Historia de los Chibchas

Los Chibchas

Figurita Muisca

Balsa Muisca, figura que podria representar la leyenda de El Dorado

Es una de las familias lingüísticas más extendidas de América, que desde el sur de Honduras, en América Central, ocupaba todo el istmo de Panamá, toda la actual Colombia y llegaba hasta el Chimborazo, en el Ecuador y el río Apuré, al oeste de Venezuela.

Los Chibchas no constituían una unidad política homogénea, sino que estaban divididos en pequeños estados de los cuales los dos principales eran, al Sur, el del Zipa de Bacatá (Bogotá) y, al Norte, el del Zaque de Tunja, que mantenían entre sí constantes guerras.

El cacicato de Bacatá era el más belicista, desde el último tercio del s. XV habían iniciado una serie de conquistas, imponiendo tributos a los pueblos vecinos y sus Zipas llegaron a dominar gran parte del territorio Chibcha. El cargo de cacique era hereditario según un sistema matriarcal ya que pasaba al sobrino, hijo de la hermana. Si faltaba este, el sucesor era designado por el propio cacique o por una minoría de nobles.

Se les exigía un duro aprendizaje en el templo, donde se les imponían grandes sacrificios y obligaciones. Estos caciques llevaban corona de oro y esmeraldas y eran transportados en andas, investían a los sacerdotes y eran jefes supremos del ejército. En la ceremonia de su consagración el Zipa, con el cuerpo totalmente cubierto de polvo de oro, iba a la laguna de Guatavita donde se sumergía con gran cantidad de ofrendas de oro y piedras preciosas que llevaba consigo.

En su religión destaca el mito de Bochica, dios benéfico y civilizador que enseñó a los hombres el bien, el cultivo de la tierra, el arte de hilar y tejer, etc. Practicaban los sacrificios humanos y a este dios le eran ofrecidos corazones de niños que eran criados esmeradamente para este fin; daban culto a los muertos y momificaban los cadáveres.

El culto se celebraba en lugares sagrados, al aire libre (lagunas, altas peñas, etc.) o en templos, entre los cuales los más importantes eran Sogamoso, Bacatá y Guatavita. Los guerreros veteranos formaban una casta, llevaban el pelo rapado, perforaban sus orejas, labios y nariz para colgar adornos que señalaban los enemigos muertos en combate. Como armas empleaban macanas, jabalinas, lanza y escudo, pero no arco y flechas.

Disponiendo de gran cantidad de oro de los ríos, conocían perfectamente la metalurgia del oro. Fundían los metales en crisoles de barro trabajándolos después con cinceles. Figuritas, colgantes, broches y adornos se hacían de oro o de su aleación con plata y cobre (tumbaga). Eran igualmente excelentes tejedores de algodón. La base de su alimentación era el maíz que utilizaban tanto para la comida como para la fabricación de bebidas. Otros cultivos eran el tabaco, la quina, la patata, etc. La sal, que extraían de las minas, era el principal objeto de comercio al que seguían en importancia las mantas, las esmeraldas y el oro.

Se puede considerar a los chibchas como pueblo civilizado de América. Sin embargo, su grado cultural, comparado con el de la cultura precortesiana y la andina del Perú, es muy inferior.

R.B.: TUDELA DE LA ORDEN, José-MONTERO, Pilar, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg, Ed. Alianza Editorial, 1979, tomo A-E, pág. 1067.