Taifa de Carmona

Introducción a la taifa

Emires de Carmona

Abdállah b. Ishaq, 1013-1023
Muhammad b. Abdállah, 1023-1042
Ishaq b. Muhammad, 1042-1053
Al Aziz b. Ishaq, 1053-1066

Introducción a la taifa

De las cuatro pequeñas taifas beréberes que bordeaban Sevilla, Carmona fue la más importante. Los zanata Birzalíes habían llegado a al Andalus en los últimos tiempos de al Hakam II (m.976) y Almanzor había apostado a Ishaq al Wardasní al Birzalí con sus tropas en la zona de Carmona, y .

[en] el momento de ocurrir la destructiva guerra civil, se lanzaron también a la palestra, como hicieron los demás beréberes, y tomaron Carmona, Écija y el castillo de Almodóvar, con sus territorios.

En 1013 ya debía estar al mando de los Birzalíes un hijo de este Ishaq, llamado Abdállah, leal al califa Sulayman al Mustain, que le dio Carmona; a cambio, no se llevó bien con los hammudíes. Hacia 1023-24, le sucedió su hijo Muhammad, aunque alguna fuente confunde sus fechas con las de su padre y le anticipa al año 1013.

Significativamente ejerció como chambelán o hayib —primer ministro, chambelan—, y las fuentes le elogian de forma extraordinaria por lograr .

un grupo grande y noble de huestes y una considerable cantidad de provisión atesorada, más que ningún otro emir de esta guerra civil hubiera logrado reunir, se le apoda, sin embargo, llama de la guerra civil. Le sucedió su hijo Ishaq en 1042-43, que se mantuvo unos diez años; ya estaba muy arabizado, versado en el arte de escribir... inclinado a cumplir a rajatabla con el espíritu de clan.

Le sucedió su hijo al Aziz o al Izz, que tuvo que entregar su taifa a Sevilla en 1066-67. Los Birzalíes eran de la secta Nakirí, de la Ibadiyya jariyí. Carmona participó de lleno en los conflictos entre taifas y, sobre todo, sufrió las ambiciones expansivas de Sevilla. En 1027-28, los hammudíes atacaron Sevilla con ayuda birzalí.

En 1030, Carmona ayudó a Sevilla contra Badajoz. En 1035, el régulo de Carmona, expulsado de su capital por el califa hammudí, consiguió recuperarla gracias a los sevillanos, pero unos ocho meses después, junto con los régulos de Granada y Almería atacó Sevilla, uniéndose a la proclamación de Idris como califa hammudí. Granada, Málaga y Carmona —coalición beréber— vencen a Sevilla cerca de Écija, a finales de 1039. Muhammad al Birzalí murió en lucha contra los sevillanos, en 1042-43. Su hijo Ishaq sigue reconociendo a los hammudíes y, con otras taifas beréberes, ataca Sevilla.

En 1050-51, el rey sevillano invade tierras de Badajoz y los Birzalíes acuden en su socorro. En la pugna entre Carmona y Sevilla, esta última empieza a destacar con ventaja creciente, y al Aziz o al Izz pactó al final con al Mamun de Toledo darle su taifa, a cambio de un castillo dentro de sus dominios, para instalarse allí a resguardo de ataques de al Mutadid de Sevilla, el cual, por encima de todo, se apoderó de la taifa de Carmona en 1066-1067.R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 50-51.

Abdállah b. Ishaq

Biografía

Régulo de Carmona, 1013-1023. Carmona era la más importante de las cuatro taifas de los bereberes nuevos, (Carmona, Arcos, Morón y Ronda). Además de Carmona, capital de esta taifa, estaban incluidas en la misma unidad, Écija, Osuna y Almodóvar. Allí se alzaron los birzilíes, bereberes de la confederación zanata, que habían llegado recientemente a la Península. Almanzor se apoyó en ellos y les recompensó su lealtad, nombró a Ishaq al Wardasani al Birzali gobernador de la zona de Carmona, cargo en el más tarde fue confirmado por Sulayman al Mustain, posiblemente al comienzo de su segundo califato.

En 1013, ya debía de estar al mando de los birzilíes un hijo de Ishaq, llamado Abdállah b. Ishaq, en cuya época los birzilíes acabaron independizándose y formaron su taifa para defenderse de las otras autonomías que surgían sin parar. Abdállah b. Ishaq había protestado ante Sulayman al Mustain contra los hammudíes y seguramente en este conflicto se declararon independientes. En 1023 este régulo tras negar acogimiento en sus tierras a un hammudí, murió, sucediéndole en el cargo su hijo Muhammad b. Abdállah.R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 50-51.

Muhammad b. Abdállah

Biografía

Régulo de Carmona, 1023-1042. Abu Abdállah Muhammad b. Abdállah b. Ishaq al Birzalí. Se desconoce la fecha de su nacimiento, murió en Carmona (Sevilla) en 1042-1043. Primer régulo verdaderamente independiente del reino de taifas de Carmona entre 1023-1024 y 1042-1043, por más que fueran su padre Abdállah b. Ishaq y su abuelo Ishaq al Wardanasí al Birzalí —nombrado gobernador de la cora de Carmona por Almanzor antes de 1002— quienes pusieran las bases de su independencia.

Beréberes del tronco zanata, los birzalíes (que eran jariyíes ibadíes de la secta nakirí) fueron de todos los norteafricanos llegados en las postrimerías del califato, en tiempos de al Hakam II, los que constituyeron el dominio más importante en los aledaños de la taifa sevillana, siendo, pues, más poderosos que los señores de Morón, de Arcos y de Ronda, asimismo beréberes. Ya que además de Carmona su dominio correspondía a un manojo de ciudades importantes.

La historia de los birzalíes puede resumirse en su lucha por no dejarse absorber por la taifa de Sevilla, cosa que al final no lograron. Es posible que ya desde 1013 los birzalíes fueran virtualmente independientes en Carmona, pues durante el segundo califato de Sulayman al Mustain este les confirmó el mando sobre la zona de Carmona. Pero no fue hasta 1023 cuando Muhammad b.Abdállah tomó el título de hayib, chambelán —para indicar que le asistía el derecho a participar en el poder como representante del califa— que la taifa se hizo completamente independiente.

Según el autor de la llamada Crónica Anónima de los Reyes de Taifas, Muhammad b. Abdállah era valiente, generoso, hábil y justo, organizó el ejército y se ganó el corazón de la gente; enseguida las ciudades de Écija, Osuna y Almodóvar del Río, así como otras ciudades lo reconocieron por soberano y se sintieron gobernadas y protegidas. De hecho, llegó a ser considerado el príncipe beréber, tras los ziríes de Granada, más poderoso; puesto que era dueño de grandes riquezas y gozaba de influencia en el contexto de las taifas.

Por ello mismo pronto habría de chocar con los intereses de los reyes abbadíes de Sevilla, que trataban de ensanchar sus dominios. Muhammad b. Abdállah, unas veces a favor de los califas hammudíes de Málaga, otras coaligado con distintos reyes de taifas, contra Sevilla las más de las veces, pudo mantener en mano los territorios de su reino después de no pocos avatares y combates, causando a los sevillanos serias derrotas, como la que se dio cerca de Écija, en la que pereció Ismail b. Muhammad, general de los ejércitos de Sevilla y heredero presunto de su padre el caíd de Sevilla.

Cuando Muhammad b. Abdállah perdió la vida en una emboscada, en 1042-43, dejaba a su hijo y sucesor Ishaq un poderoso Ejército, así como reservas de víveres y riquezas suficientes como para mantener prolongadas guerras.R.B.: MAÍLLO SALGADO, Felipe, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXXVI, pág. 741.

Ishaq b. Muhammad

Biografía

Régulo de Carmona, 1042-1053. Segundo rey de la taifa beréber de Carmona, que alguna crónicas llaman al-rais, jefe, arráez —caudillo o jefe árabe o morisco—. Efectivamente ascendió al trono a la muerte de su padre Abu Abdállah Muhammad b. Abdállah, en el año 1042-1043.

El historiador Ibn Hayyan, su contemporáneo, nos hace una semblanza de este personaje a través de Ibn al Jatib: Ishaq fue arráez —caudillo o jefe árabe o morisco— a la muerte de su padre, cuando frisaba la madurez. Era reputado por la firmeza, la suficiencia, la valentía y la caballerosidad. Redactaba con cierta elegancia, tenía algunos conocimientos de cálculo y leía obras usuales. Sin la dureza ni la crueldad de su padre Muhammad, era más llevadero que él, sin embargo, a los excesos del espíritu de clan asabiyya.

Ambos eran celebrados por la continencia, la moderación y el alejamiento de las poderosas torpezas de los reyes; pese a ser notorio que ambos se desviaban de la comunidad ortodoxa y seguían la doctrina de los nakiríes, una de las sectas de los jariyíes ibadíes.

En el año1047-48, Ishaq b. Muhammad formó parte de una gran coalición beréber en la que participaban los señores de Morón, de Arcos, de Granada, de Badajoz y otros en apoyo del califa hammudí al Madhi, proclamado en Algeciras. Todos juntos intentaron frenar al rey de Sevilla y sus afanes de expansión; pero esta poderosa coalición se dislocó sin obtener grandes resultados.

En estas hostilidades incesantes entre los reinos de taifas, el rey de Sevilla, campeón del partido andalusí, chocaba con el partido beréber al que pertenecían los Banu Birzal de Carmona. En 1050-51 el rey de Sevilla invadió tierras de Badajoz, el al-rais de Carmona mandó entonces un ejército de socorro a su aliado Maslama b. al Aftas, encargando a uno de sus hijos del mando de la caballería. Contra el parecer de los Birzalíes el rey de Badajoz lanzó sus tropas al combate, pereciendo el hijo de Ishaq b. Muhammad en la refriega, siendo enviada su cabeza, así como la del primo del rey pacense y señor de Évora, al rey de Sevilla al Mutadid.

No mucho más se sabe de los hechos del reinado de Ishaq b. Muhammad, tan solo que murió en fecha cercana al año 1052-53, plausiblemente afectado por la muerte de su hijo, que a buen seguro había nombrado heredero.R.B.: MAÍLLO SALGADO, Felipe, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVII, pág. 441.

Al Azziz b. Ishaq

Biografía

Régulo de Carmona, 1053-1066. En la pugna entra Carmona y Sevilla, esta última empieza a destacar con ventaja creciente, y al Aziz o al Izz pactó al final con al Mamun de Toledo, darle su taifa, a cambio de un castillo dentro de sus dominios, para instalarse allí a resguardo de los ataques de al Mutadid de Sevilla, el cual, por encima de todo, se apoderó de la taifa de Carmona en 1066-67.

R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I pág. 51.