Taifa de Málaga

Introducción a la taifa

Emires de Málaga

Idris [I] b. Ali b. Hammud, 1035-39
Yahya II b. Idris al Qaim, 1039-40
Hasan b. Yahya I, 1040-42
Ibn Hammud Abu Idris [II], 1042-47
Muhammad b. Idris b. Ali, 1047-53
Idris [III] b. Yahya b. Idris, 1053-53
Muhammad II b. Idris, 1053-55
Yahya III b. Idris al Mahdi, 1053-58

Introducción a la taifa.

Los hammudíes, ilustres príncipes árabes muy berberizados ocuparon el califato en Córdoba desde 1016 a 1026, con algún interregno omeya, en medio de querellas familiares por la sucesión califal que precipitaron su decadencia. Esas querellas les llevaron también a la escisión de su territorio, ocupando una rama Algeciras y otras Málaga. Málaga fue la sede desde 1026 de Yahya b. Ali b. Hammud, Al Mutali, que en esa fecha se retiró de Córdoba hacia sus más seguras bases litorales orientales.

Mantuvo, sin embargo, ciertas reivindicaciones sobre los pequeños reinos beréberes, especialmente sobre el de Carmona, a cuyo régulo desplazó, yendo este a refugiarse a Sevilla, hacia donde se dirigió entonces la intención conquistadora de los Hammudíes.

Al Mutali murió en una emboscada ante los muros de Sevilla, en 1035, y su hermano Idris fue proclamado califa por Habus de Granada y Zuhair de Almería, a los cuales acabó uniéndose, contra Sevilla, el soberano beréber de Carmona, y logrando todos derrotar a los sevillanos, en Écija, a finales del año 1039, año en que murió este califa hammudí, Idris I al Mutayyad.

En Málaga, desde la muerte de al Mutayyad (1039), hasta la ocupación de la taifa por Granada, en 1056-58 se sucedieron siete califas de la línea de Ibn Hammud: Yahya b. Idris al Qaim, desplazado por su tío Hasan b. Yahya b. Ali b. Hammud, en 1040, que ocupó el califato como al Mustansir, para ser sucedido en 1042-43 por su hermano Ibn Hammud Abu Idris [II] b. Ali b. Hammud al Ali, cuyo primer califato duró cuatro años, recibiendo el reconocimiento general y sobre todo el de Badis de Granada, todo lo cual se le retiró a su sucesor, el usurpador Muhammad b. Idris al Madhi, titulado también al Madhi, como el hammudí de Algeciras a quien pasaron a reconocer Granada, Carmona, Morón y Arcos: al Madhi usurpó su trono en febrero de 1047, manifestando una berberofobia que le dejó casi sin partidarios.

El usurpado Ali, refugiado en Bobastro, pretendía en vano ayuda de Suqut de Ceuta. En 1053, al Madhi de Málaga fue envenenado, siendo sucedido por su débil sobrino Idris III b. Yahya b. Idris b. Ali, que se tituló al Sami, y pocos meses después fue capturado, llevado a Ceuta y asesinado por Suqut.

Ali volvió a ser califa de Málaga, en 1053, llevando además el título de al Zafir; a su muerte le sucedió primero su hijo Muhammad II al Mustali, y en seguida su otro hijo, menor de edad, Yahya al Madhi, todo ello ya en fechas imprecisas, hasta que en 1065, Badis de Granada, temiendo que Sevilla lograra ocuparla, se anexionó Málaga sin resistencia. Su último califa, Yahya b. Idris II b. Yahya b. Ali b. Hammud, se refugió en Almería y luego en Córdoba.

R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 41-42.

Idris [I] b. Ali b. Hammud

Biografía

Régulo de Málaga 1035-1039. Idris [I] b. Ali b. Hammud. Al Mutayyad bi-llah. ?, s. m. s. X-Bobastro (Málaga), 8-X-1039. Cuarto califa Hammudí de al Andalus, rey taifa de Málaga. Idris b. Ali era hijo del califa de al Andalus Ali al Nasir b. Hammud al Hasani. Cuando su padre fue proclamado califa en Córdoba, entregó a Idris y a su hermano Yahya, el gobierno de Málaga y Ceuta, respectivamente (1016).

Tras la muerte de su padre, ambos reconocieron, al menos aparentemente, la soberanía del nuevo califa, su tío paterno al Qasim al Mamun b. Hammud (1018), manteniendo así el poder sobre dichas ciudades.

Sin embargo, años después, Idris apoyaría a su hermano Yahya, acogiéndole en Málaga, cuando este cruzó el estrecho desde Ceuta, para deponer a su tío al Qasim. Como consecuencia, Yahya b. Ali fue proclamado califa en Córdoba con el título de al Mutali bi-llah el Elevado por Dios, y entregó a su hermano Idris el gobierno de Ceuta (1021).

Desde esta ciudad magrebí, Idris tomó el control de Tánger y extendió su autoridad a los territorios de las tribus gumara que en su día habían reconocido a su padre, el difunto Ali al Nasir b. Hammud (1023).

Idris b. Ali se encontraba en Ceuta cuando tuvo lugar la muerte de su hermano el califa Yahya al Mutali en la batalla de Carmona (1035). probablemente debido a la corta edad de sus sobrinos Idris y Hasan b. Yahya, aún siendo este último teórico heredero al califato, Idris b. Ali, fue inmediatamente proclamado califa en Ceuta, con el título de al Aziz bi-llah el Inalcanzable por Dios.

Desde allí partió a la Península y fue reconocido en Málaga con el título califal de al Mutayyad bi-llah el Ayudado por Dios (1035). Contó para ello con el apoyo de dos de los personajes que debieron desempeñar un destacado papel en el gobierno de su hermano el califa Yahya al Mutali y cuya influencia sería decisiva en los años posteriores: el eslavo Abu al Fawz al Naya al Alawi y el beréber Ahmad b. Baqanna.

Una vez proclamado califa, Idris I, nombró gobernador de Ceuta a su sobrino Hasan b. Yahya, que cruzó el estrecho para asumir el gobierno de los territorios magrebíes acompañado de al Naya al Alawi. Poco tiempo después de llegar a Málaga, Idris I al Mutayyad debió de mandar estrangular a su tío, el depuesto califa al Qasim al Mamun (1036), encarcelado en Málaga trece años antes por Yahya al Mutali.

Centraba así su atención en hacer frente a los partidarios del supuesto Hisam II al Muayyad quien, durante el gobierno de su hermano Yahya al Mutali, había sido proclamado califa por el cadí —entre turcos y moros, juez que entiende en las causas civiles— de Sevilla Ibn Abbad (1035), principal rival de los hammudíes desde que se proclamara independiente en Sevilla traicionando al califa al Qasim.

Idris I contó para ello con el apoyo de los emires beréberes Habbus b. Maksan (señor de Granada), Zuhair (señor de Almería) y Muhammad b. Abdállah al Birzali (señor de Carmona). Así, Málaga, Ronda, Granada, Algeciras y Almería quedaron bajo la soberanía del califa hammudí.

Sin embargo, tras la muerte de Zuhair (1037-38), Almería y Murcia pasaron a manos de Abd al Aziz b. Abi Amir al Mansur, señor de las coras de Tudmir y Valencia, quien había apoyado desde un primer momento al supuesto Hisam II alzado en Sevilla. Se dejaba así de pronunciar el nombre del califa hammudí en las mezquitas de Almería.

Idris I murió de muerte natural en Bobastro (1038-39), tras una gran victoria sobre el ejército abbadí en la que moría Ismail b. Muhammad b. Abbad, hijo de cadí de Sevilla y hayib del supuesto Hisam II. El cadáver de Idris I fue trasladado y enterrado en Ceuta. Según la fuentes árabes, durante su califato había reinado la prosperidad en sus territorios, gracias a sus dotes de gobierno, generosidad y buen proceder para con su pueblo.

Mencionan las fuentes a cuatro hijos de Idris I b. Ali: su primogénito Ali, Yahya, Muhammad y Hasan. A su muerte le sobrevivieron los tres menores, así como al menos un hijo varón de su primogénito. Su muerte ha sido vista por la historiografía como el comienzo de la decadencia de la dinastía hammudí.

R.B.: ARIZA ARMADA, Almudena, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVII, págs. 117-118.

Yahya II b. Idris al Qaim

Biografía

Régulo de Málaga 1039-1040. Yahya b. Idris b. Alli b. Hammud fue hijo y sucesor de Idris b. Ali b. Hammud, conocido por el sobrenombre de Mutayyad bi-llah. Este había designado inicialmente como heredero del título califal y de los dominios de la taifa malagueña a su sobrino Hasan b. Yahya b. Ali b. Hammud quien, al morir su tío, se encontraba en Ceuta, donde actuaba como gobernador.

A pesar de ello el mismo día de la muerte del soberano, ocurrida el 16-X-1039 fue proclamado califa su hijo, quien adoptó el título al al Qaim bi-Amr Allah, convirtiéndose en el tercer califa de la dinastía hammudí, si bien su duración como titular de la Suprema Magistratura Islámica fue de los más efímera.

Este cambio sucesorio fue gestado por el visir Abu Yafar b. Ali Musa b- Baqanna, hombre fuerte del gobierno en época de Idris b. Ali, cuyo fallecimiento ponía en riesgo su posición, sobre todo en caso de ser proclamado Hasan, cuyo ministro eslavo Abu l´Fawz Naya era declarado enemigo suyo.

La juventud e inexperiencia del proclamado Califa aseguraba la continuidad de la influencia de b. Baqanna. Pero el visir Naya no se avino a aceptar esta situación y Hasan fue asimismo proclamado Califa en Ceuta, recibiendo el juramento de fidelidad de los ceutíes y de los restantes dominios Hammudíes del Norte de África.

A partir de este momento, los días de al Qaim como Califa y soberano de Málaga estuvieron contados. En efecto, de inmediato se organizó una flota desde Ceuta en dirección a Málaga, al frente de la cual se puso el propio Hasan, decidido a hacerse con el dominio de la ciudad peninsular y sus territorios.

Tras un breve asedio se entablaron negociaciones con las autoridades malagueñas, que concluyeron con la capitulación de la ciudad en febrero-marzo de 1040 y la renuncia de Yahya al Califato a favor se su primo Hasan quien, a cambio, se comprometió a respetar la vida y propiedades del destituido.

Así concluyó el efímero Califato de Yahya quien, desde entonces y hasta su muerte, acaecida, al parecer, por envenenamiento poco más de dos años después (16-XII-1042), vivió postergado y alejado del poder.

R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol L, págs. 603-604.

Hasan b. Yahya I

Biografía

Régulo de Málaga 1040-1042. Sexto califa hammudí y sexto soberano de la taifa de Málaga. Idris b. Ali b. Hammud, conocido por el sobrenombre de al Mutayyad bi-llah y cuarto soberano hammudí de Málaga, había designado como su heredero a su sobrino Hasan b. Yahya b. Ali b. Hammud, el cual, a la muerte del soberano, ocurrida (8-X-1039), se encontraba en Ceuta como gobernador.

A pesar de los designios del fallecido soberano, ese mismo día fue proclamado califa su hijo, quien adoptó el título de al Qaim b. Amr Allah, convirtiéndose en el quinto califa y soberano hammudí. El cambio sucesorio fue determinado por la actuación del visir Abu Yafar b. Abi Musa b. ibn Baqanna, visir del citado soberano Idris b. Ali. Gracias a la juventud e inexperiencia del proclamado califa, el visir se aseguraba su continuidad como hombre fuerte de la taifa malagueña.

Sin embargo, Hasan fue también proclamado califa en Ceuta, recibiendo el juramento de fidelidad de los ceutíes y de los restantes dominios hammudíes del Norte de África. Tras dicha proclamación se propuso hacerse con el control de Málaga y ser reconocido como único soberano hammudí a ambas orillas del Estrecho. Para ello se dispuso una flota a cuyo frente se puso el propio Hasan, decidido a hacerse con el dominio de la ciudad peninsular y sus territorios.

Tras un breve asedio se entablaron negociaciones que concluyeron con la capitulación de la ciudad (II-III-1040) y la deposición de Yahya, cuya vida y propiedades fueron inicialmente respetadas y una de cuyas hermanas estaba casada con su primo.

La citada fecha de (23 febrero- 23-III-1040) fue la de proclamación de Hasan, quien adoptó el título de al Mustansir bi-llah y, según la Crónica anónima de los reyes de taifa, fue reconocido como califa por el soberano Zirí de Granada y otros señores de taifas. El gobierno de las plazas magrebíes fue entregado al hombre de confianza del nuevo califa, el visir eslavo Abu l-Fawz Naya, mientras que Idris, hermano del soberano, era enviado a la Península, donde pronto se asoció con Ibn Baqanna, el otrora visir del depuesto califa Yahya.

La citada fuente señala que Hasan prodigó todos sus cuidados al servicio del reino y fue justo con el pueblo. Sin embargo, el posterior destino de los personajes mencionados responde a la dinámica propia de los reinos de taifa, caracterizados por la fuerte inestabilidad política y la presencia del crimen y el magnicidio como factores habituales y determinantes en la evolución de los hechos y de la sucesión en el poder, con particular incidencia entre los hammudíes, varios de cuyos soberanos fueron asesinados.

En efecto, pronto el nuevo califa dio muestras de inseguridad y debilidad políticas, encarcelando a su hermano Idris y, posteriormente decidiendo eliminar a su primo y cuñado Yahya, cuya vida había sido inicialmente respetada. De esta forma, el (19 de noviembre-16-XII-1042), poco más después de dos años de su deposición, Yahya murió asesinado. Esta acción, sin embargo, determinó el destino del propio al Mustansir, quien, como señala el polígrafo cordobés Ibn azm, murió envenenado a manos de su propia esposa, la cual vengaba así la muerte de su hermano Yahya solo un mes después de su muerte, el (17-XII-1042-15-I-1043).

Al Mustansir no dejaba descendencia, de forma que su hermano Idris debía ser el teórico heredero, tal y como había sido designado. Sin embargo, el destino de la taifa hammudí quedó entonces en manos de Naya e b. Baqanna, los dos visires que habían ejercido tanta influencia desde un segundo plano. Según la citada Crónica anónima. Naya mantuvo cautivo al hermano de Hasan, que era menor, y se apoderó de Málaga y sus distritos, que gobernó de forma independiente.

R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 603-604.

Hammud Abu l´Ula Idris [II]

Biografía

Régulo de Málaga 1042-1047. Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II] b. Yahya b. Idris al Ali. Califa de al Andalus, rey de la taifa de Málaga. Hijo del califa hammudí de al Andalus Yahya b. Ali b. Hammud al Mutali.

Era menor de edad a la muerte de su padre, lo que pudo ser la causa de que, tanto él como su hermano Hasan b. Yahya, fueran desplazados en línea sucesoria por su tío Idris I al Mutayyad billah (1035). Idris b. Yahya acompañó a su hermano Hasan, gobernador de Ceuta, cuando este cruzó el Estrecho de Gibraltar para ser reconocido como califa en Málaga.

En una fecha imprecisa, Idris fue encarcelado en le alcázar malagueño, según algunas fuentes, por orden de su hermano el recién proclamado califa; según otras, ya tras la muerte de este, por orden del caíd Abu al Fawz al Naya al Alawi, quien intentaba así usurpar el poder. Al Naya al Alawi sería asesinado por un antiguo esclavo del difunto califa al Qasim b. Hammud, tras un vano intento de conquistar Algeciras. Su muerte fue el detonante de la sublevación popular que terminaría con la vida de al Satifí, su hombre de confianza, y con la liberación de Idris b. Yahya.

Puesto este en libertad, fue proclamado califa y tomó el título de al Alí el Excelente, y fue reconocido como tal en Granada y Carmona (1043). Durante el gobierno de Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II], según Ibn Hayyan, al Andalus se encontraba dividida en dos grandes bandos: el de los que le invocaban a él como califa, liderado por el emir beréber Badis b. Habbus al Yinhadi, señor de Granada; y el de los andalusíes, a cuyo frente se encontraba Ibn Abbad de Sevilla, que invocaban al supuesto Hisam II.

En un momento dado, Idris II encarceló en el castillo de Airós Ayrus, cercano a Málaga, a sus primos Hasan y Muhhamad b. Idris [I]. Este último sería liberado, y protagonizó el levantamiento que lograría expulsar de Málaga a Idris [II] y traería como consecuencia la proclamación de Muhammad b. Idris como califa, con el título de al Madhi (1047). Según algunas fuentes, Idris II sería encarcelado a su vez en Airós, y liberado posteriormente por un grupo de beréberes opuestos al nuevo califa de Málaga por su política anti beréber.

Política responsable de que algunos de ellos conspiraran contra al Madhi, ofreciendo a su tío al Qasim b. Hammud el califato de Algeciras, califato que asumió también con el título de al Madhi (1047-48).

Esta proclamación supuso que, además de un supuesto califa omeya (Hisam II) alzado en Sevilla por los Abbadíes, tres califas hammudíes fueran invocados al mismo tiempo en las mezquitas de al Andalus: Muhammad b. Idris en Málaga, Muhammad b. al Qasim en Algeciras e Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II] en Bobastro.

Allí fue donde, según otras fuentes, Idris II se había refugiado tras ser expulsado de Málaga y desde donde intentó inútilmente recuperarla, con el apoyo de Badis b. Habbus de Granada. Ante la imposibilidad de recobrar el poder en Málaga, abandonó el castillo de Bobastro dirigiéndose con su séquito a Ceuta, donde fue recibido por su gobernador Suqqut Sawayyat al Bargawati.

En todo caso, tras permanecer durante un tiempo indeterminado en Ceuta, regresó a la Península instalándose, según unos en Comares, según otros en la Corte de Abu Nur b. Alí Qurra al Ifrani de Ronda, donde sería reconocido como califa. Probablemente durante ese periodo tuvo lugar en Málaga el magnicidio del califa Muhammad b. Idris al Madhi (1053) y la subida al poder de su sobrino y sucesor Idris III al Sami.

Parece ser que tras la desaparición de la escena política de Idris III al Sami, el mismo año de su subida al poder, su tío Idris II al Alí fue reconocido por segunda vez como califa de Málaga y como tal tomó, en esta ocasión, el título de al Zafir el Victorioso. Allí debió de permanecer hasta que falleció de muerte natural (1054-55), aunque algunas fuentes sitúan su muerte en Ceuta (1053). Le sucedió en el califato Muhhammad II b. Idris al Mustali.

Las fuentes árabes le retratan como un hombre bondadoso y caritativo. Por su parte, la historiografía ha destacado su gran debilidad de carácter como la responsable de la cesión de varias fortalezas, e, incluso, la entrega de su hombre de confianza, el visir Musa b. Affan, al emir Badis b. Habbus, quien lo reclamaba para darle muerte. Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II] al Alí destacó por sus conocimientos y dotes poéticas, así como por su labor de mecenazgo con literatos y poetas, entre los que destacaron Abu Zayd Abd al Rahman b. Muqana al Usbuni y Abu Abd Allah b. al Hannat.

R.B.: ARIZA ARMADA, Almudena, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVI, págs. 794-795.

Muhammad b. Idris b. Ali

Biografía

Régulo de Málaga 1047-1053. Al Mahdi. ?, p. s. XI / Málaga 1052-53. Octavo soberano de la taifa hammudí de Málaga. Muhammad b. Idris b. Ali b. Hammud era primo de su antecesor en el poder Ibn Hammud Abu l´Ula Idris, conocido como al Ali, séptimo soberano de la dinastía hammudí malagueña. Su acceso al poder el-I-1047 se produjo en circunstancias violentas, al igual que en el caso de casi todos los hammudíes.

Dichas disputas parecen responder a la existencia de dos tendencias enfrentadas dentro de la dinastía respecto al sentido del califato, una de orientación andalusí, volcada a la continuidad con lo omeya, y otra de vocación norteafricana. Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II] había accedido al poder cuatro años antes, el 21-I-1043, mostrándose desde el comienzo como un gobernante débil, muy devoto, entregado a la realización de obras piadosas y caritativas hacia sus súbditos, así como amante de las letras, llegando a crear en Málaga, durante su corto reinado, una notable corte literaria que fue muy célebre en su tiempo.

Debido a su indolencia política, los beréberes acabaron sublevándose contra él. Sin sospechar lo que se tramaba en su contra, el Califa salió de cacería, lo que fue aprovechado para cerrarle las puertas de la ciudad, dándole con la puerta en las narices, como gráficamente afirma un cronista árabe. En su lugar fue proclamado el mismo día de la deposición de al Ali, según la Crónica Anónima, su primo Muhammad, entonces preso en la fortaleza de Ayrus, cuya guarnición se había rebelado.

Idris se refugió con sus familiares y fuerzas leales en la fortaleza malagueña de Bobastro, otrora bastión del célebre Ibn Hafsun, desde donde envió mensajeros al soberano zirí granadino, Badis, quien le envió fuerzas de auxilio. Sin embargo, los intentos para recuperar Málaga fueron infructuosos, de forma que Idris abandonó la empresa y se refugió en Ceuta, gobernada entonces en su nombre por Sawayyat al Bargawati, desde donde siguió titulándose califa.

Pese a las pretensiones de su primo refugiado en Ceuta, a partir de ese momento se inició el gobierno en Málaga de Muhammad, quien adoptó el nombre califal de al Madhi, de claras resonancias mesiánicas. Su carácter era completamente opuesto al de su primo Idris, caracterizándose por su naturaleza enérgica e incluso cruel y sanguinaria.

Ello le llevó a cometer algunos excesos contra los propios beréberes que lo habían proclamado, de forma que, el año 1047-48, los señores de las principales taifas beréberes, Carmona, Morón, Arcos y Granada, acordaron deponerlo y proclamar califa en su lugar a Muhammad b. Qasim, que gobernaba en Algeciras y adoptó el mismo nombre que el malagueño.

El conocido polígrafo cordobés Ibn Hazm deploró estos hechos, lamentando que cuatro individuos que gobernaban en territorios tan próximos que se podían recorrer en tres días (Sevilla, Algeciras, Málaga y Ceuta) se proclamasen, al mismo tiempo, Príncipe de los Creyentes. Pero la pretensión de soberanía del algecireño Muhammad b. Qasim no llegó a convertirse en una realidad efectiva, ya que fracasó en su intento de apoderarse de Málaga, de forma que se retiró a Algeciras.

En cambio, el soberano zirí granadino no se resistió a renunciar a la deposición de al Madhi y acudió a una estratagema para deshacerse de él. En efecto, Badis aparentó buscar la reconciliación con el califa malagueño, volviendo a prestarle juramento de fidelidad con el fin de ganarse su confianza. La narración de las fuentes árabes respecto a su asesinato tiene mucho de literaria. ello fue que Badis envió un bello vaso iraquí previamente empozoñado, señalando el emisario al califa al Madhi que Badis lo consideraba indigno de él, siendo más propio de la dignidad califal.

El malagueño aceptó el obsequio y, tras llenarlo de vino, lo llevó a su boca. Pero en ese momento tuvo un presentimiento y lo apartó de sí, ordenando al emisario que bebiera de él, lo que le produjo la muerte instantánea:

La carne se le redujo hasta deshacerse y su piel pegose a los huesos al momento, señala gráficamente el cronista magrebí Ibn Idari.

Aunque el califa no había llegado a beber, sí había aspirado el veneno al acercar el vaso a su boca, de forma que, tras tres días de fuertes dolores, acabó muriendo. Su asesinato sucedió a finales del año 1052-53, por lo cual su gobierno tuvo unos seis años de duración.

R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXXVI, págs. 747-748.

Idris [III] b. Yahya b. Idris

Biografía

Régulo de Málaga 1053-1053. Ibn Hammud Idris [III] b. Yahya b. Idris b. Ali. Califa de al Andalus, rey de la taifa de Málaga. Idris III era hijo del que fuera durante cuatro meses califa, Yahya II b. Idris (1040). Sucedió en el califato a su tío Muhammad b. Idris al Madhi en Málaga, cuando este fue envenenado por orden del emir Badis b. Habbus de Granada, a causa de su política contra los beréberes (1053). Al ser proclamado califa, Idris III tomó el título de al Muwaffaq billah el Secundado por Allah, según Ibn Idari, aunque es problable que no llegara a ser invocado como califa en las mezquitas.

Este último autor refiere que, muy poco tiempo después de subir al poder, dejó Málaga y, haciéndose pasar por comerciante, se dirigió al Rif de Gumara, en el Magreb. Allí fue reconocido, capturado y llevado a Ceuta, donde le mató el gobernador de la ciudad, Suqqut Sawayyat al Bargawati, partidario de su tío el califa Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II], expulsado años antes de Málaga, la capital hammudí (1047).

Sin embargo, según al Maqqari, fue el mismo Idris II el que se dirigió desde Comares contra su sobrino, entrando en Málaga sin resistencia y deponiéndole inmediatamente tras de su proclamación. Así Idris II gobernaría en Málaga por segunda vez, poniendo fin al efímero califato de Idris III al Sami.

R.B.: ARIZA ARMADA, Almudena, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXVI, págs. 795-796.

Muhammad II b. Idris

Biografía

Régulo de Málaga 1053-1055. Muhammad b. Idris b. Yahya b. Hammud. al Mustali. ?, p. m. s. XI-Melilla, s. m. s. XI. Décimo soberano de la taifa de Málaga. Muhammad, hijo y sucesor de Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II], séptimo soberano de la dinastía hammudí malagueña. Tras su fallecimiento en el año 1054-1055, fue proclamado como su heredero su hijo Muhammad, quien tomó el título de al Mustali, si bien la dignidad califal estaba en esos momentos en manos de la rama algecireña de la dinastía hammudí, encabezada por Muhammad b. al Qasim b. Hammud, conocido como al Madhi.

La información sobre las vicisitudes de este personaje es ínfima, casi inexistente, dada su escasa relevancia, lo que explica la falta de interés de los cronistas árabes por su trayectoria. De esta forma, apenas quedan datos suficientes para trazar las líneas esenciales de su trayectoria política y vital. La época de este personaje coincide con el declive de la dinastía hammudí, que, en principio, se había erigido en una de las protagonistas durante el periodo de la fitna, cuando se produjo el desmembramiento del califato cordobés, logrando hacerse con el dominio de la propia dignidad califal, que ostentaron varios de sus miembros.

Sin embargo, la época de este personaje es la del declive de la dinastía y de la propia taifa malagueña, que había representado la base territorial de su poder. En este momento era la taifa zirí de Granada la que ostentaba la supremacía política en la zona oriental de la actual Andalucía. De esta forma, consciente de la debilidad de la taifa malagueña y ante la posibilidad de que cayese en manos de sus más enconados rivales, los abbadíes de Sevilla, el soberano granadino Badis intervino en Málaga para derrocar al débil al Mustali.

Mediante sobornos a los principales personajes de la taifa y del entorno de soberano acabó ganándose su apoyo, de forma que cuando dirigió sus fuerzas a Málaga no hubo resistencia alguna y al Mustali capitulo. Su vida fue respetada y optó por exiliarse en Almería, donde pasó algún tiempo, pasado el cual se trasladó a Melilla, donde fue proclamado de nuevo califa en 1063-1064, si bien de forma puramente nominal y sin relevancia política alguna.

R.B.: GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol XXXVI, págs. 748.

Yahya III b. Idris al Mahdi

Biografía

Régulo de Málaga 1053-1058. En 1053 al Madhi de Málaga fue envenenado, siendo sucedido por su débil sobrino Idris [III] b. Yahya, que se tituló al-Sami, y pocos meses después fue capturado, llevado a Ceuta y asesinado por Suqut.

El usurpado Ibn Hammud Abu l´Ula Idris [II] volvió a ser califa de Málaga, en 1053, llevando además el título de al Zafir; a su muerte le sucedió primero su hijo Muhammad II al Mustali, y en seguida su otro hijo, menor de edad, Yahya al Madhi, todo ello ya en fechas imprecisas, hasta que en 1065 Badis de Granada, temiendo que Sevilla lograra ocuparla, se anexionó Málaga sin resistencia. u último califa, Yahya b. Idris [II] b. Yahya b. Ali b. Hammud, se refugió en Almería y luego en Córdoba.

Ceuta reconocía a los Hammudíes, que gobernaban allí a través de Suqut al Bargawati y de Rizq Allah, hasta que el primero se declaró plenamente soberano desde 1061, aunque ya desde antes actuaba a su antojo, sin atender casi a sus patronos los soberanos Hammudíes.

Excepción hecha de este nexo hammudí, las relaciones entre al Andalus y el Magreb cesaron en la primera mitad del s. XI, y no hay noticia de más tropas beréberes que crucen el Estrecho a partir de los primeros tiempos hammudíes; en 1065, el rey de Sevilla pretendió, sin éxito, ocupar Ceuta; pero el nexo entre las dos orillas solo se restablece tras la ocupación de la ribera magrebí del Estrecho por los almorávides y su posterior llamada a al Andalus, desde 1085.

R.B.: VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 42-42.