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Teodorico el Grande

Historia de España, Europa e Hispanoamérica

Biografía

Los territorios controlados directamente por Teodorico

Teoderico. Flavius Teodericus Rex. El Grande. El Amalo. Panonia (Croacia), ¿451-456? – Rávena (Italia), 30.VIII.526. Rey de los godos.

El nacimiento de Teoderico, llamado el Grande, así como los orígenes de la etnogénesis y “monarquía militar” (Heerkönigtum) ostrogodas, hay que situarlos en Panonia tras la ruina del Imperio de los hunos que sucedió a la muerte de Atila en 453. Las diversas agrupaciones populares sometidas al mando de aquéllos tuvieron entonces una oportunidad de recuperar, o incluso recrear, una identidad étnica y constituir una nueva “monarquía militar”. De tales agrupaciones posiblemente la más importante era la de los godos. Procedentes éstos en su mayor parte del gran Reino de los greutungos destruido por los hunos en 376 habían conservado una profunda estructura nobiliaria, destacando el linaje de los Amalos, al que habían pertenecido los últimos reyes greutungos. Entre el 456-457 y el 473 en Panonia se constituyeron y coexistieron tres monarquías godas comandadas por tres hermanos de la estirpe Amala. En el más occidental de los tres reinaba Teodemiro (fallecido en 474), el segundo de los hermanos en edad. El relato legendario propagado por el propio Teoderico con posterioridad afirma que éste habría nacido en el que su padre Teodemiro recibía una embajada comunicándole la victoria conseguida sobre los hunos por Valamiro (muerto en 471), el mayor de los tres hermanos al que los otros dos reconocían una supremacía. Aunque lo más probable es que Teoderico hubiera nacido cinco años antes, en 451. Su madre, Ereliuva, era la concubina (Friedlehe) de Teodemiro, aunque su hijo exigiría después darle el tratamiento de “reina”. Ereliuva era goda, aunque católica, y en razón de su nombre podría pensarse que pertenecía al linaje del posterior rey godo Leovigildo (fallecido en 586).

Restablecido en 459 el tratado (foedus) entre estas Monarquías godas y el gobierno imperial de Oriente, el pequeño Teoderico marchó a Constantinopla como rehén garante del cumplimiento por los godos de sus obligaciones militares. Su estancia en la capital imperial, que se extendió hasta el 469, sin duda que le familiarizó con la cultura romana y la administración imperial. Cosas que Teoderico sabría apreciar y valorar mucho como instrumentos para potenciar y preservar su posterior reino godo en Italia. La vuelta al Reino paterno de Teoderico se produciría en el 469, como prueba de la máxima alianza y amistad que el emperador León I (muerto en 474) quería tener con los tres hermanos Amalos, que entre tanto habían conseguido derrotar a otras monarquías militares concurrentes, integrando a los elementos populares de aquéllas, aunque tuvieran un origen étnico diverso (esciros, suevos, hunos, herulos y rugios).

En 471 la muerte de su tío Valamiro y la gran victoria lograda, en nombre del Imperio, sobre una “monarquía militar” sármata establecida en Singiduno (Belgrado) convirtieron al joven Teoderico en rey.

Dos años después Teoderico y su padre Teodemiro abandonaban Panonia con su pueblo en dirección a los Balcanes. El motivo fue el imparable ascenso que estaba alcanzando allí otro miembro del linaje Amalo, Teoderico Estrabón (“el tuerto”). Aglutinando a los grupos godos dispersos en los Balcanes este Teoderico aspiraba a ocupar en la política imperial el puesto del generalísimo Aspar (muerto en 471). Tal ambición amenazaba por reducir a Teodomiro y a su hijo a un estatus menor entre los godos. Para evitarlo ambos trataron de fortalecerse atacando y viviendo sobre territorio imperial, en Tesalia y Macedonia, aunque evitando una confrontación directa con “el tuerto”. A finales del 474 moría en la ciudad macedonia Cirro Teodomiro, no sin antes designar como su sucesor a su hijo Teoderico.

El nuevo emperador oriental Zenón (474-491) renovó el tratado de alianza con los godos de Teoderico, convertido así en rey federado en el interior del Imperio, interesándoles a ambos la destrucción del “tuerto”. En 476 Teoderico se convertía en “hijo de armas”, a la manera germánica, de Zenón y obtenía apoyo económico del Imperio para luchar contra el otro Teoderico. En los años siguientes la cambiante política de Zenón, bajo el lema de divide et impera, y la propaganda goticista y Amala del “tuerto” forzó a Teoderico a luchar contra el Imperio a la defensiva. Sin embargo en 481 la doble desaparición del “tuerto” y del generalísimo imperial Sabiniano, víctimas de sendos complots, situó a Teoderico en una posición muy favorable frente a Zenón, que en 483 se vio forzado a ofrecerle renovar su alianza bajo condiciones muy favorables: reconocimiento de su Reino en Dacia ripense y parte de la Baja Mesia, nombramiento de generalísimo del ejército imperial (magister militum) y patricio, y cónsul designado para el 484. Como ciudadano romano el Amalo llevaría a partir de entonces el nombre de Flavio.

Sin embargo Teoderico preferiría a pesar de todo preservar su condición de rey étnico, que sabía bien que era la base de su influencia sobre el Imperio. Lo que le llevaría a nuevas exigencias y expediciones de saqueo sobre territorio imperial, llegando a bloquear Constantinopla en 487. Una situación que solo se solucionaría al año siguiente con nuevo tratado formal en virtud del cual Teoderico se comprometía a aniquilar a Odoacro y su Reino en Italia, y gobernar allí en lugar del Zenón hasta que este último pudiera venir allí. Con ello el Emperador trataba de ganar tiempo y eliminar a una persona que estaba amenazando el control imperial por el oeste de los Balcanes. Para Teoderico se trataba de una magnífica oportunidad de repetir lo que hacía dos generaciones habían conseguido los godos de Alarico II (muerto en 507), constituyendo un reino para su pueblo sobre suelo y súbditos romanos y con el acuerdo oficial del gobierno imperial. Además Teoderico podía tener alguna que otra cuenta pendiente de tipo familiar con el esciro Odoacro.

En el camino a Italia el godo derrotó a gépidos y rugios, integrando en sus filas a una parte de los vencidos, para entrar en la península por el puente del Isonzo. El 28 de agosto del 489 allí derrotaba por completo a Odoacro, que en su huida sería alcanzado y nuevamente vencido cerca de Verona un mes después.

Sin embargo la derrota completa de Odoacro y sus aliados no tendría lugar hasta marzo del 493, tras haber vencido previamente a sus aliados rugios y entrar en Ravena mediante una falsa promesa. El 15 de marzo Teoderico mataba traidoramente con sus propias manos a Odoacro, justificando su acción en una venganza. La victoria sobre Odoacro dio al godo el dominio de toda Italia y le convirtió en el monarca germánico más poderoso de Occidente.

El reinado de Teoderico el Amalo en Italia se subdivide en dos fases bien distintas. La primera fue de ascenso irresistible, consiguiendo un gobierno de amplio consenso sociopolítico en Italia y una clara hegemonía en el concierto de los otros Estados romano- germánicos occidentales. La segunda significó el principio de la quiebra del primer fenómeno, lo que puso al descubierto las debilidades del régimen sociopolítico edificado por Teoderico y el comienzo del derrumbe de su posición exterior.

La base sociopolítica del reinado de Teoderico no fue otra que la de la entente y colaboración con la poderosa aristocracia senatorial romano-itálica y con la jerarquía católica, a pesar del étnico credo arriano del Rey y de su pueblo; lo que se expresó en el dominio ejercido sobre la administración civil del reino por miembros de esa clase senatorial como Liberio y, muy en especial, Casiodoro. A cambio de ello Teoderico mantuvo y restauró la estructura político administrativa imperial de Italia y de las provincias exteriores cuyo control logró. Con ello pudo llevar a cabo un sistema de avituallamiento y paga de su ejército “bárbaro” no muy gravoso para los intereses de esos grupos nobiliarios, consistente en la asignación a algunos grupos nobiliarios godos de un tercio de las rentas fiscales y dominicales de algunas fincas, y en la apropiación por el fisco real de un tercio de dichos ingresos fiscales y rentas de otras propiedades. En el exterior Teoderico supo utilizar hábilmente ante los otros reyes y príncipes germanos el prestigio de su Reino de Italia, de tradición imperial, y la brillantez cultural latina de su Corte. Pero Teoderico también supo servirse del prestigio entre los bárbaros de su linaje Amalo, convertido en monopolio de su familia y en base para legitimar su pretendida unión de todos los godos mediante una hábil manipulación dinástica a la que dio forma un colaborador romano: el antes mencionado senador Casiodoro. Pieza importante en esta política exterior fueron los enlaces matrimoniales de sus hijas -Tiudigoto con el visigodo Alarico II y Ostrogoto con el burgundio Segismundo (fallecido entre 523-524)- y de su hermana Amalafrida con el vándalo Trasamundo (muerto en 523), y de su sobrina Amalaberga con el turingio Hermenafrido (muerto en 534).

Esta política de prestigio se basaba en la fuerza militar que representaba su doble Corona sobre los visigodos y los ostrogodos. La derrota y muerte de su yerno Alarico II en Vouillé y la incapacidad de Gesaleico (fallecido en 511), un bastardo de este, para conseguir el apoyo de toda la nobleza visigoda y detener el avance franco y burgundio permitieron a Teoderico convertirse en protector de su nieto Amalarico (muerto en 531), y conservar el dominio godo en Septimania y la Península Ibérica. El éxito de Teoderico en esta tarea y la debilidad de la vieja nobleza visigoda incluso posibilitaron que el Amalo se convirtiera en rey legítimo de los visigodos y pretendiera unificar a los dos pueblos godos. Careciendo de hijos varones Teoderico propuso que a su muerte reinase sobre todos los godos Eutarico, casado con su hija Amalasvinta y que era un Amalo emparentado con el prestigioso linaje visigodo de los Baltos, bajo cuyo dominio habían vivido sus antepasados más cercanos.

Una unificación que debería sustentarse también en la emigración a Septimania y España de miembros de la nobleza y aristocracia militar ostrogodas, como serían los casos de los posteriores reyes Teudis (muerto en 548) y Teudiselo (fallecido en 549), o de Liuverit, posible padre de los reyes Liuva I (muerto en 573) y Leovigildo (fallecido en 586). Mientras Teoderico trataba de restablecer el orden y la ley en las provincias hispánicas, restaurando el ordenamiento romano o creando nuevas instancias administrativas como fue la Prefectura del pretorio de las Españas, y situando al frente del Gobierno y del Ejército a un noble godo de su confianza, y posiblemente, pariente suyo, como serían los citados Liuverit y Teudis.

La prematura muerte de Eutarico (muerto cerca de 519) señaló el fracaso de esta unión goda. Y pocos años después, en el 523, había hecho agua la entente y colaboración de Teoderico con la nobleza itálica y la Iglesia católica. Sin duda causa principal de ello sería la tendencia más “realista”, por tanto más gótica y autoritaria, menos respetuosa para el cogobierno con el Senado y el prestigio de lo “romano”, del monarca ostrogodo. Naturalmente el conflicto se manifestó de manera principal en un choque con la poderosa Iglesia católica, claro portavoz de la romanidad y de los intereses senatoriales. La retirada de Casiodoro de la política y la muerte en prisión del senador y filósofo Boecio fueron los síntomas del final de una política, que vería también al papa Juan I morir en prisión en mayo del 526. En el exterior la posición de Teoderico se debilitaba con los avances francos en Germania y con la cada vez mayor injerencia e interés de la política constantinopolitana en los asuntos itálicos.

El 30 de agosto del 526 moría Teoderico de disentería en Ravena, siendo enterrado en el mausoleo preparado por él. Mientras el Reino ostrogodo de Italia quedaba en manos del pequeño Atalarico (fallecido en 534), hijo de Amalasvinta y Eutarico, mientras el visigodo lo era en las de su otro nieto Amalarico.

Mientras en la memoria católica itálica Teoderico quedaría como un furioso arriano que había muerto arrojado al volcán de la isla de Lípara, en la épica alemana medieval sería recordado como el heroico conquistador. Dietrich von Berne.