de arrebatar a los bizantinos las últimas posiciones occidentales, con lo cual fue el primer rey godo que poseyó en su integridad la Península.

Demostró su astucia política al lograr que los bizantinos, después de derrotarlos, evacuasen sus posesiones en el litoral levantino de la península, con lo cual completó la formación del estado hispano godo, ideal perseguido desde los tiempos de Leovigildo.

Suintila dio el paso decisivo en la unidad política del conjunto peninsular. Elegido a la muerte de Recaredo II, sometió a los vascones, a quienes con sus tributos y prestaciones, obligó a construir la ciudad de Oligito, actual Olite como baluarte contra las incursiones futuras de los mismos. Los monarcas visigodos, que en un principio habían adoptado el título de reges gottorum, pasaron a llamarse reges Hispaniae, pues su soberanía se extendía sobre todo el territorio de la antigua Hispania romana.

En un intento de convertir la monarquía en una institución hereditaria, asoció el trono a su esposa Teodora, a su hermano Geila y a su hijo Recimiro. Fue nominado con el título de Padre de los Pobres y aspiró a limitar el poder del clero y nobleza. Estos hechos, junto con algunas arbitrariedades, soliviantó a la nobleza y al alto clero, clases que se polarizaron en torno al duque de la Septimania, Sisenando, quien cerca de Zaragoza derrotó a Suintila en 631, con el apoyo de Dagoberto, rey de Borgoña y de la Neustria.

El ejercito franco godo invadió la Península y Suintila, abandonado de todos, hubo de entregarse con su hijo a la precaria clemencia del vencedor, cuya conducta aprobó por debilidad o por justicia el IV concilio de Toledo (633). Conservó la vida merced a la confesión que realizó de sus delitos y a su renuncia a la dignidad regia. Expulsado de la Península, fue excomulgado y confiscados todos sus bienes patrimoniales, según dictámenes del propio concilio.R.B.: BRADLEY, Enrique, Historia de los Godos, Ed. El Progreso Editorial, 1890.

Sisenando

Biografía

Rey visigodo, 631-636. Era un noble visigodo que poniéndose al frente, sin duda, de un movimiento de próceres y eclesiásticos descontentos con la política de Suintila y con su intento de hacer hereditaria la corona en su hijo Ricimero, al que había asociado al trono, consiguió derrotarle después de haber comprado el auxilio militar de los francos.

De sus hechos apenas sabemos más que la reunión el 5-XII-633, del Concilio IV toledano, en el que se acusó un predominante influjo eclesiástico en la gobernación del Estado, precio que hubo de pagar Sisenando al reconocimiento de su accesión violenta al trono y al apoyo de las altas jerarquías eclesiásticas, que decretan la exoneración de Suintila y la confiscación de sus bienes y de los de sus familiares, formulando el anatema contra el que, en adelante, conjure contra el rey, y se da a los grandes la garantía de que, en lo sucesivo, han de ser ellos, con los obispos, los que elijan al sucesor al trono.

También se aprobaron nuevas medidas persecutorias contra los judíos. Sometido al clero, y habiendo ganado con ello la fama de paciente y ortodoxo, Sisenando murió pacíficamente en Toledo el 12-III-636.R.B.: VÁZQUEZ DE PARGA, Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg, Ed. Alianza Editorial, 1979, tomo A-E pág. 669.

Chintila

Biografía

Rey visigodo, 636-639. Sisenando murió en el quinto año de su reinado, siendo elegido para sucederle Chintila. Este solo fue un instrumento en manos de los obispos. Durante su reinado se reunieron los concilios V y VI de Toledo, que ratificaron los decretos del IV y se acrecentó la influencia de los obispos en el gobierno del reino.

Los únicos sucesos de su reinado, dignos de recordarse, son los decretos de los concilios, referentes a que no se eligiese rey sino entre los individuos de la nobleza, y que ninguno que hubiese vestido el hábito monacal pudiera ceñir la corona.

También dispuso que los monarcas antes de su coronación debían jurar no tolerar en su reino ni a herejes ni a judíos. Chintila renovó el edicto de expulsión de los judíos, el que recibió nueva confirmación en el VI Concilio de Toledo (638). Chintila murió en el año 640 y la asamblea de obispos y nobles eligió a su hijo Tulga.R.B.: BRADLEY, Enrique, Historia de los Godos, Ed. El Progreso Editorial, 1890.

Tulga

Biografía

Rey visigodo, 639-642. Tulga pertenecía a una poderosa familia goda. Su padre fue el rey Chintila (636-639), al que sucedió en el trono. El uso del mismo formante antroponímico, su posición de poder y su comportamiento con el derrocado Tulga podrían inducir a pensar que el rey Chindasvinto (642-649) también formara parte de este mismo linaje nobiliario godo. Un linaje que descollaba por la amplitud de sus posesiones fundiarias.

Con seguridad estas habían aumentado considerablemente en el reinado de Chintila. Además este último rey había procedido a repartir un gran número de posesiones entre los nobles adictos a su causa. Estas medidas —a las que trató de reforzar con la sanción eclesiástica de los concilios Quinto y Sexto de Toledo, junio de 636 y enero de 638 respectivamente— permitieron que a la muerte de Chintila la corona goda pasara a su hijo Tulga. Un hecho que tuvo lugar el 20-I-639.

El escaso carácter de Tulga, en parte también debido a tratarse todavía de un adolescente, no hizo más que aumentar las apetencias de miembros de la nobleza a suplantarle en el trono. Más de un conato de rebelión se produciría en los dos años y poco más de cuatro meses que duró el reinado de Tulga.

El riesgo para la coalición nobiliaria en el poder de que triunfara alguna protagonizada por alguien ajeno a la misma, con la ayuda del exterior probablemente, propiciaría el final alzamiento del miembro más experimentado y prestigioso de aquélla: el anciano Chindasvinto que tenía a sus espaldas setenta y nueve años de edad y un turbulento pasado como partícipe en numerosas conspiraciones nobiliarias.

La pertenencia a la misma coalición nobiliaria en que se había apoyado Chintila, e incluso al mismo linaje de este, explican tanto el fácil éxito de la usurpación así como el respeto de la vida del depuesto Tulga. Inhabilitado para reinar al joven Tulga mediante la tonsura eclesiástica el 17-IV-642. la lógica permite suponer que ingresara entonces en un monasterio donde acabaría sus días en fecha y condiciones que se ignoran.R.B.: GARCÍA MORENO, Luis Agustín, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XLVIII, págs. 498-499.

Chindasvinto

Biografía

Rey visigodo, 642-649. Los obispos tuvieron que someterse a la usurpación de Chindasvinto. Hombre de gran energía y fuerte carácter, su subida al trono fue seguida del terror que hizo sentir al clero y a la nobleza.

Por conspirar contra el trono fueron condenados a muerte 200 godos de las familias más nobles y 500 de rango inferior, siendo desterrados otros muchos cuyos bienes, o se confiscaron o de cedieron a los defensores del rey. Los jefes de la Iglesia tuvieron la suficiente cordura para doblar la cabeza frente a la tempestad, y para buscar el favor real, decretando la pena de degradación y de excomunión contra el sacerdote que prestase apoyo a cualquiera conspiración contra el trono.

Consiguió por estos medios sofocar toda oposición, dando al reino un estado de orden y tranquilidad como antes nunca había sido conocido. ¡Cosa rara! Este terrible y enérgico soberano ya tenía casi ochenta años cuando subió al trono, y después de reinar siete, los obispos, instigados sin duda por él mismo en secreto, le presentaron una solicitud para que abdicase en su hijo Recesvinto, con el fin de impedir los tumultos que pudieran tener lugar a su muerte.

Habiendo accedido gustoso Chindasvinto a aquella petición, fue coronado en el año 649 su hijo, con el consentimiento del clero y la nobleza. Se dice que el rey dimisionario empleó el resto de sus días en actos de piedad y de beneficencia, hasta que cumplidos los 90, murió en el 652. Convocó en el año 646 el séptimo concilio de Toledo.

Parece que fundó el monasterio de San Román de la Hornija, en las riberas del Duero (provincia hoy de Valladolid), donde se mandó enterrar, juntamente con su compañera la reina Riciberga. El epitafio que se puso en el sepulcro de esta reina, se atribuye a San Eugenio de Toledo; pero debe de ser del rey Chindasvinto, quien también compuso otro para su mismo sepulcro.

Si dare pro mortem gemmas licuisset, el aurum, Nula mala poterant Regum dissolvere vitam. Sed quia fors una, cuncta mortalia quassat.
R.B.: BRADLEY, Enrique, Historia de los Godos, Ed. El Progreso Editorial, 1890.

Recesvinto

Biografía

Rey visigodo, 649-672. Recesvinto heredó mucho de la energía de su padre; pero nada de su austeridad. El juramento prestado en su coronación contenía una cláusula que le obligaba a no perdonar nunca a quien conspirase contra el trono. Uno de los primeros hechos del rey, fue, a la muerte de su padre, reunir una asamblea de los nobles y del alto clero, para que esta le desligase del cumplimiento de tan cruel promesa.

El concilio decidió que el juramento no era obligatorio, y por consiguiente el rey tenía la prerrogativa de perdonar. La misma asamblea aprobó otras leyes para el gobierno de la nación, y en la más importante ordena que la propiedad adquirida por un rey durante su gobierno, no pasase a su propia familia, sino al sucesor elegido por el concilio de nobles y prelados.

A excepción de una pequeña rebelión de los Vascos acaudillados por un noble godo llamado Froya, que fue hecho prisionero y condenado a muerte, Recesvinto gobernó a su pueblo durante veintitrés años, con tal éxito, que el reino disfrutó inquebrantable paz.

Debe advertirse, que sofocada aquella insurrección, los Vascos fueron perdonados, y en los sucesivo aceptaron contentos el gobierno del rey godo. Pero el motivo principal que hizo memorable el reinado de Recesvinto consiste en haber hecho dar un nuevo paso a la obra comenzada por Leovigildo y Recaredo; o sea; a la fusión en un solo pueblo de Godos y Españoles. Hasta entonces estuvieron vedados por la ley los matrimonios entre ambos pueblos.

Recesvinto abolió semejante prohibición, y siguiendo las huellas de su padre, condenó con graves penas el uso de la ley romana, sustituyéndola por el código de los visigodos, que en adelante debía de ser aplicado por igual a Godos y Romanos. Murió Recesvinto en el año 672, siendo muy llorado por sus súbditos. La historia de los visigodos ni registró ni había de registrar en lo sucesivo, un reinado de veintitrés años de paz, como el que con este rey terminaba.

R.B.: BRADLEY, Enrique, Historia de los Godos, Ed. El Progreso Editorial, 1890.