Emires Dependientes de Damasco

Abd al Aziz b. Musa, 711-716

Ayyub b. Habib al Lajmi, 716-716

Hurr b. Abderramán, 716-719

Al Samh b. Malik, 719-721

Abderramán al Gafiqi, 721, 730-732

Anbasa b. Suhayn al Kalbí, 721-726

Udra b. Abdállah al Firhi, 726-726

Yahya b. Salama al Kalbí, 726-728

Hudayfa b. al Ahwas, 728-728

Utman b. Abi Nisa, 728-729

Al Haytam b. Ubayd, 729-730

Muhammad b. Abdállah, 730-730

Abd al Malik al Fihri, 732-34, 40-41

Uqba b. al Hayyay al Saluli, 734-40

Baly b. Bisr al Qusayri, 741-742

Ta´laba b. Salama al Amili, 742-43

Abu al Jattar b. Dirar, 743-745

Tawaba b. Salama, 745-747

Yusuf b. Abderramán, 747-756

Abd al Aziz b. Musa

Emir dependiente 711-716

Biografía

Cuando, en 714, Musa se vio obligado a abandonar al Andalus, para presentarse ante el califa al Walid, dividió el regimiento de su gobernación entre sus tres hijos. Asignó Ifriqiya al mayor, Abd Allah; la zona de Tánger a Abd al Malik, y al Andalus a Abd al Aziz.

Dispuso de estos territorios como si de bienes propios se tratase, cuando los hijos no heredaban nunca a los padres en el cargo [esto no sucederá hasta el nacimiento de la dinastía Tahirí en 822]. Ello daba pie a sospechas de una posible-presunta rebelión-secesión [...] (precisamente la preocupación de Sulayman).

El análisis de la figura y actuación de Abd al Aziz b. Musa b. Nusayr está condicionado por dos corrientes historiográficas antagónicas. Según la primera, sería dechado de gobernadores y creyentes, mientras la otra lo acusa de cripto-apostasía y de preparar una rebelión (legitimando así su eliminación). Abd al Aziz había luchado en compañía de su padre, colaborando eficazmente en su campaña andalusí. Mientras este sitiaba Mérida, Sevilla se sublevó, siendo Abd al Aziz el encargado de reducirla y someter el Algarve.

Después, desde su base sevillana, va a someter la provincias de Málaga, Granada y Murcia. Precisamente la capitulación de esta zona se ha conservado y puede servir de modelo para conocer la forma pactada de transferencia del orden godo a la soberanía musulmana de la Península.

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso. Este es el documento [concedido] por Abd al Aziz b. Musa a Tudmir b. Gandaris/Todomiro, cuando se acogió a la capitulación. [Tudmir queda cubierto] por el pacto y la garantía de Dios y [las normas] que envió mediante sus profetas y enviados. Adquiere la protección de Dios —ensalzado y honrado sea— y la de Muhammad Dios le bendiga y salve. [No será destituido de su soberanía]. En nada será alterada [la presente situación] tanto suya como de cualquiera de sus compañeros. No serán reducidos a cautiverio, separados de sus mujeres ni hijos. No serán muertos. Sus iglesias no serán incendiadas [ni despojadas de sus objetos de culto]. No se les forzará a [renunciar] a su religión.
Esta capitulación cubre siete ciudades: Orihuela, Mula, Lorca, Balantala, Alicante, Ello y Elche. [Tudmir] no dejará de observar el cumplimiento del pacto y no rescindirá lo acordado. Ha de cumplir sinceramente lo que le impusimos y está obligado a [seguir] lo que le ordenamos. No dará asilo a ningún siervo fugitivo nuestro, albergará enemigo nuestro, ni dañará a nadie que haya recibido nuestro amán].
A él y a sus compañeros les incumbe el pago de la gizya: todo hombre libre pagará un dinar [de oro], cuatro almudes de trigo, cuatro de cebada, cuatro cántaros de vinagre, uno de miel y otro de aceite. A todo colono le incumbe el pago de la mitad de estas cantidades. Actuaron de testigos de este pacto Utman b. Ubayda al Qurasi [...] Fue escrito en rayab del año 713.

A mayor abundamiento, compárese con los términos [resumidos] de la capitulación de Mérida (que había ofrecido larga resistencia).

et pleitearon que diessen [a los musulmanes] todo el aver de los muertos, et de los huidos, et de las iglesias, et de lo que en ellas estaba, ansi como piedras preciossas et otras nobles cosas; et todo el aver de los clerigos. Et después de que esto fue firmado por buenas cartas, abrieronsse las puertas, et acogieron [a Musa y a sus gentes] dentro y entregronlo de ella. Et aquellos chistianos que hi moravan no les facian mal, et los que irse querian ibanse, et no les facian mal.

Es esta una muestra de la pauta aplicada de reconocimiento general de las situaciones locales que tenía vigencia de facto. Gracias a la colaboración —interesada— de los obispos, los indígenas conservan sus anteriores estructuras y bienes, pero, ahora 'bajo la protección' de una nueva superestructura arabo musulmana.

[episcopo suadente, ut subiecti Arabibus viverent sub tributo [...] foedus Sarraceni, [...], clerus et christiani [...] servituti barbaricae mancipati elegerunt degere sub tributo, permissi sunt uti lege et ecclesiastis institutis, et habere pontifices et evangelicos sacerdotes.

Tras la marcha de Musa, la actividad militar de Abd al Aziz parece haberse concentrado sobre las comarcas catalanas y portuguesas. Según un pasaje recogido por Sandoval habría ocupado pacíficamente Lisboa, saqueado Coimbra, y regiones norteñas, asolando Oporto, Braga, Tuy, Lugo y Orense.

Asimismo parece ser que fue durante su gobierno cuando son ocupadas de forma estable, Tarragona, Barcelona, Gerona y tal vez también Narbona. Como no son despreciables sus campañas, lo verdaderamente transcendental de Abd al Aziz fue ser quien inauguró y sistematizó la 'política de ocupación', sentando así las bases de lo que será al Andalus.

Su actividad estará condicionada por esta necesidad de asegurar las conquistas musulmanas. par ello tuvo que reclutar tropas, pues muchos de los árabes de pura cepa se habían retirado acompañando la marcha de Musa. Un doble problema: falta de hombres y escasez de medios para retribuirlos. Las pagas tienen que proceder de los recursos locales, ya sea mediante concesiones de tierras, ya mediante una reestructuración y redistribución de los ingresos obtenidos por el fisco.

Naturalmente ello había de provenir esencialmente de los indígenas, exigiéndoles el pago de los tributos establecidos por conquista, capitulación o reconocimiento de soberanía. Abdellazis omnem Spaniam per annos tres sub censuarioiugo pacificans. También se reclamó su cuota a los musulmanes: hubieron de satisfacer el diezmo (que no habían abonado durante la fase anterior). Por esto, desde Sevilla que ha elegido como sede de su nuevo gobierno.

et escrivo sus cartas, ey enviolas a su tierra [Norteafrica], et mando decir a todos aquellos que el mas queria, et que de derecho avian del amor, que se viniesen para el, et que les daria mui buenas tierras, et muchas bondades, et que les faria tanto de que ellos fueses pagados. Et tanto les enbio decir, et tanto fico, que luego se vinieron para el, et en mui poco tiempo fueron con el muchos bueno homes que dejaron sus tierras y sus averes, et se fallaron despues bien de lo que hicieron [...] Et ese fue mui buen home, et fico mucha merced a fijosdalgo.

Consegurir estos refuerzos fue en detrimento de la influencia y, sobre todo, a expensas de los primeros conquistadores que vieron como tenían que compartir. Ello generó tensiones económicas y sociales por cuanto los recién llegados eran en su mayoría libertos y beréberes. Tensiones que se traducen en un levantamiento seditione suorum, pese a ser excelente el gobierno de Abd al Aziz no duró por la sublevación del yund en contra suya, por cosillas que le achacaron.

Todas las fuentes coinciden en la autoría material del asesinato: la aristocracia árabe. Los motivos aducidos son distintos según se atribuya la iniciativa al yund o al califa. En el primer caso la acusación es la del mal musulmán (una especie de antítesis de las cualidades atribuidas a Musa), pro-cristiano e, incluso, apóstata con visos de rebelde.

Todo envuelto en una historia —que todos cuentan y nadie cree— de corona áurea y prosternación ante Abd al Aziz, exigida por la viuda [hermana o hija] de Rodrigo. Influencia de Egilona que le habría llevado a una excesiva benevolencia para con los indígenas, interpretada como cripo-apostasía.

Más verosímil y consistente que el presunto ascendente nefasto de aquella goda es la acusación de propósito de rebeldía para proclamarse monarca. Abdillazis [...]iugum Arabicum a sua cervice conaret evertere et regnum invasum Iberie sibimet retemtare. Son varias las fuentes que relacionan esta intención con la indignación con el trato infligido a su padre Musa y la muerte dada a su hermano Abd Allah.

Pero diversos indicios parecen apuntar a que se trataría de un rumor creado y propalado por Sulayman, para justificar la eliminación de los nusayríes. El yund habría asesinado a Abd al Aziz por orden del propio califa. Y por esta razón le remiten la cabeza del muerto que exhibirá ante Musa.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 123-125.

Ayyub b. Habib al Lajmi

Emir dependiente 716-716

Biografía

Poquísimo es lo que se sabe de Ayyub. Dato que recogen todas las fuentes es que era hijo de la hermana de Musa b. Nusayr. Por tanto tendríamos el gobierno, ininterrumpido, de tres miembros sucesivos de la misma dinastía de al Andalus. Un hecho inaudito en los anales del califato omeya.

La designación de Abd al Aziz había sido hecha, antes de volver a Oriente, por el propio Musa; el gobierno de Ayyub, (tras el asesinato de Abd al Aziz) se debió a su proclamación por parte de los moradores de al Andalus.

La situación era la siguiente. Abd al Aziz acababa de ser asesinado por la aristocracia del yund árabe. Entre los que achacan su muerte a un levantamiento local y aquellos que la atribuyen al cumplimiento de una orden califal, hay que decantarse por lo primero. Sabido es que Sulayman no sentía afecto alguno por los nusayríes, pero no es menos cierto que, de haber programado su eliminación, no habría dejado de designar o enviar a un nuevo gobernador.

Ayyub se encontraba en al Andalus en 716. Tal vez entrase con las tropas de Musa en 712, pero el silencio de las fuente parece avalar que lo hiciera dos años más tarde, como consecuencia y dentro de la política de atracción de Abd al Aziz et mando dezir [...] que se viniesen para él, et que les daria mui buenas tierras, et muchas bondades [...] fueron con él muchos buenos hombres que dejaron sus tierras y sus averes, et se fallaron después bien de lo que hicieron.

El asesinato de Abd al Aziz abre un periodo de desconcierto y de vacío de poder. Es entonces cuando Ayyub fue elegido. Se trata de una evidente designación de compromiso. Propuesto por la mayoría (partido nusayrí: beréberes y clientes) y aceptado o tolerado por la aristocracia árabe. Una persona entrada en años, gran prestigio moral (hombre piadoso, virtuoso, de mui buena vida, secta Mahometi Prudentissimus y un hombre politicamente neutro. Es elegido como iman que dirige la oración.

Un símbolo o representante de la comunidad, un interino en funciones que no gobierna. Ibn al Quttiya dice claramente que [cuando vino al Hurr] al Andalus estaba sin gobernador. Tanto la Crónica 754 como todas las fuentes árabes subrayan que dicho al Hurr fue nombrado por la autoridad competente (gobernador de Ifriqiya o califa). En cualquier caso, la imposición o aceptación de Ayyub implica el peso del prestigio nusayrí, respaldado por la mayoría de la gente y la fuerza de sus clientes.

Ibn al Quttiya dejaba sentado que esa designación se debió a los beréberes; precisamente aquellos que habían respondido a las llamadas de Abd al Aziz. Algunas fuentes Crónica 754, Fath, Imama, Historia Arabum afirmaban que algo había tenido que tener con el asesinato de su primo. Abdulaziz [...] concilio Ayub Avenhabib [...] occiderunt, aceptó la propuesta de ser nombrado gobernador con tal de consentir en la muerte de [...].

Pero la mayoría de los autores ignoran esta instigación. Además, semejante acusación desentona y choca frontalmente con lo que se sabe de la persona moral de Ayyub. Y, a mayor abundamiento, clientes y beréberes jamás habrían prestado su respaldo a quien se hubiera visto mezclado en el asesinato de su patrón. El gobierno de Ayyub duró seis meses. Rasis puntualizaba reinó cinco messes y veinte días. Ajbar y Bayan le atribuyen el traslado de la sede del gobierno/ dar al imara a Córdoba, posiblemente para alejarse de la turbulenta aristocracia árabe.

Allí se establecerá en el palacio balat Mugit que, desde entonces, será el alcázar. Ibn al Quttiya afirmaba: Este Ayyub dejó descendencia en las inmediaciones de Peña, en la provincia de Málaga. Según Ximénez de Rada, Et ab isto [Ayub Avenhabib] dicitur Calatayud/Calatayud fuiste hedificata, [...]. Parece que Ayyub murió en al Andalus.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol VI, págs. 306-307.

Al Hurr b. Abderramán

Emir dependiente 716-719

Biografía

Al Hurr b. Abderramán b. Utman al Taqafi. ?, s. m. s. VII-p. s. VIII. Tercer emir de al Andalus tras el gobierno interino de Ayyub b. Habib. De al-Hurr [Alaor para Crónica 754 y Alohor en Arabum] b. Abderramán al-Taqafi [al-Qaysi según al-Dabbi y al Humaydi] solo se tienen datos referidos a su estancia y actividad en la Península. La muerte violenta de Abd al Aziz, seguida por la interinidad de Ayyub b. Habib, dieron paso a una situación harto insatisfactoria, para el gobierno de Damasco. Por tanto, el cometido que este asignó al nuevo gobernador fue el de restablecer el control político-administrativo de aquella lejana provincia.

Cuando en agosto de 716, al Hurr se incorporó, no lo hizo a título de amir, virrey, sino de simple amil, gobernador de al Andalus. No era un enviado califal con autonomía propia, sino un mero subordinado, dependiente de Ifriqiya. Conocedor de que se enfrentaba a una difícil situación, vino al frente de una fuerza suficiente para imponer sus decisiones. Acompañado por 400 personas destacadas de Ifriqiya [con sus clanes] y estos son los primeros [nobles que se establecieron] en al Andalus que se puedan enumerar.

Parece que era una fuerza militar capaz de equilibrar —y neutralizar su fuese necesario— a los conquistadores. De hecho, cuando, menos de tres años después, el califa Umar b. Abd al Aziz consideró que debía evacuar al Andalus, se le pudo disuadir arguyendo que allí había muchos musulmanes, número que, dado que el proceso de islamización todavía no había tenido resultados apreciables, era consecuencia de la controvertida política de atracción de Abd al Aziz, así como de la permanencia de los efectivos que vinieron acompañando a al Hurr.

Fueron gentes que asentó en Córdoba, distanciándose así de los primeros efectivos [concentrados alrededor de Sevilla y responsables del levantamiento que había acabado con Abd al Aziz]. Esta decisión fue tomada ad cautelam para dificultar posibles reincidencias del inquieto yund local. Fuera suya la iniciativa [siendo el primero en ocupar el balat Mugit que se convierte en palacio de al Hurr] o continuación de la de Ayyub b. Habib, el protagonismo político había sido retirado de Sevilla y trasladado a la nueva capital.

Restablecido ya el control, se pasó a la fase siguiente, la de implantar una organización administrativa regular. Esta tuvo una doble faceta: de incautación de apropiaciones indebidas, y de asegurar la aplicación continuada de las normas tributarias, tanto a sometidos como a musulmanes.

La necesidad imperiosa de retribuir a la tropa de al Hurr le obligó a tratar de recuperar parte de lo apresado tumultuosamente por los primeros conquistadores, proceso que llevó a cabo de forma ruda, y también discriminatoria, puesto que los afectados compartían una misma característica étnica; todos eran beréberes. Esta actuación desentonaba claramente con la línea instaurada por el califa Sulayman, con su política de suprimir la marginación anterior, haciendo participar a los no-árabes en la gestión del Estado.

Cabe suponer que al Hurr trataba de ganarse así las simpatías de los primeros conquistadores [violentamente opuestos a la política de atracción llevada a cabo por Abd al Aziz] y de reducir el poder de los norteafricanos [partidarios de los nusayríes y quienes habían nombrado a Ayyub b. Habib.

Fueran cuales fuesen las razones del nuevo gobernador, lo cierto es que actuó con extraordinaria dureza y sin miramientos: [Alaor] castiga a los norteafricanos que andaban por Hispania, por haber ocultado tesoros. Los retiene en prisión, vestidos con sacos y cubiertos de ceniza, llenos de gusanos y piojos, con grillos y cargados de cadenas, sometiéndoles a interrogatorios e imponiéndoles diversas penas los [hace] azotar.

Pero este no es más que uno de los aspectos de la reorganización administrativo-fiscal que se estaba implantando. Moro Rasis resumía dicha actividad afirmando que et este Alaor era por Mirabomelin proveedor, et recividor de todos los derechos que él avía en Espanya.

La tributación instaurada —o cuanto menos restablecida— lo fue de forma progresiva, afectando primordialmente a las regiones real y efectivamente dominadas por los musulmanes, y controladas por el Estado. Crónica 754 aludía a ello por dos veces: [...] et paulatinum Spaniam ulteriorem vectigalia censiendo conponens [...] atque resculas pacificas Xpianis ob vectigalia thesauris publicis inferenda instaurat. Este es un texto fundamenteal, de una fuente prácticamente coetánea a los hechos, que documenta y fecha para al Andalus la implantación generalizada de una tributación territorial regular.

Las resculas pacificas designan el canon que las gentes el libro han de satisfacer para conservar dentro del estatuto de dimmi —protegido— sus creencias, legislación y propiedades. Es lo que Ximénez de Rada describía como: [...] foedus Sarraceni [...], cleros et Christiani [...] qui in Hispanis servituti barbaricae mancipati elegerunt degere sub tributo permissi sunt uti lege et ecclesiatis institutos, et habere pontifices et evangelicos sacerdotes. Situación que. al prolongarse institucionalmente, dio lugar al fenómeno mozárabe [...] iste dicti sunt mixti Arabes, eo quod misti Arabibus convibevant, quorum hodie apud nos nomen perseverat et genus.

La actuación de al Hurr no significó uniformización alguna de la cantidad devengada contratada por cada una de las diversas capitulaciones. Lo único impuesto fue la regularidad anual de su entrega por las regiones dominadas-conquistadas.

Naturalmente, el restablecimiento de la autoridad por el nuevo gobernador y la implantación de un régimen tributario regular —incluso moderado como indica el uso del término resculas— hubo de imponerse. Alaor per Spaniam lacertos iuducum mittit, atque debellando et pacificando [...], acciones militares que tuvieron como primeros objetivos inmediatos aquellas zonas indígenas que, habiéndose olvidado del dominio musulmán incumplían las obligaciones tributarias que contrajeron [...] Esto en lo tocante a los autóctonos, pero, subsidiariamente, tuvo también que ocuparse de los musulmanes.

Hubo que presionar a los Mauri, beréberes, para convencerles de que accedieran a desprenderse y entregar aquellos thesauros absconsos suyos. Asimismo, fue necesario recordar a los arabo-musulmanes el cumplimiento de la obligación coránica de entregar anualmente el diezmo de la renta de sus bienes. Crónica del 754 e Hª Arabum son las únicas en atribuir a al Hurr una actividad conquistadora: Galliam Narbonensem petit et [...] ab Iberiam strongriorem Hispaniam in qua Christiani aliqui rebellaverant, subiugaret, qui et praedictam Galliam et utramque Hispaniam, vi, fraude, et deditione receptans, vectigali subdidit servitudi. reflejo de una realidad: la Hispania anterior había recobrado la autonomía en fecha indeterminada, muy probablemente tras el asesinato de Abd al Aziz.

Reactivación de la actividad militar musulmana, confirmada por la capitulación y sumisión de Huesca, que debe corresponder a 719. Curiosamente, los Ajbar ignoran estos cometidos de reorganización, instauración de una fiscalidad regular y ampliación de los dominios musulmanes. En cambio, aseguraba que Sulayman, tras el asesinato de Abd al Aziz, mandó al gobernador de Ifriqiya [...] que [investigase] lo ocurrido, tomándoselo muy en serio y remitiéndole aquellas personas de nota que habían participado en el homicidio [...]

[El gobernador] envió a al Hurr a al Andalus con orden de estudiar el asunto de la muerte de Abd al Aziz [...]. Afirmación [avalada por ninguna otra fuente y contradiciendo cuanto sabemos] cuya única finalidad parece encaminada a exonerar al califa de responsabilidad [...] Al Hurr, tras un gobierno de dos años y ocho [otros lo cifran en siete, nueve, diez] meses fue sustituido en 719 por al Samh.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVI, págs. 504-506.

Al Samh b. Malik

Emir dependiente 719-721

Biografía

Cuarto emir de al Andalus. sucesor de Hurr b. Abderramán b. Utman al Taqafi. Al subir al trono el califa Umar, nombra para el gobierno de España a Al Samh b. Malik al Jawlani. Este valí llegó con consignas precisas del califa Umar b. Abd al Aziz.

El soberano omeya quería saber con exactitud la configuración geográfica de la Península y la seguridad de las comunicaciones marítimas que podía haber entre este país y el resto del mundo musulmán. Incluso dicen que pensó en una evacuación simple y pura de España, y solo renunció a este proyecto por las dificultades que entrañaba.

La época del valí al Jawlani significó una nueva ofensiva por parte del Estado para garantizar el cobro del quinto jums que le era debido. En efecto, fue el único valí nombrado directamente por el califa Umar con el deliberado propósito de investigar los derechos de cada uno de los ocupantes de las tierras y de hacer una descripción catastral de al Andalus; sin embargo de nuevo se produjo la reacción de los antiguos conquistadores, quienes volvieron a ver peligrar sus tierras, debido al hecho de que durante la época de al Hurr y al Samh hubo nuevas oleadas de emigrantes, que implicaron la reducción de las dotaciones anteriores.

Una comisión se dirigió al califa para que les ratificase sus posesiones, y, en efecto Umar ordenó a al Samh que confirmase el usufructo de las aldeas a los conquistadores y a tal fin el nuevo valí comenzó a tomar informes para distinguir las tierras conquistadas por la fuerza de las armas de las entregadas por capitulación.

Lo cierto es que estas tierras quedaron, de hecho, en un estado de dudosa legalidad, pues eran consideradas como una propiedad particular de los soldados, como una concesión iqta un tanto ilegal, aunque justificada por la participación activa de las tropas en la yihad (guerra santa) en el Norte de la Península, y en este estatuto de semi legalidad permanecerían hasta la llegada de los sirios de Baly.

Estas medidas se complementaron con la acuñación de dinares epigráficos por parte de al Samh, lo que significó la adopción definitiva de los tipos monetarios árabes surgidos de la reforma del califa Hisam b. Abd al Malik. La reorganización fiscal del territorio ocupado tras las medidas de al Hurr y al Samh produjo ya unos ingresos importantes y lo confirma el hecho de que se reconstruyese el gran puente romano de Córdoba sobre el Guadalquivir, paso de la calzada Augusta y razón principal de la existencia de la ciudad, se arreglase la orilla izquierda del río y se reconstruyesen las murallas de la ciudad. Nombró a Córdoba capital de al Andalus y durante su reinado se erigió el primer cementerio islámico, llamado del Arrabal.

Al Samh, al solicitar permiso del califa de Damasco Umar Ibn Abd al Aziz, (720) para restaurar la muralla o, con la piedra procedente de ella, levantar los arcos caídos del puente, le decía expresamente que tenía medios para ello con lo que le sobraba de los impuestos, una vez pagados los estipendios del asentamiento militar, yund, y de proveer todo lo necesario para la guerra santa. El califa accedió a esta proposición y a que se reconstruyera la cerca con ladrillo.

El emir había llegado a la Península en el año 719, en 720, ocupa o recobra Narbona. En el año 721 se dirigió contra Tolosa, en donde se da una batalla entre los musulmanes y el duque de Eudes de Aquitania, en la cual vence este y en la refriega encuentra la muerte el emir al Samh, el 10 de Junio de 721. Su sucesor en el trono fue el valiente al Gafiqi.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 163-165.

Abderramán al Gafiqui

Emir dependiente 721/730-732

La Batalla de Tours-Poitiers

La rebelión beréber

Biografía

Quinto y decimotercero emir de al Andalus. En 721, la muerte de al Samh hizo que las tropas eligieran como gobernador a Abderramán b. Abdállah al Gafiqi. Hombre piadoso, perteneciente a la generación de los que habían convivido con los compañeros del profeta, y que gozaba de enorme prestigio en la Península. Buena muestra es que cuando se esta fraguando dar muerte a Abd al Aziz, los asesinos trataron de granjearse su colaboración por ser la persona de mayor prestigio de al Andalus. Lo cual no quita para que su interinidad no rebase los dos meses. Crónica del 754 lo reduce a uno per mense).

Pero su auténtica importancia histórica radica en su segundo mandato, cuando sucede a al Haytam en marzo-abril de 730. Este, de forma infame, había sido destituido por Muhammad b. Abdállah, a su vez separado del poder por orden superior. Para unos fue nombrado por el gobernador de Ifriqiya, Ubayda, mientras sus descendientes en Morañana de los Gafiqíes afirmaban que lo había sido por el propio califa Hisam b. Abd al Malik.

Abderramán fue hombre piadoso, de hermosa conducta durante todo su gobierno, llevó a cabo numerosas incursiones contra los Rum, siendo ejemplarmente equitativo en el reparto del botín. Las fuentes árabes señalan dos campañas: una en 731 y otra, fatal, en 732. Es de señalar que Fath e Ibn al Faradi le hacen morir en 754. Solo faltan diez años para la gran rebelión beréber del 739, que obligará a la suspensión de las campañas transpirenaicas y causara el derrumbe de la dinastía Omeya.

En 730 Munuza o Munusa, ha trocado su pasada crueldad para con los cristianos locales por una tregua y alianza con su suegro Eudes de Aquitania, selladas con su enlace con Lampegia. Lo cual provoca una primera algara, en 731 elimina al rebelde, captura a la hija de Eudes y restablece el dominio árabe sobre Cerretanya; para penetrar luego en Languedoc, consiguiendo mucho botín. Evento que parece confirmado por Historia Arabum que lo hace atravesar el Ródano y apoderarse de Arlés.

La Batalla de Tours-Poitiers

Al año siguiente, controlado todo el territorio andalusí, enardecido por el triunfo anterior, Abderramán al Gafiqi decidió Francorum patrias devastare. Habiendo reunido exercitu magno Saracenorum, cruza la montaña Vacceorum per Pampelonam et montes pirineos transiens, invadiendo los valles del Garona y Dordoña. Cuando Eudes trataba infructuosamente de detenerlo y salvar Burdeos maximan parten exercitus suis perdidit.

Aniquiladas las fuerzas aquitanas, nada se interpone al avance de las tropas árabes que palatia diruendo et ecclesias ustulando depraederi progresan en dirección a Tours. Eudes, haciendo callar momentáneamente sus temores ante la política expansiva del mayordomo de Palacio, Carlos Martel (hijo de Pipino de Heristal), recurre a este. El ejército carolingio, formado por Germanos y Gépidas más los restos de las aquitanas, se enfrenta al ejército árabe cerca de Poitiers (actual Departamento de Vienne), en el lugar conocido todavía como Mussais-la Bataille.

Tras una semana de pequeños encuentros, se produjo el choque decisivo (8-X-732). Es de señalar que las tropas septentrionales se mantuvieron a la defensiva. El ataque musulmán no consiguió romper las filas enemigas, cayendo Abderramán. Encuentro que recibió el nombre de balat al Suahada Calzada de los Mártires, que las fuentes árabes colocan en ramadan (25-X-732). Los francos han rechazado un ataque, pero ignoran la muerte del gobernador y, lo más importante, si se producirá o no otra ofensiva a la mañana siguiente.

De ahí la circunspección que manifiestan cuando sus exploradores hallan vacío el campamento enemigo, su temor que sea un ardid para hacerles caer en una emboscada, hace que desistan de todo intento de seguimiento. Repartido el botín, los que han quedado por dueños del campo regresan a sus tierras. Mientras las tropas atacantes (sin haber perdido muchos efectivos, se retiran ordenadamente. Lo cierto es que la población local no aprecia diferencia alguna ante el proceder de la algara musulmana en su camino de ida y el que acompaña su regreso.

Dos años más tarde el gobernador de Narbona, continuando la política de yihad de su padre —y sin refuerzos peninsulares—, podía permitirse cruzar el Ródano, ocupar Arlés y asolar Provenza durante cuatro años. La batalla de Poitiers no constituyó ningún choque decisivo, todo lo más fue una victoria moral. Tampoco salvó a Europa como quieren algunos.

La rebelión beréber

El verdadero responsable de que se interrumpa otro ataque, de que no se lancen más algaras ultra pirenaicas, no se llama Carlos Martel, sino Maysara al Madgari y sus seguidores. La fecha no es 732 sino 740, remachada por la derrota de las tropas califales en 741, no estamos en Francia sino en el Magreb. Sin la gran rebelión beréber, que afectara también a al Andalus, no habrían caído los Omeyas frente a los Abasíes.

Y por tanto, Carlomagno est inconcevable [...]. La duración del gobierno de Abderramán oscila entre diez meses Albeldense, diez y ocho meses Moro Rasis, un año y ocho meses Fath, dos años y siete meses Bayan Amal, y ocho meses Ibn Habib y nueve meses Dirk, tres años Crónica del 754, Hª Arabum, cuatro años Imama. Dado que Abderramán fue nombrado en marzo de 730 y cayó en octubre de 732, su gobierno fue de dos años y siete meses.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 163-165.

Anbasa b. Suhayn al Kalbí

Emir dependiente 721-726

Biografía

Cuando al Samha cayó frente a Eudes en Aquitania, 721, los andalusíes eligieron a al Gafiqi. Designación que podía tomarse como una muestra de autonomía y autogestión por parte de los andalusíes o reducirse a una simple ‘interinidad de funciones’, que es como lo entendió Yazid b. Abi Muslim, gobernador de Ifriqiya. Porque lo cierto es que, tras la muerte del califa Umar b. Abd al Aziz, al Andalus dejó de ser autónomo y volvió a depender del N. de África.

Dicho Yazid era un liberto de al Hayyay, del que había sido secretario o zabalsorta, y se había formado en la ‘escuela de gobierno’ del implacable rey del Iraq, el representante más señalado de la política Qaysí. Naturalmente Yazid aplicará aquel modelo de apartheid de los indígenas, imponiendo a los neomusulmanes el pago de la capitación, tomando medidas discriminatorias e inclusive vejatorias, que terminarán provocando la gran rebelión beréber del 740.

El que un Qaysí nombre a un kalbí como Anbasa b. Suhayn implica que: 1)este hubo previamente de comprometerse a aplicar el programa del partido en el poder; 2) la mayoría de la población andalusí debe pertenecer al grupo yamaní-kalbí. Anbasa tomó posesión de su gobierno peninsular en (VIII-721), rigiéndolo firmemente, principatum Spanie aucte retemtat.

Dado que Yazid está siguiendo una política de mano dura para con los indígenas norteafricanos la actuación de Anbasa debe constituir una réplica local de la de su nombrante. Ahora, bien, en el al andalus existen dos etnias no árabes: la población autóctona y los beréberes (aquellos que constituyeron más de la mitad de las tropas invasoras, amén de los atraídos por las ofertas de ‘Abd al Aziz b. Musa’). Ambos grupos se resintieron de la aplicación de esta nueva línea política.

Por lo pronto se reanudaron las campañas expansivas. Sobre este extremo coincidaen tanto las fuentes latinas como las árabes. Ibn Idari señala que, en el 105, Anbasa salió en campaña contra / al Rum bi-l-Andalus. Expediciones que no solo van dirigidas contra tierras hispanas, sino también por tierras francas, haciendo amplio botín. Fueron capitaneadas personalmente por el gobernador, utilizando todos los recursos de los que puede disponer, Ambiza per se expeditionem Francorum ingeminat, cum omni mano publica incursionatem illorum ilico meditat.

Son campañas populares, [le siguen] los andalusíes que eran entonces hombres de bien y de mérito, gentes movidas por el propósito del yihad, ansiosos de la [divina] recompensa. Efectivos con los cuales abrumó a los Rum con combates y asedios hasta que pidieron la paz. Durante el transcurso de sus ataques transpirenaicos, asedió la ciudad de Carcasona.

Los habitantes [no obtuvieron] la paz hasta entregar la mitad de sus bienes, cuantos cautivos musulmanes y botín [hecho a] estos hubiera en la ciudad, pagar la yizya y someterse a las obligaciones del [contrato de] protección / dimma en lo tocante a combatir a aquellos que luchasen contra los musulmanes y estar en paz con quienes estuvieran con éstos.

Se trata de campañas muy profundas, pues también consiguieron ocupar Nimes y Autum como reconoce Crónica de Moissac Amiza rex Sarracenorum cum ingente exercitu post quintum annum Gallias aggreditur, Carcasonam expugnat et capit, et usque Noemauso pace conquisivit, et obsides eorum Barchinona transmitit. Anno DCCXXV, Sarraceni Augustudunum civitatem destruxerum, IV. feria, XI. Calendas Septembris, thesaurumque civitatis illius capientes, cum praeda magna Spania redeunt.

Expedición correspondiente al quinto año de gobierno de Anabasa y correctamente fechado en 725. Falleciendo de muerte natural al regresar de aquella campaña para el Fath o, si se prefiere, morte propria vite terminum parat. Esto en cuanto a actividad exterior, veamos las consecuencias que, en la Península, tuvo la política Qaysí. Programa que no responde a irracional racismo discriminatorio sino a motivos fiscales.

Aquellos que no son arabo-musulmanes pagan más. En consecuencia se estorbará la nacionalización y se mantendrá que las conversiones no son sino intentos de defraudación tributaria, porque lo esencial mantener —y si es posible incrementar— los ingresos en una época durante la cual los gastos del aparato de Estado están creciendo. Avidez fiscal que repercute también en al Andalus donde los principales sujetos pasivos eran los autóctonos.

Los afectados no fueron exclusivamente los moradores de Septimania y Gallia Gotica sino todos los indígenas no musulmanes de al Andalus, que vieron doblarse el monto de sus impuestos / vectigalia Xpianis duplicata. Aquello no gustó y, para convencerlos , fue preciso reprimirlos duramente / nonnullas civitates vel castella dimutilando stimulat. El malestar podía manifestarse más claramente en aquellas zonas periféricas de difícil acceso y alejadas del poder central.

Es en este contexto donde hay que ubicar un incipiente descontento, mejor o peor encubierto, atribuido a Pelayo, recogido por el Fath e Ibn Hayyan, apud al Maqqari. Pero sin reconocer que dicho descontento implique en absoluto admitir que Pelagius [...] [un desconocido] Alkama/Alchamam, principem militae, cum maximun multitudine Arabum interfecit.

La contemporánea Cronica 754 afirma claramente que [Anbasa], cargado de honores, triunfalmente gobierna España. Asimismo fechaba inequívocamente el primer fracaso árabe en anno [...] Arabum CXVI.º.

Es decir en 734, durante el gobierno de Ibn Qatan, cuando se proponía subvertere nititur Pirinaica inhabitantium iuga. Las fuentes árabes lo localizaban también en territorio vasco / ard al Baskunis y la Crónica del Moro Rais afirmaba que et destruyo la tierra de los Bacazos et de los Viscares.

Por tanto, desplácese y retrásese correctamente el mito de ‘Covadonga’ [...] Tanto si persistimos en colocar aquel primer descontento en Galicia como si lo ubicamos en los Pirineos, resulta evidente que aquello debió verse facilitado por la pasividad benevolente de los beréberes vecinos. Los mismos que poco después se marginarán y desguarnecerán las frías tierras norteñas, o inclusive provocarán sublevaciones (y alianzas con los cristianos) como la de Munusa circa 729, en tiempos del segundo gobierno de al Gafiqi.

Incidentalmente, el Munnuza/Monnuza que Crónica de Alfonso III y Crónica Albeldense, movidas por su empeño de asturianizar Covadonga, ascendían a super Astures procurante/Asturiensium prefectus no es otro que el siempre pirenaico beréber, yerno de Eudes de Aquitania, muerto en 731.

Debía ir oculto dentro de los Pirinaica inhabitantium cuando la mudanza desde aquellas montañas/Pirinaica iuga hasta el montem magnum, cui nomen es Aseuva y los loca angosta [...] per dubia/deva son cristianizados en ripam fluminis cui nomen es Devae.

El gobernador, siempre mirando por las arcas públicas, tampoco había de desaprovechar la ocasión que le brindaba el movimiento de abandono de sus bienes, preconizado por Sereno a sus seguidores judíos, incautándose de estos omnia que amiserant fisco adsociat.

Anbasa, antes de extinguirse en 726 (aunque alguna fuente se empeña en hacerle morir mártir de la fe), tuvo la precaución de designar sucesor. Hoder /Udra consulem patrie sibi comisse vel principem exercitus rependantis [...] in extremo vite positus ordenat.

Las crónicas dan un abanico para la duración del gobierno de Anbasa. Imama lo reducía a dos años y nueve meses, mientras las otras fuentes le asignaban cuatro años y cuatro, cinco, seis siete, ocho meses; la cifra correcta es la de cuatro años y cinco-seis meses.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol IV, págs. 191-193.

Udra b. Abdállah al Firhi

Emir dependiente 726-726

Biografía

Udra b. Abdállah al Firhi. ?, ú. t. s. VII p. m. s. VIII. Gobernador de al Andalus (emir interino) tras Anbasa. Antes de apagarse enero de en 726, accedió i, Anbasa tuvo tiempo de nombrar a alguien que hiciese de sucesor, siquiera a título interino: Udra b. Abdállah al Firhi.

Este (llamado Hodera, Odzra, Odra en las crónicas latinas no ejerció más que el tiempo estrictamente necesario para que la noticia de la muerte de su antecesor llegase a Qayrawan y se enviase a un nuevo gobernador. La insignificancia y lo reducido (dos meses) del mando de Udra es tal que la inmensa mayoría de los autores árabes ni siquiera lo nombran.

Parece que la designación de Udra por Anbasa tuvo bastante de improvisada. Bisr b. Sahwan, gobernador de Ifriqiya, entendió aquello como un conato de autogobierno andalusí. Y, al no estar dispuesto a permitir que los peninsulares eligiesen a la persona que les había de regir, le faltó tiempo para nombrar y enviar a un nuevo gobernador Yahya b. Salama al Kalbí.

Rápida sucesión que Historia Arabum describe gráficamente como Arabes in continenti Amiramomeno Ambize obitum nunciatur, et Odre pariter successionem. Izit autem in continenti misit eis quendam, qui Yahye dicebatur et erat filius Caleme, anno regni Arabum CVII.

Al Hiyari [apud Nafh] afirmaba que fue hombre de bien y esforzado caballero. Los descendientes de Udra fueron famosos. Su hijo Hisan b. Udra se apoderó de Toledo. El linaje [de Udra] se perpetuó ininterrumpidamente en Guadix, del Reino de Granada, donde tenían casa y gozaban de notoriedad y fama de cultos. Parece que Udra corresponde al Udraca fijo de Cacin, que según Moro Rasis. ey reinó dos meses et siete dias.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XLVIII, págs. 563.

Yahya b. Salama al Kalbí

Emir dependiente 726-728

Biografía

Séptimo emir de al Andalus tras el gobierno interino de Udra b. Abdállah. Yahya b. Salama (Maslama para Ajbar nuevo gobernador, designado por el de Ifriqiya Bisr b. Safwan (para suceder al difunto Anbasa, al no refrendar la designación andalusí de Udra en febrero-marzo de 726 era Kalbí. Característica que desentona por estar entonces en el poder el partido Qaysí.

El gobierno de Yahya también se desmarca (¡por voluntad política o ineptitud?) de la tónica general del imperio omeya de aquel momento. Máxime, cuando su nombrante, el propio Bisr, había realizado una fructífera campaña contra Sicilia.

El caso es que el nuevo encargado peninsular no llevó a personalmente a cabo campaña alguna en al Andalus. Afirmación de las crónicas árabes que conlleva una cierta desaprobación; dejando entrever una relación causal con su destitución por el nuevo gobernador de Ifriqiya Ubayda b. Abderramán en junio-julio de 728 Fath lo fecha en 729, probablemente por su inactividad militar; tal como le ocurrirá en 734 a Abd al Malik b. Qatan.

la actuación andalusí de Yahya, tan desdibujada en las fuentes árabes, cobra sombrío relieve en las latinas. Para la coetánea Crónica de 754: [anno] Arabum CVII, Sarracenus Iahia nomine monitu Principum succedens, terribilis potestator fere trienio crudelis exaestuar, atque acri ingenio Hispaniae Saracenos ey mauros pro pacifis rebus olim ablatis exagitat, atque Christianis plura restaurat.

Visión que es paralela a la de H.ª Arabum: ...qui Yahye dicebatur el erat filius Caleme, anno regno Arabum CVIIº. Et fuit terribilis potestator et regnavit duobus annis et dimidio; homo acri ingenii, crudelis dominii tamen iusticie intendebat, nam Arabes sive Mauros, qui res pacificas abstulerant. Christianis coegit debite restaurare.

Textos donde se refleja la valoración subjetiva de unas medidas administrativas. Los términos terribilis, crudelis, acri se refieren a una actuación que desde el punto de vista del narrador [un indígena], agrava su situación. Pero también está claro que aquello afecta simultáneamente a diversos colectivos: Saracenos/Arabes, Mauros, Christianis.

De estos los dos primeros designan al grupo dominante, a los invasores, mientras el tercero se refiere a los sometidos, a la población autóctona. Estamos ante un ajuste de las relaciones entre ambos grupos. Reajuste cuyo objeto son la pacifis rebus/res pacificas. Se está aludiendo a una alteración de las relaciones económicas, no a una cuestión que cambiase la situación política.

Saracenos/Arabes et Mauros se ven privados de algo que antes percibían de los cristianos. No es que se devuelva nada a estos, sino que dejan de entregarlo. Pese a ser 'de justicia' (léase legal) tuvo que ser impuesta ya que, no siendo cosa de poca monta, generó resistencias que fueron duramente reprimidas. Algo cuya interrupción, sin beneficiar al los sometidos, perjudica a los invasores... Las pacíficis rebus que ya aparecían en época de al Hurr como resculas pacíficas era algo cuya entrega iba ligada a la consecución de un cese de hostilidades.

Las capitulaciones de los sometidos recogían el pago de una cantidad anual en metálico, más otras mensuales en especie. Se trata de unas disposiciones 'standard' que se impusieron en todas las regiones ocupadas, en el momento de la conquista, y del que tenemos una muestra en el 'tratado de Teodomiro de Orihuela'. Las módicas entregas mensuales de trigo, cebada, aceite, vinagre están destinadas al mantenimiento de las tropas invasoras, son requisas, provisiones o 'raciones'.

Rizqlarzaq árabe que debió, por proximidad fonética, sugerir el resculas, siempre diferenciado de los pagos en metálico_ vectigalia, census, tributum. Pero las raciones imprescindibles para unas tropas de paso, ya no lo son cuando estas se han establecido y disponen de propiedades y concesiones territoriales.

Llegado a esta fase el Estado, suprime la requisa de dichas 'raciones', privando de ello a los conquistadores. Las pasadas imposiciones en especie se ven sustituidas por la entrega de su valor el cual, sumado al tributo en metálico, van a parar a las arcas de la administración. Los herederos de los invasores han sido privados de un beneficio apreciable, mientras la carga tributaria de los contribuyentes indígenas no sufre variación apreciable...

Yahya b. Salama fue destituido en julio de 728, fecha que Fath retrasa a 729. las fuentes divergen sobre la duración de su gobierno asignándole: in año y tres, seis meses, dos años y dos, seis, diez meses, casi tres años. La cifra adecuada parece ser la de dos años y dos meses.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol L, págs. 504-505.

Hudayfa b. al Ahwas al Qaysi

Emir dependiente 728-728

Biografía

Noveno emir de al Andalus. El periodo comprendido entre junio-julio de 728 y abril de 729 resulta a la par intranscendente y confuso. Corresponde a los gobiernos de Hudayfa y de Utman b. Abi Nis`a. Pero los autores divergen de quien precedió a quien. Kamil, Bayan II, Dikr, Ibn Habib, Ibn Abi Fayyad, Crónica del 754 e Hª Arabum anteponen a Hudayfa; mientras Ajbar, Ifitah, Bayan I, Ibn Baskuwal creen que el primero fue Utman, seguidos por Ibn Jaldun, que lo da como Hudayfa b. al Ahwas al Utbi y le asigna un año de gobierno; Fath ignora hasta la existencia de Utman.

Lo que si es seguro es que se llamaba Hudayfa b. al Ahwas al Asya i / al Qaysi / al Absi y que fue nombrado por el gobernador de Ifriqiya Ubayda b. Abderramán al Sulami.

Paradójicamente, quienes suministran más datos son la Crónica del 754 e Hª Arabum: Anno Arabum CXIº Oddifa viv levitate plenus [...] per sex menses absque ulla gravitate retemptas pro paucitate regni nihil dignum animadversione ingeminat y Odayfa Alcayci [...] quinque mensibus Hispanias gubernavit, post quos vitam finivit, et missus fuit alius Autuman nomine [...[.

Para Moro Rasis, [...] alçasron a Udeyface fijo de Laut, et reino seys messes et tres dias, et mataronle afogado. El gobierno de Hudayfa duró desde junio-julio a noviembre de 728. Es decir los seis meses que le atribuyen la mayoría de las fuentes, excepto Historia Arabum (R. Jiménez de Rada), que lo reducía a cinco, mientras Ibn Habib e Ibn Jaldun lo alargaban un año.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 163-165.

Utman b. Abi Nis`a

Emir dependiente 728-729

Biografía

Utman b. Abi Nis`a al Jathami. ?, ú. t. s. VII Qayrawan (Túnez), 730 post. Noveno emir de al Andalus en el año 728-729. Poquísimo se sabe acerca de Utman b. Abi Nis´a [Tis´a en Ajbar e Iftitah, Sa´ba en Dikr] al Jathami (Attuman/Autuman/Otzman Ibn Abinsa). Tan poco que ni siquiera hay acuerdo sobre si vino después o, por el contrario, precedió a Hudayfa.

Consta fue nombrado por el gobernador de Ifriqiya, Ubayda b. Abderramán al Sulami. Habría venido sigilosamente tacitus properat, concretamente en noviembre-diciembre de 728. La Crónica del 754 parece achacarle una cierta vanidad Qui dum quattuor per menses alium sustentando honoribus infolat.

Fue destituido en abril de 729, sustituido por al Haytam. Utman permaneció en al Andalus intrigando hasta que, en 745, fue expulsado por Abu al Jattar dentro de su política de destierro de los autores de discordia entre baladíes y sirios. Es entonces cuando Utman se estableció en Qayrawan, donde murió, en fecha desconocida. La duración de gobierno andalusí de Utman oscila entre cuatro meses Crónica del 754, Albeldense, Hª Arabum, cinco (Ibn Habib, Ibn Jaldun, Bayan, Ibn Baskubal apud Nafh, seis Imama, A´mal y año y medio para Dikr.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XLVIII, págs. 823-824.

Al Haytam b. Ubayd al Kilabi

Emir dependiente 729-730

Biografía

Al Haytam b. Ubayd al Kilabii. ?, ú. t. s. VII 730 post. Décimo gobernador de al Andalus en 729, destituido por Muhammad b. Abdállah al Asyai. Las fuentes árabes son de un laconismo irritante, los más que señalan es que: fue nombrado por el gobernador de Ifriqiya Ubayda b. Abderramán al Sulami, según Bayán hizo una campaña contra Munusa. Tanto Bayán como Kamol parecen indicar que no fue destituido sino que murió.

Tan desvaído gobierno cobra acusados y sombríos rasgos en la coetánea Crónica del 754 (seguida por Hª Arabum). También parece aflorar en Moro Rais, desfigurado el nombre y ligeramente agrandada, en el novelesco relato de cómo Cabat fijo de Theo hizo descabezar a quienes le eligieron.

Al Haytan habría tenido casi un año de agitado gobierno decem per menses turbidus regnat que provocaron profundo malestar, fraguándose una conspiración. Descubierta la trama, encarcela a los conspiradores que encarcela y decapita. Parece que se le fue la mano en la represión y que no todos los ejecutados eran responsables.

Entre los muertos estaba Zat Saracenum genere plenum, facundia clarum atque diversarum rerum opulentissimum dominum. Ejecuciones que provocaron la denuncia y reclamación de los parientes de los finados ante el gobernador de Ifriqiya. Este envió a Mammet Alascila / Mahomat Avenabdalla / Muhammad b. Abdallah al Asyai que destituye y prende ignominiosamente a al Haytam que remite a Qayrawan.

La duración de su gobierno es variopinta. Oscila desde los cuatro meses (Ibn Habib e Ibn Baskubal apud Nafh, Dikr, A´mal, diez meses Bayán, Kamil, un año y dos meses Imama, Bayán, dos años y días (Ibn Baskubal apud Nafh. Hay que asignarle diez meses puesto que empezó en abril de 729, cesando en febrero-marzo de 730.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXV, pág. 619.

Muhammad b. Abdállah

Emir dependiente 730-730

Biografía

Brevísimo gobernador de al Andalus en 730 que destituyó al décimo emir al Kilabi. Muy poco es lo que se sabe de Muhammad b. Abdállah al Asyai (Mamet Alascila, Mohomad Halasci, Mafomad fijo de Albeldola, Mohomat Avenabdalla) la persona que sucedió a al Haytam y precedió a Abderramán al Gafiqui.

El cortísimo gobierno de Muhammad hace que no lo mienten siquiera Ajbar, Fath, Dikr, Ifitah, Ibn Habib ni b. Jaldun. Según Bayan, Kamil, Ibn Baskuwal apud Nafh, Muhammad fue proclamado por los andalusíes, después alçaron por rey a Mafomad... de Moro Rasis. Ibn Baskuwal lo hace hombre excelente. Todas las fuentes le asignan dos meses de gobierno, excepto Crónica del 754 y Albeldense que lo reducen a uno.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXXVI, págs. 740-741.

Abd al Malik al Fihri

Emir dependiente 732-734/740-741

Biografía

Duodécimo y decimocuarto emir andalusí (de Damasco) tras al Gafiqi. Al Dabbi, al Humaydi e Ibn al Faradi dan su nombre completo: Abd al Malik b. Qatan b. Isma (Nahsal según Ibn Hazm) b. Unays b. Abd Allah b. Yahwan b. Amur ibnn Habib b. Amr b. Sayban b. Muharib b. Fihr. Es el Abdelmelic, Abdelmelic b. Katum, Abdelmelque fijo de Acan de las crónicas cristianas.

Tuvo dos gobiernos: uno tras la muerte de al Gafiqi y un segundo después de Uqba. Abd al Malik era un aristócrata, ex nobile familia pero su conducta distaba mucho de ser intachable. Tanto las fuentes latinas como las árabes convergen en presentarlo como incapaz, fatuo, petulante, tiránico y parcial en sus decisiones. Hª Arabum lo califica de dissipator, discolus et petulans y Moro Rasis no vacila en afirmar Abdelmelque [...] fue mui mal rey, et pusso mui mal los fueros. Cronológicamente, el gobierno de Abd al Malik sucede al de al Gafiqi y precede al de Uqba, dos figuras que gozaron de apreciación favorable; lo cual contribuye a acentuar los contrastes.

La actuación administrativo económica del nuevo gobernador, nombrado por Ubayda, tampoco concita la aprobación de las fuentes latinas que la enjuician muy negativamente. Pintan un cuadro de país floreciente, arruinado, sin esperanzas de recuperación, de irrefrenable codicia y abusos de los recaudadores, recurriendo a injusticias legales, prestaciones forzosas, devastaciones sin provecho alguno. Expresiones estas de blandiendo pro iure iniuras, pro pace angarias que, más allá de su retórica, están aludiendo a un evidente agravamiento de la situación económica de los sometidos.

Tampoco debía ser totalmente legal y, mucho menos, limpia, cuando la primera providencia del nuevo gobernador, Uqba, será la de cortar con la política de su antecesor, al que encarceló, castigando duramente a sus recaudadores [...] Hasta el extremo que Hª Arabum establece un nexo causal entre la vox Chistianorum, que ad aures Domini ascenbat contra tirannum y que el califa decidiese destituir al gobernador. [...]

No hubo intervención divina alguna, sencillamente Hisam b. Abd al Malik está descontento ante una pésima gestión administrativa que no engrosa las arcas públicas.

Tal vez toda la culpa no incumbiese al gobernador, dado que la misma Crónica de 754 acusaba a Yscam [...] cupiditate preceptus, tanto collectio pecuniarium per duces Oriente et Occidente ab ipso misis est facta, quanto nullo umquam tempore in reges qui ante eum fuerant extitit congregata. Unde non modice populorum katerve cernentes in eo inprobam manere cupiditatem suas dividunt mentes. Provocando que [...]iniuras non poterent tolerare, multe provinci sibi subdite [...] retraxerunt.

La economía fue siempre la gran preocupación de este califa que se quejaba de sus apuros económicos, diciendo gráficamente que [...] el estado estaba tan necesitado de dinero como un enfermo de medicina.

Su afan por incrementar los ingresos estatales no es ningún secreto, manifestándose en una política general de subida de impuestos, inicio de programas de desarrollo económico, fomento de la agricultura, ampliación de la superficie cultivable roturando tierras yermas, desecando marismas, abriendo canales de irrigación, creando mercados.

Pero los motivos fiscales no parecen haber sido decisivos, puesto que Abd al Malik no fue cesado por haber tiranizado a los cristianos sino su incompetencia militar. Monitus Abdelmelic a principalia iussa, quare nihil ei in terra Francorum prosperum eveniret de pugne victoria, léase ni campañas, ni fructuosos botín. Picado por la reprimenda, el gobernador sale de Córdoba con todas las tropas cum omni manu publica.

Su meta era el sometimiento las poblaciones pirenaicas Subvertere nititur Pirenaica inhabitantium iuga. Su propósito, efectuar un provechoso saqueo en las Galias in terra Francorum prosperum eveniret. Todo apunta a que estaba planeando una reedición de las algaras de al Gafiqi.

Según las crónicas árabes el primer paso era hacer una incursión por la tierra de los Vascones y Moro Rasis ey destruto la tierra de los Bacazos et la de los Viscares; algunas señalan que venció a los [indígenas] e hizo botín. Una campaña que Bayan fecha en 733, mientras las crónicas árabes la retrasan a anno [...] Arabum CXVI.º

No parece que esta algara tuviese nada de triunfal. El balance recogido por Ibn al Atir se limita a un escueto retornaron salvos, lo cual parece aludir haber pasado algún apuro. Crónica del 754 señalaba dificultades de marcha y falta de éxito expeditionem per loca dirigens angusta, nihil prosperum gessit. Insiste en que con ayuda de Dios, los naturales conservan las cumbres, lugares de los que el ejército [enemigo] había intentado apoderarse siguiendo caminos escabrosos pero, habiendo sufrido numerosas bajas, se [tiene que] retirar a las llanuras, regresando a su patria por caminos apartados.

Esta única fuente contemporánea colocaba el primer fracaso árabe durante el gobierno de Abd al Malik b. Qatan, cuando se proponía subvertere nititur Pirinaica inhabitantium iuga. Todas las crónicas árabes lo localizaban también inequivocamente en territorio vasco ard al Baskunis.

Para el cristiano autor de Crónica del 754 (que ignora la posterior identificación imaginaria de los pinnacula en el montem magnum, cui nomes es Auseva, seguida de la de loca angosta [...] per dubia/deva en ripam fluminis cui nomen is Devae), la primera resistencia efectiva cristiana no empezó en Covadonga (hacia 722), sino en alguno de aquellos valles del Pirineo, el año 733 [...]

Naturalmente, tras su fracaso, Ibn Qatan fue destituido, cerrándose así su primer mandato, que había abarcado de ramadan octubre de 732 a noviembre de 734. La correcta duración de dos años es la señalada por Ibn Baskuwal, Bayan y Kamil, mientras Ajbar la acortaba a seis meses, Albeldense la alargaba a dos años y ocho meses, Dirk y Amal a tres años y dos meses. Crónica del 754, Ibn Habib, Hª Arabum, le asignaban cuatro años (parece que estos han sumado los dos periodos que tuvo); al Humaydi. al Dabbi e Ibn al Faradi lo hacen prolongarse del 115 al 125.

Segunda época

En safar 123 enero de 741 Uqba ha muerto e Ibn Qatan vuelve a hacerse con el poder, probablemente en tanto portavoz de la corriente kalbí, que está siendo monopolizada por los Firhríes. Es indiscutible que no ha sido nombrado por el gobernador de Ifriqiya, ni por el califa. La autoridad de Ibn Qatan tiene un origen andalusí, no se sabe si basado en la delegación de un Uqba moribundo, en una elección consensuada, o en una sencilla y descarnada toma de poder.

El asunto ha sido resuelto en la Península, entrando así en una nueva fase de autogobierno andalusí. Autonomía provocada por el aislamiento, consecuencia de la gran rebelión berebere del 739 que ha afectado a todo el Norte de África y cortado las comunicaciones con el califato de Damasco.

La revuelta beréber

Precisamente los avatares de este levantamiento serán los que condicionen los eventos posteriores. Cuando el califa Hisam, enterado de la gravísima marcha de los acontecimientos, envió a Kultum, y lo puso al frente de un enorme ejército con la misión de sofocar aquella sublevación de Ifriqiya. Precisamente la derrota sufrida a orillas del río Sebu en 741 será la que determine que los sirios que pudieron escapar tratasen de refugiarse en al Andalus.

En un principio Ibn Qatan se negó, mitad por rencor personal en contra de la dinastía omeya, mitad por temor a ser desbancado. Pero los beréberes andalusíes, al llegarles noticia [a finales del 741] de los triunfos de los beréberes africanos sobre los árabes de aquella región, se rebelaron contra los árabes de al Andalus.

Imitando la conducta de sus hermanos, expulsaron y mataron a los árabes de Ylliquiya, echaron a los de Astorga y demás poblaciones sitas más allá de los puertos [de la Cordillera Central]. Todos los árabes de los confines fueron muertos o expulsados —pues eran pocos— excepto los de Zaragoza y su frontera, pues siendo allí más numerosos que los beréberes estos no [pudieron desalojarlos.

Cosas que sucedieron] sin que Ibn Qatan se enterase, hasta que se le presentaron los fugitivos. Entonces envió tropas contra los bereberes que las desbarataron, exterminando a los árabes de aquellas comarcas, agravándose la situación.

Al ver aquello, el gobernador temió que le ocurriese lo mismo que a los árabes de Tánger y, cuando conoció los preparativos de los bereberes en contra suya, no vio mejor solución que pedir ayuda a aquellos famélicos árabes sirios, los odiados compañeros de Baly, al que escribió, estipulando condiciones de paso [...]

La situación era crítica pues los beréberes in tres turmas divisi, unam ad Toledum destinant [...] aliam Abdelmelic Cordoba sede [...], tertiam Septitantum portum / Messulam civitatem porrigunt [...] Para los árabes, tácticamente lo primero era controlar el paso del Estrecho y cortar cualquier posible contacto/refuerzo entre los bereberes de ambas orillas. Cuestión que Baly se apresuró a zanjar en Algeciras / Sidonia.

Las armas y despojos cobrados permitieron (sumados a la generosa ayuda de los contribulos andalusíes) volver a equipar a los sirios. La columna berébere que se dirigía hasta Córdoba será rechazada y desviada por tropas andalusíes bajo el mando de Almuzar/Almuzaor (ignorado de las fuentes árabes) pese a caer, junto a gran parte de sus efectivos.

Los restos de las dos columnas beréberes desbaratadas se unen a los de Yilliqiya, Astorga y de la cuenca del Duero, se habían concentrado en número incalculable para asediar Toledo. Allí, a orillas del Guazalete, se enfrentarán a las tropas andalusíes mandadas por Umaya y Qatan (hijos de b. Qatan) junto a las sirias dirigidas por Baly El protagonismo de la victoria es discutido. Moro Rasis se lo atribuye a Catan y Humeye, dos fijos del rey por sus manos. Et bien dixeron aquellos que hi fueron que por ellos fuera la batalla vencida, et que ellos llegaron a ferir, después de que todos los faces fueron quebrados.

Mientras todas las fuentes árabes se lo achacan a los sirios que cargaron con denuedo, peleando con tal valor suicida que hicieron volver espaldas a los beréberes, haciendo tan gran matanza que acabaron con ellos; quienes huyeron fueron los únicos supervivientes [...] Pero los sirios se esparcieron por todo el territorio andalusí, exterminando a los bereberes hasta meter a los fugitivos en las fronteras —donde se escondieron— y ahogar su rebelión.

Alejado el peligro y sofocado aquel gravísimo levantamiento, Ibn Qatan quiso que los sirios evacuasen la Península. Las fricciones surgieron cuando estos exigieron salir desde las costa levantinas para ser trasladados en bloque a Ifriqiya. El gobernador alegaba falta de barcos y pretendía desembarcarlos en pequeños grupos en Ceuta [...]

Indignados ante aquella aviesa propuesta de exterminio encubierto, exacerbado por el recuerdo de su pasada denegación de auxilio y otros agravios, dan suplicio y ejecutan al nonagenario emir Ibn Qatan en septiembre de 741. Este segundo gobierno había durado de safar a du l-qa-da 123 / diciembre de 740 a septiembre de 741, Imana le atribuye doce meses, mientras Albeldense, Dikr, Fath y Amal consignan trece meses.R.B.: CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 132-134.

Uqba b. al Hayyay

Emir dependiente 734-740

Biografía

Uqba b. al Hayyay al Saluli. ?, f. s. VII-Córdoba 741. Décimo tercer emir de al Andalus tras el primer gobierno de Abd al Malik. El gobierno de Uqba b. al Hayyay resulta especialmente interesante por la convergencia de tres hechos transcendentales: la gran rebelión beréber, la interrupción de las campañas pirenaicas, el inicio de los gobiernos autónomos. En claro contraste con la de su sucesor Ibn Qatan, la figura del nuevo gobernador concita elogios en las fuentes. Todas, cristianas y árabes, coinciden en el aprecio a la persona y conducta de Uqba.

Es administrador correctísimo e irreprochable, justísimo, de excelente y alabada conducta, dedicado al yihad, victorioso. Fue nombrado por Ubayd Allah b. al Habhab (que acababa de incorporarse a su gobierno de Egipto, Ifriqiya y dependencias, que —a diferencia de sus hijos— no ha olvidado los lazos de clientela que le ligaban a la familia de su patrono) quien le había dado a escoger que provincia quería gobernar.

En 734, Uqba eligió al Andalus porque me gusta el yihad y es lugar [donde se practica]. Elección que está augurando la reactivación de una activa política expansiva y la supresión de las autonomías/resistencias indígenas.

El nuevo gobernador entregado al yihad, lanzaba algaras todos los años. Todos los años conquistaba territorios, hasta que la zona poblada por los musulmanes incluyó Narbona y sus avanzadillas sobre el Ródano.

Efectivamente, aquella incursión del 734 ocupó Arles (entregada por Mauronto duce Massiliae), tomó Saint Rèmy-de-Provence, la peña de Aviñón y remontó el valle de la Durance, ocupación de la Provenza rodana que será incontestable hasta que en 737 ó 738, Carlos Martel con numerosas tropas francas y burgundas, tome Aviñón y asedie Narbona. La columna de socorro enviada por Uqba, bajo las órdenes de Amr b. al Layt fue aplastada a orillas del Berre.

En 739, Uqba estaba en Zaragoza, reuniendo numerosos efectivos para restablecer su dominio del sur de las Galias. Es allí donde le llegaron cartas, informándole del levantamiento de los beréberes norteafricanos y urgiéndole que acudiera a someterlos. Forzado a abandonar sus proyectos transpirenaicos, tuvo que regresar a Córdoba, para dirigirse después al Estrecho. No logrando, pese a sus esfuerzos, sofocar el alzamiento, les cerró el paso marítimo.

Al margen de las campañas externas de Uqba, su decidida política de supresión de autonomías/resistencias peninsulares fue también importante. para Moro Rasis et allego mui grant poder, et fue sobre Galicia et ganola, et fue luego sobre Pamplona et ganola et entrola por fuerça, et partiosse dende et vinosse para Navarra et ganola, et gano a Lupo (Álava) et Magarona, et gano otras muchas tierras que aun tenian los cristianos.

Es dentro de este contexto de crear un continuum que abarcase todo el norte, donde se menciona por primera vez una resistencia asturiana. episodio que sería posterior al 735, y dará una visión menos gloriosa de 'Covadonga'. Uqba conquistó todo el país hasta llegar a Narbona, ocupando Yilliqiya, Álava y Pamplona, sin que quedase en Yilliqiya caserío por conquistar, excepto la Peña.

Allí se había refugiado un rey al que llamaban Pelayo, con trescientos hombres. Los [musulmanes] no cesaron de combatirles y acosar hasta que muchos de sus compañeros murieron de inanición, mientras otro grupo [optó por] rendirse. Fueron menguando los resistentes hasta no quedar más de treinta hombres que, según se dice, no tenían ni diez mujeres, sustentándose de miel silvestre y guarneciéndose en la peña.

Siguieron alimentándose con la miel de las abejas cuyos enjambres vivían en las hendiduras de la peña, hasta que los musulmanes, no logrando acabar con ellos, les tuvieron en poco y les dejaron, diciendo: 'treinta bárbaros no pueden hacer gran cosa'.

las crónicas latinas reflejan la justicia y el rigor administrativo de Uqba. Desterró a los perversos Hispaniae, vel diversos viciis implicatos que habían medrado durante el gobierno de su antecesor, realizó un censo, adoptó medidas fiscales. Siendo de admirable conducta se esforzó por cumplir las nomas musulmanas. Aplicó el principio de ordenar el bien y prohibir el mal. Los protegidos son juzgados con arreglo a sus leyes.

Nunca ejecutaba a un politeísta sin, antes, haberle expuesto [las bondades] de la religión musulmana, le invitaba a convertirse, haciéndole ver su excelencia, le mostraba los errores de su [anterior] religión y afeaba la adoración de los ídolos. Se dice que gracias a esta costumbre suya, islamizaron más de mil hombres.

Según unos Ibn Qatan se sublevó y depuso al gobernador, mientras otros afirman que este, enfermo de muerte, habría designas a aquél. Uqba falleció en Zaragoza, en enero de 741. Su gobierno había durado cuatro años y cinco meses Albeldense, cinco años Crónica 754, Arabum, Kamil, cinco años y dos meses (Ibn Habib, Bayan, Dikr, A´mal, cinco años y tres meses Imama, sesi años y cuatro meses (al Razi apud Nafh.R.B.: CHALMETA GENDRÓN Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XLVIII, pág. 651-652.

Baly b. Bisr al Qusayri

Emir dependiente 741-742

Biografía

Decimoquinto emir de al Andalus tras el segundo gobierno de Ibn Qatan. Baly b. Bisr b. Iyad al Qusayri al Qaysi, virus genere plenum el arme militaris expertus (Belgi, Belgi Abenber, Belinge en las fuentes cristianas), es figura que participó en acontecimientos de suma importancia, que se solapan parcialmente con el segundo gobierno de Ibn Qatan.

Las decisiones adoptadas y sus repercusiones serán determinantes para la evolución posterior de al Andalus, hasta el final de la dinastía omeya. Como consecuencia de la gran revolución beréber del 739 y del fracaso de Ibn al Habhab, gobernador de Ifriqiya, que no consigue reprimirla, este es destituido. En su lugar, el califa Hisam envió a Kultum b. Iyad. Un nombramiento de jefe militar más que de gobernador, pues Kultum iba al mando de una numerosa fuerza, unos treinta mil hombres, esencialmente tropas procedentes de Siria.

Se le ha encomendado reducir a los rebeldes y restaurar el dominio árabe sobre el Magrib, controlándolo si fuera necesario con un ejército de ocupación. Tratándose de una misión militar, se ha designado a quienes, caso de que falleciese, habían de sucederle en el mando: Baly b. Bisr y Talaba Ibn Ubayd. Kultum reforzado con levas egipcias, se incorpora a su provincia en Ramadán (julio, 741), reúne a los efectivos de Ifriqiya y sale al encuentro de los beréberes.

La batalla se dio cerca del río Sebu y constituyó una terrible derrota para el ejército califal. Se habla de un tercio de muertos, otro de prisioneros y el tercero de huidos. La caballería siria, que había atravesado las filas enemigas bajo el mando de Baly, se vio en la imposibilidad de replegarse a Qayrawan, teniendo que refugiarse en Ceuta. Cercados por fuerzas muy superiores, en un ambiente hostil, los sirios llegaron a comer sus propios caballos y hasta los cueros [de sus atalajes].

Entonces encendieron hogueras para atraer la atención de lanchas de Algeciras y, utilizando como mensajero al caíd de al Andalus, escribieron al gobernador Ibn Qatan, pidiéndole ayuda en nombre de la obediencia debida al príncipe de los creyentes y de la solidaridad étnica. Pero este se desentendió de ellos, pues se alegraba de que pereciesen y recelaba de que le quitasen el poder.

Todavía fue más allá, no bastándole con no trasladar ni socorrer a los sitiados, torturó y ejecutó, bajo la acusación de fomentar un levantamiento para derrocarle, a un compasivo Lajmi que había tomado la iniciativa de remitirles dos carabos con algunos víveres.

La animadversión del gobernador, enraizada en su añeja inquina personal contra los omeyas, se veía abonada por las aviesas observaciones de Abderramán b. Habib (ya había creado desunión en el ejército mandado por Kultum, al que algunas fuentes acusan de estar maniobrando para suplantar a Ibn Qatan).

Cuando parecía que la eliminación de los refugiados en Ceuta era inevitable (Ajbar habla de un cerco de un año, y de que no encontraban ya ni hierbas que llevarse a la boca), las circunstancias cambiaron tanto en al Andalus como en Ifriqiya.

El levantamiento de los beréberes norteafricanos se corrió a la Península, donde empezaron a matar ya expulsar a los árabes, sin que estos lograsen resistir. Incluso lanzaron tres columnas, con el propósito de tomar Algeciras, Córdoba y Toledo, haciéndose cada vez más crítica la situación... Sincrónicamente, el califa Hisam hace un supremo esfuerzo y envía a Hanzala b. Safwan al Kalbi como gobernador de Ifriqiya, donde los beréberes se ven obligados a replegarse.

Es entonces cuando Ibn Qatan empieza a preocuparse ante el doble problema del avance imparable de los beréberes andalusíes y la perspectiva del restablecimiento de la autoridad omeya... En octubre de 741, cuando los sirios imploraban refugiarse en al Andalus, el gobernador naves retemtando eis denegat transitum. En marzo-abril de 742, navibus preparatis, no vio mejor solución que pedir ayuda a aquellos hambrientos árabes sirios, los odiados compañeros de Baly, al que escribió.

Habiéndose estos apresurado a aceptar, el [gobernador] les envió víveres, condicionándolo a la entrega de rehenes y no tardar más de un año en derrotar a los beréberes. Aceptadas estas condiciones y habiéndose comprometido a su cumplimiento, les envió barcos en los que fueron pasando por grupos. Aquellos sitiados, que llegaron sumamente desnutridos y desharrapados, fueron vestidos por Ibn Qatan que les asignó pagas.

Como esto no bastase para cubrir sus necesidades, los árabes andalusíes —que eran riquísimos— se hicieron cargo de ellos. Cada noble atendió a los de su clan, volcándose la gente en atender a los sirios hasta dejarles vestidos y repuestos. Los sirios no habían sido traídos por razones humanitarias, sino egoístas de supervivencia.

Se trataba de invertir una situación crítica que empeoraba de día en día. Donde los beréberes in tres turmas divisi, unam ad Toledum destinant [...], aliam Abdelmelic Cordoba sede [...], tertiam ad Septitanum portum/Messulam civitatem porrigunt.

Lo primero era controlar el paso del Estrecho para cortar cualquier posible contacto o refuerzo entre los sublevados de ambas orillas. Cuestión que Baly se apresuró a zanjar en wadi l. Fath (cerca de Algeciras/Sidonia), aniquilando la tercera columna. Las armas y los despojos cobrados permitieron (sumados a la generosa ayuda de sus compatriotas locales) volver a equipar a los sirios.

La columna berébere que se dirigía hasta Córdoba será rechazada y desviada por tropas andalusíes bajo el mando de Almuzar/Almuzaor (ignorado de las fuentes árabes) pese a caer, junto a gran parte de sus efectivos. Los restos de aquellas dos columnas desbaratadas se unen a aquellos que, procedentes de Yilliqiya, Astorga, Mérida, Coria y Talavera, se habían concentrado en número incalculable para atacar a Ibn Qatan.

Este hizo salir contra ellos a sus hijos Qatan y Umaya, al frente de todos los árabes andalusíes —excepto los de Zaragoza y su frontera— mientras Baly llevaba el mando de sus compañeros, los sirios. El choque ocurrió a doce millas de Toledo, a orillas del Guazalete, y la lucha fue encarnizada. Mas los sirios cargaron con denuedo, peleando con tal arrojo que hicieron volver espaldas a los beréberes, en los que hicieron tan gran matanza que acabaron con ellos, no escapando más que los fugitivos.

Los sirios montaron los caballos de los caídos y vistieron sus armas. Después se esparcieron por todo el territorio andalusí, exterminando a los beréberes hasta meter a los fugitivos en las fronteras —donde se escondieron— y ahogar su rebelión. Según al Razi, esta represión y otras acciones parecidas provocaron el surgimiento del odio que han transmitido a sus hijos hasta el día de la resurrección entre los beréberes del centro y los árabes andalusíes.

El protagonismo de la victoria es discutido. Moro Rasis se lo atribuye a Catan y Humeye, dos fijos del rey por sus manos. Et bien dixeron aquellos que hi fueron que por ellos fuera la batalla vencida, et que ellos llegaron a ferir, después de que todos los faces fueron quebrados. Mientras todas las fuentes árabes se lo achacan a los sirios, lo cual está, a contrario, corroborado por la escasa combatividad que posteriormente mostraron los baladíes.

Pero alejado el peligro y sofocado aquel gravísimo levantamiento, tan pronto como los sirios regresaron a Córdoba, Ibn Qatan quiso que abandonasen el país. Cosa que aceptaron siempre que los llevase a Ifriqiya. [Pero el gobernador] adujo que, no teniendo barcos para llevarles de una vez, los transportaría por secciones [...]. Cuando se negaron a ello, insistió en que saliesen por Ceuta.

Replicaron : 'lo que tú quieres es entregarnos a los beréberes de Tánger, pero antes aceptaríamos que nos arrojases al fondo del mar'. Y viendo lo que se proponía hacer con ellos, se sublevaron y le expulsaron del alcázar, sustituyéndole por Baly, al que prestaron acatamiento. Ibn Qatan se alojó en su vivienda, mientras sus hijos huyeron, uno a Mérida y el otro a Zaragoza [...].

La situación era confusa y la gente no sabía a quien obedecer [...] Los rehenes sirios reunidos en el islote de Umm Hakim llegan a Córdoba, encolerizados por las privaciones sufridas (un Gassani ha muerto de sed) y exigen venganza. Baly intenta oponerse, pero ante la perspectiva de un motín, termina cediendo. Ibn Qatan es ejecutado en septiembre de 741, y su cadáver crucificado a la cabeza del puente (tal como hiciera con aquel Lajmi que, meses atrás, se atreviera a socorrer a los sirios).

Et quanto los fijos de Cautaram sopieron de la muerte de su padre et el mal et traicion que los de Promission/Sirios ficieran, pesoles mucho, et fueronse para Narbona et tomaron mucha gente de la villa et muchos de los barbaros et de los alarves, et vinieronse para Cordova.

Como se trataba de enfrentarse a los sirios, los beréberes se sumaron a los baladíes —aunque sus espaldas todavía goteasen sangre beréber— pensando volverse contra los andalusíes en cuanto hubiesen acabado de vengarse de los sirios. Abderramán b. Habib y Abderramán b. Alqama al Lajmi, señor de Narbona, se unieron a Qatan y Umaya, yendo a atacar a Baly y sus compañeros. Esencialmente son gentes de la, antaño, tan poco participativa frontera. El ejército atacante habría sumado 40-100.000 hombres.

Tras su entrada en al Andalus, Baly se ha visto reforzado por numerosos fugitivos que andaban por aldeas y montes del N. de África, sin poder regresar a Siria, con lo que su ejército llegó a los 12.000 hombres. El encuentro tuvo lugar a doce millas de Córdoba, en una aldea llamada Aqua Portora de la comarca de Huebo.

Pese a su aplastante superioridad numérica, los baladíes sufrieron una sangrienta derrota, perseguidos por los sirios que los acuchillaban o apresaban, retirándose luego a Córdoba, donde Baly murió a la semana, de resultas de sus heridas (ago. 742). Su gobierno había durado once-doce meses (Ibn Habib, Fath, Kamil, Bayan, Ibn Jaldun) —contados desde la muerte de Kultum—, y su estancia andalusí seis meses Dirk, Imana, A´lam, Bayan. El tribus annis regnavit de Hª Arabum es totalmente inaceptable.R.B.: CHALMETA GENDRÓN Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol VI, págs. 691-693.

T´alaba b. Salama

Emir dependiente 742-743

Biografía

Ta´laba b. Salama al Amili. ?, p. s. VIII-Iraq o Egipto 750. Décimo sexto emir de al Andalus tras el gobierno de Baly Tras la muerte de Baly, en agosto de 742, los sirios designaron como gobernador a Ta´laba b. Salama al Amili. De acuerdo con Ibn Hazm, la genealogía de este noble árabe (ignorado de Crónica 754, Albeldense e Historia Arabum era : Ta´laba b. Salama b. Yahdam b, Amr b. al Aydam b. Ta´laba b. Mazin b. Muzain b. Abi Malik b. Abi Azm b. Awkalan b. al Zuhad b. Sa´d b, al Harit [b. Amila], gobernador del Jordán y de al Andalus. Fue muerto [luchando] al lado del [califa] Marwan b. Muhammad en [750].

El reconocimiento sirio de Ta´laba era obligado, por cumplir la sucesión Kultum-Baly-Ta´laba decretada por el califa Hisam en 741. En cambio, no lo acataron los [seguidores de los] Fihríes que hicieron secesión y se negaron a obedecerle. Es más, las primeras gentes de al Andalus, árabes y beréberes, se levantaron en contra suya, buscando desquitarse de la derrota [de Aqua Portora].

Es un contexto de guerra civil. Otras fuentes árabes hay que presentan a las gentes de al Andalus escindida [entre la obediencia] a cuatro emires. Apreciación exacta puesto que coinciden: T´alaba (por los sirios), los dos hijos de Ibn Qatan (uno por Extremadura y el otro por la frontera), más el jefe de los beréberes que andan buscando tomarse el desquite de su pasada derrota en Guazalete.

Las fuerzas contrarias son tan numerosas que T´alaba se vio obligado a refugiarse en Mérida. La situación de los sirios era desesperada y sus enemigos no dudaban de su exterminio. T´alaba, aprovecha un descuido de los asediantes, efectúa una salida desesperada, haciendo gran matanza y cogiendo mil prisioneros. Después, redujo a cautiverio las mujeres e hijos de los vencidos cuando anteriormente Bali nunca había llegado a esclavizar a las mujeres.

El número de cautivos ascendió a diez mil o más. Marchó con los prisioneros y esclavos a Córdoba, acampando en la almuzara, donde empezó a vender a las mujeres e hijos de los baladíes. Subastaba los varones árabes a la rebaja, hasta adjudicar a dos medinenses por un perro y un cabrito, Pensaba pasar a espada a los prisioneros beréberes después de la oración del viernes, y la gente se había congregado para presenciar la ejecución, cuando divisaron una bandera y un cortejo. era Abu al Jattar que llegaba como gobernador de al Andalus.

Obsérvese como el odio carga sobre los beréberes. Los sirios llegan a tratarles de una forma que no responde ni las viejas normas preislámicas referentes a los familiares de los vencidos: maniatando al padre con el hijo, repartiéndose y vendiendo como botín a las mujeres y niños. En cambio a los árabes paisanos o baladíes se les humilla y escarnece, pero no se les ejecuta.

Una situación insostenible, y suicida, en términos del mantenimiento del dominio musulmán de la Península. dadas semejantes circunstancias era vital poner fin a este enfrentamiento armado entre descendientes de conquistadores y los recién llegados.

Es entonces cuando, las gentes de bien y sensatas de al Andalus —tanto sirios como baladíes— recurrieron al gobernador de Ifriqiya, rogando que les enviase a un gobernador que los reuniese, al que todos acatasen y fuese reconocido por sirios y baladíes; sino las luchas intestinas acabarán con nosotros y no dudamos que el enemigo termine por vencernos y apoderarse de nuestras familias.

El gobierno de T´alaba ha abarcado de agosto de 742 a mayo de 743. Son los diez meses que consignan Fath, Bayan, Nafh e Ibn Jaldun; en cambio Ibn Habib, Imama [ambos le hacen morir en combate, confundiéndole con Bali], Dikr y A´mal lo reducen a cinco meses.R.B.: CHALMETA GENDRÓN Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XLVII, págs. 545-546.

Abu al Jattar b. Dirar

Emir dependiente 743-745

Biografía

Decimonoveno emir de al Andalus. Sucedió en el emirato a T´alaba b. Salama al Amili. Nombrado por el valí de África, desde el primer momento demostró su favoritismo hacia los kalbíes. Pertenecía a la aristocracia de Damasco y su personalidad se impuso a los sirios, que no se atrevieron a oponérsele. Libertó a 10.000 cautivos que se vendían en Musara, concedió amnistía a los rebeldes y para evitar nuevos disturbios, se atrajo a los chundis (divisiones) sirios alejándoles de la capital, concediéndoles feudos en la Península, pero con la obligación del servicio militar y el compromiso de responder a posibles movilizaciones.

Los compañeros de Baly aceptaron esta proposición y así el yund o chund (división) de Damasco quedó establecido en Elvira; el del Jordán en el Regio (Archidona y Málaga); el de Palestina en Medina Sidonia y Algeciras; el de Enesa en la región de Sevilla y Niebla; el de Quinnasrin, en el territorio de Jaén y el de Egipto recibió los fondos del Algarve y el distrito de Tudmir (Murcia).

Los 10.000 ó 12.000 sirios que había que instalar fueron asentados en tierras nuevamente amputadas al quinto jums estatal; pero ni con todo lo que quedaba de ese quinto hubiera bastado para aposentarlos. Abu al Jattar realizó entonces una reforma importante. En primer lugar vació las tierras incautadas y ocupadas violentamente por los sirios, asentándolos en unas zonas determinadas mediante un nuevo tipo de concesión territorial, llamada de soldada iqta istiglal.

En efecto, los sirios no recibieron iqtas territoriales —no se debe mantener el tópico distorsionador de que les fueron concedidos feudos—, sino una parte de los tributos que pagaban los dimmíes (población autóctona sometida). Probablemente era el propio Estado el que, en principio, cobraría los tributos que después abonaría a los sirios. Pero la reforma de Jattar tuvo también otra fase no menos importante: una vez asentados los sirios, se trataba de indemnizar a los baladíes (veteranos ocupantes de al Andalus) por los agravios sufridos por las confiscaciones de aquéllos y hacerles olvidar futuras represalias.

La forma de compensarlas no fue otra que refrendar y ratificar la incierta y semilegal propiedad de que disfrutaban, según ellos desde el hipotético reparto de Musa. Y, es más, los que ya disfrutaban de las auténticas iqtas territoriales —concedidas por al Samh— debieron ampliar sus derechos de propiedad y convertirlas en propiedad libre, exenta de contrapartidas hacia el Estado. Fue así, como, ratificando propiedades poco claras y ampliando los límites de las que ya eran legales, Jattar neutralizó dde momento el peligro de guerra civil entre sirios y baladíes.

Tras unos comienzos de gobierno ecuánime, Jattar realizó una política parcial hacia los árabes del Sur (yemeníes). Poco duraron los buenos propósitos y renació el espíritu de venganza del quelbita (Abu al Jattar), contra los Qaysíes (capitaneados por Sumayl). Sumayl b. Hatim al Kilabi, jefe de los Qaysíes, había llegado a España en el séquito de Baly, figuraba en el chund de Quinnasrin y sin duda, no se había retirado todavía a la hacienda de Jaén, cuando se declaró una guerra implacable entre Abu al Jattar y el jefe qaysí.

Sumayl se alió con dos tribus yemenitas, los de Chudam (yudamíes) y Laju (lajudíes), quienes aunque yemeníes estaban enfrentados con al Jattar. Al Sumayl recorrió Sevilla, Écija y Morón, buscando apoyo a su partido y ofreciendo a Tawaba, jefe yudami, el mando de la coalición.

Abu al Jattar b. Dirar sale contra los sublevados y se enfrenta a ellos junto al río Guadalete, en 745. La victoria se decanta a favor de los rebeldes y el emir cae en sus manos, siendo hecho prisionero y Tawaba b. Salama al Yudami se encaminó a Córdoba donde se proclamó gobernador de España, aunque los resortes del mismo eran movidos por al Sumayl.

Se instauraba así un gobierno pro-Qaysí, prolongado después cuando la muerte de Tawaba. Desde entonces los medinenses dejaron de figurar como partido político; y solo más tarde algunas ilustres familias medinenses vuelven a figurar en la Historia.R.B.: CHALMETA GENDRÓN Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, pág. 538.

Tawaba b. Salama

Emir dependiente 745-747

Biografía

Tawaba b. Salama al Yudami. Siria, f. s. VII Córdoba, 746. Décimo octavo emir de al Andalus tras el gobierno de Abu al Jattar. Tuwaba [parece preferible esta vocalización a la de Tawaba era un noble sirio (probable hermano de Ta´laba), perteneciente a la división de Palestina que, en el momento del alzamiento de al Suamyl contra Abu al Jattar estaba establecido en Morón y se verá ofrecer la jefatura de los Mudaríes.

Parece ser que se consideraba tenido en menos al haber sido destituido del gobierno de Sevilla por Abu al Jattar. Molesto por este agravio, habría acogido favorablemente la propuesta de secundar la sublevación anti-Yaman hecha por al Sumayl. Este, siguiendo su propósito de halagar (para ganárnoslos) a Lajmíes y Yudamíes, ofrece la jefatura —nominal— del movimiento a Tuwaba, pero todo el poder pertenecía a al Sumayl.

Habiéndose reunido las fuerzas rebeldes en Sidonia, derrotaron e hicieron prisionero a Abu al Jattar en Guadalete. Hechos que son ligeramente anteriores a abril de 745. Tuwaba se instala en el alcázar cordobés y recaba de Abderramán b.Habib, gobernador de Ifriqiya, un diploma de nombramiento.

Preocupado por la hegemonía de la coalición Qays-Lajm-Yudam, Abderramán al Kalbí consigue liberar a Abu al Jattar, que recluta un ejército yamaní en el Algarbe. El encuentro cerca de Córdoba, se resuelve sin lucha, desarmados los atacantes por al observación de que Tuwaba es también uno de los suyos. Parece que se llega a una especie de acuerdo informal y Abu al Jattar se retira a Beja. Situación de no beligerancia que se mantiene hasta el fallecimiento de Tuwaba.

La fecha de su muerte no está nada clara, Bugya y Bayan la colocan en 745, mientras Ajbar y Kamil la llevan a 746. Tampoco hay acuerdo sobre la duración de su gobierno. Ibn habib, Ajbar, Bugya, Imama, Albeldense, Arabum e Ibn Baskuwal en Nafh dan un año, y un mes, y dos meses; mientras Bayan, A´mal, Dikr e Ibn al faradi en Nafh le asignan dos años, dos años y dos meses... En cualquier caso, tuvo que terminar unos meses antes del gobierno de Yusuf que fue reconocido en diciembre de 746.R.B.: CHALMETA GENDRÓN Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XLVIII, pág. 538.

Yusuf b. Abderramán

Emir dependiente 747-756

Biografía

Qayrawan (Túnez), 691/692 Toledo, 759. Décimo noveno y último emir de al Andalus dependiente de Damasco. Yusuf b. Abderramán b. Habib b. Abi Ubayda b. Uqba b. Nafi al Fihri era descendiente de Uqba, el conquistador del norte de África y fundador de Qayrawan. Antes de que su padre participase en la invasión de Hispania, acompañando a Habib b. Abi Ubayda al Fihri, y regresase posteriormente a Ifriquiya, Yusuf había nacido en Qayrawan, en 691-2 (puesto que tenía cincuenta y siete años en 746).

Consta que no se llevaba bien con su progenitor, con el que se enfadó, pasando a al Andalus en tiempos de Bisr b. Safwan al Kalbi (721-727). Parece que se estableció en Elvira, pues allí tenía grandes propiedades. La actuación de Yusuf coincide con el último año de Abu l Jattar y los tres primeros de Abderramán b. Muawiya, solapándose con la de al Sumayl.

Era hombre principal, noble [Crónica Albeldense] llega a incluirle entre los regem ex origine Beni Umeia, piadoso, entrado en años, respetado y sesudo; pero también débil e influenciable, puesto que nunca llegó a zafarse de la influencia y dominio de al Sumayl, del que era hombre de paja

Yusuf, apartado de la política, no se había mezclado en las luchas entre baladíes y Sirios, participado ni intervenido en el levantamiento de Tawaba contra Abu l Jattar. Circunstancias que, cuando tras el fallecimiento de Tuwaba, los andalusíes no lograron ponerse de acuerdo (pugnando durante cuatro meses, tanto Mudaríes como Yamaníes por imponer un gobernador suyo), hicieron de Yusuf un candidato de compromiso aceptable por ambas partes.

Es de señalar que, no albergando ambiciones políticas, no se presentó ni autoproclamó. Antes bien, fue escogido, propuesto por indicación de al Sumayl (siguiendo su política de designar a quienes tuviesen el nombre mientras nosotros obtengamos los beneficios e inclusive presionado si no aceptas serás responsable de la guerra civil.

En un contexto de perturbación del poder omeya en Oriente, estar el califa Marwan atareadísimo con el surgimiento de la revolución abbasí y la anarquía reinante entre las gentes de al Andalus.

Yusuf no fue nombrado (por el califa o gobernador de Ifriquiya), sino elegido: ab omni senatu palatii mirifice adclamatur in regno, proclamación influida por el que fuese senior et longevus. Un hombre gris, de transición, que conb unanimidad de aceptación y obediencia) Y que dé paso al establecimiento de una solución de compromiso: repartir el mando entre Mudaríes y Yamaníes, turnándose cada partido en el mando al cabo de un año. Yusuf inició el primer turno, mientras Ibn Hurayt, candidato del partido Yudami/Yamani, obtuvo la concesión de la provincia de Reyo.

Todo parecía solucionado cuando al Sumayl, habiendo forzado su posición, logró la artera destitución de Ibn Hurayt. Este, ante tamaño incumplimiento del acuerdo, se alió con Abu l Jattar, para conseguir por las armas que la hegemonía volviera a los Yamaníes. Yusuf, en un vano intento de evitar el enfrentamiento se retiró en su morada. Pero las posiciones se habían radicalizado y.

cada uno se apartaba de su vecino, para unirse a su clan propio. Esta fue la primera guerra que hubo en el Islam entre estos partidos [Yaman y Mudar], pues nunca antes se había luchado por este motivo. Tal fue la gran contienda que hizo temer se perdiera el Islam en al Andalus; siendo de un encarnizamiento tal como no se había visto otro igual en Oriente ni Occidente.

El choque tuvo lugar en Secunda y la lucha fue larga y enconada, permaneciendo muy igualada durante toda la jornada. Al atardecer, viendo que los Yamaníes estaban consiguiendo una ligera ventaja, al Sumayl recurrió a las gentes del zoco de Córdoba. La intervención de estos cuatrocientos hombres, armados de palos, chuzos y cuchillos de carnicero, atacando a unas tropas agotadas de cansancio, decidió la batalla, con numerosas bajas de Yamaníes y muerte de sus jefes.

Al Sumayl, instigador y verdadero responsable del enfrentamiento, donde capitaneó a los Mudaríes, aprovechó su victoria para ejecutar a setenta prisioneros. Y estaba decidido a continuar aquella carnicería, de no haberse resueltamente interpuesto Abu Ata, jefe de los Gatafán.

Tras el encuentro de Secunda (747), Yusuf gobernó con el asentimiento de las tropas de Mudar, Yamán y Siria, siguiéndole la gente de al Andalus. El gobernador había regresado a su residencia oficial, pero quien mandaba era al Sumayl, cuyo poder creció y ejercía realmente el gobierno, mientras los demás solo tenían el nombre. Situación que empezó a pesarle al gobernador que se inquietó y concibió recelos, decidiendo alejar a al Sumayl, confiriéndole parte de su poder. Así que, el año 749, le dio el gobierno de Zaragoza y su territorio.

La incorporación de al Sumayl a su jurisdicción coincidió con el inicio de una hambruna generalizada que duró varios años. A las desastrosas consecuencias de aquella calamidad vino a sumarse el que los manejos de al Sumayl por lavar su agravio habían provocado que todos los recursos se hubiesen volcado en la lucha por hacerse con el poder en Córdoba, desatendiendo las fronteras norteñas.

Circunstancia aprovechada por las gentes de Yilliqiya que se sublevaron contra los musulmanes, creciendo su poder hasta adueñarse de la región de Asturias. Los musulmanes de Yilliqiya y Astorga les combatieron mucho tiempo, hasta que ocurrió la guerra civil entre Abu l Jattar y Tuwaba.

Así, durante el año 750, los cristianos derrotaron y expulsaron a los musulmanes de toda Yilliqiya, se tornaron cristianos aquellos de fe vacilante y disminuyeron los ingresos de la tributación. De los musulmanes restantes, unos fueron muertos, mientras otros huyeron tras la cordillera, hacia Astorga, Coria y Mérida.

En fecha indeterminada, pero que debe ser posterior a la rebelión de Urwa y, quizás también a la gran hambre, Yusuf mandó hacer un censo de la población superviviente y ordena que se borre de los registros públicos los nombres de aquellos contribuyentes cristianos víctimas de tantas matanzas

Lo cierto es que aquella unanimidad de aceptación y obediencia posterior a Secunda, no duró mucho, produciéndose diversos levantamientos: Abderramán b. Alqama en Narbona, Urwa b. al Walid en Beja, Emr b. Yazid al Azraq en Sevilla...

Estando al Sumayl en Zaragoza un noble quraysi Amir al Abdari, considerándose postergado por Yusuf, recaba un nombramiento del califa abbasi para iniciar un levantamiento en Córdoba. Pero, no sintiéndose seguro ante la perspectiva de terminar asesinado por el gobernador, huyó a la zona aragonesa (de mayoría yamaní), donde se alió con otro rebelde, al Hubab al Zuhri.

Juntos asediaron a al Sumayl que, reducido a la última necesidad, solicitó la ayuda de Yusuf. Al no lograr (o no querer) este reunir tropas, al Sumayl envió una desesperada de auxilio a los Qaysíes de las divisiones de Qinnasrin y Damasco, que consiguieron alistar algunos efectivos. Pese a lo reducido de su número, la llegada de esta pequeña columna de socorro (donde iban treinta clientes omeyas) bastó para que los asediantes levantasen el cerco.

El encubierto propósito de estos clientes no era otro que sondear la posición que al Sumayl adoptaría ante la llegada y establecimiento de Abderramán b. Muawiya el al Andalus.

En 755, durante la preparación de la campaña convocada por Yusuf para reducir a los rebeldes de la zona aragonesa, los emisarios omeyas volvieron a tantear a al Sumayl quien, tras una inicial promesa de apoyo, se retractó y amenazó con oponerse. Defraudadas sus esperanzas, aquellos se quedaron rezagados para preparar encubiertamente el desembarco de Abderramán El Emigrado (y fundador de la dinastía omeya cordobesa).

La llegada de Yusuf y al Sumayl ante Zaragoza hizo que los rebeldes optasen por entregar a sus jefes (con implícita promesa de amnistía). Pese al insistente empeño de al Sumayl en que fueran ejecutados, la calurosa defensa de los dos jefes de los Kalbíes (y de los quraysíes) consiguió salvarles momentáneamente.

Con el fin de eliminar esta oposición que estorbaba sus sangrientos propósitos, al Sumayl envió (con fuerzas marcadamente insuficientes) a ambos jefes a reprimir un levantamiento de los vascones en Pamplona y, tan pronto como tuvo noticia de su derrota y desaparición en combate, hizo ejecutar a los rebeldes. Hechos que provocaron profundo malestar en las tropas y que el propio Yusuf viese en el desembarco e inicio del triunfo de Abderramán el castigo divino por aquellas muertes

Al Sumayl reaccionó ante la noticia, proponiendo un ataque inmediato, suspendido por la deserción de las tropas (indignadas por aquellos procedimientos y cansadas por la campaña) a lo que vino a sumarse lo avanzado de la estación.

Yusuf, siempre siguiendo indicaciones de al Sumayl (y con engañosos propósitos según Bayan envió emisarios al Emigrado con la proposición de que renuncie a buscar el poder, a cambio de entregarle dinero, darle a su hija en matrimonio, y establecerle al frente de las provincias ocupadas por las divisiones de Damasco y Jordán. Oferta que fue rechazada, por engañosa y no fiable, ya que su visir y regidor de su voluntad es al Sumayl, cuya palabra no es de creer.

La victoria de las tropas de Abderramán en al Musara (a las puertas de Córdoba) vio la derrota y fuga de Yusuf (hacia Toledo) y la de al Sumayl (a Jaén), así como el saqueo de los dos palacios de ambos, pero guardándole cortesía a las mujeres de la familia del primero. La fecha de esta batalla: 14-V-756 marcó el principio del emirato omeya andalusí, coincidiendo con el fin del gobierno de Yusuf/al Sumayl. Tras su derrota, ambos trataron de rehacerse y recobrar el poder, dirigiendo ataques desde Toledo y Jaén, llegando un hijo de Yusuf a ocupar Córdoba durante un día.

Pero, a los dos meses, optaron finalmente por someterse en la vega de Granada. Según los términos del acuerdo de paz, confirmado por todos los grandes del ejército, reconocían la soberanía de Abderramán, a cambio de gozar de una amnistía total y conservar sus propiedades, habiendo de residir en Córdoba y presentarse diariamente a palacio, Yusuf entregaba como rehenes a sus hijos, que estarían en dorado cautiverio en el alcázar cordobés, hasta tanto se enderecen los asuntos pues, cuando se aquietasen, serían puestos en libertad.

El antiguo gobernador fue inscrito en el rol del ejército, percibiendo un estipendio.

Durante algo más de un año, el asunto parecía zanjado cuando, grandes familias que, bajo el gobierno de Yusuf habían gozado de consideración y concesiones territoriales, dejaron de disfrutarlas. Por lo que le incitaron a rebelarse y volverse atrás de lo acordado, no cejando hasta que le hicieron escribir a la gente principal. Los sirios de al Sumayl y los Qaysíes rehusaron seguirle, por lo que se dirigió a los baladíes, a las gentes de Mérida y Fuente de Cantos, quienes si aceptaron secundarle.

Abderramán, informado de la huida de Yusuf a Mérida, acusó a al Sumayl de complicidad o, cuando menos, de encubrimiento encarcelándole. Los numerosísimos partidarios de Yusuf fuero derrotados en Sevilla, por Abd al Malik al Marwani con tan pocos hombres que no pudo perseguirles. El propio Yusuf fue muerto en Toledo por árabes cuyo propósito era hacer que la gente descanse de su maldad, pues se ha convertido en un hombre que enciende constantes guerras.

Tan pronto Abderramán conoció aquella muerte ejecutó al mayor de los hijos de Yusuf (retenido como rehén), mientras al Sumayl fue envenenado o estrangulado en su celda.

El gobierno de Yusuf (siempre como títere de al Sumayl, por el que estuvo siempre totalmente dominado) habría durado siete años y nueve meses (para Ibn Habib), nueve años (Bayan), nueve años y nueve meses (Hulla, Ihata), nueve años y once meses (Amal, Dickr), diez años (Fath, Imama), once años Crónica Albeldense, Las fechas correctas son : 29-I-747 a 8-V-756).

R.B.: CHALMETA GENDRÓN Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol L, pág. 624-626.