América precolombina

Época Precolombina

Paleolítico Inferior y Superior

Del Mesolítico al Periodo Clásico

Periodo Postclásico

Pueblos Precolombinos

Historia de los Aztecas

Historia de los Chibchas

Historia de los Incas

Historia de los Mayas

Paleolítico Inferior y Superior

La datación más antigua de la existencia del hombre en América se sitúa en 40.000 años a. de C., aproximadamente, en que se fecha el comienzo del Paleolítico inferior americano. Las raíces antropológicas más antiguas corresponden a grupos melanesios, australianos, mongoloides y premongoloides que, tras emigrar al NE. de Asia, llegaron al continente americano a través del Estrecho de Bering.

En este periodo aparecen la industria lítica y la cultura de guijarros y huesos, relacionadas con las industrias asiáticas en las que los guijarros y las lascas son trabajados por un solo lado. Han sido hallados yacimientos líticos en Manzanillo (Venezuela), Garzón (Colombia), Lauricocha (Perú) y El Inga (Ecuador). A partir de 15.000 a. de C., ya en el Paleolítico superior americano, oleadas de pueblos con industrias líticas más desarrolladas se instalaron en las grandes llanuras.

Trabajaron instrumentos aplanados (puntas de proyectil) con técnica de presión que adquirirán forma lanceolada o de hoja. Cuando los cazadores se dedicaron a cazar bisontes (14.000 a. de C.), el instrumental experimentó un nuevo desarrollo y dio lugar a la cultura Folsom.

La primera fase del Paleolítico superior complejo Sandia está caracterizada por la presencia de una punta de flecha con escotadura lateral y base recta; posteriormente complejo Clovis, 10.000-9.000 a. de C.) la punta adquiere forma lanceolada y la acalanadura ocupa la mitad del instrumento.

En el complejo Folsom las puntas son acanaladas, pero la acalanadura es doble y cubre la totalidad de la pieza. Este tipo de industria se extendió desde el actual territorio canadiense hasta Centroamérica.

Las últimas fases del Paleolítico superior estuvieron presentes en Venezuela, EcuadorBolivia, Perú y Argentina, territorios en los que apareció la Cultura del Desierto, atestiguada por la existencia de instrumentos de piedra tallada junto a objetos de cestería.

Del Mesolítico al Periodo Clásico

En América Central, el Mesolítico (8.000-3.000 a,C.) fue más breve y está caracterizado por la confluencia de periodos de cazadores con los del cultivo de calabaza y chile.

Con el Neolítico (3.000-1.500 a.C) la economía recolectora coincidirá con la industria cerámica en la zona ecuatoriana y mesoamericana, en donde aparece el cultivo del maíz. En las costas panameñas, en este periodo, la Cultura de Parita está basada en la pesca y en la recolección de moluscos y en la cerámica decorada, de la que existen yacimientos en Colombia y Venezuela.

La cerámica más antigua del continente ha sido hallada en Valdivia (Ecuador), correspondiente a pueblos sedentarios de pescadores y recolectores, con evidentes similitudes con la de Jomón-Kuyushu (Japón); las culturas Machalilla y, posteriormente, Chorrera substituirán a la de Valdivia y dejarán una industria cerámica caracterizada por su decoración.

En la región andina, la cerámica neolítica de Huaca Prieta es representativa de pueblos de pescadores y recolectores, que también practicaban cultivos primitivos.

A partir de 1.500 a. de C., y hasta el 100 d. C., el Periodo Arcaico supondrá la disminución de la recolección, la caza y la pesca y el incremento de la agricultura, así como el comercio interregional y el establecimiento de pequeñas ciudades con edificios religiosos, que tuvieron carácter mercantil, en la zona mesoamericana u olmeca, o militar, en la zona andina o chavín.

Desde el año 100 d. C., el Periodo Clásico se caracterizará por el total desarrollo de la agricultura en Mesoamérica y Perú, y por el surgimiento de poderes teocráticos dominadores de la casta popular, cuya mano de obra hará posible las construcciones de Cholula o Teotihuacán.

El auge del comercio puso en contacto distintas regiones y, por tanto, distintos conceptos de la sociedad, por lo que se produjo la reducción de culturas, como las andinas nazca y mochica, y la aparición de otras, como la de Tiahuanaco, en un periodo cronológico que comprende desde el siglo III hasta el X.

A partir de esta última centuria, el comercio, el arte y la concentración urbana vivirán un periodo de desarrollo coetáneo con movimientos internos que, en algunos casos, darán lugar al renacimiento de antiguas culturas locales y al establecimiento de otras llegadas con movimientos migratorios, como la tolteca en Mesoamérica, la zapoteca en las ciudades mayas y la chimú en la región andina.

Periodo Postclásico

Entre los siglos XIII y XV la actividad bélica será una de las características de Mesoamérica y Sudamérica, lo que originará profundos cambios sociopolíticos y urbanos. Las diferencias entre las clases sociales se estabilizarán y se incrementará la existencia de la esclavitud entre prisioneros de guerra; así mismo tuvo lugar el desarrollo y expansión lingüístico, de las comunicaciones, de las matemáticas, la astronomía y la música, aspectos en los que destacaron los , maya, chibcha e inca.

Además de los pueblos y culturas principales, azteca, maya, inca y chibcha, en la América anterior a la conquista había otros pueblos de menor importacia. A finales del s. XV, la región caribeña estaba habitada principalmente por tribus agricultoras de taínos, que vivían con la cultura siboney o ciboney y con pueblos de guanahatebeys (Cuba), caribes (Puerto Rico y República Dominicana) y lucayos y ciguayos (Republica Dominicana).

En America Central, la cultura , con capital en Tenochtitlán, dominaba el territorio mejicano, donde también estaban asentadas tribus de huastecas, con capital en Veracruz, y mayas, en Yucatán y Chiapas; estos últimos estaban presentes en la región guatemalteca, donde tribus de quichés, en Utatlán, y de cakchiqueles, en Iximché, residían junto a zuhutiles, mames y pocomanes, y al O. del reino de Cuscutlán (El Salvador), donde también se encontraban los pipiles y los lencas (al E.).

Los lencas habitaban además parte del territorio hondureño, junto a jicaques, payas, misquitos, sumos y chorotegas; este último grupo, de agricultores y cazadores, tenía también asentamientos en tierras costarricenses, junto a huetares y borucas, y nicaragüenses, junto a nicaraos, chontales y caribises. En el actual territorio panameño vivían tribus derivadas de mayas y chocoes, junto a las de guaymis, chibchas y cunas.

Más al S., la zona venezolana estaba ocupada por arauacos y guajivos o guahíbos, que limitaban al O., en tierras colombianas, con la cultura chibcha y con tribus agricultoras de taironas y caribes. El territorio correspondiente al actual estado de Brasil estaba habitado por caribes (Guayana), arauacos (Amazonas) y Tupís (al E.), junto a numerosos grupos y culturas menores de cazadores y recolectores.

La cultura inca poseía gran parte del sector occidental, desde el territorio ecuatoriano, donde dominaban a punas, caras, cañaris y paltas, hasta el chileno, donde se encontraban acameños, diaguitas y chancos en la zona andina, mapuches o araucanos en la central, y chonos y onas en Tierra de Fuego.

Los incas habían extendido su imperio, además de por todo el territorio peruano, hasta los actuales estados de Bolivia, donde los aimarás ocupaban una extensa zona, y Argentina, donde se mantenían asentamientos de diaguitas al NO., de payaguas y guaraníes al NE. y en la zona paraguaya, de abipones, puelches y charrúas en la zona central —los últimos, también en el actual estado uruguayo—, y de tehuelches y patagones al S., próximos a los onas y los yamanas de Tierra de Fuego.

R.B.: VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo IX, págs. 5108-5110.