Taifa de Niebla

Introducción a la taifa

Emires de Niebla

Abu l-Abbas Ahmad, 1023-1041
Muhammad b. Yahya, 1041-1051
Fath b. Jalaf b. Yahya, 1051-1054

Introducción a la taifa

Niebla se independizó del poder central durante las guerras civiles y en 1023-24 fue allí reconocido Abu l-Abbas Ahmad b. Yahya al Yahsubi, que tomó el título de Tay al Dawla y extendió su actividad a Gibraleón.

su situación se consolidó, nadie se mostró resistente a su poder ni ningún rebelde se alzó contra él. Hizo mejoras y cumplió con su deber, mirando por el bien de su tierra.

Murió en 1041-42, y según noticia de Bayan le sucedió un hijo llamado Yahya, pero debe equivocarse la noticia, resultando preferible la más completa del Fragmento Anónimo sobre las Taifas, que señalan como, sin tener descendencia directa, nombró sucesor a un hermano que, en efecto, se hizo cargo del poder, siendo, pues, Muhammad b. Yahya al Yahsubi el segundo régulo de Niebla, con el título de Izz al Dawla, que fue acometido por al Mutadid y, vencido, pidió refugio a Ibn Yawar, que le acogió en Córdoba.

Antes de partir de Niebla, en 1051-52, fue allí proclamado su sobrino Fath b. Jalaf b. Yahya al Yahsubi, Abu Nasr, Nasir al Dawla, que solicitó paces con al Mutadid, concedidas por este primero, a cambio de un tributo anual, pero al cabo le atacó y Fath le entregó su taifa, marchando en 1053-54 a Córdoba también, junto a Ibn Yawar, el componedor de desgracias, refugio de desterrados.R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 102-103.

Abu l-Abbas Ahmad b. Yahya

Biografía

Régulo de Niebla 1023-1041. Primer soberano de la taifa de Niebla, capital del territorio onubense durante la Edad Media, efímera y débil entidad política cuya existencia se desarrolla a los largo de treinta años (1024-1054), sucediéndose consecutivamente tres soberanos del mismo linaje; si bien, existen ciertas discrepancias en las referencias árabes respecto a sus respectivas identidades. Al igual que el conjunto de las taifas del occidente andalusí, las del territorio onubense fueron gobernadas por linajes andalusíes, es decir, que pretendían remontarse a un origen árabe.

Los Yashubíes eran un linaje yemení sólidamente establecido en el área onubense a partir de la propia conquista musulmana, ejerciendo el control político en Niebla ya desde el s. VIII, como atestiguan las noticias relativas al papel desempeñado en ella hacia 756 por Abd al Gaffar, sobrino de Abu al Sabah al Yashubi, señor de occidente de al Andalus, y a la rebelión en 765-767 de Sayid al Yashubi, conocido como al Matari, contra el poder central cordobés.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, la proclamación como soberano independiente de un miembro del mismo linaje, cuatro siglos después resulta verosímil y muestra la continuidad del papel preeminente ejercido por la aristocracia árabe yemení en Niebla desde el mismo momento de la conquista.

El desarrollo del periodo taifa en la zona onubense ejemplifica de modo muy fiel las características generales de esta fase de la historia andalusí. La más importante de ellas es el fuerte desarrollo de las fuerzas centrífugas, que se expresa en la aparición de un buen número de entidades independientes, que aquí serán dos, con centro en Huelva y Niebla, gobernadas por linajes de pretendido origen árabe, bakríes y yashubíes respectivamente.

Así pues, el proceso de fragmentación territorial alcanza en esta zona cotas elevadas, como evidencia la creación de dos entidades independientes en un área comprendida en un radio de unos treinta kilómetros. Ambas, según la mayor parte de los datos, fueron completamente autónomas entre sí, aunque existen algunas referencias que apuntan a una posible dependencia de la taifa Bakrí respecto a la Yashubí.

Sin embargo, la evolución de la etapa taifa se desarrolla en el sentido de la progresiva disminución del número de entidades independientes, en virtud del proceso de anexión, pacífica o violenta, de las más débiles por las más fuertes.En este caso, las taifas onubense e iliplense caerán bajo el dominio de la taifa más expansiva de Occidente, la de los abdadíes sevillanos.

La información que se dispone para reconstruir la actuación de cada uno de los soberanos de esta taifa resulta muy insuficiente, no existen registros numismáticos ni epigráficos. La ausencia de acuñaciones en las taifas de Huelva y Niebla da la pauta de su escasa relevancia política, mientras que la ausencia de epigrafía —inscripciones hechas en materiales duros— impide profundizar en una cuestión fundamental de este periodo, como es la de la titulatura de los gobernantes. El conocimiento sobre la dinámica de ambas taifas es bastante similar, caracterizándose por la precariedad de la información.

Desde el punto de vista cronológico, la taifa Bakrí se adelantó en mas de diez años a la Yashubí, donde no hay noticia de la aparición de un poder independiente de Córdoba hasta la proclamación en marzo-abril de 1023 de Abu al Abbas Ahmad Ibn Yahya al Yahsubi. No obstante, a diferencia de la Bakrí, en la de Niebla hay constancia de la sucesión de tres gobernantes al frente de ella. Al margen de esa diferencia cronológica en su génesis, su destino fue idéntico, pues, como se ha indicado, ambas acabarían siendo sometidas por los abbadíes de Sevilla.

La Crónica anónima, única fuente que ofrece la secuencia completa de todo el desarrollo de la taifa Yashubi, menciona a tres soberanos al frente de la misma. Sin embargo, apenas aporta información precisa sobre la actuación de cada uno de ellos, limitándose los datos a los aspectos más generales de la evolución del periodo y la cronología de sus respectivas proclamaciones y deposiciones.

El periodo más largo corresponde al reinado de Abu al Abbas Ahmad —el primero de los tres soberanos yashubíes—, que se extiende durante un periodo de veinte años, desde su proclamación en el año 1024 hasta su muerte en Niebla el 31-VIII-1041/20-VIII-1042. Además, fue el único de los tres que murió en el poder, ya que los otros dos hubieron de exiliarse a Córdoba. Dado que no dejó descendencia, testó en favor de su hermano Muhammad b. Yahya. El breve texto de su reinado inserto en la mencionada Crónica anónima describe en términos favorables su gobierno: Se alzó en ella y fue proclamado en el año 1023-1024 y se tituló Tay al Dawla, corona de la dinastía.

Las gentes de aquellas regiones, tales como Huelva y Gibraleón, lo reconocieron por jefe. Los asuntos fueron bien para él y no hubo quien se negase a reconocerle, ni rebelde que se levantase contra él. Fue bienhechor, cuidadoso de sus asuntos y atento en lo concerniente a la prosperidad de su país. Sus días fueron un periodo de calma y de vida fácil. Continuó siendo así hasta que murió en Niebla, el 20-VIII-1041-1042. Su reinado fue de veinte años. No dejó descendencia: como consecuencia testó a favor de su hermano e hizo de él su presunto heredero.

Una fuente discordante afirma que sí tuvo un hijo, llamado Yahya, que le sucedió, confundiendo además su reinado con el de su tío Muhammad b. Yahya. Aparte de los datos ya reseñados, el texto pone de manifiesto la extensión de la soberanía del primer Yashubí sobre los núcleos de Huelva y Gibraleón, dos de los principales asentamientos del territorio en la época musulmana, lo que obliga a plantear la posible sumisión de la taifa Bakrí a la Yashubí.

En definitiva, la función histórica que se puede asignar a este personaje es la de haber fundado la efímera y débil taifa iliplense, asegurando el gobierno de dicho territorio en manos de los miembros de su linaje, lo que atestigua la preeminencia de la aristocracia árabe sobre la zona desde la época de la conquista musulmana.R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 245-247.

Muhammad b. Yahya

Biografía

Régulo de Niebla 1041-1051. Muhammad b. Yahya al Yashubi Izz al Dawla. ?, s. X / Córdoba, s. m. s. XI. Segundo soberano de la taifa Yashubí de Niebla. Hermano y heredero de Abu l-Abbas, fundador de la taifa iliplense y su antecesor en el gobierno de la misma.

Al igual que respecto a su antecesor y su sucesor, la escasez de datos es la nota dominante a la hora de establecer los perfiles de actuación política de este personaje. En la práctica, los datos actuales se limitan a los contenidos en la llamada Crónica anónima, principal fuente documental para el estudio de la época taifa en la zona onubense, obra que ofrece la siguiente caracterización del gobierno del segundo gobernante de Niebla.

Llevaba la kunya de Abu Abd Allah. Se le reconoció por jefe por virtud del nombramiento [como presunto heredero, efectuado anteriormente] por su hermano en el año 31-VIII-1041 a 20-VIII-1042. Se le saludó con el título de sultán y las regiones [adyacentes a Niebla] se adhirieron a él.
Sus asuntos fueron bien, la gente le prestó obediencia y anduvo por una buena senda hasta que al Mutadid volvió hacia él su rostro, envió su caballería a hacer algaras contra él y le apretó; su dogal; después de guerras y estratagemas en las que se perdieron personas y bienes, fueron devastadas las aldeas, así como quemadas las cosechas y las casas.
Su situación fue [cada vez más] débil mientras la de Mutadid se reforzaba. [Izz al Dawla entonces] escribió a Abu l-Walid b. Yahwar, señor de Córdoba, para rogarle [que le permitiese] encaminarse hacia él con sus bienes, su familia y sus hijos y [le] garantizase su protección. [Ibn Yahwar] respondió favorablemente a lo que pedía y le socorrió en lo que esperaba.
Entonces se trasladó a donde él, al tiempo que dejaba como sucesor de Niebla al hijo de su hermano, Y eso tuvo lugar en el año 15-V-1051 a 2-V-1052. Su reinado fue de diez años, un mes y unos días. Cuando llegó a Córdoba, el señor de la ciudad, Abu l-Walid, le testimonió honra y respeto, se esforzó [en tratarlo] de la manera más generosa y le proporcionó amplios recursos hasta el final de su vida.

Según este sucinto texto, el gobierno del segundo soberano Yashubí se extendió a lo largo de diez años, transcurridos los cuales la taifa iliplense, al igual que las restantes del Occidente andalusí, sucumbió, al menos de manera parcial, al expansionismo de la poderosa dinastía Abbadí de Sevilla, cuyo soberano, al Mutadid, depuso al régulo de la taifa Bakrí el mismo año que al iliplense.

El cronista cordobés Ibn Hayyan permite situar la sumisión de la zona onubense en el intrincado panorama de las relaciones entre las distintas taifas, relacionando este hecho con las tensas relaciones existentes entre las dos principales entidades del Occidente de al Andalus, la taifa de Sevilla de los Banu Abbad y la taifa de Badajoz, gobernada por los Banu-l-Aftas. Hasta el año 1050-1051 la taifa iliplense había sido aliada de la de Badajoz, pero ese año se rompieron las relaciones entre ambas y el señor de Niebla solicitó ayuda a los abbadíes ante la inminencia de las represalias que sobre él se cernían.

Ello provocó el conflicto entre las taifas sevillana y pacense, cuando al Mutadid atacó a Ibn al Aftas por la zona de Évora. Sin embargo, como narra el propio Ibn Hayyan, al año siguiente y gracias a la mediación de Ibn Yahwar de Córdoba se restableció la paz entre ambos soberanos, lo cual selló el destiono de las dos taifas onubenses, Bakrí y Yashubí. Como afirma el cronista cordobés, al Mutadid pudo dedicarse entonces a hacer la guerra a los pequeños emires del Occidente, entre los que incluye a los soberanos de Mértola, Far, Huelva y Niebla.

El continuo hostigamiento del soberano Abbadí, unida a la debilidad gobernante en Niebla, acabó provocando el voluntario exilio del segundo Yashubí, quien se refugió en la Córdoba Yahwarí, al igual que hizo el mismo depuesto régulo de la taifa Bakrí de Huelva y Saltés.

No obstante, a diferencia de los sucedido en Huelva, ello no supuso el final definitivo de la taifa de Niebla, ya que la misma Crónica anónima reseña el nombre de un tercer soberano Yashubí, sobrino del biografiado, proclamado poco antes de la partida de su antecesor y que habría sido tributario de al Mutadid, quien acabó anexionando el territorio de la taifa iliplense dos años después de la partida de Muhammad b. Yahya al Yashubi.R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXXVI, págs. 754-755.

Fath b. Jalaf b. Yahya

Biografía

Régulo de Niebla 1051-1054. Fath b. Jalaf b. Yahya al Yahsubi, se tituló Nasir al Dawla, sobrino paterno de Muhammad b. Yahya al Yahsubí, su antecesor al frente de la taifa iliplense, y último soberano de la misma. La Crónica anónima, única fuente documental que nos informa con cierto detalle sobre este personaje, ofrece la siguiente caracterización del gobierno del tercero y último soberano del linaje Yashubí.

Fue proclamado antes de la partida de su tío paterno de Niebla. Su situación se consolidó y cuando su autoridad fue completa pidió la paz a al Mutadid, que le concedió una tregua e hizo las paces con él y luego le concedió nuevamente una tregua e hizo las paces con él por una suma anual. Una vez más al Mutadid, violando lo pactado, rompió con él, así pues lo traicionó, rechazó sus ofertas de paz y le hizo la guerra; como consecuencia hubo combates entre los dos, murieron gentes de ambos bandos, fueron pilladas riquezas y devastado el país.
Al Mutadid enviaba algaras contra las llanuras de Niebla; entonces mataba, hacía prisioneros, devastaba e incendiaba. Mientras Nasir al Dawla enviaba algaras contra el Aljarafe de Sevilla; entonces mataba, asesinaba, saqueaba y hacía prisioneros, hasta que la situación se hizo angustiosa para el señor de Niebla; por lo cual salió de la ciudad y se la entregó. Luego fue a reunirse con su tío paterno a Córdoba en el año 1054.

Según esta breve narración, el gobierno de Fath b. Jalaf se habría extendido durante solo dos años, marcados por la declarada hostilidad de al Mutadid de Sevilla. Su actuación, por lo tanto remite al momento final de la taifa iliplense, que sucumbió a la expansión de la taifa abbadí, al igual que la mayor parte de las establecidas en la Andalucía occidental y el Algarve. Dicho final tuvo dos etapas. La primera supuso el voluntario exilio a Córdoba del antecesor de Fath, su tío Muhammad b. Yahya en 1051, año en el que al Mutadid se apoderó de la taifa Bakrí de Huelva y Saltés, cuyo soberano también buscó refugio en Córdoba.

Aunque alguna fuentes no vuelven a mencionar la presencia de ningún otro soberano Yashubí, la citada Crónica anónima añade la breve noticia del reinado de Fath, que antes de la partida de su tío, habría sido proclamado soberano en Niebla. Su gobierno, sin embargo, se sitúa bajo la presión de al Mutadid, de quien Fath se habría declarado tributario, comprometiéndose a la entrega de una suma anual a cambio del reconocimiento de su soberanía.

Sin embargo el acuerdo no parece haber sido efectivo, ya que la propia crónica alude al hostigamiento al que Ibn Abbad sometió a la taifa iliplense, algaras a las que Fath habría tratado de dar respuesta hasta que finalmente se produjo la anexión en el año 1053-1054, lo que supuso el fin de la efímera autonomía política de la taifa de Niebla.

R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 283-284.