Taifa de Alpuente

Introducción a la taifa

Emires de Alpuente

Abdállah b. Qasim, 1009-1030

Muhammad I Yumn, 1030-1042

Ahmad b. Muhammad Izz, 1042-43

Muhammad b. Ahmad, 1043-1043

Abdállah b. Muhammad, 1043-1106

Introducción a la taifa

Alpuente, a dos jornadas al sur de Albarracín, aparece regida por los Banu Qasim, de orígenes beréberes kutamíes que pretendían, sin embargo, gloriarse con una estirpe árabe, como descubre Ibn Hazm, y que debían dominar la región desde comienzos del s. VIII, alzándose independientes durante la guerra civil, después de 1009, tomando su principal entonces, Abdállah b. Qasim, el título de Nizam al Dawla, que no se lanzó a intervenciones fuera de sus dominios y permaneció en ellos ayudando a algunos omeyas que allí se refugiaron, como Abderramán y su hermano Hisam, alzados respectivamente al califato con los títulos de al Murtada y de al Mutadd.

En medio de las transformaciones territoriales de casi todas las otras taifas, mientras muchas pequeñas desaparecían ocupadas por las grandes y estas se fragmentaban muchas veces en subtaifas, este de Alpuente permaneció tranquila bajo la dinastía de sus régulos, sucediendo al mencionado Abdállah su hijo Muhammad, en 1030, con el título de Yumm al Dawla, también hasta su muerte, en 1042-1043, sucedido entonces por su hijo Ahmad, titulado Izz al Dawla, que apenas ejerció el poder, pues murió en rayab de aquel mismo año febrero-marzo de 1043, dice Ibn Jatib, añadiendo que.

...sus partidarios colocaron en el poder entonces a un hijo suyo, niño de siete años más o menos, para ocupar el puesto de su padre, tomando en esto la delantera a sus tíos paternos, por designio del jeque de esta dinastía, llamado Qasim, abuelo materno de aquel niño, que durante unos meses administró en nombre de su nieto el poder...; pero uno de sus tíos paternos [Abdállah] b. Muhammad [titulado luego Yanah o Nizam al Dawla] no se conformó..., enviando a su sobrino con su madre y luego contrajo matrimonio con ella..., se hizo con el poder de su hermano muerto y pronto lo desempeño con toda normalidad.

Alpuente sufrió las acometidas del Cid, hacia 1089, y tuvo que pagar parias. Dice una fuente árabe que los Banu Qasim dominaron Alpuente hasta el año 1106-1107, pero es más lógico pensar que los almorávides ocuparon esta taifa antes de la de Albarracín, antes, por tanto-IV-1104.R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I pág. 83.

Abdállah b. Qasim Nizam

Régulo de Alpuente, 1009-1030

Biografía

Abdállah b. Ahmad b. Qasim al Fihrí Nizam al Dawla. Rey fundador de la taifa de Alpuente. Poderoso jeque local, cuya familia de los Banu Qasim seguramente se instaló en Alpuente desde la conquista musulmana del s. VIII, y destacaron allí como gobernadores en tiempos de los omeyas de Córdoba.

Eran beréberes Kutama, como Ibn Hazm descubre en su tratado genealógico de la Yamhara (ed. de Levi-Provençal, 1948: 501), pero su arabización social y cultural les hacía presumir de ser árabes Fihríes, con propósitos políticos y de realce que también siguieron otros en al Andalus.

Alpuente era un enclave fortificado situado en la franja central beréber de la que hasta entonces fue la Marca Media, en la cora de Santaver (Santabariya), entre el valle del Ebro y el Mediterráneo, entre las grandes taifas de Zaragoza, de Toledo y de Valencia, a dos jornadas de la taifa paralela de Albarracín.

Su reducido tamaño era más o menos similar al de otras taifas de esa zona, aunque de duraciones diferentes, como Molina, Albarracín, Sagunto-Murviedro, Jérica... en ese área de transición entre espacios diferentes que favoreció la constitución de tantas entidades autónomas, entre las cuales destacan Albarracín y Alpuente, desde tiempo atrás dominadas por sus respectivos y asentados linajes. Ibn Qasim, como otros gobernadores de territorios que mantenían su cargo desde tiempos anteriores, no se lanzó a constituir una autonomía nueva, sino que procuró continuar sus funciones, más o menos dependientes de Córdoba.

Sin embargo, le afectó la situación general y la legitimidad en que apoyarse, y por eso intervino al lado de las taifas próximas de Zaragoza y Albarracín, más otras taifas eslavas levantinas, en alzar a un nuevo califa omeya, Abderramán IV al Murtada; este, proclamado en 1016-17, fue vencido y muerto en 1019 ante Granada, luchando frente al partido de los beréberes nuevos pro Hammudíes.

Alpuente debió significarse en apoyo de este omeya al Murtada, además de que su alejamiento significaría un buen refugio, pues allí se acogió un hermano de este al Murtada, llamado Hisam b. Muhammad b. Abd al Malik b. Abderramán III, biznietos ambos del primer califa de Córdoba Abderramán III. A este Hisam III le proclamaron los cordobeses califa, ya que los beréberes habían matado a su hermano [Abderramán IV al Murtada] y que sentía contra estos la misma animadversión que los cordobeses, según Ibn Idari.

Y este Hisam III al Mutadd se encontraba en Alpuente al ser proclamado en junio de 1027, y allí siguió, algo más de dos años y medio, hasta que marchó a Córdoba, causando mala impresión desde el principio, y siendo depuesto por los cordobeses en noviembre de 1031, quedando con él abolido el califato omeya.

En esta política general andalusí, se ve a Ibn Qasim Nizam al Dawla (el Orden del Estado) alinearse con las taifas próximas de Zaragoza y Albarracín, además del bloque eslavo, procurando lograr un califa omeya, como Abderramán IV y luego Hisam III. Sin embargo, Ibn Qasim no acuñó moneda en Alpuente, hecho de significación política considerable.

Las acuñaciones de esta taifa solo se deben al hijo y sucesor de Ibn Qasim, el titulado Yumn al Dawla, y al último rey de la dinastía (Nizam al Dawla II), emitiendo ambos con referencia al pretendido Hisam II, dentro de la ficción califal encabezada por la taifa de Sevilla entre 1035 y 1060, reconocimiento al que se sumaron Córdoba, Zaragoza, Toledo, Denia, Almería y Tortosa, más Sevilla y Alpuente.

Pero Abdállah b. Ahmad b. Qasim al Fihrí Nizam al Dawla I murió en 1030, algo antes de la abolición del califato omeya en 1031, y mucho antes de esa ficción califal sevillana. La taifa Alpuente siempre manifestó unas pretensiones representativas medianas, dados los pocos años que duraron sus emisiones monetarias, solo en dihermes de plata, y porque sus reyes llevaran meros sobrenombres gubernativos, ni siquiera pseudo-califales.

No constan más acciones sobre Abdállah b. Ahmad b. Qasim Nizam al Dawla I, que supo consolidar su dinastía de los Banu Qasim; a su muerte en 1030, fue sucedido por su hijo Muhammad b. Abdállah Yumn al Dawla, también hasta su muerte en 1043, y a quien sucedió su hijo Ahmad Izz al Dawla (o Adud al Dawla, muerto en febrero-marzo de 1043, cuando ocurre el primer conflicto de la dinastía, por la proclamación de su hijo, menor de edad, Muhammad b. Ahmad, que acabó suplantado por su tío Abdállah b. Muhammad Yanah al Dawla Nizam al Dawla (II) Yahah al Dawla Izz al Dawla, que se mantendría —¡unos setenta años!— desde 1043 hasta que Alpuente fue conquistada por los almorávides, en 1106-1107, o quizás en 1104.

Es interesante que Alpuente fuera de las pocas taifas que se mantuvieron hasta el s. XII, junto con las demás taifas andalusíes de Albarracín, Almería, Alpuente, Badajoz, Murcia, Sevilla, Zaragoza, además de Granada (taifa de beréberes nuevos). En este sentido, también, su trayectoria es paralela a la de Albarracín, sin que ninguna de las dos fuera incorporada por las vecinas taifas expansivas de sus alrededores.R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVI, págs. 839-841.

Muhammad I Yumn b. Abdállah

Régulo de Alpuente, 1030-1042

Biografía

?, f. s. X / Alpuente (Valencia), 1042. Segundo rey de la taifa de Alpuente, 1030-1042. Segundo gobernante del reino taifa de Alpuente (provincia de Valencia). Este Estado, realmente atípico, se formó sobre los dominios territoriales de los Banu Qasim, clan beréber de origen Kutama, que mantenía una relación de clientela con la tribu árabe de los fihríes desde época antigua, razón por la que sostenían proceder de esta prestigiosa tribu árabe. Este hecho muestra las grandes diferencias existentes entre los beréberes llegados a al Andalus a finales del s. X, apenas integrados en la sociedad andalusí, y los del s. VIII, plenamente integrados en la identidad arábigo-andalusí.

A lo largo del s. X sus relaciones con los omeyas de córdoba habían sido hostiles, a pesar de los cual durante la guerra civil a comienzos del s. XI se mantuvieron fieles a los distintos pretendientes omeyas que solicitaron su apoyo. El fundador de la dinastía Abdállah b. Qasim Nizam al Dawla, apoyó tanto a Abderramán al Murtada como a Hisam III, llegado a él tras la derrota y muerte del primero, hasta el año 1029, en que acudió a Córdoba para caer víctima de otra conspiración; por esta razón la independencia definitiva no se produjo hasta el desmoronamiento de los últimos marwaníes.

Muhammad I Yumn b. Abdállah al Dawla asumió el poder en el año 1030 a la muerte de su padre, y consolidó la independencia de su pequeño Estado, que abarcaba la mayor parte de la antigua cora de Santaver. El territorio era bastante abrupto, razón por la que no resultaba de difícil defensa, hecho muy destacable en un periodo tan turbulento.

El sobrenombre honorífico que adoptó Muhammad, Yumn al Dawla (Bendición de la dinastía) en calidad de hayib, muestra las escasas pretensiones de legitimidad al trono y de expansión territorial que marcaron la historia de este reino, posiblemente uno de los motivos principales de su relativa tranquilidad en el turbulento s. XI. El mecenazgo a distintos literatos y el relativo brillo intelectual de esta Corte fue obra de Yumn al Dawla y de su antecesor, Nizam al Dawla, que escogieron a sus visires atendiendo a sus capacidades artísticas, de las que ha quedado registro en las grandes antologías del s. XII.

Esta actividad de cortes tan pequeñas como la de Alpuente es una de las razones principales del siglo de oro de las letras andalusíes (siglo XI). Muhammad I Yumn b. Abdállah al Dawla murió en el año 1042-1043 y fue sucedido por su hijo, Ahmad b. Muhammad Adud al Dawla, también conocido como Izz al Dawla, y que debió tener un papel relevante durante el gobierno de su padre, según se puede observar por sus dos apelativos.R.B.: RAMÍREZ DEL RÍO, José, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXXVI, pág. 742.

Ahmad b. Muhammad Izz

Régulo de Alpuente, 1042-1043

Biografía

Tercer gobernante de Alpuente (provincia de Valencia), constituido sobre el territorio de la cora de Santaver controlado por el clan de los beréberes Kutama arabizados de los Banu Qasimm, clientes del clan quraysi de los Banu Fihr. Estos beréberes habían entrado en al Andalus durante el s. VIII, adaptándose a la identidad propia de al Andalus, mientras los beréberes del s. X, llegados de la mano se Almanzor, formaban un grupo de características bien distintas.

A pesar de la hostilidad de este clan hacia los omeyas durante el s. X, debido posiblemente a la enemistad existente desde comienzos del poder omeya en al Andalus entre estos y los fihríes, los Banu Qasimm apoyaron a los omeyas durante la guerra civil que precedió a la caída del califato, y solo tras la dispersión de los últimos omeyas se independizó del poder central cordobés, adoptando sus gobernantes sobrenombres honoríficos propios de hayib —primer ministro, chambelan—, no de monarca.

Ahmad sucedió a su padre Muhammad Yumn al Dawla tras su muerte, y su gobierno fue muy breve, pues su fallecimiento se produjo menos de un año escaso de haber accedido al poder. Al parecer mantuvo la política iniciada por su padre de atracción de literatos a su Corte, que gozó de cierto renombre por este motivo.

No contamos con elementos de juicio suficientes para conocer el alcance de su intervención en los asuntos públicos anterior a su entronización, aunque la presencia de dos laqab-s así lo parece indicar: Izz al Dawla (Poderío de la dinastía), y Adud al Dawla (Fuerza de la dinastía), ya que era frecuente cambiar un sobrenombre honorífico usado durante la etapa de infante o de sucesor al trono por otro al acceder al mismo, y el primero muestra una cierta actuación pública durante la etapa previa.

Fue sucedido por su hijo Muhammad, mientras el abuelo materno de este desempeñaba la regencia, aunque pronto se produciría la usurpación al trono por otro miembro de la familia reinante, mal endémico de al Andalus durante el s. XI.R.B.: RAMÍREZ DEL RÍO, José, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol II, pág. 46.

Muhammad b. Ahmad

Régulo de Alpuente, 1043-1043

Biografía

Muhammad b. Ahmad, hijo y sucesor de Ahmad Adud al Dawla, Izz al Dawla. Este apenas ejerció el poder, pues murió en febrero-marzo de 1043, dice Ibn al Jatib, añadiendo que.

...sus partidarios colocaron en el poder entonces a un hijo suyo [Muhammad], niño de siete años más o menos, para ocupar el puesto de su padre, tomando en esto la delantera a sus tíos paternos, por designio del jeque de esta dinastía, llamado Qasim, abuelo materno de aquel niño, que durante unos meses administró en nombre de su nieto el poder...; pero uno de sus tíos paternos [Abdállah] b. Muhammad [titulado luego Yanah o Nizam al Dawla] no se conformó..., enviando a su sobrino con su madre y luego contrajo matrimonio con ella..., se hizo con el poder de su hermano muerto y pronto lo desempeñó con normalidad.
R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 83-83.

Abdállah b. Muhammad

Régulo de Alpuente, 1043-1106

Biografía

Abdállah b. Muhammad, conocido con el título de Nizam al Dawla, fue el quinto y último soberano de la taifa de Alpuente, población que las fuentes árabes de la época oscilan en mencionar como dependiente de Valencia o perteneciente a la cora de Santaver. Su reinado fue el más prolongado y estable de su dinastía, los Banu Qasimm de origen berebere, pues se extendió durante más de sesenta años.

Por ello, cabe considerarlo como el soberano más importante de esta pequeña taifa que, sin embargo, tuvo una existencia muy larga, ya que los Banu Qasimm fueron uno de los primeros linajes que se proclamaron independientes en Córdoba y de últimos en ser reducidos por los almorávides. Pese a la gran duración de su actuación como soberano de Alpuente, es poco lo que se sabe respecto a la misma, debido a la escasa relevancia política de esta taifa, que se revela a través de su pobre proyección en las crónicas.

Su acceso al poder se produjo en circunstancias difíciles, no siendo a él a quien realmente correspondía la sucesión. Cuando en 1043 murió su antecesor, Ahmad b. Muhammad, su hijo y sucesor, Muhammad, solo tenía siete años, siendo protegido por su abuelo materno, Qasim, que ejerció el poder en su nombre. Sin embargo, el tío paterno del menor, Abdállah b. Muhammad, se casó con la viuda de su hermano, tomó el poder, y encarceló a Qasim, logrando consolidar su autoridad durante largas décadas.

La enorme extensión de su Gobierno y el hecho de que las fuentes empleen dos sobrenombres al aludir al soberano de Alpuente en esta época, Nizam al Dawla y Yinah al Dawla, ha llevado a algún especialista a sugerir que, en realidad, debe de tratarse de dos personajes distintos, si bien se trata de un extremo no corroborado en las fuentes. La estabilidad del gobierno de Abd al Allah se vio alterada a partir de finales del s. XI, con la aparición en la escena levantina de la figura del Cid, a quien pagó tributo desde el año 1089.

Sin embargo, la situación cambió con la entrada en escena de los almorávides, a quienes Abdállah se unió de inmediato, ayudando a Yusuf b. Tasufin en sus campañas contra Valencia, entonces en amnos del Cid.

R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 119-120.