Taifa de Albarracín

Introducción a la taifa

Emires de Albarracín

Abu Muhammad Hudayl, 1013-1044
Abd al Malik b. Hudayl, 1044-1103
Yahya b. Abd al Malik, 1103-1104

Introducción a la taifa

Santa María de Oriente —para diferenciarse de la del Algarve— o Santa María de Albarracín fue el centro del territorio de los Banu Razin, Sahlat Bani Razin, familia beréber, de los Hawwara, tronco de la gran cabila de los Baranis. El antepasado de esta familia, llamado Razin, llegó a al Andalus con el conquistador Tarik, a comienzos del s. VIII.

Vista de Albarracín desde el castillo, antiguo alcázar musulmán.Vista de Albarracín desde el castillo, antiguo alcázar musulmán.

Primero los Razin se asentaron en Córdoba, pero acabaron por instalarse en su Sahla, donde señorearon con solo intermitente sumisión al poder central, hasta Abu Muhhamad Hudayl b. Abd al Malik b. Jalaf b. Lubb b. Razin, llamado Ibn al Asla, que se alzó independiente en su no muy extensa taifa con el cargo de hayib —primer ministro, chambelan— y los títulos de Izz al Dawla y Du l-Maydayn.

Las fuentes elogian las prendas personales de Hudayl y la prosperidad que logró para su taifa. No dejan de aludir, más ligeramente a su crueldad. Murió en 1044-1045, tras sobrepasar los treinta años de soberanía. Le sucedió su hijo Abd al Malik, que ya en tiempos de su padre había usado el título de Husam al Dawla, luego incrementado con el de Yabr al Dawla, al hayib —primer ministro, chambelan— Du l-ri asatayn.

Las fuentes critican su modo de ser y sus actos; su época, además, la segunda mitad del s. XI, trajo tiempos difíciles y Abd al Malik tuvo que adular a Alfonso VI, tras su toma de Toledo, cuando.

...todos los reyes de taifas le enviaron regalos magníficos, sin que él le prestara atención a ninguno de ellos ni correspondiera a esos regalos. Abd al Malik al Dawla le había obsequiado extraordinariamente con joyas y telas, y caballos, y mulos y otros presentes regios por encima de toda descripción. Complació a Alfonso este regalo y le correspondió enviándole un mono. ¡Y no sería necio este [Abd al Malik] que presumía del mono ante los otros reyes de al Andalus!.

Tras la victoria almorávide de Zallaqa en 1086, Albarracín dejó de tributar a Alfonso VI, pero tres años después tuvo que pagar parias al Cid, aunque se las cortó mientras este sitiaba Valencia, intentando, antes de agosto de 1093, conciliarse al rey de Aragón para que le ayudara a ocupar para sí la codiciada capital levantina. Pero el aragonés avisó al Cid, que invadió Albarracín, reduciendo de nuevo a Abd al Malik y obligándole a prestarle ayuda para ganar Valencia, como ocurrió el jueves 15-VI-1094.

Después de esto el señor de Albarracín se alió con los almorávides que fueron a sitiar aquella ciudad al mando de un sobrino del emir almorávide.

al que se incorporaron Tayid al Dawla de Lérida, Sayyis al Dawla de Tortosa, Husam al Dawla de Santa María de Albarracín y Nizam al Dawla de Alpuente, cuyas obras habrían de desmentir sus [altos] títulos. Se le unió también al Sanyati desde la [frontera] de Lérida, e Ibn Yasin de Segorbe e Ibn Yamlul de Jérica, entre otros más.

que así participaron en la batalla del Cuarte, abandonando el sitio en vergonzosa huida. Murió Abd al Malik el 9-V-1103 y le sucedió su hijo Yahya, también titulado Husam al Dawla. Valencia había sido tomada por los almorávides el 5-V-1102. El 6-IV-1104, el gobernador almorávide de Valencia, Abu Abd Allah b. Fatima, incorporó a sus dominios la taifa de Albarracín, continuando así la ocupación de todo al Andalus.

R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 81-83.

Abu Muhammad Hudayl b. Razin

Biografía

Régulo de Albarracín 1013-1044. Primer rey de la taifa de Albarracín (1013/1044-1045). La familia de origen beréber, pero ya andalusí, por su arraigo desde el s. VIII en la zona turolense, llamada de los Banu Razin, se independizaron en su poco extensa taifa, hacia 1013, y lograron mantenerse allí hasta 1104, en que la conquistaron los almorávides. Se sucedieron tres reyes de esa dinastía: Hudayl (1013-1044-5), Abd al Malik (hasta 1104) y Yahya (1103-1104).

Taifa de Albarracín.Taifa de Albarracín.

El enclave de Albarracín, al que dieron su nombre, se denominaba antes Santa María de Oriente Santa Mariya al Sarq, y allí se asentó esta familia de beréberes Hawwara, casi desde tiempos de la conquista, y señorearon estas tierras, con intermitente obediencia al poder central andalusí. Hudayl b. Razin se alzó independiente en su taifa con los sobrenombres honoríficos de Izz al Dawla (Poder de la dinastía) y Du l-Maydayn (el de doble gloria), con el título justificativo de chambelán hayib —primer ministro, chambelan.—

Su territorio se extendería desde Castielfabid hasta Calamocha, y desde la sierra por donde discurre el curso alto del río Guadalaviar hasta los del Cabriel y Tajo, territorio también denominado la llanura Sahla —quizás el actual Cella— y Llanura de los Banu Razin Sahlat Bani Razin.

Parece que Hudayl se mantuvo relativamente fiel al califa Hisam II, cuyo segundo califato se extendió entre VII-1010 y V-1013, y solo al final apoyó a su sucesor Sulayman al Mustain (V-1013 a VII-1016), que fue quien le confirmó en el señorío de sus dominios, y del que se conserva una carta a Hudayl reprochándole alguna iniciativa que le disgustara, y que quizá fue la negativa de este régulo a participar en su favor en las luchas civiles, pues prefirió aislarse, apartándose de las otras taifas de al Andalus durante toda su vida, después de haber tenido que defender su territorio contra las acometidas de Mundir I de Zaragoza, que quería anexionárselo.

De hecho, ambos fundadores de sus respectivas taifas se enfrentaron un tiempo, y Hudayl recurrió a la ayuda de los régulos eslavos de las taifas de Levante contra Mundir, reconociendo como ellos entonces al destronado califa Hisam II, a los cual quizás se refieran los reproches mencionados de la carta del califa Sulayman al Mustain.

Hudayl b.Razin muere en julio de 1044 ó julio de 1045, tras sobrepasar los treinta años de reinado, todos ellos de tranquilidad y paz, como resaltan las fuentes —y hacen bien en resaltarlo— por la rareza de tal situación en aquel agitado siglo.

También los largos años de soberanía de su hijo y sucesor Abd al Malik indican la estabilidad de la taifa de Albarracín, propiciada, junto a la circunstancia de las longevidades respectivas, por el arraigo de esta familia en el dominio de su tierra, y su carácter de linaje militar, habituado a la defensa fronteriza.

De Hudayl señalan las fuentes históricas, según extractó Ibn al Jatib, que al principio de las luchas civiles quiso independizar su tierra y gobernar a los suyos, igual que hiciera su vecino Ismail b. Di-Num —en Uclés y luego en Toledo—, que había cortado con el poder de Córdoba.

Las fuentes árabes elogian las prendas personales, físicas y morales, de este Hudayl b. Razin, y la prosperidad que logró para sus tierras, las más ricas de la frontera, según el cronista Ibn al Jatib, lo cual ha de atribuirse a la situación estratégica de esta taifa de Albarracín, como paso de importantes rutas comerciales del momento.

Las fuentes alaban también su cultura, el afán que puso en lograr una Corte brillante y arabizada, sobre todo especializada en el cultivo de poesía y música. Las fuentes no dejan de aludir también a su crueldad, con algún ejemplo terrible. Ni él ni sus dos sucesores acuñaron moneda en la taifa de Albarracín.

R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVI, págs. 434-435.

Abd al Malik b. Hudayl

Biografía

Régulo de Albarracín 1044-1103. Segundo régulo de la taifa de Albarracín. Su reinado se extendió entre 1045 —año de la muerte de su padre Hudayl, fundador y primer régulo de la dinastía— y 1103. Es pues, entre todos los reyes de taifas, el del reinado más largo registrado durante el periodo, ya que ejerció el poder durante sesenta años lunares, cincuenta y ocho según el cómputo del calendario solar. Así como todos los cronistas árabes se deshacen en elogios con respecto a su padre, las fuentes critican la forma de ser y los actos del hijo. Se le califica como.

mal de su época, oprobio de su tiempo, realmente necio y de verdad insignificante.

Según dice acerca de él, el cronista Ibn Hayyan, contemporáneo suyo.

era ignorante, indolente, de poca nobleza, muy pagado de si mismo y alejado de la marcha de los asuntos.

Diversos autores se hacen lenguas de las grandes sumas que gastó en adquirir esclavas cantoras; otros, sin embargo atribuyen esto a su padre. La realidad es que vivió en un tiempo de demasiados cambios políticos y territoriales, cuando la balanza del poderes en la Península basculaba hacia los cristianos. Se vio obligado a plegarse para sobrevivir a la política de Alfonso VI, a la del Cid, a la de los almorávides, etc.

Alguna habilidad política debió tener —ayudado por el aislamiento geográfico y la insignificancia de su señorío, así como el factor suerte— ya que la taifa de Albarracín alcanzó el s. XII sin ser absorbida por los almorávides, cuando ya las demás, excepto la de Zaragoza, habían sido borradas hace años del mapa de al Andalus por el turbión de los ejércitos africanos.

Parece que el título honorífico de Husam al Dawla (sable de la dinastía) solo lo llevó como príncipe heredero, pues fue el título que concedió a su sucesor Yahya, que reinó el último año de la existencia de la dinastía. También se adornó con los nombres honoríficos de Yabr al Dawla (orgullo de la dinastía) y de al hayib —primer ministro, chambelan— du-l-ri`asatayn (el chambelán poseedor de las dos jefaturas).

Pese a estos nombres sultánicos, fue un simple jefecillo de un lugar casi perdido, que en un cierto momento se vio involucrado en una política de expansión, ya que el señor de Muviedro (Sagunto), Ibn Lubbun, le entregó su dominio a cambio de una renta, dominio que solo pudo mantener unos cinco años, pues el Cid tomó dicho lugar en 1097.

Antes, cuando Alfonso VI conquistó Toledo en 1085, Abd al Malik b. Hudayl había ido en persona a felicitar al rey cristiano por su conquista, llevándole un magnífico presente, a fin de que le confirmase sus dominios como gobernador en su nombre. El Rey se lo otorgó a cambio del pago de un tributo anual al reino de Castilla. Alfonso le regaló en esta ocasión un mono, del que Abd al Malik neciamente se vanagloriaba, pues al decir de al Kard Abus, pensaba que el animal lo había librado de la desgracia.

Pero no se libró de pagar parias, primero a Alfonso VI hasta la batalla de Zallaqa (1086); tres años después, sin embargo, tuvo que pagárselas al Cid, o sea, a partir de 1089; aunque se las dejó de pagar cuando aquél sitiaba Valencia, antes de 1093. El de Albarracín buscó mientras el apoyo del rey de Aragón para que le ayudara a tomar esa ciudad. El aragonés puso en antecedentes al Cid de las pretensiones del régulo, y poco tardó aquél en enviar un ejército que invadió la taifa de Albarracín, obligándole entonces a prestar ayuda para conquistar Valencia.

Se sabe que después de que el Cid ganara Valencia en 1094, el señor de Albarracín se alió con los almorávides y otros régulos, entre ellos el de Lérida, el de Tortosa, el de Alpuente, el de Segorbe, el de Jérica y algunos más; todos fueron a poner sitio a Valencia, pero fueron derrotados por el Cid en la batalla de Cuarte. Abd al Malik b. Hudayl, como los demás participantes musulmanes en el combate, abandonó el campo en vergonzosa huida.

Ibn al Abbar nos cuenta que sufrió un atentado ya muy viejo, tres años antes de su muerte, y que sobrevivió, matando e incluso crucificando a los culpables; pero los autores más fiables nada dicen de ello. Abd al Malik murió efectivamente en Albarracín en el año 1103, tras oscilar en sus últimos años, entre la alianza con el Cid y el sometimiento a los almorávides.

R.B.: MAÍLLO SALGADO, Felipe, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 127-128.

Yahya b. Abd al Malik

Biografía

Régulo de Albarracín 1044-1103. Yahya b. Abd al Malik b. Hudayl b. Razin Husan al Dawla Albarracín (Teruel), s. XI-?, 6-IV-1104 post. Tercer régulo de Albarracín. Se ignora la fecha de su nacimiento así como el lugar y la fecha de su muerte. Tan solo sabemos que fue proclamado señor de Albarracín y de sus distritos el día de la muerte de su padre, Abd al Malik b. Hudayl, acaecida el 18-V-1103, y que fue depuesto, según el autor de la Crónica Anónima de los Reyes de Taifas, el 6-IV-1104.

Fue el tercero y último régulo de la taifa de Albarracín, antes había sido designado heredero del reino de su padre, llevando entonces el título honorífico de Husan al Dawla (sable de la dinastía), título que habían llevado los señores de la taifa siendo príncipes herederos.

El corto reinado de Yahya fue debido a una serie de circunstancias. Muerto El Cid el 10 de junio del año 1099, Valencia y Levante ya no podían mantenerse, pese a la intervención de Alfonso VI. Los almorávides estaban en el culmen de su poder y nadie podía en esas regiones detener su avance.

El Andalus de las taifas era ya un recuerdo, solo quedaba el pequeño señorío de los Banu Razín y el Reino de Zaragoza, a este último los almorávides lo habían mantenido por elemental estrategia militar, ya que además de separarlos de territorio cristiano, les servía como estado tapón para bloquear posibles expediciones cristianas.

Una vez que los almorávides acabaron con la taifa de Alpuente hacia 1092 y tomaron Valencia el 5-V-1102, Albarracín tenía los días contados, ya que de hecho se había convertido en un distrito de Valencia. Cuando a fines de 1103 fue nombrado gobernador de Valencia el general almorávide Abu Abd Allah b. Fatima, decidió acabar con el contrasentido de un enclave independiente en territorio musulmán, administrado además por un incompetente.

La Crónica Anónima de los Reyes de Taifas de forma escueta resume: siguió en la relajación el camino de su padre, entregándose al vino y multiplicando las torpezas...Continuó sumido en la necedad y en su abandono hasta que los almorávides lo depusieron.Su reinado había durado once meses. No tenemos noticia alguna de lo que sucedió después. Yahya se hunde en la oscuridad sin haber salido de ella.

R.B.: MAÍLLO SALGADO, Felipe, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol L, págs. 494.